by Editorial Excentrica | 8 \08\America/Argentina/Buenos_Aires julio \08\America/Argentina/Buenos_Aires 2026 | Carrousel, Poesía
Poemas de An Lu
Todos los días las flores de durazno siguen el curso del agua
El grillo
está
en la habitación.
Su cantar
me avisa:
hay que seguir
despierta.
¿Lo mato, no lo mato?
¿Matarías a un grillo?
Gema
Mueve
una por vez
la pieza
los sombreros
golpean
la silla
los peones
asaltan
las ciudades.
Ojal
La azafata
despliega
indicaciones
en el océano
queridos muertos
sin respuesta
todavía.
Harina en vuelo
Canciones
de protesta.
Marchas
interminables.
Banderas
con consignas.
Y la niña
sola
espera
repitiendo
el abecedario.
Aventura
Si estiro con
firmeza
una
de las piernas
sacudo el mapa.
An Lu es el nombre con el que Laura Szwarc da cuenta de su poesía. Artista escénica, escritora, activista cultural. Como poeta ha publicado Harina en vuelo (Ediciones Eolas), También sonidos (Somas) y Es tirar el dado (Editorial Bajamar).
by Editorial Excentrica | 6 \06\America/Argentina/Buenos_Aires julio \06\America/Argentina/Buenos_Aires 2026 | Carrousel, Poesía
Poemas de Carolina Biscayart
COELHO DE MEYRELLES (De : La ciudad fragmentada)
¿Hay fin para los restos que flotan naufragados
el hueso que en la playa musita la irrezable
plegaria a la terrible anunciación?
T.S Eliot
Los pescadores van llegando a esta hora
sus manos surcadas de sol acomodan las redes
brilla la plata de las escamas entre sogas apiladas en las proas
le dicen hasta mañana al mar
con la nostalgia de morirse esa noche
el cielo es tan confuso
que no hay otra opción más que la calma
las gaviotas desconocen la ley de gravedad
y sobrevuelan con gula el olor a pez muerto
se lanzan de repente en línea recta a su bocado
traen esa sensación incómoda
entre el hambre y mantenerse en el aire
a pura ala desplegada
el puerto tiene siempre la esperanza de otro día
los lobos sitian el territorio
con movimiento bruscos
en la impotencia
de sus cuerpos pesados y sus extremidades cortas
estiran la cabeza hacia el último calor de la tarde
no hay en este puerto signo de riqueza
y todo es abundancia
la mirada se clava en la suciedad del muelle
y en la escollera arqueada de humedad y de años
poblada de musgo hasta el ahogo
la poeta vuelve a repetirse
mirando al horizonte
como si no estuviera en el punto de partida
mira profundo
justo ahí antes de la línea donde se unen mar y cielo
la poeta insiste en decir:
nadie busca náufragos que no conoce.
***
JAZMÍN DE LAS AZORES (De : La ciudad fragmentada)
No me hablen de la sabiduría de los ancianos
Sino más bien de su locura
T.S ELIOT
La calle sigue siendo de adoquines
por aquí resuena aún por las mañanas
el sonido del afilador de cuchillos
las luces en las casas
no son para mostrar nada
ni para iluminar
están para dar signos de vida
para despistar
los ladrillos están hechos de piedra
un modo de intentarle
otra jugada al tiempo
los árboles son testigos
bajo su sombra
están los muertos
que gustan del verano
y siguen en esas casas
las suyas
reivindicando las rutinas
del living comedor
las escaleras
los patios
ellos podan aún los domingos
los jazmines de las Azores
que trepan medianeras
y cuidan perfumados
el resto del jardín
Las nietas ya no vamos a misa de diez
no le tememos a los cuchillos
ni a los pibes descarriados
tuvimos hijos en febrero
a la sombra de los mismos árboles
caminada de día por los abuelos
seguimos encendiendo otras luces
para que puedan partir
para velar por su amor
para que nos perdonen.
***
SEMÁNTICA (De: Extrañamiento)
Te sentás en el asiento de atrás del auto del adiós
a los seis años
llevás tu muñeca
entre abrazada y tirada de los pelos
el Sur es un exilio
pero a esa edad
no sabés el significado de la palabra
e xi lio
tal vez hasta te suene bonito
a esa edad sos tan frágil
te pueden sacar
hasta el último amor que te sostiene
te dejás a ese viaje
a ese destino
de escalera empinada sin barandas
a esa visión del abismo
y te vas con el amor hacia atrás
mientras pisás cada escalón
te vas hacia atrás
con el amor
mientras subís a ese cielo final
desangelado.
***
MANTRA Y BALDOSAS (De: Reproducción del barrio)
Mi abuela le teme a los locos
no te acerques dice
se me vienen encima
yo les gusto
me atraen
tienen algo que contar
no se mueven igual
miran distinto
no duermen fácil y las noches le hablan
pero lo más importante:
dicen otras cosas
cosas que huelen a pan recién horneado
a campo en verano después de la lluvia
cosas que cierran un círculo
mi abuela no puede con ellos
yo soy chica y no la entiendo
prefiere morir y rezar el rosario entero
perla por perla
esa repetición logra calmarla
mantra contra los locos
hay en todos los barrios
eso tienen ellos
no eligen donde caer
son como la poesía
aunque los eviten
les bajen el precio
no dejan de florecer
hasta se elevan zigzagueando
como florcitas
ariscas, brillantes
entre las baldosas
de las veredas del barrio.
***
HACIA LA PLAYA (De: Reproducción del barrio)
Los rosales desbordan las medianeras
se van en vicio
los helechos tocan la cara, cosquillean
al andar por las veredas
el verano trae esas cosas
se espera a la madre salir del trabajo
con ropa liviana en el bolso
la piel imagina el color de la orilla
caminamos las dos primero al norte
luego al este
no contamos las calles
si llevamos la cuenta de algo
nos perdemos
irremediablemente
mamá arma cada día
una casa en la arena
sombrilla, toallones, galletitas
la playa es un hogar
que huele a sal y a sapolan ferrini
un chapuzón, aprender de los peces
nuestra piel es dorada
en una bendición de los colores me dicen
mamá brilla
en la precariedad de esa vivienda diaria
olvida su postergación
yo la miro así resplandeciente
y junto caracoles
hundo los pies
en la arena mezclada con piedritas
la miro y siento que el sol así, sobre el cuerpo
le recuerda el principio
donde todo es posible
todavía.
***
INOCENTE (De: Boleto de ida)
No se vuelve
las cosas no permanecen intactas
salvo la infancia
la casa de la calle Roca
cambió de fachada
si me dejaran entrar
los sillones no serían verdes
ni el espejo grande estaría
frente a la puerta principal
el aljibe del patio
tal vez sea un monumento histórico
decorado con macetas mexicanas
la escuela del barrio
ya no alberga los espíritus
de aquellos maestros
de guardapolvo blanco impoluto
trascendieron la escuela, la placita Tucumán
y rodaron hasta la orilla del mar
no se vuelve
se compra boleto de ida
vulgar y silvestre
destino: ciudad feliz
las cosas no permanecen intactas
salvo la noche sobre el mar
en esa orilla que no es cualquiera
con aquel cielo no despejado
donde las manos sobran para contar estrellas
y la humedad molesta hundiéndose hasta el hueso
y esa sensación brutal
de poder ser devorada por las olas
ese temor
a que la única belleza del mundo
te engulla, se alimente de vos
y te dejes ir blandamente
porque no hay obediencia mayor
ni más perfecta
ni más justa
que la inocente.
***
RECURRENCIA ( De: Boleto de ida)
Hay cierta claridad en el inicio
en el lugar del nacimiento
en la ciudad olvidada
hay una marca en el instinto
desde el líquido amniótico
hay una perla en el lugar
donde aquella placenta
quedó enterrada o tirada por descarte
y alimentó luego
un trébol, un insecto, un árbol
un animal
aún se huele la sangre
derramada en el parto
y el olfato no es una bestia mansa
hay una perla esperando
en el viejo jardín
más allá de los dueños
en la memoria del Jazmín de las Azores.
Carolina Biscayart (Mar del Plata, 1972) Desde 1985 vive en Bariloche. Es docente de la Universidad Nacional del Comahue. Es autora de los libros de cuentos Invenciones (Ediciones en Danza 2008 premio Concurso de Escritores patagónicos, reeditado en 2010 por CONABIP) y El amor, sólo una idea (Ediciones de Dock 2012) y de los libros de poesía Eso otro se llama luna (El suri porfiado 2014), La trama que sostiene los jardines (premiada y editada por EMB, 2016), El trazo inevitable de las horas (Ediciones en danza, 2017) , Un lugar para los huesos (El suri porfiado, 2018), y Las Arañas de Moebius (FER 2023), Jazmín de las Azores (Ediciones Las Guachas 2025).
by Editorial Excentrica | 6 \06\America/Argentina/Buenos_Aires julio \06\America/Argentina/Buenos_Aires 2026 | Carrousel, Narrativa
Fragmentos de la última novela de Blanca Morel publicada por Eolas.
¿Por qué necesita tocar Eso? Es algo que no puede comprender. Hay un impulso de asir. Es la Marina de cuatro años la que lleva las manos a ese gusano. Debe cogerlo, sentir cómo late, cuál es su temperatura, cómo es la textura de su piel. Debe hacerlo, hay una necesidad. Imagina el verdor pantanoso y repugnante de su interior. Ella lo había visto, la mucosidad verde que salió del gusano que aplastó de niña sin querer. Dentro existía un mundo verde, húmedo, extrañísimo, un mundo prohibido que nunca debía ser desvelado.
Así como el interior de su propio cuerpo es un jardín vedado de ramaje blanco y flores granates: hígado en flor, riñones en flor, pulmones en flor, la rosa sanguínea del tórax, la rosa blanquecina que un cráneo guarda, el tallo de la espina dorsal; también dentro de los gusanos hay un mundo vegetal y cromático. Ella reconoce su paisaje humano interno en rojo y blanco frente a ese verde del gusano que vibra en los bosques y pantanos.
“En una habitación hay un hombre. En otra una mujer. Con manos oscuras y luminosas el hombre pulsa unas pequeñas láminas de metal. Millones de finos hilos de distintos colores:
azules, rojos, amarillos, verdes, negros, blancos… vibran en la casa. La casa se ha llenado de música. Ella lo imagina recostado sobre la cama, desnudo tal vez. Sus pulgares avanzan
y retroceden toman y sueltan, eligen y prosiguen, la melodía viaja por este presente que ambos comparten. Los ojos de Marina se cierran lentamente, luego se entreabren, sus párpados reflejan placidez. Un lento parpadeo se transforma en un único ojo que no es humano, los ojos se cierran, el ojo interior se abre. Está dentro de ella, o tal vez ella esté fuera. Marina contra un ojo, es el ojo de una diosa, un ojo bellísimo que no termina de abrirse ni termina de cerrarse. El ojo vierte una lágrima inmensa, como un cuerpo. Las manos de Marina se elevan, se multiplican, giran en su interior. Brazos, manos, hilos de colores, esferas. El gusano blanco se yergue en la oscuridad. El gusano blanco se convierte en uróboro, después en iris, en ojo de diosa. Comienza a girar dentro del ojo entrecerrado hasta que se deshace. Después esferas, dualidad roja y azul. Geometría vegetal, esférica. Giran flores de seis pétalos, los pétalos danzan. Ella es una de las flores que se repite sin fin. Igual que las olas, que los gusanos. Los contornos que se dibujan en su mente, desde que Joana murió, cada vez están más ordenados, son más complejos. Algo se expresa dentro de ella transformándose. La visión producida por la música es una puerta de entrada o de salida.”
“La tarde ha muerto para la luz. Marina es traspasada por la impureza. Es el momento en el que algo puede dejar de ser. Vivir es peligroso, hay momentos en que esto es constatado y
Marina llora y tiembla porque todos están callados y la están mirando. Son amarillos los ojos del que sonríe, redondos y saltones los del portador del machete, de pantera los del hombre que sostiene su móvil. Ellos se miran entre sí y presiente que una montaña va a ser vaciada de su núcleo. En algún lugar lejano resuenan campanas y su pensamiento se vuelve residuo, bilis negra. Pero a pesar del tañido de las campanas hay aún algo que la aleja de la muerte. Ellos desean el significante impuro: dinero. Y por esto entiende que quizá no muera, pues debe operar con cuentas bancarias, hacer transferencias, tal vez entregar claves para que suplanten su identidad. Y mientras es mirada por los tres hombres negros y ferales, recuerda a Mor y el abrazo de despedida. Del cuerpo glorioso al cuerpo profanado. Pero, ¿y si ha sido Mor el que ha facilitado la entrada de aquellos hombres? Aunque él le había devuelto las llaves, las copias existen; la maldad existe y la traición.
—¿Dónde está Mor? — pregunta Marina a los demonios.”
Blanca Morel (Madrid, 1970) es poeta y narradora. Su trabajo explora la escritura en diálogo con la voz y otras prácticas híbridas. Es licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid y máster en Literatura Comparada y Crítica Cultural por la Universitat de València.
Imparte talleres de creación poética y narrativa y ha participado en festivales de poesía nacionales e internacionales. Sus textos han aparecido en diversas antologías, entre ellas Ex/céntricidad. 11 poetas que abren camino en la poesía española contemporánea (1959-1986).
Ha publicado el libro de relatos Misión secreta y los poemarios Bóveda, Pájaro sangre, Pan impuro, La ladrona, No hay domingo al oeste de Omaha, Polvo, Hoja santa y Suma noche. Forma parte de la Asociación Feminista de Mujeres Poetas Genialogías que visibiliza la poesía escrita por mujeres. Su último libro es Anomal, una novela publicada en 2026 en la editorial Eolas.
by Editorial Excentrica | 30 \30\America/Argentina/Buenos_Aires junio \30\America/Argentina/Buenos_Aires 2026 | Carrousel, Poesía
Poemas de Valeria De Vito, de su libro editado por Trapezoide
Maravilla
Hoy lunes
a esta hora
de la tarde
donde no se escucha más
que un colectivo que pasa
lejano
este poema
aparece
y se ilumina la ventana
con la luz que entra
a morir en el sillón
de cada palabra
el día se ahoga
y en contraste
los colores cambian
igual que la maravilla
sombría de las cosas.
Invierno
Esa luz
que hace un puente
entre nosotros
es fuerza que rompe sombras.
Somos rayos de velocidad
que fugan del corazón
la oscuridad
de una vieja herida.
Formas
Puedo ser calma.
Puedo estar quieta.
Puedo ser fogarada
o río.
Correr hasta morir en una palabra
transitar la espuma.
Ser el retoño de una semilla
secarme y volver a intentarlo.
Máscaras
Cae la luz de la tarde
cerramos las ventanas.
Todo lo que escondemos
revela lo que falta.
Lo que sobra
es la secuencia del choque
los ojos rojos
las tostadas quemadas
los cigarrillos baratos, la fe.
Tenemos la certeza
de nuestros cuerpos
reímos, hasta
que nos duele la panza.
Igual que los pájaros
huimos a la velocidad de lo efímero.
Valeria De Vito nació en diciembre de 1977. Publicó los libros de poesía: Colección de fantasmas; Un ramillete de rocío; Clown; Cosas que pierdo con los días y el fanzine HAMBRE. Es creadora del taller literario El paisaje que habito, el cual imparte desde 2010. Dirigió el sello editorial independiente El ojo del mármol de 2013 a 2019. Participó como editora y poeta en la antología Martes Verde (2018, Poetas por el aborto legal, seguro y gratuito). Poemas suyos fueron publicados en las antologías: Otros colores para nostras (Argentina) y Caledoiscopio (España). Como gestora cultural organizó ciclos de lectura y entrevista a escritorxs. Fundó junto a Andrea Donnini el ciclo Las invitadas. Es profesora de Castellano, Literatura y Latín. Enseña Literatura, hace fotos y le encanta cocinar para sus amigues.
by Editorial Excentrica | 29 \29\America/Argentina/Buenos_Aires junio \29\America/Argentina/Buenos_Aires 2026 | Carrousel, Poesía
Tres poemas inéditos de Lucía Gagliardini
boxear es verla venir
escribir ciencia ficción es ver otra cosa
escribir poesía es ver diferente
boxear es ver el hueco
escribir ficción es ver la grieta
escribir poesía es ver el pliegue
boxear es cuidar el ojo
escribir ficción es ser visionario
escribir poesía es ser oráculo
boxear es evitar la ceguera
escribir ficción es hacer del ojo un portal
escribir poesía es ver en algo diminuto
algo más diminuto todavía
boxear es ver con los ojos hinchados
escribir ficción es ver con la mente
escribir poesía es ver con el oído
en todos los casos si dejás de ver
quedás knockout
primer round – un lunar azul
me gustaría saber cuánta gente dijo: este mundo me aburre
cuánta dijo…
decidí inventar un sugus de ananá
sí, que te haga un lunar azul,
si dijiste la frase: este mundo me aburre
lo comés, se te hace un lunar,
a la altura de la boca,
como el de Marilyn
sin cintura, ni pelo rubio
ni fama, solo un lunar,
esa comunidad creció,
pero ese no fue el problema
no hubo problema
hubo hechos
mirá el cielo una noche muy oscura,
¿cuántas estrellas ves?
¿tantas?
así de personas con lunares
del lunar crecieron seres
seres tremendamente divertidos
pero caníbales
que hicieron reír muchísimo a sus portadores
y después se los comieron
decían que comerlos antes era indigesto,
no, no los criaban ni nada,
eran libres, sólo que se divertían
hasta llegar al punto óptimo de felicidad sostenida,
y ahí se los comían
muerte, sí, podrían llamarse Muerte,
los seres que nacieron de los lunares
surgidos del sugus de ananá
inventado para saber
quiénes dijeron: este mundo me aburre
les voy a contar sobre ellos, de su historia y de su fin,
claro que hay fin, en este poema no creemos en dios
segundo round – los seres más divertidos del mundo
tan abrumadores como el mar o el derrumbe de una montaña
los seres más divertidos del mundo y caníbales, además eran suicidas
pero no sólo en la práctica, también en la teoría, estudiaban a los suicidas,
leían sus obras, escuchaban sus músicas, se tatuaban sus caras
memorizaban sus versos, visitaban sus tumbas,
hacían reuniones para conversar sobre las distintas maneras de suicidarse
escribían, clasificaban, discutían, ejercían, enseñaban, enumeraban
una de ellas, TITILANTE, llevaba en su bolsillo un calendario de suicidas:
enero: 1855, Gérard de Nerval se ahorcó
febrero: 1963, Sylvia Plath abrió la llave de gas de su cocina
marzo: 1941, Virgina Woolf decidió llenarse los bolsillos de piedras y tirarse al río Ouse
abril: 1930, Vladimir Mayakovsky jugó a la ruleta rusa, ganó dos veces pero perdió en la última
mayo: 194 a.C., Eratóstenes, director de la biblioteca de Alejandría, casi ciego, ante la imposibilidad de leer, decidió dejar de comer hasta la muerte
junio: año 68, Nerón huyó de Roma y decidió matarse con la ayuda su secretario Epafrodito que le clavó una daga en la garganta
julio: 1961, Ernest Hemingway a primera hora de la mañana se metió el cañón de su escopeta en la boca y apretó el gatillo
agosto: año 30 a.C., Cleopatra bebió una mezcla de venenos, un tóxico elixir que contenía cicuta, acónito y opio
septiembre: 2008, David Foster Wallace se ahorcó en su casa
octubre: 1938, Alfonsina Storni se arrojó desde un acantilado al mar cerca del Club Argentino de Mujeres en Mar del Plata
noviembre: 1970, Yukio Mishima, practicó el seppuku con la ayuda de miembros de la Tatenokai
diciembre (vacante disponible)
pero no fue el suicidio lo que extinguió
a los seres más divertidos del mundo,
fue una flor,
llamada Bundicall,
existente en la imaginación de ciertos monos
cuando sueñan,
la Bundicall requiere de al menos
cien soñadores en simultáneo para juntar sus partes
y tomar cuerpo,
esto no pasa casi nunca,
pero los seres más divertidos del mundo
tienen monos que les hacen compañía,
y enseñan a andar de esas maneras tan monas
y a comer bananas,
y a despiojarse
una cierta noche de diciembre,
donde el calendario de suicidas siempre estaba vacío,
los monos soñaron,
soñaron primero un perfume tan intenso
que toda la comunidad de seres más divertidos del mundo
se sintió
embriagada,
tan intenso que no hubo otra opción
que la materialización de aquello
que generaba ese perfume,
pero antes de los pétalos,
hubo una baba pegajosa y transparente
que empezó a correr por todos lados
y a agrupar en una especie de melaza
a los seres más divertidos del mundo,
finalmente se formaron los pétalos,
cien pétalos violetas suaves como seda de un lado
pero del otro llenos de cerdas ácidas,
pétalos que envolvieron la melaza
de los seres más divertidos del mundo,
y se los engulleron en un estertor
y sacudida y suave reverberación
que despertó a los monos
pero ya era tarde
la reina mona tomó la flor violeta
y se la puso en el pelo
(tan pequeña y perfumada)
agarró un poco de polen y con uno de sus dedos
escribió en el calendario
en el espacio vacío del mes de diciembre
la palabra
FIN
Lucía Gagliardini (Buenos Aires, 1976) Poeta, artística plástica y docente.
Escribe poesía y dibuja desde la niñez. Tiene tres libros de poemas publicados, El camino de los elefantes (Nusud, 1997), A campo traviesa (Pánico el pánico, 2014) y La reina del desierto (Bajo la luna 2024). Y un libro todavía inédito: Doce rounds.
Se formó en escritura con Diana Bellessi. Estudió Bellas Artes en la Prilidiano Pueyrredón. Investiga y da talleres sobre los sentidos, atravesados por la literatura, las artes visuales y la filosofía. Este año se edita su libro de ensayos sobre este tema, Dejar que entren los pájaros por editorial Echinopsis. Directora y docente de la escuela Belgrano del Método DeRose desde el 2003.
by Editorial Excentrica | 26 \26\America/Argentina/Buenos_Aires junio \26\America/Argentina/Buenos_Aires 2026 | Carrousel, Poesía
Poemas de Manuel Geremías Marchioni Fasanini
De NUESTRO AMOR ES UN PAÍS (2024)
Los guardapolvos
jazmines
esconden
lácteos
pálidos de apresto
y velan
aplicados
de almidón y añil
los cuerpos prometidos
a la patria.
La patria
un sacrificio color cielo
que flamea
un sol de mayo
sube, sube,
sube bandera del amor
cima de
este patio junio
de silencios y derrotas
escondido debajo de la alfombra
yace Nuestra América.
Aquí están
tus soldados
Aurora
señorita francesa
boca rojo tabaco
manos piel reseca de tiza
de escritorios con manzanas
rojas
cayó
tu voz:
¿Prometen defenderla, respetarla y amarla, con fraterna tolerancia y respeto, estudiando con firme voluntad, comprometiéndose a ser ciudadanas y ciudadanos libres, justas y justos, aceptando solidariamente en sus diferencias a quienes pueblan nuestro suelo y transmitiendo, en todos y cada uno de nuestros actos, sus valores permanentes e irrenunciables?
¡Sí, prometo!
Al unísono,
dijimos.
Cincuenta disparos
Milagros
cincuenta balas
en el cuerpo
de la noticia
todas salieron
todas,
pero su piel está intacta.
El resultado de balística
es un negativo:
la estela de tu nombre
aleja la ausencia
reprime el dolor
justicia
que sólo a nosotros
nos condena.
de EN LA ESQUINA DE LA ESCUELA (2025)
11 S
Todos los once de setiembre
no vamo´ a trabajar
como un capricho de Rodolfo Zapata
como si el músico encontrase en su pregón
una victoria contra la plusvalía
y la opresión capitalista.
Cantamos
Lunes y es Día del Maestro
saludamo´ a Don Sarmiento y no vamo´ a trabajar
no vamo´ a trabajar
no vamo´ a trabajar
no vamo´ a trabajar
no vamo´ a trabajar.
Por un día somos decentes
y no nos despertamos cuando todavía
los gestos de la mañana le pertenecen a la noche.
Tomamos mate en la cama
y recuperamos una novela que se nos quedó
en la mesita de luz junto con los pendientes.
El pinchazo del segundo recreo
es el dolor de un miembro fantasma.
Un hormiguero nos crece en la oreja que espera el timbre
y a media mañana
aprovechamos para lavar
nuestra ropa de fajina.
Tenemos las manos en fiesta de espuma,
zambullimos lo blanco,
un fuentón de zinc alberga la solución
de agua, vinagre y bicarbonato
de sodio y de pan
de jabón una ofrenda
que las burbujas nos crezcan y se nos empañen los miedos
que todo sea algodón, etéreo, volátil
y se nos impregne el juego
mientras batimos el agua
y saco una manito, la hago bailar
la cierro, la abro y la vuelvo a guardar
saco otra manito, la hago bailar
la cierro, la abro y la vuelvo a guardar.
Nuestro lavadero es un quilombo de burbujas,
nos olvidamos dónde comienza la espuma
y termina la cara,
redescubrimos la suavidad de la tarea
en la aridez de una agenda en blanco.
Salimos al patio y en una soga
saltamos cada prenda con un broche
ropa y estrella compiten por ver
quién se lleva todos los colores,
es un mediodía radiante
y nuestros trajes duermen al sol.
Palabras cruzadas sobre la reposera
vertical,
seis letras,
sueño que se toma después de comer,
s
i
e
s
t
a
una Bic azul fragmenta el día
(…)
al despertar vamos al vivero
vestidos de civiles a comprar unas plantas
para embellecer el balcón
toda una hilera de pensamientos sobre
el filo de la ventana de la cocina,
así se nos van los últimos mates
con la aspereza del algodón seco
mientras el sol cae entre los edificios.
Al otro día,
recibimos abrazos,
decimos gracias
y comemos torta a escondidas
en la sala de maestros.
Volvemos a casa con una confederación
de bolsas y de tazas,
de papeles y dibujos;
de tanto leer y releer
comenzamos a sospechar
quizás era verdad
eso de la ternura.
de SÓLO SÉ HABLAR DE COSAS QUE NO EXISTEN (2026)
¿Por qué hemos olvidado,
si lo que sí sabíamos entonces
es que es difícil
cierta clase de belleza, dar con ella, estar despiertos
cuando cruza por delante de nosotros,
no para atraparla,
sino para quedarnos a vivir
en la estela que deja?
Claudia Masin
El 93 con destino Avellaneda
cruza el puente Pueyrredón,
en la mitad del pasillo
estoy
a punto de pulsar el timbre
de plástico rojo.
Un pasajero me toca el hombro,
levanto la mirada
y veo el sol que cae
sobre el río.
Recuerdo la final del mundial 78,
las mandarinas que juntábamos en la quinta,
el envase transparente de Crush
y toda la gente que vive
en la Antártica Base Marambio.
Las manchas de aceite brillan,
el río es un árbol de navidad
cada luz es una casa,
cada casa un refugio,
pero vigilan las cámaras
en esta ciudad.
El pasajero se sube la bragueta
su dedo medio recorre los dientes apretados
relámpago,
al mismo tiempo que
el colectivo
hace chirrear los frenos
un dúo de bandoneones marca el final de un tango.
Ahora que los fuelles están cerrados
uno de cada lado
dos milicos hacen la venia
y juntan el taco interno de sus botas.
Podrían ser también
por qué no
dos biombos que se cierran
que se acurrucan en cada esquina
dos jóvenes que se abrazan
y se prometen amor eterno
el ascensor de un viejo edificio
un antiguo posafuentes de metal plegable.
Todo este trabajo para decir que las puertas se abren
y el hueco que dejan es más grande que todo este puente
que todos los puentes de Buenos Aires.
Sin llegar a ver la Plaza Belgrano,
ni la cancha de Independiente,
alguien baja.
El aire entra y renueva las narices
afuera
el cuadro es interactivo.
Las personas son satélites,
changos de feria
adentro de un supermercado
a la intemperie de nailons y cartones.
El pasajero saca el encendedor
y mientras se sumerge en el cuadro,
Homero cruza el portal hacia la tercera dimensión,
enciende un cigarrillo
y el humo se confunde con el de la señora que vende tortillas.
La luz blanca del colectivo
es la noche hacia adentro.
Del otro lado del vidrio:
el semáforo en rojo
brasitas que respiran
y se delatan en cada pitada,
el pasajero cruza
arroja la colilla
y un punto fulgura en la noche.
Estamos en el medio de un campo
volvemos de pescar
mi papá apaga las luces de la camioneta
mi hermano pregunta qué son
bichitos de luz
luciérnagas
dice mi papá.
INÉDITOS
Tosí, tosí y tosí
siempre tosía:
el pecho tosco
duro, acartonado
inflacionarias
válvulas pulmonares.
Cuando te escuché
quise imitar tus alaridos,
tus palabras piedra,
con algo que lo equipare.
Golpié el pecho,
zurda cósmica en barrilete,
la mano abierta contra la caja
torácica,
probé los muslos
las palmas
hasta fui capaz de apoyar
una pluma sobre la mesada de la cocina
qué iluso,
sólo sonidos convencionales
azul Pelikan en azulejo
tres tres tos
que con inercia natural se plegaban
musicalmente
en repetición.
Fue la tos
oso en pozo esgrime un gozo
letargo,
digamos
tos de tosedores tosudos que tosean tosudamente
nietos migrantes del Vietcong
todes con sus toses
(lo único que funcionó)
digamos
golpear la garganta desde adentro
digamos
hacer fuerza desde el intestino
delgado,
raspar la glotis
con delicadeza,
poner la mano sobre la boca,
imaginar
un micrófono en el centro del espiral
ahí
donde el mago esconde un pañuelo de seda color cielo.
Has visto las aves
en las ramas
sus ojos fulgurantes,
has escuchado sus graznidos perniciosos,
has
comprendido el misterio del silencio
crujido fósforo
cuando cae la noche
y los brujos
piensan en volver.
Cierro la canilla
y la última
gota coincide con la bocina de un tren
que viene de madrugada.
¿Cuántas personas esperan
llegar a destino?
Los sonidos de la noche
son invisibles
falla la costumbre, siempre
hay algo que se puede esconder
conocer es jugar con otros
sentidos que no riman con noche
por ejemplo
ahora intuyo
el movimiento de mi perra
los golpes
de la pelota contra el piso
pero antes
hubo un corte
la esponja sobre el filo
el filo sobre tu piel
tu piel sobre la cuchilla
la cuchilla que partió
la esponja que quedó
en dos apenas una línea
la sangre cae desde la palma.
Las personas descienden
del tren con hambre
del día, un chirrido,
las puertas se cierran, ruido de panzas, miedo
a la boca del túnel.
¿Cómo llegan hasta su Fabián?
¿Tendrán casas?
Pagamos por la tierra donde vivimos
como mi camino
que termina donde
comienza un hogar
al final de una ruta
estás
a trescientos cincuenta kilómetros
estás
y decir trescientos cincuenta kilómetros
y decir vos
es menos doloroso que contar
tres mil quinientas cuadras
o tres millones quinientos mil metros
¿cuál es el sinónimo de tu distancia?
tres mil quinientos fósforos usados
o tres millones quinientos mil corchos
o medias sueltas sin el par
o colectivos azules perdidos.
¿Cuántos accidentes geográficos
desde la puerta de mi casa
hasta el fondo de la tuya?
El tiempo es una prensa
que hace fuerza
contra mi pecho.
La canilla quedó mal cerrada
cada página que doy
vuelta con una gota
coincide que cae
dentro de la olla
en remojo
un poco de vinagre
(el guiso se volvió a pegar)
giro la llave
la gota crece
más y más a la derecha
más y más agua
aplico más
fuerza
pero el agua aumenta
ya es un gotaza que crece majestuosa
y de pronto zup, ahí va, plaf.
La canilla se parte
el chorro pega contra el pecho
el agua cae sobre el piso
y forma un charco
que progresa, luego es arroyo
pliego una servilleta
hago un barquito
y me subo
quizás la corriente
me llevé hasta tu casa
y distancia
sea sólo
forzar
el vástago de una canilla.
Manuel Geremías Marchioni Fasanini vive en Turdera desde que nació en 1989. Es Instrumentista Superior en Música Popular (EMPA) y diplomado en Promoción Cultural Bonaerense y Perspectiva de Derechos (UNLP). Actualmente cursa una Licenciatura en Artes de la Escritura (UNA). Publicó Aeropuertos (Textos Intrusos), Nuestro amor es un país (La Máquina Eterna), En la esquina de la escuela (Ediciones Otras) y Sólo sé hablar de cosas que no existen (Patronus ediciones).