by Claudio Medin | 18 \18\America/Argentina/Buenos_Aires octubre \18\America/Argentina/Buenos_Aires 2017 | Notas
El libro de poemas Escuela Pública, de Omar Chauvié, incursiona en diversos planos del quehacer humano, aunando trayectorias y tendencias que tienen que ver con la vida y el conocimiento, la formación escolar y la escritura, además de hacerle rendir cuentas a la historia política.
Simbiosis entre lo real y lo simbólico
Todo autor sabe y reconoce que la escritura implica un ejercicio de memoria, donde se reúnen y atan tanto sucesos ocurridos en la vida real como aquellos que han nutrido la imaginación a través de la lectura. En ambos casos, en la articulación e influencia del universo de lo real y lo simbólico, funciona el proceso creativo literario, pues la experiencia de esos dos caminos se transforma en poesía, relato, teatro o ensayo.
Henry Miller advierte que “En la calle se aprende lo que realmente son los seres humanos; de otro modo, o más adelante, uno los inventa. Lo que no está en el medio de la calle es falso, derivado, es decir, literatura”, por lo tanto en ese entrecruzamiento se resignifica la mutua dependencia de las dos acciones: la de vivir y la de simbolizar.
En definitiva, lo que está plasmado en un libro ―los sedimentos con que se identifica a determinado artista, o sea, su estilo―, de alguna manera, se quiera o no, forma parte de la historia de los hombres y de los pueblos; incluso fueron, a veces, ellos mismos sus propios protagonistas, porque desde sus entrañas se ha diseminado la ficción.
La letra dominante
En Escuela Pública (Ediciones Vox, 2012) el poeta Omar Chauvié indaga en el proceso estético dominante y busca el intersticio para deconstruir el orden del discurso, focalizando su relectura y reescritura en el punto nodal con que se conforman las palabras y las oraciones: la letra. Esta microfísica se emparenta al desmontaje de la retórica legitimada que propusiera Arthur Rimbaud a través del soneto “Voyelles”, donde recreó una innovación poética por medio de la relación entre las vocales y las evocaciones que éstas le producían; inexistente hasta ese momento. Esta serie de poemas circula por diversos ámbitos socioculturales, dando cuenta de la particularidad de sus discursos, jergas, entonaciones y matices. De esa manera la poesía repone y modula en su propia práctica la vitalidad (o violencia) del conflicto social, de la lucha de clases y evidencia las construcciones semióticas que impone la hegemonía.
El aura del grafo
En el libro hallamos, entre otros elementos, una experimentación gráfica -acorde a las experiencias de las vanguardias, pues el autor incrusta textos manuscritos escaneados-, donde el grafo es la marca en la que se concentra el poder de la letra, el poder del abecedario, y además se esboza la contraposición entre la técnica seriada (mecánica y digital) y el aura de la escritura como “acción manual”; el resultado de una caligrafía que es única y personal. La poesía, entonces, podría ser un hilo conductor que se sostiene en la letra, en la fuerza del trazo, en la polifonía del decir, en la significación polisémica. Sin embargo, el estilo sería la recurrencia del autor, el anudamiento del síntoma y la conquista del modo de nombrar con su propia cosmovisión del mundo. Omar Chauvié, en ese oficio u hosco arte, deconstruye y poetiza, invocando, en algunos casos, citas e intertextos (Kurt Schwitters, Laurie Anderson, Spinetta, Sarmiento, Mansilla, Hernández, Bartolomé Hidalgo), también recurre a la cartelería callejera, al relato urbano, al arte del aviso publicitario, identificando y densificando su literatura con los tiempos que corren.
Phoné/Graphé – Graphé/Phoné
El ejercicio escriturario bosquejado por Chauvié convoca otra vez a la palestra discusiones que tienen que ver con la oralidad y la escritura. Es importante observar que la poesía se asienta sobre ambas modalidades: lo oral se vuelca a lo escrito y también es resonancia de lo “escrito”, pero lo escrito demanda propios trazos y se vincula con otras obras anteriores o contemporáneas. En ese sentido lo oral se multiplica, modifica y distorsiona de generación en generación para resguardo de la memoria comunitaria. La escritura funciona similarmente, ya que a modo de palimpsesto se transcribe y reproduce de época en época convirtiéndose en testimonio; a la sazón todo libro se transforma en un mosaico de citas que remite a otros libros.
Desde los planteos platónicos/socráticos ―incluidos Rousseau, Saussure y Lévi-Strauss―, se privilegió a la phoné (habla) sobre la graphé (escritura), señalandosé la preeminencia de la primera categoría al considerar a lo transcrito en letra de molde como un suplemento que degrada a la memoria y la razón. Bajo esta concepción el lenguaje sería, entonces, expresión (cuerpo) de un sentido puro (alma). La obsesión de la metafísica ha consistido en separar lo interior de lo exterior y considerar el lenguaje como exteriorización del significado interior. Sin embargo Jacques Derrida en su relectura ha puesto en evidencia el desprecio y devaluación que la tradición filosófica occidental hizo de la “grafía”, interpretándola como mera copia, disfraz de la lengua o representación suplementaria de la palabra viva. Esta deconstrucción derrideana es posible notarla en los recursos que emplea Chauvié en su libro, pero que es, además, integradora, puesto que logra una articulación entre el trazo (manual y mecánico) y la voz que regurgita y trasciende desde la propia poesía.
Todo es política
La política contamina el campo literario y viceversa, porque todo signo es ideológico. En ese sentido la poesía apela a su capacidad imaginativa y desde la letra funda nuevos tropos, articula correspondencias, metáforas y un vocabulario emergente.
Si la política genocida de la Generación del ‘80 (que garantizó la preeminencia económica de un sector) dio nacimiento al término “atalivar”, Omar Chauvié revisa nuestro pasado reciente y testimonia la militancia y el compromiso de una generación de compañeros que pusieron en jaque la historia impuesta por la oligarquía junto a los grupos financieros. A esa pasión de lo real lo sintetiza con el concepto “aramburar”, en obvia referencia a Pedro Eugenio Aramburu, otrora presidente de facto, como lo fue Alejandro Agustín Lanusse, responsable de la masacre de Trelew ocurrida el 22 de agosto de 1972. Aramburu, fusilador de militantes políticos, civiles y militares, casi al igual que Lanusse: aramburar se asemeja a fusilar; y produce su antítesis: “ajusticiar” (en el caso de Aramburu). Recuérdese que los fusilamientos en los basurales de José León Suárez se concretan el 9 de junio de 1956. El hecho es resignificado en el libro Operación Masacre de Rodolfo Walsh, también desaparecido por una dictadura.
Deletrear la historia
La literatura se resuelve en su propia ejecución y en su propia experiencia creativa. Señalaba Paul Valéry que “el poema se abandona, no se termina”; por lo cual los objetivos del autor y las circunstancias inciden sobre el proceso que origina una obra. Consecuentemente Omar Chauvié nos propone en la obra Escuela Pública “solo ir signo a signo hasta desarmar/ lo que encierran”, por lo tanto “deletrea una historia/ lleva todo lo posible/ a un pedacito de papel”.
Omar Chauvié
Nació en Jacinto Arauz (La Pampa) en 1964. Reside en Bahía Blanca (Buenos Aires). Ha publicado, entre otros, los libros Escuela Pública (Ediciones Vox, 2012), Ernesto Guevara quiere ser Papá Noel y otros papeles (17 Grises Editora, 2010), Hinchada de metegol -Ampliada y Corregida-, (Ediciones Goles Rosas -edición electrónica-, Mar del Plata, 2009; 1° edición papel, Ediciones Vox, 1998), El ABC de Pastrana, (Ediciones Vox, 2003). Entre las antologías que recogen su obra destacan: 23 chichos bahienses, (Ediciones Vox, 2005) y Bahía Blanca, la ciudad letrada -narrativa, poesía-, (Ediciones Desde la Gente, 2004), y revistas como Poesía.com, Vox virtual, Diario de Poesía. Se desempeña como Profesor Adjunto en la cátedra Literatura Argentina de la Universidad Nacional del Sur (Bahía Blanca).
POEMA
“hechos acontecidos entre el 17 y el 22 de agosto de 1972”
como las voces del truco que no tienen
la misma intensidad siempre
entre el envite y el apego
del grito al susurro
la maestra enumera las dificultades
que presenta
el avance militar en la cordillera
habla casi hasta la frontera del recreo
de cómo la guerra
también a veces
es un conversado juego de señas,
alusiones, engaños;
de los modos de disuadir a las fuerzas realistas
de un manuel rodríguez
guerrillero chileno que
allana el paso de san martín.
y lo cuenta porque es agosto y vale
en un agosto
conmemorativo de las escuelas argentinas
¿a cuántos días estará del diecisiete?
la acorralan las fechas
en ese aula de segundo grado
de puertas que se arriman al techo
donde resuenan las esperas del que conoce
el terreno
las emboscadas
la guerra de zapa
y esos asientos agrietados por años
de fuerza primeriza sobre el lápiz
rastras con piedras
que remedan la voz de los cañones
las ventanas que no cierran del todo
dejan que el viento se filtre
y el entrecortado batir
de las herramientas de un vecino
se escinde en un ritmo
muy cercano a la música
de una película de hitchcock
de rodríguez eros a
pedagógico manuel la maestra
en esos días que siguen al feriado
de micrófonos enormes desde esa base del sur
deletrea con aquella guerra de zapa del ayer
y estos recién asesinados del veintidós
que procuraban también
cruzar a chile
enseñar, explicar y sentir.
se va el día en mi escuela
sin saber cuántos años demoraré en volver
a comprender ese relato
la señorita thelma no sé
tal vez con más ayuda
de las circunstancias
que de las planificaciones
andes con andes mixtura
zapas y guerrillas
tácticas y héroes
la enseña blanca
y celeste la señorita que enseña
la necesaria explicación
de un momento
de cada vez que se propone explicar y sentir
mientras voy desaprendiendo los vínculos
entre las letras
para poder volver allí a ese chacabuco
ese penal de rawson
ese aula
las voces del truco
en la esquina
las herramientas que cantan
en una película de suspenso.
by Claudio Medin | 1 \01\America/Argentina/Buenos_Aires octubre \01\America/Argentina/Buenos_Aires 2017 | Festival de Poesía
Nuestro Espacio Literario. Protagonistas, lugares, fechas y horarios de todas las actividades, con entrada libre y gratuita, que se realizarán durante el mes de octubre en el Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini (Av. Corrientes 1543, Ciudad de Buenos Aires)
El haiku de la escalera. Presentación del libro de Edilson Villa. Acompañarán al autor Rodolfo Alifano, Juano Villafañe y Antonio Requeni. Jueves 05 de octubre, Sala Meyer Dubrovsky (3° piso), 19 hs
Peces de cemento. Presentación del libro de poemas de Néstor Berendorf. Viernes 06 de octubre, Sala Meyer Dubrovsky (3° piso), 19 hs
Paranormales. Presentación del libro de cuentos de Carlos Graneri. Lunes 09 de octubre, Sala Jacobo Laks (3° piso), 19 hs
Dramaturgias posibles. El segundo jueves de cada mes, el teatro es pensado desde la literatura. El 12 de octubre el entrevistado será Diego Starosta. Coordina Nara Mansur. Sala Jacobo Laks (3° piso), 19 hs
Ficciones. Los narradores comparten su producción. El 26 de octubre, Ana María Shúa. Coordinan: Lucía Parravicini y Anaïs Giannandrea. Sala Meyer Dubrovsky (3° piso), 19 hs
Foros del Espacio Literario Juan L Ortiz en la SADE. El viernes 27 de octubre, dramaturgia y experimentación. Presentación de Helecho sobretodo, de Débora Daich. Coordinan Santiago Alonso y Juano Villafañe. Casa Lugones, SADE, Uruguay 1371
Las raras circunstancias. El martes 31 de octubre Clara Anich, Leopoldo Castilla, Vicente Muleiro, y José María Pallaoro suman su poesía a los festejos por los diez años de vida de la editorial el suri porfiado. Coordinan: Marina Cavalletti, Luciana Coronado y Romina Dziovenas. Sala Osvaldo Pugliese (PB), 19 hs.
by Claudio Medin | 28 \28\America/Argentina/Buenos_Aires septiembre \28\America/Argentina/Buenos_Aires 2017 | Notas
Las literaturas comparadas nos permiten asociar e interpretar determinados rasgos entre las producciones de diferentes autores regionales, de generación e incluso estéticas distintas. En esta nota relacionamos al poeta galés Dylan Thomas con otros poetas de la Patagonia argentina.
Convulsionada Europa por la Segunda Guerra Mundial, apareció en Inglaterra en el año 1939 The New Apocalypse, primera publicación de un grupo de poetas denominado “The Apocalypse” —formación cultural integrada por Henry Treece, Nicholas Moore, Vernon Watkins, Tom Scott, Dylan Thomas, Herbert Read, entre otros—. A grandes rasgos, en un manifiesto del año ’38, afirmaban que el hombre necesita liberarse de la máquina y del pensamiento mecánico; que ningún sistema político ni ninguna ideología artística —ni el superrealismo ni la escuela política de Auden— puede dar esa libertad; que el mito es un medio personal de reintegrar la personalidad.
A esa altura del siglo las vanguardias habían perdido su fuerza transformadora —dadaísmo, surrealismo, futurismo, etc. — y también las ideas del positivismo como el progreso y la igualdad de oportunidades. En cambio se afianzaba a grandes pasos la enajenación y el fetichismo que proponía el capitalismo con sus objetos seriados, y en una progresión aritmética los estados-nación comenzaban a estallar entre conflictos bélicos fulminantes, inhumanos (campos de concentración, bombas atómicas, etc.).
Entonces, atentos a lo que les exigía el campo del arte, especialmente la poesía, y contrariando las concesiones que se habían hecho hasta el momento frente a los aconteceres de la esfera política y social, cada uno de estos poetas condena la poesía “mecánica”, materialista de los años anteriores y buscan renovarse en los mitos. Por eso señalan: “Creemos que la edad de la razón toca a su fin, y que estamos en el umbral de una nueva era en la cual la vida será servida por la cultura, la razón, el arte, pero no sobrepasada y sojuzgada por ellos. La cultura debe inclinarse ante la vida, el arte ante la vitalidad y la sangre.”
El poeta galés
Entre esas voces emergentes se destaca una y es la del poeta galés Dylan Thomas. Nacido en Swansea, en 1914. Desde su primer libro “Eighteen Poems”, sorprendió por la utilización de recursos estilísticos que sobrepasaban al de sus compañeros de ruta. Y fue agigantándose con otra serie de libros de poemas y, también, textos narrativos.
Más allá de la leyenda que se ha tejido en torno a sus vicisitudes personales (alcoholismo), otro es el panorama que ha dejado en lo que es la práctica de la poesía y la narrativa.
Roland Barthes ha señalado que “la poesía moderna está saturada de estilo; que entre la lengua y el estilo se sitúa la escritura”. En ese territorio donde el escritor comete sus asesinatos se convoca a las imágenes, el léxico, la elocución, la carga de la tradición, las rupturas, los homenajes y las influencias. Simbiosis y comunión en donde se encuentra el hombre que escribe y la letra, en donde se gesta —en la soledad de la producción y la multitud avasallante del contexto— y transgrede una sintaxis que siempre se encuentra en emergencia, pronta a los cambios, la renovación. Es el lugar en donde se adensa la presencia de un autor como Dylan Thomas, donde se encarna el verbo, haciéndose inexpugnable su compromiso con la escritura, la conquista de un estilo, la irrupción de una voz, sólida y original, distinta de las demás, que le permiten ser, estar en la literatura.
Línea estética
Elizabeth Azcona Cranwell —en una excelente estudio introductorio, además de la traducción y las notas, a los “Poemas Completos”, editada por Corregidor—, sintetiza las líneas de producción de Dylan Thomas diciendo que: “El nacimiento, la infancia, la adolescencia, la sexualidad, la religión, la muerte, el idioma del paisaje, la leyenda, en la visión acelerada de un múltiple universo de símbolos conforman la esencia de esta poesía. Rebelión de las fuerzas vitales ante las formas que avanzan hacia su caducidad, música y memoria de un paraíso perdido en la niñez, gozo profundo ante los milagros y una constante búsqueda de la verdad inmutable del hombre, oculta en los mitos, los colores, los sonidos, las repeticiones eternas. Y que sólo se manifiesta a la luz de las palabras. Dylan Thomas trata de aprehender los limites de lo creado, la belleza y el terror de vivir, por medio de una participación activa en ambos extremos. Se trata del ‘éxtasis de la vida y el horror de la vida’ de que hablara Baudelaire. Y en esa travesía de opuestos, se cumplirá finalmente un acto de apertura y celebración.”
Reveladores son a veces los ejemplos o las asociaciones que se trazan entre escrituras, entre libros, por ende, también el mito intercede:
“Pero cuando el escritor, y este es el caso de Thomas, se convierte en un fenómeno que desborda el marco literario no suele ser sólo por un manejo inteligente de los recursos técnicos del oficio; cuando esto ocurre, es que el lector no lo ve como un creador de belleza o de ideas, sino que encuentra en él algo que le lleva a creer que está descubriendo una parte desconocida de sí mismo…”
Esto ha escrito Emilio Olcina en el prólogo de Retrato del artista como perro joven, y que, de alguna manera, transparenta este ejercicio que se presenta en los párrafos subsiguientes, es decir una serie de asociaciones que algunos acordarán y otros dirán que no son posibles, pero de alguno u otro manera ciertas filiaciones caen por sus nombres, por sus símbolos, por el peso mismo de la producción poética. Además esa es la otra riqueza que tiene la literatura, la posibilidad de discutir, de hacer del hombre además de un animal simbólico, el hombre que vuelve a discutir la visión del mundo en el ágora. Entonces, esta mirada hacia la literatura de nuestros coterráneos sureños será partiendo, articulando y yuxtaponiendo (en esa “Continuidad de los parques” del gran Cortázar) desde la obra de Dylan Thomas como base para la exploración en otros autores locales.
Pero este artículo no es para celebrar la poesía de Dylan Thomas; aunque las líneas precedentes intenten mostrar a grandes rasgos su importancia e influencia en la poesía moderna. Justamente la idea de estas anotaciones es el hallazgo de homenajes —a través de conexiones textuales— que le realizan varios poetas patagónicos en la elaboración de sus propios poemas. Remarcar la intertextualidad existente entre los trabajos del poeta galés y algunos autores sureños, explotando esa categoría de interpretación del análisis literario, y que en otras oportunidades excede a la producción de la misma forma textual y, directamente, da cuenta de la relación con la figura imaginaria del autor.
En la poesía chubutense no sería una sorpresa que la producción del poeta galés influyera sobre las nuevas generaciones, debido a que en dicha provincia se entrega hace décadas el Premio de Poesía Corona del Eisteddfod del Festival Galés de Arte Eisteddfod de Chubut, como en la vieja tradición bárdica, e inclusive se escribe actualmente poesía en ese idioma. Pero aquí es importante resaltar que Dylan Thomas “manifestó a Stephen Spender, en diciembre de 1952, que no sabía leer galés y, por tanto, no había sufrido las influencias de la poesía bárdica galesa”.
Entonces nosotros tampoco vamos a intentar demostrar si existe o no una influencia de dichas características, sino simplemente se colocará en relación una serie de poemas creados a partir de la poesía de Dylan Thomas; en esas huellas se hará la reposición, se identificará cada uno de los textos creados por poetas, o, también, la traducción o versión que han intentado ante “la angustia de la influencia”.
Porque “la literatura —al decir de la profesora Silvia Barei— sirve como andamiaje que construye una estructura de encuentros y copresencias y de negaciones”. Es interesante esta particularidad en la que la producción de un poeta galés se incorpora en los textos escritos en la región, textos que reciben muchas influencias, entrecruzándose con las vertientes provenientes de las culturas originarias o aquellas que exceden justamente el mismo campo literario, y se contamina con discursos o imágenes de la música, la plástica.
En dicho caso también aparece en el horizonte de expectativa sureño la nombradía y participación de muchos poemas la figura del pintor Vincent Van Gogh, tanto en su prosapia como en los colores que destacan su obra. En ese sentido, al modo de una red de comunicación y tráfico, nos animamos en este pequeño artículo a vincular estos autores derramados en el territorio patagónico pero unidos y atados por la poesía de Dylan Thomas.
Selección poética
Juan Carlos Bustriazo Ortiz | “Cuadragésima Sexta Palabra”
renacido pasaba con su gaita era él era él la noche ondeaba
ondulaba el gentío y él pasaba con su rostro rosillo lampagueaba
su pupila terrible celta en llamas su laringe animal ay insuflada
por la vida y la muerte que sonaban como el viento de dios con la garganta
el cogote animal que regresaba dylan thomas bermejo con su gaita
dylan rojo gemido dylan lágrima dylan odre de alcol balido panza
loca lengua caliente bofe entraña de los clanes remotos se asomaba
me rozó su quemor porque él se alzaba del hervor de vivir soplo soplaba
poderoso viviente de su gaita yo temblé de un temblido yo temblaba
de profundo temblor dylan rojeaba salvajoso de amor se calcinaba!
(noche del 16,
casa de edgar,
casa de abraham.)
de Libro del Ghenpín (1977), Cámara de Diputados de la Provincia de La Pampa, Santa Rosa, 2004, pág. 65.
Juan Carlos Moisés | “Habla Dylan Thomas”
He peleado
no en una guerra
no contra una tal Pamela
o una tal Caitlin, mi mujer
y una familia grande y pobre
ni contra el fantasma de la cerveza
ni siquiera contra mis propios poemas
—algo más fuerte me persiguió
durante toda la vida—
contra Dylan Thomas he peleado
y he perdido.
de Querido mundo, Ediciones El Lagrimal Trifurca, “Colección de Poesía El Búho Encantado” / 24, Rosario, 1988, pág. 33.
Margarita Monges | “Sueño del país de Gales”
“…un verde
como no hay otro…”
Amy Lowell
Mientras el auto cruza
campos de Santa Fe:
maizales, girasoles,
qué me trae de pronto la memoria
de la tierra de Gales?
Castillos, brumas, verde.
verdes valles
—todavía son verdes los valles,
aún el Valle de Rhondda—
“un verde como no hay otro”
dijo Amy.
Las Montañas Negras
blancas bajo la nieve;
el parque del Castillo de San Fagan,
con su alta escalinata
y la estatua
de un diosecillo
mirándose serena
en el arroyo,
oculta entre el boscaje.
Cardiff
donde las hayas son tan altas
que llegan al cuarto piso
del Centre Hotel,
y desde la ventana
se ve correr el río Taff,
cruzando
el corazón de la ciudad.
Una ciudad con corazón.
En dónde
sino en Cardiff
puede haber un lugar que se llame
Moira Place,
y en todas las vidrieras
siempre el mismo retrato
de Dylan Thomas,
joven y delgadito,
y siempre con el mismo
saco tejido a cuadros.
Por qué recuerdo a Gales
ahora,
mientras corremos
entre arboledas y sembrados
verdes?
Porque la tierra de Dylan Thomas
no se puede olvidar,
tierra de antiguos bardos
que aún sigue coronando
a sus cantores,
y reverdece
en sus amables gentes
que se brindan
a quienes traen el corazón abierto.
Los viajeros se marchan.
Pero el que ha visto el verde
del país de Gales
nunca verá otro verde.
(en viaje a Rosario)
en Suplemento Cultural “Caldenia”, diario La Arena, domingo 16 de octubre de 1994, pág. 8.
Jorge Spíndola | “Y la muerte no tendrá dominio”
habrá más mi amor
habrá derrumbes
se caerá tu sombra desmayada
habrá más mi amor
se llevarán el bosque
quedarán fotografías de viejos mochileros
/yo estuve allá/ dirán alguna tarde
pero habrá más
nos meterán uranio entre las uñas
habrá liebres mutantes enlatadas
habrá un oleaje de párpados caídos
todo cae amor
y tu cuerpo es tan brillante
delante del colapso
habrá nubes de ácido querida
y aun así
haremos el amor
entre sábanas de ozono
habrá un oleaje de párpados caídos
y aun así
la muerte no tendrá dominio
de Calles laterales, Culturas del Sur del Mundo Ediciones, “Colección Poesía del Sur del Mundo”, Trelew (Chubut), 2002, pág, 62.
Dylan Thomas | “In my Craft or Sullen Art”
IN my craft or sullen art
Exercised in the still night
When only the moon rages
And the lovers lie abed
With all their griefs in their arms,
I labour by singing light
Not for ambition or bread
Or the strut and trade of charms
On the ivory stages
But for the common wages
Of their most secret heart.
Not for the proud man apart
From the raging moon I write
On these spindrift pages
Nor for the towering dead
With their nightingales and psalms
But for the lovers, their arms
Round the griefs of the ages,
Who pay no praise or wages
Nor heed my craft or art.
de Dylan Thomas, Poemas 1934-1952, Visor. Alberto Corazón. Editor, “Volumen LX de la Colección Visor de Poesía”, Madrid, 1976, pág. 80. (Selección, traducción y prólogo: Esteban Pujals).
Margarita Monges (traducción) | “En mi oficio o arte huraño”
En mi oficio o arte huraño
ejercido en la noche quieta
cuando sólo la luna rabia
y los amantes yacen en el lecho
con todas sus tristezas en sus brazos,
yo trabajo a la luz cantante
no por ambición o pan
o el relumbrón y comercio de encantamientos
en los escenarios de marfil
sino por el común salario
de su corazón más secreto.
No para el hombre orgulloso que se aparta
de la rabiosa luna escribo
en estas páginas de espuma
ni para los muertos eminentes
con sus ruiseñores y salmos
sino para los amantes, sus brazos
en torno a las tristezas de todas las edades,
que no pagan ni alabanzas ni salario
ni se preocupan por mi oficio o arte.
en Suplemento Cultural “Caldenia”, diario La Arena, domingo 16 de octubre de 1994, pág. 9.
by Claudio Medin | 17 \17\America/Argentina/Buenos_Aires septiembre \17\America/Argentina/Buenos_Aires 2017 | Ensayo
En este ensayo, el poeta Juan Carlos Moisés realiza un mapa exhaustivo y riguroso de la poesía de su región, la Patagonia, dando cuenta de una diversidad prolífica que sigue aportando calidad y nombres al mapa de la poesía nacional.
Uno
En una encuesta que el 4 de julio de 1982 publicó el suplemento literario de La Nación con el título “La literatura en el interior”, a una de las preguntas, “¿De qué modo se inscriben dentro de la literatura nacional las manifestaciones literarias de su provincia?”, la conclusión de mi respuesta —un poco grandilocuente, es cierto— fue: “…para hablar en firme de la literatura de Chubut tendríamos que retomar el tema dentro de algunos años.” Escritores había; los libros publicados, de los que se podía tener noticias, sin embargo, eran escasos y de difusión limitada. La excepción eran dos narradores de temáticas similares pero de estéticas e indagaciones diferentes: Asencio Abeijón en Comodoro Rivadavia y Donald Borsella en Trelew. Ambos, en plena y madura producción, tenían obra editada en editoriales de Chubut y de Buenos Aires. Habría que sumar al maestro de varios escritores comodorenses, David Aracena, poeta y sobre todo un narrador magnífico que no vio sus cuentos en libro hasta 1986. Los tres, a pesar de haber muerto hace algunos años, aún siguen vigentes. Es la misma vigencia que tiene el escritor Diego Angelino, entrerriano de nacimiento, que vivió varios años en Comodoro Rivadavia para luego radicarse en el Bolsón, Río Negro, donde reside desde entonces. Pero los poetas no eran igualmente visibles que los narradores. Es inevitable deducir que en toda la región patagónica pasaba algo similar. Y no sólo porque era incipiente la actividad literaria en nuestras jóvenes provincias y en el Territorio Nacional de Tierra del Fuego, cuyas preocupaciones eran el desarrollo económico y el poblamiento de sus grandes espacios, sino porque mucho incidieron los años de dictadura en el país entero cuando la palabra estuvo silenciada, y el temor y la autocensura se imponían como una forma obligada de la supervivencia.
Pasaron treinta años. Hay varios escritores más que entonces, pertenecientes a generaciones surgidas a finales del siglo XX y en lo que va del XXI, y las ediciones de libros han sido cada vez más abundantes, en particular de poesía. Muchos poetas, en su mayoría jóvenes que empezaban a escribir y, algunos, a publicar en el país en los años difíciles de las décadas del 70 y 80, se radicaron en la Patagonia buscando mejores condiciones laborales, aires nuevos, respirables, e hicieron de estas tierras el motivo y la motivación de sus poéticas. Es un punto de inflexión para nuestra literatura y es pura ganancia, como en río revuelto. Ricardo Costa lo expresa del siguiente modo: “los síntomas de una maduración en la producción poética se advierten recién en las últimas décadas del siglo XX.”…
by Claudio Medin | 17 \17\America/Argentina/Buenos_Aires septiembre \17\America/Argentina/Buenos_Aires 2017 | Festival de Poesía
Nuestro Espacio Literario. Protagonistas, lugares, fechas y horarios de todas las actividades, con entrada libre y gratuita, que se realizarán durante el mes de septiembre en el Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini (Av. Corrientes 1543, Ciudad de Buenos Aires)
Ficciones. Los narradores comparten su producción. El viernes 08 de setiembre, la literatura de Celso Lunghi y Leandro Avalos Blacha. Coordinan Lucía Parravicini y Anaïs Giannandrea. Sala Jacobo Laks (3° piso), 19 hs
Infieles. Performance poética de Ana Arzoumanian. Martes 12 de setiembre, sala Osvaldo Pugliese (PB), 19 hs
Dramaturgias posibles. El segundo jueves de cada mes, el teatro es pensado desde la literatura. El 14 de setiembre el entrevistado será Alejandro Robino. Coordina Nara Mansur. Sala Jacobo Laks (3° piso), 19 hs
Rubén Amaya. Lectura y presentación de las últimas publicaciones del reconocido poeta tucumano. Martes 19 de setiembre, sala Osvaldo Pugliese (PB), 19 hs
Intervenciones críticas, donde la realidad es pensada desde la literatura. El 21 de setiembre, el invitado será Santiago Gándara. Coordinan Ayelén Rives y Marina Cavalletti. Sala Jacobo Laks (3° piso), 19 hs
Las raras circunstancias. El martes 26 de setiembre Claudia Lorenzetti, María Rosa Mó, Pablo Queralt y Edgardo Zuain suman su poesía a los festejos por los diez años de vida de la editorial el suri porfiado. Coordinan: Marina Cavalletti, Luciana Coronado y Romina Dziovenas. Sala Osvaldo Pugliese (PB), 19 hs.