by Claudio Medin | 7 \07\America/Argentina/Buenos_Aires diciembre \07\America/Argentina/Buenos_Aires 2017 | Notas
Pensamiento y acción conforman, cuando acontece en la postura del intelectual, una consecuencia inmediata por su toma de posición en el campo sociocultural y político. Por eso, valgan estas reflexiones para repensar el funcionamiento de conceptos y teorías que inciden en la conformación del campo cultural y el canon literario.
“Pienso, por lo tanto soy”, sería la traducción literal del latín del planteamiento filosófico de René Descartes, y en ese pensar emergen no sólo concepciones teóricas, sino, también, la biblioteca sobre la cual se debate y se construyen significados. Muchos más poroso y fructífero es cuando se relacionan distintos campos epistemológicos, sea la filosofía, la historia, la literatura o los demás géneros artísticos.
El planteo que realiza en su obra Sobre la historia, Eric Hobsbawm, es una buena exploración para percibir la influencia y la contaminación de los géneros cuando resalta que “El punto desde el cual deben partir los historiadores […] es la distinción fundamental […] entre los hechos comprobados y la ficción…”.
Es interesante traccionar sobre estos dos términos y considerar como funcionan en el orden del discurso, en la disputa hegemónica. La etimología de “pensamiento”, proviene del latín pensāre, que sería “pesar”, en el sentido de comparar dos cosas en una balanza.
La idea es sopesar y buscar correspondencias entre historia/literatura. Según Jean Pierre Faye “el proceso de la historia se manifiesta en cada instante como doble: acción y relato”. La historia sería entonces un proceso o acción real y a su vez un relato que al enunciar lo acontecido produce la historia misma. El relato de la historia es sólo posible por medio de la narración de lo que ha ocurrido; por lo tanto se convierte en transhistórica y transcultural. Esa resemantización se hace sobre la base de lo sucedido, sobre lo dicho y lo escrito.
La literatura —sea narrativa, poética o ensayística— está siempre ligada al pensamiento de una época. Refracta el cuadro de situación y el estado de emergencia de un pueblo, una región o un país. La literatura, en ese sentido, es uno de los ámbitos de la cultura donde se nombra al mundo, al pasado y el presente. Es indudable que el pensamiento contemporáneo se relaciona con las artes, con la literatura, por lo tanto habrá una intermediación de ideologemas que se incrustan en la obra literaria, que hace implosión en el discurso ficcional o metafórico. Horacio González refiere “que no hay pensamiento político sin acciones simbólicas (artísticas, lingüísticas, poéticas, etc.)”. Se podría parafrasear que no hay pensamiento filosófico sin acciones simbólicas, que no hay pensamiento histórico sin acciones simbólicas.
Es importante reconocer el modo con que se trata o aborda la problemática histórica, por eso hay que tener en cuenta el contexto en que se desarrolla y los modos en que deviene como suceso. En consecuencia, será cruzada y contaminada por la ideología, el poder y la cultura. Lo que queda claro es que se deben considerar a las mismas ―a la historia, a la literatura― como una de las tantas prácticas discursivas que posee la comunidad para contarse, para memoriarse; es decir, el relato constituye un país, una patria, una matria (“El territorio se hace relato”, resalta Paul Zumthor). Se citan ejemplos: el poeta e investigador Jorge Spíndola escribe un texto que cuaja con lo expuesto.
(matria mía, ñuke,/ que dolés así/ ahora/ acá// todo tu nombre es el nombre de él/ boca adentro/ no hay palabra, ñuke,/ que pueda yo decir// ahora acá/ un cuerpo azul de frío/ no descansa en paz/ arde de agua y soledad// quema/ todo lenguaje/ que no sea su dolor// la ternura pide/ un silencio que hable más// un no lenguaje/ de palabras/ sino cuerpos temblando/ junto a vos// ñuke madre,/ mapu azul de llegar/ todavía// somos cuerpos/ temblando junto a él// ningún perro/ venga morder este dolor)
Como much@s compatriotas, la poeta Lisa Segovia también se pregunta y pregunta “¿Dónde está Santiago?”:
Mi amiga/ “la China”/ se siente más Argentina/ que cualquiera de nosotros/ y come bolitas de arroz/ que amasa con los dedos/ y las moja/ en una salsa con soja y con picantes,/ no olvida su bandera/ pero quiere la nuestra/ y va a votar/ temprano/ como su padre,/ él todavía recuerda/ los paisajes de Laos/ en invierno/ la cosecha de arroz/ la escapada/ con los hijos cargados/ en los hombros;/ a mi amiga “la China”/ le tapaban la boca por las noches/ antes de entrar en Tailandia/ y ser libres,/ les dieron a elegir/ dijeron: Argentina/ mirá que paradoja,/ me dice,/ hace cuarenta años/ que vinimos/ y hoy vuelvo a soñar/ cuando cruzaba el monte/ las manos de mi madre/ apretando mi boca/ para que no grite/ porque si no/ nos mataban.// Hoy quiero gritar/ ¿Dónde está Santiago Maldonado?/ y siento el mismo miedo/ de esa noche/ algo me asfixia/ algo/ y no son/ las manos/ de mi madre.
Dos textos basados en un hecho real, trágico. Ambos retratan la desaparición y la muerte de Santiago Maldonado. Simone de Beauvoir aporta: “Un hombre es torturado; sucumbe, o lo rematan, o se suicida; se escamotea su cadáver: no hay cadáver, por consiguiente no hay crimen. A veces un padre, una esposa, pregunta; se le responde: desaparecido, y el silencio vuelve a cerrarse”.
Los poemas evidencian lo que ya ha sucedido, por eso tienen anclaje en el pasado, pero, a su vez, interactúan en la actualidad, manifiestan el malestar en la cultura, en los social; entonces habrá desde la misma escritura revisiones constantes que interpretan, dan sentido, resignifican e interpelan la idea de nación, de conjunto sociocultural y político. La escritura se constituye como huella, oficia como testimonio. No obstante, frente al avasallamiento informativo de los multimedios que, de inmediato, truecan lo que era “hoy” en “noticias de ayer”, el pensador Benedetto Croce remarca la implicación del pasado en el presente, cuando refiere que toda historia es historia contemporánea.
Walter Benjamin señaló que el pasado tiene un secreto de redención, una chispa que aguarda el momento para encenderse, pero que debe ser interpretada y predisponerse a la acción. Se manifiesta como tiempo-ahora, entonces al pasar el cepillo a contrapelo de lo instaurado se asume en esa lectura de la historia el compromiso de darle y ser parte de la voz de quienes han sido oprimidos y excluidos del relato ejemplar. Argumento similar a Historia desde abajo, como propusiera George Lefebvre y populariza Eric Hosbsbawm. Esa “Historia desde abajo” otorga identidad y visibiliza a los actores que, por su posición social, han sido confinados al olvido de la historia y la literatura oficial.
El pensamiento estético genera polémica, controversia y demuestra la vitalidad que carga la escritura literaria, porque trasunta una impronta ideológica, una toma de posición y conlleva una cosmovisión del mundo. En la conjunción de trama, argumento e ideología habría una “poética de la historia”, refiere Hayden White; o como propone Djelal Kadir una “historia poética” en esas estructuras de sentir o significar.
Sin embargo, el pensamiento (literario, histórico, filosófico, político) no puede limitarse sólo a una labor ancilar, donde se produce y publica la obra y luego se calla; pues el relato participa del debate público; además, bajo la premisa benjaminiana del tiempo-ahora, la consideración a posteriori de la creación se acelera. La obra dialoga y su autor/a también habla casi en simultáneo.
En la era de la globalización que se vive y experimenta, donde las tecnologías determinan e implican una espacio de constante roce entre realidad y virtualidad —por medio de las redes sociales (Facebook, Twitter, publicaciones digitales, etc.)—, las interacciones son inmediatas. Entonces, aquella concepción respecto a la conclusividad del enunciado de Mijail Bajtin se precipita, acucia, porque la respuesta es en tiempo-real.
Sea en los libros o en las redes sociales, sea en el mundo literario o histórico, el pensamiento establece opinión y gesta disidencias, fomenta la confrontación y el diálogo; también se arriesga a abrir otros caminos posibles porque no acepta la legitimada, partidaria y repetida biblioteca de la clase dominante. En todo proceso comunicativo interviene la comunidad a través del discurso social, un discurso que expresa y se nutre de multiplicidad de voces, pero que advoca, incluso, esferas específicas, como la del campo cultural, que tiene su propia lógica de funcionamiento pero que no está exento de la influencia simbólica de la sociedad. En esa estructura disputan posiciones los intelectuales orgánicos y aquellos que reaccionan y enfrentan el influjo de un canon impuesto y consagrado por la ciudad letrada.
Por eso, en la trama de la cultura, que se comporta como un campo de batalla, se necesitan corrientes alternativas de pensamiento para que haya una continua actitud inquisitiva hacia la hegemonia. “Los sujetos, a través de la cultura, no sólo comprenden, conocen y reproducen el sistema social, también elaboran alternativas, es decir, buscan su transformación”, resalta García Canclini.
En la literatura se cuelan problemáticas de la sociedad y se canalizan estéticamente, dándole anclaje a la multiculturalidad, a la diversidad, a las minorías. Desde esa política en torno al fenómeno literario sería posible desmontar (o deconstruir) las narrativas hegemónicas que marginan y oprimen a lo diferente. “La literatura —según Antonio Cándido— puede formar: ella no disciplina o corrompe, moraliza o liberta, sino humaniza”. En esa perspectiva, habrá una serie literaria compuesta por textos y autores que interpelan la realidad, la historia y resignifican la memoria, empleando como herramienta la poesía, la crónica o el ensayo. Es una postura del autor/a que posee una vocación transformadora, pues es parte del debate, de la historia, de la literatura y, por sobre todo, es incubadora de pensāre, de pensamiento.
by Claudio Medin | 17 \17\America/Argentina/Buenos_Aires noviembre \17\America/Argentina/Buenos_Aires 2017 | Poesía, Sin categoría
Compartimos cinco poemas de Wanaku, el último libro de María del Rosario Andrada (Catamarca, 1954), publicado este año por la editorial lisboa.
LA LLUVIA CAÍA SOBRE CUZCO

Nos ocultamos
la lluvia caía
sobre Cuzco
como nunca en esa estación
del año
recalamos en un hostal
una indiecita morena
nos besó los labios
con hojas de coca
y nos abrigó en la noche
con cueros de vicuña
Una llama parió en el fondo
el vientre
de mi madre se abría
mi cabeza era un colgajo
araña ensangrentada
cuando la cría
cayó a tierra
la hembra sin fuerzas
mordió el cuello
resopló el hocico
la pequeña quedó
a la intemperie
fue entonces
cuando un relámpago
le secó los ojos.
Un huayno escapó
por la ventana
qué hermosos ojos
qué bonito cuerpo
qué linda flor
te voy a querer
a mi linda tierra te voy a llevar
LA HONDURA
No era la pindó
era un nogal
de pronto
las hojas tomaron forma
y emprendieron vuelo
ahí quedé
sosteniéndome
en la hondura
de la mañana
mientras la luz
se apagaba de a poco
y la lluvia pintaba
a cuadritos mis sábanas
UN COLIBRÍ DA MEDIA VUELTA Y SE VA
Estoy aquí
adherida a la tapia del vecino
las lagartijas
caminan en mi cuerpo
abren diminutos agujeros
un avispón llega
revisa el territorio
medita con sus hélices
se asegura que otro espía
no destruya la estrategia
de pronto
una nube negra
flota en el aire
posan sus patitas en la enredadera
no puedo gritar
me sofocan
un colibrí da media vuelta y se va
NOCHE DE GUANACOS
(Wanaku Tuta)
La angustia del niño
que corre
tras una mujer que lo desconoce
y en las llagas
de la noche muestra los ojos
de la nutriente indígena
la de mancebos recostados
sobre las pupilas del viento
leche derramada por matronas
y sirvientas de amaneceres
por tías milagrosas
que sostienen
nuestros frágiles cuerpos
las del rezo diario
agazapadas en la soledad
de un vientre
ese niño de abuelos y tatarabuelos
de mágicas siestas de criados
es viento zonda en la altitud /
y lucero en tierra Wanaku
A Leonardo Martínez en su memoria
EL AGUA DEL CIELO NO HA DE CAER
El viento lleva en el polvo el sol./ La arena se despega del médano/ llega hasta las raíces de los árboles/ corta el límite/ espía entre los pastizales y las lomas/ avanza por el blancor de la osamenta en los hoyones./ Algo arde en esa distante sencillez…
Julio Salgado
En la tundra pequeña donde los caballos no pastan
y la arena forma remolinos de vientos
sobrevuelan aves zancudas que migran hacia el salar
en noches de relámpagos puede verse
el techo de una casa que el zonda ha enterrado
siluetas, ondulaciones, montes
y alguna luz misteriosa
el agua del cielo no ha de caer
canta una vieja coplera
en otro amanecer las cosas vuelven
a su lugar
el aire es transparente
la montaña una planicie
en los confines
la furia caníbal del viento
vomita un pueblo fantasma
María del Rosario Andrada (San Fernando del Valle de Catamarca, Argentina, 1954). Es poeta y narradora. Ha publicado los poemarios Uvas del invierno y Casa olvidada (ambos por Municipalidad de Catamarca), Tatuaron los pájaros (Botella al mar), Anuin y los senderos del fuego, Los cánticos de Otmerón y Profanación en las alturas (los tres por Ediciones Último Reino), Los señores del jaguar y Huayrapuca, la madre del viento (ambos por Editorial Vinciguerra), Último resplandor y Suri, patitas largas (ambos por Ediciones del Dock) y Wanaku (editorial lisboa). En 2003 publicó el libro de cuentos Las tres caras de la herejía (Ediciones del Candil). Su poesía fue parcialmente traducida al inglés y al alemán, e incluida en distintas antologías de su país y del extranjero, entre las que destacan: Poesía de la mujer argentina (Editorial Emma Fiorentino), Publicaciones Técnicas, Antología AMORica Latina (Universidad de Viena, edición bilingüe, Austria), Poesía del Noroeste (Fondo Nacional de las Artes) y Poetas argentinas (Ediciones del Dock).
* Todos los poemas pertenecen a Wanaku (editorial lisboa, 2017). Selección: Felipe Herrero.
*Fotografía: Facebook de Rosario Andrada.
by Claudio Medin | 6 \06\America/Argentina/Buenos_Aires noviembre \06\America/Argentina/Buenos_Aires 2017 | Notas, Poesía
Con las canciones de Luciana Jury y once nuevos títulos, entre los que destaca Los ojos del pájaro quemado de Jorge Boccanera, la editorial de poesía el suri porfiado celebra sus primeros diez años de vida.
El Suri Porfiado, editorial independiente de poesía, tiene un doble motivo para festejar: cumple diez años de vida y lanza su nueva página web, a través de la cual se podrán comprar todos los títulos de su catálogo desde cualquier rincón de la Argentina.
Para festejar los diez años, la editorial publicó once nuevos libros de poetas argentinos e hispanoamericanos, que se presentarán el próximo martes 14 de noviembre, a las 19 hs, en la sala Solidaridad del Centro Cultural de la Cooperación, Av. Corrientes 1543, Ciudad de Buenos Aires.
Estos nuevos títulos que se suman al catálogo, y que ya están disponibles en la nueva página, son: Los ojos del pájaro quemado, de Jorge Boccanera, primera edición argentina de un clásico de la poesía Latinoamericana; Alguien lo dijo, de la poeta fueguina Anahí Lazzaroni; Hoy dejó de ser invierno por un día, del peruano Miguel Ángel Zapata, No andarse con chiquitas, de la neuquina Carina Rita Medina; Después de las cenizas, de la argentina residente en Italia Marisa Martínez Pérsico; Otro hombre descalzo, del español Javier Bozalongo; Camerata carioca, del salteño Carlos Aldazábal; El cielo no termina de quemarse, de Agustín Mazzini (Premio Bustriazo Ortiz para Jóvenes Poetas); La forma de lo lejos, del neuquino Carlos Duarte; El nacimiento de los ecos, del poeta y dramaturgo Daniel Viola; y A campo traviesa, de Francisco Daireaux.
En la nueva página, www.elsuriporfiado.com.ar se podrá consultar toda la información de las novedades y el catálogo completo, dividido en tres colecciones, “Poesía”, “Fuera de serie” y ” Círculo. Literatura mexicana”.
Los nuevos libros sintetizan los más de 120 títulos publicados por la editorial a lo largo de sus primeros diez años de vida, catálogo caracterizado por expresar la diversidad de la poesía argentina y latinoamericana.
El festejo y presentación de los nuevos títulos será el próximo martes 14 de noviembre, a las 19 hs, en la sala Solidaridad del Centro Cultural de la Cooperación.
La talentosa intérprete y cantautora Luciana Jury aportará la poesía de su voz a esta fiesta de la palabra.
A la lectura de los poetas y a la voz de Luciana Jury se sumará la presentación del poeta Tomás Watkins (Neuquén) y la coordinación del poeta Sergio De Matteo (La Pampa), dos de los fundadores de la editorial. Por el Centro Cultural de la Cooperación, dirá algunas palabras el poeta y director artístico de la institución, Juano Villafañe.
La bodega mendocina Amakaik acompañará con sus vinos.
Entrada libre y gratuita hasta completar la capacidad de la sala.
by Claudio Medin | 1 \01\America/Argentina/Buenos_Aires noviembre \01\America/Argentina/Buenos_Aires 2017 | Festival de Poesía
Nuestro Espacio Literario. Protagonistas, lugares, fechas y horarios de todas las actividades, con entrada libre y gratuita, que se realizarán durante el mes de noviembre en el Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini (Av. Corrientes 1543, Ciudad de Buenos Aires)
Dramaturgias posibles. El segundo jueves de cada mes, el teatro y sus hacedores. El 09 de noviembre la entrevistada será Romina Paula. Coordina Nara Mansur. Sala Jacobo Laks (3° piso), 19 hs.
Intervenciones críticas. La realidad leída desde la literatura. El viernes 10 de noviembre Hernán Brienza. Coordinan Ayelén Rives y Marina Cavalletti. Sala Jacobo Laks (3° piso), 19 hs.
El suri porfiado. La editorial de poesía celebra sus diez años de vida presentado los libros de Jorge Boccanera, Anahí Lazzaroni, Francisco Daireaux, Daniel Viola, Carina Medina, Carlos Duarte, Miguel Ángel Zapata, Agustín Mazzini, Marisa Martínez Pérsico, Carlos Aldazábal y Javier Bozalongo. Música: Luciana Jury. Entrada libre y gratuita hasta completar la capacidad de la sala. Martes 14 de noviembre, Sala Solidaridad (segundo subsuelo), 19 hs.
Vigilia de un sueño. Presentación del libro sobre la obra y la vida del poeta Juan Larrea, escrito por Eugenia Cabral y publicado por EDUVIM. Jueves 16 de noviembre, sala Jacobo Laks (3° piso), 19 hs.
Quince años. El martes 28 de octubre los poetas del Espacio Literario Juan L Ortiz festejan los quince años del CCC leyendo sus textos. Osvaldo Pugliese (PB), 19 hs.
Ficciones. Los narradores comparten su producción. El jueves 30 de noviembre, Sebastián Robles y Manuel Felipe Castagnet. Coordinan: Lucía Parravicini y Anaïs Giannandrea. Sala Jacobo Laks (3° piso), 19 hs.
by Claudio Medin | 24 \24\America/Argentina/Buenos_Aires octubre \24\America/Argentina/Buenos_Aires 2017 | Notas
El motivo de estas anotaciones es la de realizar un humilde homenaje a Edgar Morisoli, uno de los poetas mayores que crea y comulga en la provincia de La Pampa, dando cátedra a varias generaciones desde su escritura y pensamiento.
Hace poco más de sesenta años se encuentra radicado en estas tierras y, casi de inmediato, comenzó un diálogo revelador que todavía continúa y que ha contaminado a su producción poética, ampliando de forma convergente el registro literario de la región.
En reiteradas notas dedicadas al poeta Edgar Morisoli, cuando se alude a la condición de su origen santafecino refieren que “reside” en la provincia desde 1956 (a esta apreciación se suma también la revista Museo Salvaje que he editado y en uno de sus números deslizó igual mención). En ese sentido considero que dicha proposición no cuadra, porque la condición del residente es que siempre se encuentra de paso, al modo de un viajero temporal, de un migrante. Una de sus significaciones históricas señala que es la denominación de diferentes cargos coloniales en los ss. XIX y XX, lo cual delataría una posición incómoda para un poeta que ha denunciado a través de su poesía e investigaciones esos procesos imperialistas de dominación y opresión.
También es muy cierto de que las “estancias” de un hombre varían según las condiciones de vida. Muchas veces los poetas se han caracterizado por su condición de errantes, entonces es válido reponer algunos de los textos de Residencia en la tierra de Pablo Neruda, en donde su poética abandona la inmovilidad del habitante para entregarse al movimiento, aceptándose inmerso en la realidad y en la instalación de su yo —reconcentrado en la fuerza erótica— en el mundo.
Por lo tanto sería interesante revisar esta diáspora que abre la acepción “residente/residencia” y en dicho caso la reemplazaría por “arraigo”, término que implica un meticuloso aprendizaje de la tradición del lugar, una mixtura, un hacer propio lo existente, un sujetarse a la tierra que le dio cobijo y que a partir de ese pacto comenzará a construir su raigambre propia —de sangre, poética, sociocultural―, que por decantación será volcada y resignificada en la producción textual. En el prólogo de su primer libro editado en la provincia de La Pampa, Salmo Bagual (1957), Rosa Blanca de Morán refería: “Su cariño a esta tierra espaciada lo enraizó”. La semejanza de ambos términos, arraigar/enraizar, se considera mucho más cargado de identidad y exacto para un “nombrador” como Morisoli.
Citemos un fragmento del poema “Sonata y destrucciones” de Pablo Neruda, tal vez los atentos lectores de Morisoli hallen un eco, un fenómeno intertextual, ciertas filiaciones,
Después de mucho, después de vagas leguas,
confuso de dominios, incierto de territorios,
acompañado de pobres esperanzas
y compañías infieles y desconfiados sueños,
amo lo tenaz que aún sobrevive en mis ojos,
oigo en mi corazón mis pasos de jinete,
muerdo el fuego dormido y la sal arruinada,
y de noche, de atmósfera oscura y luto prófugo,
aquel que vela a la orilla de los campamentos,
el viajero armado de estériles resistencias,
detenido entre sombras que crecen y alas que tiemblan,
me siento ser, y mi brazo de piedra me defiende.
[…]
Acecho, pues, lo inanimado y lo doliente,
y el testimonio extraño que sostengo,
con eficiencia cruel y escrito en cenizas,
es la forma de olvido que prefiero,
el nombre que doy a la tierra, el valor de mis sueños,
la cantidad interminable que divido,
con mis ojos de invierno, durante cada día de este mundo.1
La profesora Teresa Girbal ya había dado algunos indicios de la poética de Edgar Morisoli —así como de una treintena de autores de la región—, resaltando el recurso del nombramiento: “Nombrar es destruir” escribe en el poema “Cementerio de los Hachadores” (de Salmo Bagual, 1957). Quizá corresponda a la misma destrucción que enuncia también el poema de Residencia en la tierra de Neruda; pero ese trabajo sobre lo que se olvida, ese rescate pormenorizado de las pequeñas fábulas y leyendas del pago son los sucesos que abonan el “testimonio”, porque como explica el filósofo Jacques Derridá, “toda escritura es testimonial”. Es que el recuerdo, el montaje que se realiza con el pasado, transforma en él lo que se considera muerto y olvidado, reteniéndose en una instantánea, en el soporte de las imágenes, en definitiva, en la misma escritura que acontece.
Otro punto a resaltar es la presencia fuerte de la polifonía y del dialogismo en muchos de sus textos —algunos de sus poemas han sido escritos para ser interpretados por varias voces—, pero también hay una concepción del “yo” que advoca la línea del poema “Muchos somos” de Neruda: “De tantos hombres que soy/ que somos”, que descendería del “yo es otro” del poeta francés Arthur Rimbaud, pero a esa vacilación subjetiva de una multiplicidad Morisoli la rompe y la convierte en una clave retórica que abre el poema a varios hablantes que hablan en la voz del poeta; además ello representa una ruptura del poema clásico de la épica con su discurso monológico. Obsérvese qué importante es el cierre del poema aludido de Neruda: “…si son tantos como soy yo,/ si se parecen a sí mismos/ y cuando lo haya averiguado/ voy a aprender tan bien las cosas/ que para explicar mis problemas/ les hablaré de geografía”, y resalto “les hablaré de geografía” porque de alguna manera ese tópico se va a encontrar constantemente en los poemas de Morisoli, en la presencia de un territorio que es y debe ser recuperado de la memoria con cada uno de sus protagonistas, involucrado en un juego peligroso que enfrenta el avasallamiento de la historia legitimada por la hegemonía, caracterizada por el silencio que impone a los vencidos. Y a esta mirada se le podría dar un contrapunto teórico con lo que advierte Walter Benjamin en el libro Tesis sobre filosofía de la historia, indicando en la tesis VI: “ni siquiera los muertos estarán a salvo del enemigo si éste vence. Y éste no ha dejado de vencer.”; y afirma en la tesis VIII: “La tradición de los oprimidos nos enseña entretanto que el ‘estado de emergencia’ en que vivimos es la regla”.
La poética de Morisoli se encuentra inmersa en ese crisol en donde regurgita el “estado de emergencia”, sus investigaciones también se sitúan en esa zona de debate y discusión, porque la regla impuesta por el discurso dominante hace que la arena de enfrentamiento sea dentro de ese mismo discurso, el del subalterno, lugar donde se funda el contrapoder, la visión otra de los vencidos que pueden hablar. En la producción poética de Morisoli sólo se percibe cierto remanso cuando escribe los poemas de amor (cargados de otra emergencia seminal, y muchas veces también imbricados con la lucha política) o las reflexiones en torno a la poesía en sí. Todo lo otro es postura y praxis combativa, el compromiso (engagement sartreano) del hombre que historia (sea desde la episteme, sea desde el arte) inferido por Benjamin como que “su misión es la de pasar por la historia el cepillo a contrapelo”, porque es la manera en que se debe “llevar hasta el final la obra de liberación de las generaciones vencidas”.
Poema:
“Patria de doce rejas”
“Este país que viene rengueando por la historia,
marchando de costado con sus sueños a cuestas…”
Pedro Sur, 1973
para Tita Alcaraz, que las fue contando
camino de su amor.
Patria desconsolada,
solar labrado en lágrima y ceniza
donde una luz llagada, una caliza
y cruda lumbrazón barre el violento
cielo de tu destino.
…Un polvo lento, amargo,
cubre la tierra de los argentinos
y cruje entre los dientes, esmerila
la voz, el llanto largo
del viento en las planizas donde afila
la soledad sus huesos transparentes.
Patria descoyuntada,
porque quebradas fueron tus dulces coyunturas
una tras otra en potro de tormento:
la insumisa cerviz de tu hermosura,
los hombros que llevaron la más alta bandera,
rodillas firmes que jamás rendiste
sino en el sentimiento
o la ternura,
y codos y nudillos fueron descalabrados,
hendidos, astillados en la fiera
coyunda y quebrantados,
por doblegarte el alma y verla triste!
Cárcel. Destierro. Huida.
Cinco mil hombres y mujeres purgan
la culpa de pensar tras de las rejas,
la culpa de luchar por una vida
clara, mayor:
la vieja,
la ensangrentada tierra americana,
limpia humillación, limpia de llanto,
con el sueño en las manos de los pueblos y el canto
íntimo y compartido. De guitarra paisana.
(Yo podría explicar: “Son los rehenes
del sistema”; y con eso
¿qué explicaría? Nada; o casi nada,
porque la luz, el hueso
principal de la luz, esa sustancia
terrible, trigo o luna que en la sangre sostienen
su firmeza y mi canto, ya son una
sola: y está tejida de arrullo en la distancia,
por la razón y sinrazón del beso…)
Doce rejas, aquí, son el arado.
Uno los nombra y sabe
la bruñidura de su manso acero,
la estela parda al sol, el verdadero
rostro de la provincia: esa reciura
que enternecen gaviotas y avutardas,
largo ramal de surcos donde cabe
un sueño de cosechas.
Doce rejas, allá,
fueron la dimensión del desamparo,
el perfil del oprobio, la deshecha
frente de la república… Doce rejas: allá.
¡Patria de doce rejas,
de doce portalones sucesivos y oscuros,
tras los que la esperanza cautiva reverbera!
Allí están firmes, puros
de tanta adversidad y suerte incierta,
los-que-el-amor-espera:
¡Compañeros,
amigos que cantaron bajo un peral añoso
en altas madrugadas de verano,
y que el amor, que nunca aguarda en vano
saludará dichoso
en un alba sin pueblo prisionero!
Diciembre de 1975
de Jornada de los confines (1975/77), en Obra callada. Santa Rosa: Ediciciones Pitanguá, 1994.