by Claudio Medin | 27 \27\America/Argentina/Buenos_Aires mayo \27\America/Argentina/Buenos_Aires 2019 | Poesía
Poemas del libro de Juan Pablo Abraham, presentados por Silvio Mattoni
El título de este libro podría parecer una alegoría, puesto que el pan, emblema de todo alimento, no puede tener ese curioso sentimiento, la soledad, que pareciera exclusivo del ser hablante. Pero no es del todo así, la “soledad del pan” es un resultado del modo de ser de unas cosas, familiares, que se juntan después de cenar, como los vasos y los cubiertos, mientras el pan se descarta, envejecido, como si se tratara de un poeta prescindible. La alegoría entonces se refiere a la infancia, que retorna en varios poemas, con una madre y un padre, como toda niñez más o menos usual. El descubrimiento infantil de la soledad se produce en contraste con las acciones de los otros, que parecen desconocer su aislamiento: el mundo entonces se torna teatral y el niño se asoma por la ventana hipotética de una noche para ver si no se acaba de una vez por todas esa farsa en la que parece estar preso.
Pero el libro se divide en dos, y la desesperación de unos recuerdos difusos y de una angustia cierta se abre a otras posibilidades, ya no la soledad sino ahora motivos para vivir. O la soledad con motivos, con otros temas. La muerte entonces puede ser el final de una existencia que tuvo sentido y la madera barata de un ataúd para un luthier fallecido no puede competir ni opacar la sonoridad a la que dedicó su existencia entre instrumentos de madera. El nihilismo de escribir poemas, aunque sea lúcido acerca de su inutilidad y tal vez su insignificancia, se enfrenta a la curiosidad, el deseo de saber qué va a pasar, a qué objetos se consagrará la atención, qué nuevos actos impensados serán renovados por una hija que afirma todo lo que existe y hasta lo todavía inexistente. Por eso el final del libro es un gran “¡sí!”, un pan de nuevo sagrado, si se me permite la palabra.
Silvio Mattoni
LA SOLEDAD DEL PAN
Después de cena
los más unidos de la familia
eran los platos, los cubiertos y los vasos.
En cambio, el pan,
el poeta imprescindible,
luego de un beso en la frente,
era arrojado a la basura.
a Gustavo Borga
* * *
ESTA SOLEDAD
Hace tiempo llega
con su cara de niño
y busca en mis huesos
los árboles y el viento
que una vez cantaron
mi vida en el pueblo.
Pero solo encuentra
la sombra de cansancio
que anda con su gente.
* * *
EL TORINO
Su ronquido avisaba
que mi padre iba a la obra.
Barco de caminos barrosos:
recuerdo tu furia al salir de casa,
como el canto manso con que acunabas el pan,
junto al niño dormido en el asiento trasero,
después de cada día de trabajo.
* * *
VIAJE NOCTURNO
Más allá de estas luces
la fuerza de mi padre
decae sobre la mesa
en virtud de los años.
Los carteles me hablan
de otras soledades
y por los cuatro costados
la noche sordomuda
pide y da silencio.
Pero la luz avanza
como una linterna
que busca lo perdido
hacia un pueblo que casi
olvidé por completo.
* * *
POÉTICA
Después de mucho tiempo,
al volver de Alemania,
fui a la casa de mis padres.
El mundo de los objetos
permanecía inalterable,
los platos y los vasos
tenían la misma firmeza,
solo un pequeño temblor
en la mano de mi madre
los hacía un poco vulnerables.
Las cosas, me dijo,
se impregnan de nosotros,
y esto bien lo saben los poetas.
* * *
UTOPÍA
(Mi hija colgada boca abajo)
El mundo dado vueltas
tiene leyes poderosas:
Formas no convencionales
para resistir en él.
* * *
MUERTE DEL LUTHIER
Si vieras el terciado barato del ataúd,
te irías a morir a otra parte.
Vos que amabas
la sonora madera del ciprés
y que le dabas con tus manos
la medida justa de tu temple
si te vieras, si te vieras…
Pero ahora qué importa,
seguí así, no te gastes.
De todos modos,
ya se apartaron tus manos
del acorde final y de la nada
del abismo que tensó tus cuerdas
las más vitales,
en esos días en que nada suena.
Seguí así, no te mires
en el terciado barato de los que mueren.
Juan Pablo Abraham (Noetinger, Córdoba, 1980). Es licenciado en Lengua y Literatura por la Universidad Nacional de Villa María. Fue parte del Centro de Filología Clásica y Moderna de la misma Universidad, y actualmente trabaja como editor en la Editorial EDUVIM. En 2013 obtuvo una beca para perfeccionar sus estudios de Lengua Alemana en la Universität Siegen, Alemania. Es traductor de la obra de Reiner Kunze, autor de quien la editorial EDUVIM prepara una antología. El libro “La soledad del pan” fue publicado por la editorial independiente Borde Perdido en 2019
by Claudio Medin | 23 \23\America/Argentina/Buenos_Aires mayo \23\America/Argentina/Buenos_Aires 2019 | Poesía
Compartimos una selección de poemas del libro inédito Un corazón de suave plumaje, del poeta chileno Agustín Benelli.
Las ovejas
aman.
aman a sabiendas
que su oficio está en extinción
a pesar de esa dócil mirada
a pesar de su lana tibia
nacida en la urdimbre de soles.
Yo admiro ese insólito rebaño procurando amar como ellas aman.
Aunque ésta mi cornamenta también es la sombra del macho cabrío
que la luz de la lámpara dibuja en las paredes
una crónica de abruptos acantilados en la niebla.
¿Acaso no es verdadero este deseo
de amarte curar tus heridas
despojarte de la soledad?.
Heme aquí en la pupila de la noche empujado por el deseo a resistir
la mano y su báculo en este redil
con mis hermanas borregas
que observan con amargura
a los pequeños que intentan amar a sus madres
que se acicalan lejanas ensimismadas
en el laborioso horizonte de la metrópoli.
Beber de tu leche
beber balaban los cabritos.
Cuáles son las señales de peligro
necio mamífero
en alabanza
y tributo a la lujuria ariete enrojecido
como un sol en su pulso avasallador.
O tan sólo soy una bestia
empeñada en lamer tu cuerpo
y cobijar en mi guarida
en el ubérrimo peñasco
de mis designios tu pan tu leche.
Tú que vas por los collados
ilusionada transfigurada
en feroz estrella sobre el monte.
Y yo aquí en este corral me desangro por acariciar tu lomo.
Ay si tú me dijeras bestia ven a mí.
*
Eran
como pequeñas catapultas sus pupilas aquella tarde de abril.
Invisibles piedrecitas de canto rodado
me arrojaba atrevidamente.
Ninguna de ellas osé esquivar
todas se hundieron
en aquel río de sangre
que torrencial iba por mi arteria.
Entonces suaves ondas
de choque se expandieron
por todo mi cuerpo.
*
El contorno atmosférico de tus ojos parece acariciar el aire
en aquel vórtice
donde se aparean las gaviotas cada vez que el sol
desaparece detrás de la lámpara.
En aquel desbordante campo
de oscuridad la noche se abre solitaria
al fuego adulador de los astros.
Donde poco a poco el mundo sensible se incrementa
hasta llegar a tu cicatriz
de mujer-océano.
*
Fue una tarde
o una noche de junio cuando descendías de tu universo
por el cordón de tu sangre a mi sangre.
Tu mirada eran dos tímidas garzas volando con ternura cerca de mi nariz.
Bajo tus parpados color violeta
una vertiente marina
y un aroma a sal
se movían en el aire.
Entonces volaba
hasta tu pupila vestido de astronauta para entrar una y otra vez
en tu vértigo en tu colmena de pan
y miel.
*
Fueron muchas las noches
que alimentaron a la provincia
desde lo incalculable de la Vía Láctea.
Una barca en espiral
hacía lo asombroso
del azul
el gozo como velamen sobre tibias aguas.
Todo fue transparente
párpados adentro la mujer desnuda
el paisaje domesticado
la noche extendida
como una línea sinusoidal bajo los astros.
El gemido
iba y venía por la tierra fértil
e intensificaba el roce de los cuerpos.
Entonces el junco eyaculó la semilla
en aquel aletear del tiempo.
*
Supongamos
que tú eras la barca a la orilla del río
quién izaba las velas de la imaginación.
La irrenunciable libertad
en medio de las tribulaciones
Y aunque yo te dije ¡Nunca más!
el cielo aún espejea sobre las aguas del gran río
aún ilumina la ciudad. Ese firmamento
de grandes y pequeñas cosas.
O Brahms y su concierto de piano
brillando en los timbales del aire
traspasando el umbral
de los sentidos
con una gestualidad tan intensa
que derriba tazas y jarros.
Ahora
supongamos que la belleza
es aquel punto de la cocina
donde sartenes y ollas
se desnudan alegres ante la esponja
para bruñir sus metales
con la señal de la luz.
Donde
cuchillos y tenedores
entre átomos de grasa y detergente son convocados
para despojarse
de todo rastro de iniquidad.
Donde
me pregunto si acaso un poco de jabón
podría borrar la tristeza
de ese pedazo de hilo
que aún cuelga en mi frente.
He aquí la emoción
o el relato que lo guía
y las manos del pianista
cayendo sobre el teclado
y los altavoces trasladando el sonido
a todos los cuartos
con una devoción tan cósmica que todo lo anida
en el aire.
La fotografía
las gotas de lluvia
el humo secreto de la noche.
Las notas musicales
que caen salpicando las membranas
de la nostalgia.
Todo vuela
la terraza el poema la conversación
los remolinos de papel.
Todo por el revés de mi frente
sube en simultánea realidad
para luego caer
en el cáliz
de la
tristeza
donde no podré jamás
alcanzar tus manos
bajo esa
omnipresente
oscuridad.
*
Tú sabes
que bullen enormes olas de fuego dentro de mí.
Que soy un pájaro
un corazón de suave plumaje sobrevolando tu nido.
*
Recuerdo
cuando en nuestro lenguaje de pájaros
construíamos nuestra propia cartografía en busca de la orilla hermosa.
Y “El Mar”
era un poema
de Yevtushenko por donde las gaviotas pasaban como estrellas fugaces
hacia remotos océanos.
*
Un día comenzamos
a olvidar nuestro rebelde lenguaje.
Fue aquel día cuando
nos perdimos
en la niebla y su enojo.
Ahora cargamos una piedra soneto del silencio
que nos oscurece en su carcelaria envoltura.
Agustín Benelli (Concepción, Chile). Artista visual, comunicador y poeta. Es productor y conductor del programa Flashback de Radio Universidad de Concepción. Sus poemas han sido publicados en periódicos, revistas y en diversas antologías nacionales e internacionales, así como en sitios web. Publicó en 2017 Organigrama del Deseo yAsomado a la Palabra (Ediciones LAR Literatura Americana Reunida). Es director del proyecto Educación Poética para Chile y del proyecto Festivales Internacionales de Poesía del Biobío.
by Claudio Medin | 22 \22\America/Argentina/Buenos_Aires mayo \22\America/Argentina/Buenos_Aires 2019 | Notas
Por Sergio Rodríguez Saavedra
Leo Lobos (Santiago, 1966) viene publicando sostenidamente desde principios de los 90. Una poesía breve, concisa, narrativa. En esta oportunidad llega “Corazón”, entrega de la Colección Poeta Raúl Zurita que -también por años- mantiene Mago Editores, un proyecto que con regularidad acerca la actual poesía chilena al espacio público. Y nombrar el tiempo es pertinente cuando se habla de poesía, este arte que debe acercar la huella de lo sentido a un lugar en el alma.
La madurez de este trabajo se signa por la comprensión de la propia escritura y la función que todo poeta cumple en este ejercicio:
“Apoyándome en mí
envolviéndome en mí
desde mí mismo
para dar con mi voz exacta”
(La voz del corazón)
Una exigencia que la continuidad del trabajo debe dar al texto. Una forma de reiterar que es el autor, y no otro, quien provee las palabras que albergan el sinsentido de la vida. Y para llevar a cabo su trabajo qué otro punto de referencia más exacto que el corazón, el cruce original y espontáneo de nuestra tradición lírica.
No se crea, sin embargo, que es una alabanza al lugar común ni una elegía por aquello que se ha perdido, nada de eso. Aquí acudimos a una estructura que aspira a delinear (nunca definir) el eje central de un largo proceso llamado creación y, a través de éste, descubrir una poética que articule los trabajos que le preceden:
“El poema es una
isla sumergida
la oscuridad
donde veo”
(Latidos en el corazón)
Tras veinte años de la primera crítica que hice del trabajo de Leo Lobos (la plaquette Ángeles eléctricos) ya se posee lo que en las bienales se definen como “afinidades afectivas” (ese afluente del Goethe de Afinidades electivas), eso que uno encuentra como parte del propio camino: experiencias, lecturas, trabajos entrecruzándose que nos hacen llevar autores como parte de la propia biografía, que no es otra cosa que comprender la extensión discursiva propia en el relato de la poesía chilena, siempre atenta a las vanguardias pero también sus herencias. En este caso, la singularidad del poema breve donde se pueden reconocer y recordar a Gonzalo Millán, Omar Lara o Mauricio Redolés siguiendo la corriente de obras y autores.
El libro Corazón, cuyos textos poseen una extensión regularmente epigramática, va delineando una propuesta coherente. El mismo trabajo adquiere independencia y se nutre a sí mismo con el ejercicio plástico conocido del autor: las traducciones del portugués que Leo Lobos ha entregado a nuestro deleite, y con ello, este decir cobra una seguridad que sabe combinar lo público y lo privado, se hace voz.
“Toda oscuridad
enciende miles de
luciérnagas
Las cosas importantes
suceden
en lo oscuro”
((Co) Razón).
De este modo, Corazón, viene a ratificar la escritura continua de un autor con tres décadas de oficio en la singular poesía chilena.
Sergio Rodríguez Saavedra (Santiago de Chile, 1963). Ha publicado en poesía Suscrito en la niebla (1995); Ciudad Poniente (2000 – 2002); Memorial del Confín de la Tierra (2003), Tractatus y Mariposa (2006), Militancia Personal (2008); Centenario (2011); Ejercicios para encender el paso de los días (2014) y Patria Negra Patria Roja (2016). En España fue editada la antología de su obra Nombres propios (2017), y en Colombia su Antología de agua y hueso (2018). Ha ganado diversos premios y becas. Participó de las antologías críticas Anguita 20/20 y Teillier Crítico. Actualmente escribe para Revista Cultural La Noche y Latin American Literature Today.
Leonardo Lobos Lagos nació en Santiago de Chile en 1966. Ha publicado 15 libros de poesía. Su obra ha sido traducida al portugués, búlgaro, inglés, italiano, rumano, japonés, chino, árabe, francés y holandés. Como traductor desde el portugués ha realizado versiones en castellano de autores como Roberto Piva, Hilda Hilst, Claudio Willer, Tanussi Cardoso, Paulo Leminski y del escritor portugués Fernando Pessoa. Ha recibido numerosos premios y becas. Corresponsal en Chile de la Revista Archipiélago.
by Claudio Medin | 3 \03\America/Argentina/Buenos_Aires mayo \03\America/Argentina/Buenos_Aires 2019 | Festival de Poesía, Notas
Nuestro Espacio Literario. Protagonistas, lugares, fechas y horarios de todas las actividades, con entrada libre y gratuita, que se realizarán durante el mes de mayo en el Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini (Av. Corrientes 1543, Ciudad de Buenos Aires)
Rodolfo Hassler en Buenos Aires. Lectura del poeta español junto a los argentinos Dolores Echecopar, Franco Rivero y Natalia Litvinova. Coordina Susana Villalba. Viernes 3 de mayo, Sala Jacobo Laks (3° piso), 19:30 hs
El suri porfiado presenta. Lectura de los escritores mexicanos Mario Bojórquez y Glafira Rocha y presentación de la colección Círculo de literatura mexicana. Lunes 6 de mayo, Sala Jacobo Laks (3° piso), 19:00 hs
Ficciones. Los narradores visitan el CCC y leen sus producciones. Segundo viernes de cada mes. El 10 de mayo, Irene Klein. Coordinan Carla Corvalán y Denise Pluis. En esta oportunidad el encuentro será en el stand 706, pabellón azul de la Feria del Libro, 21 hs
Las raras circunstancias. El último jueves de cada mes la poesía visita el CCC. El 23 de mayo, Ana Fourruille, Nora Sztrum, Alejo González Prandi y Cecilia Carballo. Coordinan: Marina Cavalletti, Romina Dziovenas y Carlos Aldazábal. Sala Meyer Dubrovsky (PB), 19 hs.
Foros del Espacio Literario Juan L. Ortiz en la SADE. Libros infantiles prohibidos por la Dictadura, viernes 31 de mayo a las 19hs.Participan: Gabriela Pesclevi, Silvina Rocha (escritora) y Julica Città (historiadora). Casa Lugones (SADE) Uruguay 1371, 19 hs. Coordinan: Juano Villafañe y Santiago Alonso.