by Claudio Medin | 13 \13\America/Argentina/Buenos_Aires marzo \13\America/Argentina/Buenos_Aires 2017 | Poesía
Oración para la piedra de la mesa
Piedra de la mesa
con salteadas estrellas
de mica de los ríos
bajo el sol:
consuélame.
*
Piedra de la mesa
que mi alma
repasa
como frente a un espejo:
¿hay consuelo?
*
Piedra de la mesa
más pacífica
que el río y que los árboles:
acógeme.
*
Piedra turbia
sobre la que escribo una palabra
sin sujetarme, aún,
a tu silencio.
*
Piedra dulce
en la que se fijan
las piedras de mis ojos
como anclas.
*
El viento se mueve.
Mi corazón se mueve
pero ansía ser como la piedra
constelada
que sostiene mis brazos
mientras mis brazos
sostienen mi frente.
*
Piedra de la mesa
perfumada en verano
por partículas de sal.
Demasiado dura
para estar con otros.
Demasiado vieja
para no callar.
*
Piedra de la mesa
dulce como un muerto:
hace mucho tiempo
no miro mis manos.
*
Piedra de la mesa:
olvida mis palabras.
Seres amados:
olviden mis palabras.
Campanas de la catedral:
escriban
sobre mis palabras.
Caireles de la florería:
eleven sus palabras
por mi niña.
-Pájaros:
busquen el agua.
Es domingo.-
[Poema del libro inédito Lavar a la madre, que aparecerá este año por Editorial Buena Vista, Córdoba, Argentina]
El maestro de tai chi (fragmento)
1
Dice el maestro
que si dispongo el corazón
para transcurrir cada jornada
como si el cuerpo ya estuviese muerto
podré concebir la libertad.
*
Regreso a casa.
Atiendo mi frágil organismo.
Lo nutro
con vegetales poderosos.
Por más que ya no río
y ya no lloro
procuro, a diario,
estirar mis músculos.
*
Es acuciante
elegir entre vivir o morir,
dice el maestro.
*
Pero es verano.
Tremolan, invisibles,
las cigarras.
Una vez encontré una
entre la arena.
No parecía
dispuesta a morir
aquella tarde.
*
Dice el maestro:
una cigarra
puede vibrar intensamente
hasta morir.
2
Tarde de enero.
Enjuago mi ropa y mi vajilla.
El agua viene tibia.
Es un mal día.
Hace diez años
perdimos un bebé.
*
-Si cocino cebolla
mis fluidos son dulces
y mi piel se vuelve
más sedosa.-
*
Hay sitios donde guardan una piedra
por cada ser perdido. Una piedra
por alguien no nacido
es demasiado sólida, quizás.
Podría procurarme una ligera,
que hubiera sido alisada por el agua.
*
-Con un ancho cuchillo cebollero
rebano mi repollo colorado.
Abro sus fibras blancas y violetas.
Cuando las mojo el agua se azuleja.
Cae la tarde. Lenta. Encapotada.-
*
Así escribió el guerrero apuñalado:
si no supiera que me encuentro muerto
lamentaría perder la vida hoy.
3
Somos menores que una piedra.
De ahí que elijamos una piedra
para señalar las sepulturas.
*
-Sobre la hierba seca corre mejor el viento.
Sobre las grandes extensiones de hielo
es sólido el silencio.
Sobre la piedra
reverbera el sol de la estación
y guarda el frío
el paraje umbrío
en su interior.-
*
En medio de una gran catástrofe
la complexión del tiempo
se revela.
Provisoria, siempre,
hasta el final.
-¿Es distinta la vida cualquiera
a la de un prisionero de batalla?-
[Poemas del libro inédito Cuadernos de Lolog, que aparecerá en abril de este año por Postales Japonesas Editora, Córdoba, Argentina]
La eufórica luz de los membrillos
1
Alcancé tu mano por primera vez
como una niña
tocaría un membrillo entre las ramas.
Cítrica, cruda,
era la ofrenda de tu mano muda.
2
Porque esa noche pude tocar tu mano
hoy que vuelve la escarcha
yo me amparo
en la eufórica luz de los membrillos.
3
Quiero abrazar un arpa y que sus cuerdas
dejen caer las voces de los pájaros
que merodean el árbol de membrillos.
4
-Y si un membrillo por azar se cae
podré mirarlo como miré tu mano:
aquella dulce materia sobrehumana.-
5
Existe una manera limpia
en cada gesto de tus manos finas.
Miro con pena como el aire oxida
la carne dura del membrillo roto.
6
Tarde de octubre. Fascinada
-bajo el lapacho que arrasó el granizo-
en una oración por el membrillo
repito el fragor del amarillo.
[Poema del libro Un cardo ruso – Alción Editora, Córdoba, Argentina, 2016]
Unas láminas de sarro se desprenden
y golpean las paredes de mi jarra.
Pienso en brillantes filamentos de mica
ocultos en la arena de los ríos.
Pienso en las mangas mojadas
que los poetas chinos
prefieren nombrar para no hablar
de sus lágrimas.
[Poema del libro Gibraltar – Dínamo Poético Editorial, Córdoba, Argentina, 2015]
Canción de cuna
para Isabella
Escuché los latidos en el vientre de mi hermana.
Fueron corcheas, apenas: do, do, do.
Afuera ya se dormían los tordos entre los álamos.
Dormía el calor de mayo. Pero nuestra sangre no.
Un silencio rodó lento, como ruedan los destinos.
Rodó como rueda un canto: sol, sol, sol.
[Poema del libro Klimt – Suburbia Ediciones, Gijón, España, 2015 / Club Hem Editores, La Plata, Argentina, 2015]
Carina Sedevich nació en Santa Fe en 1972 y reside en Villa María, Córdoba. Ha publicado los libros La violencia de los nombres (Ediciones Fe de Ratas, Santa Fe, 1998), Nosotros No (Lítote Ediciones, Santa Fe, 2000), Cosas dentro de otra cosa (Lítote Ediciones, Santa Fe, 2000), Como segando un cariño oscuro (Llanto de Mudo Ediciones, Córdoba, 2012, con reedición en España), Incombustible (Alción Editora, Córdoba, 2013, con reedición en España), Escribió Dickinson (Alción Editora, Córdoba, 2014), Klimt (Suburbia Ediciones, Gijón, España y Club Hem Editores, La Plata, Argentina, ambos en 2015), Gibraltar (Dínamo Poético Editorial, Córdoba, 2015) y Un cardo ruso (Alción Editora, Córdoba, Argentina, 2016). En 2017 aparecerán Cuadernos de Lolog (Postales Japonesas Editora, Córdoba) y Lavar a la madre (Editorial Buena Vista, Córdoba). Parte de su obra ha sido editada en antologías y publicaciones literarias de diversos países y traducida al italiano, al portugués y al mallorquín. Es licenciada en comunicación, especialista en semiótica, maestra en ceremonial y profesora de yoga.
by Claudio Medin | 13 \13\America/Argentina/Buenos_Aires marzo \13\America/Argentina/Buenos_Aires 2017 | Poesía
Antología de uno de los poetas rosarinos más significativos de su generación
REALIDADES
Hoy es el día
en que sueltan los trenes
sobre la llanura.
¿Y en las esquinas?
¿Un fragor?
transcurre sobre el silencio
sin sobresaltos.
Todo sucede como si flotara.
Y alguien que ha soñado anoche
se suelta del último
viaje.
(De “Esta música abanica cualquier corazón”)
DE REFILÓN
En el velorio de la tarde
cae una rodaja, se corta un péndulo.
Alguien
en el último espejo
escribe. Tersos baldíos.
Todo sucede
en el pequeño tamaño de las horas.
Hasta brotan cigarrillos
en rosas de cobre.
Umbrales alambran
otras memorias.
Y un tango. Cuelga
de una pieza con aliento a polvo.
Y el cielo, que deja de lado
algunas nubes.
(De “Esta música abanica cualquier corazón”)
SEDUCCIÓN
Rosario abre su escote:
lo recibe una cantera
donde los parroquianos
pulen diamantes
en las cervezas.
Esta ciudad no es fácil:
las memorias
aparecen
en los pocillos mal lavados,
en los cabellos de un río.
(De “Esta música abanica cualquier corazón”)
CONVOCATORIO NÚMERO
Se llaman los cadáveres
entre sí.
Los racimos de uvas azules,
los racimos de huesos.
Son elementos, tribulaciones
que preceden a tus manos.
La tibia transición
entre un beso, el llanto,
el estuche vacío del corazón.
Las calles sólo se serenan
al estallarnos la cabeza.
Y la ciudad es eso:
una casa sin techo.
(De “Esta música abanica cualquier corazón”)
DIFÍCIL DETENER EL DÍA
Atardecía.
Como otras veces,
como demasiadas veces.
Nada parecía poder detener
este sol.
Ya sólo resta
un ciego sonido de lumbres.
La boca del cielo
se cierra
y solo, un rastrojo de las sombras.
El encrespado batido de luces
se pierde
en un atardecer violeta.
Esta música
abanica
cualquier corazón.
(De “Esta música abanica cualquier corazón”)
ÍCARO
Estrangulás el balcón
con sus propios
b a r r o t e s
pero esperás
para volar
los días nublados.
(De “Leña del árbol erguido”)
NEBLINA
Aprendiz de estrellas
te embriagás
con el alcohol espumoso
abundante en las mañanas frías
hasta que el bisturí del sol
quiebra tu copa.
(De “Leña del árbol erguido”)
CANCIÓN SEDOSA
Las estrellas nunca muestran su soledad
de años luz
y hoy es una de esas noches,
suficiente para la compasión.
La apariencia vuelve las cosas tangibles.
(De “Leña del árbol erguido”)
POETI-K
El poeta
presencia el mar
“Acabo de encender
el arte
pero el agua del mar
se cansa de mis versos
y quiere una garganta
-además,
cada mar
tiene su ritmo
y no soy
tan brillante.-”
El poeta
y el mar
se despiden
y vuelven
a cotidianos asuntos.
(De “Leña del árbol erguido”)
DEGRADACIÓN
La luna se arqueaba
cuando le tocábamos la punta.
Su movimiento
era éxtasis, locura.
Pero un día
no dejó que la volviéramos a tocar.
Ahora la luna,
estrellas
son simples elementos decorativos.
(De “Leña del árbol erguido”)
I
el dardo
da al centro de la noche
bola blanca sobre bola negra
un papel se quema
y el cigarrillo es la metáfora
hay partes de la ciudad
donde el agua del tiempo
pesa diferente
(De “Hobbies de hotel”)
IV
las estrellas de carne
se cuelan por las rejillas
del cielo
nada sencillo
discutir sobre el sexo de la noche
cuando los animales hambrientos
rodean el hotel
(De “Hobbies de hotel”)
VOLVIENDO LENTO DE LA DERROTA
el triste huésped de la mañana
te llama
el sigilo
brota en los corredores de la sal
y brillan
dos o tres placas de la luna abandonadas
tus manos
dos arlequines mudos
y tus botas
han perdido
la templanza y el color
(De “Hobbies de hotel”)
NI LA PIEDAD, NI EL OTOÑO
golpea el azar
y el verano observa
los corazones:
sólo dos músculos
que no merecen
ni la piedad ni el otoño
(De “Hobbies de hotel”)
POEMA
un chico
confunde a
poe con
conan doyle
pues ha visto
a holmes
caminar con un mono
pretexto suficiente
para
más tarde
escribir cosas
que disgustarán
a edgar,
arthur,
sherlock
pero que el mono
tal vez lea
con gusto
(De “Hobbies de hotel”)
EL HOMBRE VOLVIÓ AL BAR
el hombre vuelve al bar
en busca de su paraguas
al llegar
encuentra algo de gente
escuchando leer a un poeta
el poeta dice
cosas sobre el don del agua líquida
la escarcha sobre el verde
el rostro de las morenas,
y le señala una mesa
al hombre
el hombre entonces
encuentra su paraguas
en la mesa
y deja el bar
en el momento
en que la lluvia se desvanece
algo confundido
por la poesía
(De “Intervalo lúcido”)
EL JUEZ DE LA PUREZA
en aquellos días
nuestra sed era de lluvia
-el río salado
nos quemaba la garganta-
usábamos el techo
como un embudo gigantesco.
en el ritual
debía yo acercar el vasito
y esperar que el color del agua
dijera “bébanme ya”
entonces dirigíamos
el dulce fluido hacia el aljibe
-algunos vecinos
dejaban sapos
para que comieran los posibles
insectos-.
todo hasta
que el tajo del cielo
se apiadara nuevamente
o el líquido vagón de un tren
se compadeciera.
años más tarde,
tendría una más pacífica pero indiferente
relación con un río marrón,
y no sería ya
el juez de la pureza
(De “Intervalo lúcido”)
NÍSPEROS
un árbol de nísperos
plantó un vecino
en la tierra suave de tu infancia
para que diera sombra
a las noches del mundo
para que me diera sombra
(De “Intervalo lúcido”)
NOTA ENCONTRADA EN UN PORTERO
por favor
limpiá bien la vajilla
no siempre el tiempo
hace proezas
con la grasa y el dolor
no ocultés la tierra
y el llanto en la alfombra:
un día vas a caminar sobre barro
la ortografía cotidiana
no se corrige sola
(De “Intervalo lúcido”)
FINAL TRISTE DE PELÍCULA
él se casaba
ella juntó más tarde cada grano
de arroz
y los lavó
los secó
sobre un pañuelo bordado
los cocinó
ya sin lágrimas
con agua de flores
(De “Intervalo lúcido”)
OCHO (PARADO EN EL MUELLE)
un pez fuera del agua
se pregunta por la altura de los edificios
por ese extraño color azul celeste
de la muerte posible
-las aves recortan
ese gelatinoso panorama
hasta que la mano del pescador
lo vuelve al agua-
¿será “otro” ese pez
que palpó otra muerte
diferente
a la que le espera
una o dos horas más tarde
en la boca de un pez mayor?
¿será entonces pez muerto,
comido
pero no “pescado”?
¿o será
ese par de horas
otra forma de salvación?
(De “Intervalo lúcido”)
METÓDICO
arranca las flores
de la vigilia
sólo para ver las raíces del sueño
arranca los tapones a todos los ríos
y con los cauces ya semivacíos
da con los objetos extraviados
(De “Los cauces vacíos”)
EN UN GÜEMES
terneros surreales
tocan con pinzas de langosta
delgadas capas de la muerte
pequeñas garras del paisaje
sueltan la mano de fuego
que más tarde abollará todo
(De “Los cauces vacíos”)
2 – otra vez la muerte insaciable
Elliott Smith prueba algo de la muerte
pero en realidad él hace otra cosa
siente dentro cuál sería la suerte
como si todos perdieran la rosa.
Es un hombre con la mirada fuerte
pero Smith siente miedo de una fosa
donde vuela gris un pájaro inerte
y por las noches su corazón roza.
Entonces Elliott abre la coraza
para que el pájaro asome su boca
y coloca la sangre en una taza;
y así es que se disuelve de la roca
se vuelve canción triste con la maza
mientras Elliott todo pájaro toca.
(De “Los cauces vacíos”)
MIENTRAS SE JUNTAN TELARAÑAS
hay que cambiar estos muebles
los colores las formas
el espacio cotidiano alguna vez se harta
algunos artefactos también
pero quién desempolva
el disco de spinetta con el infierno inflacionario?
quién abre las sábanas de la cama nueva
donde nadie concilia el sueño?
hay que cambiar los muebles
pasar de un extremo a otro
(De “Los cauces vacíos”)
ROCK SINFÓNICO
tardes adolescentes
la música será un ancla
que se arroja
a tu interior
flotan un caballero
y un bufón
en esas aguas pesadas
de peces de plomo
y sirenas
tremendamente esquivas
(De “Los cauces vacíos”)
¿y para quién será lo que has amontonado?
Lucas, 12-20
la última cosecha
pone en la diyuntiva
de seguir ocupándose en acumular ganancias
o dar el campo en alquiler
y dedicarse sólo a descansar, sí
pero sobre todo a disfrutar
los beneficios de una vida de beneficios
éstos y no otros pensamientos ocupan la cabeza
del conductor de la 4 x 4
que a 160
toma con cierta displicencia la curva
que lo toma, lo vuelve carne entre hierro retorcido
chamusca esa disyuntiva de prosperidad más o menos cómoda
los graneros repletos, pero de sangre
y la misma disyuntiva del ángel
en susurrarle
durante la curva
algo
un acto de contrición da a un alma la salvación
Graham Green; Brihgton, Parque de diversiones.
(De “Fin zona urbana” – Antología de poetas rosarinos)
conocés ya
la incipiente melodía de las cosas?
a la mañana dormís
resolviendo el fragor del mundo
angelicalmente
girasoles
ondean tu frente
niña
zona del
alba
libera sutilmente
en el mediodía
zumo de tus frutas florecidas
paulina
atisba el mundo
hasta ahora en su dulce
cosmos de agua presocrática
sólo comprende las cosas
por su ritmo
y la felicidad
que la cuna del vientre mece
pronto el viento le traerá
a su rostro
la maldad pero la bondad de la gente
y se empezará a llenar
el corazón de música
para aquellas noches
de bares cerrados
¿Dónde irá con esos poemas
mordiéndole los talones
-sacudiendo los pies
para que no estorben,
no piense ni lo que pasó
ni lo que pudo-?
Sí, desde la altura
se observa esa mujer
que huye de poemas
escritos no por mano del hombre que la amó
y ensayó versos
en el fragor del amor o desaliento
si no de sus poemas propios.
Raras criaturas
crecidas del musgo del horror.
(Anna Ajmátova corre por calle Italia…)
Lisandro González nació el 14 de marzo de 1973 en la ciudad de Resistencia, provincia del Chaco, Argentina. Reside desde los cinco meses de vida en la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe. Es abogado. Colabora con textos y comentarios de libros en revistas y suplementos literarios de Rosario, Santa Fe, Uruguay y México. Poemas suyos han sido traducidos al portugués. Publicó, entre otros, Esta música abanica cualquier corazón (1994), Leña del árbol erguido (2000) y Hobbies de hotel (2004).
by Claudio Medin | 13 \13\America/Argentina/Buenos_Aires marzo \13\America/Argentina/Buenos_Aires 2017 | Poesía
Texto introductorio y selección de Gabriel Chávez Casazola
Estrellas en el agua: descubriendo la poesía boliviana
Un signo de interrogación. Un signo que guarda un enigma a su vez escondido entre montañas. Así suele verse a la poesía boliviana desde fuera. Y aun esto es un decir, pues casi no se la ve. O no se la ve en absoluto, pese a que Bolivia tiene una rica, fecunda –y sobre todo vital- tradición poética. Y pese a que las montañas andinas son solo la porción occidental de un vasto territorio de valles y selvas, que desciende al naciente con los ríos (y el idioma) abiertos.
Para que nuestra poesía se encuentre invisibilizada conspiran varios factores: un pequeño mercado editorial; ausencia de publicaciones (libros, revistas, portales) con alcance internacional; escasos canales, flujos y contactos con autores, críticos, editores, traductores y divulgadores de otras naciones; falta de apoyo estatal. Pero, sobre todo, en el trasfondo, planea una suerte de enfermedad nacional que aqueja también a muchos poetas: la mediterraneidad espiritual.
Ésta consiste en creer, en los niveles subconscientes, que la ausencia de una salida al mar, a un mar arrebatado, encerró a los bolivianos, condenándonos a una suerte de confinamiento más allá (o más acá) de lo geográfico, tan determinante que de él no pueden escapar ni las palabras. Mucho hay de victimismo –y de ignorancia de la propia condición amazónica y platense del país- en esta mirada, en este mito que nos deja suponer que existen grandes barreras para la difusión internacional de nuestras creaciones y para el conocimiento de las creaciones de artistas y escritores de otros países.
En el caso de la poesía boliviana, este aislamiento perceptual se tradujo, durante varias décadas, en insularidad y asincronía. Una insularidad mediterránea, si tal cosa cabe, atribuible, en términos prácticos, al hecho de no existir un libre flujo de influjos, pues se tendía a leer poco a poetas de otras latitudes, a viajar poco los poetas y sobre todo a dejarse estar, sintiendo cierto recelo del mundo y de las propias capacidades, lo que muchas veces devenía ensimismamiento, umbilicalismo; aunque otras pocas veces, por fortuna, se concretaba en el surgimiento de poetas insulares dotados de una valiosa originalidad y una gran potencia creativa, crecidas a las márgenes de otras poéticas, constituyendo una suerte de periferia central del continente.
by Claudio Medin | 8 \08\America/Argentina/Buenos_Aires marzo \08\America/Argentina/Buenos_Aires 2017 | Notas
Rememorar, pasar por la memoria, dar anclaje a lo pasado en el presente de la historia, en el tiempo-ahora que plantea Walter Benjamin. Resignificar la obra de una mujer como Macky Corbalán, que se convirtió en referencia en la literatura patagónica, en este 8M es necesario porque cuaja en su compromiso, en la toma de posición cultural y política. Ella misma se definía como poeta, lesbiana, feminista.
“Aquello que viene al mundo para no perturbar nada,
no merece ni consideración ni paciencia”.
René Char
Hay poetas que transitan por la literatura llenándola de anecdóticos ornamentos, nada más. Existe otra prosapia, otra estirpe de poetas que, además de constituir la serie literaria, causan un malestar en los lectores contaminándolos con sus búsquedas y preguntas celestes sin saber a ciencia cierta quién podría contestarlas. Porque todo es exploración en el arte lírico, es tanteo y se enfrenta en dicha búsqueda el vacilar de las cosas. En eso reside, por tanto, la magia de la poesía, que se asienta en un diálogo intemporal de voces derramadas a lo largo del espacio, del tiempo, y de textos fundantes.
Hablar de la poesía de Macky Corbalán es un desafío interesante, también, su lectura; donde, justamente, el lector no sale indemne. La construcción discursiva de sus textos desafía aquella apreciación de las estructuras estructurantes del sociólogo francés Pierre Bourdieu, en el sentido de que sus poemas van descontruyendo la trama de la hegemonía. Cada uno de sus enunciados despoja y desnuda la rutinaria repetición del habitus, indicando y señalando los espacios, los intersticios en donde fenece y se engendra la existencia ordenada. Por eso dice en el poema “Humanos”:
Leo en ellos como páginas escritas.
Atravieso sus órganos opacos, su piel,
el susceptible hilado de los nervios.
Es lo de siempre, lo de cada época:
rencillas, acuerdos y desánimo.
Una cosa,
no entiendo: esa oscura,
repentina agitación
cuando recuerdan.
Cada poeta elabora una serie de símbolos que van reiterándose en distintos textos, adoptando posiciones y significaciones de acuerdo a la cosmovisión del autor. Tanto en La pasajera de arena (1992), Inferno (1999), Como mil flores (2007), El acuerdo (2012), hasta Anima(i)s (2013), existe y aparece desplegada en la trama una zoología que cobra un valor preponderante en cada una de las publicaciones.
En el poema “3er mundo” (La pasajera de arena) se señalan en una comparación los animales de Pavlov, que reaparecerán en “Zoo BA” (Como mil flores), siendo aludidos en Inferno. Pero esta presencia generalizada de “los animales” posee una revalorización en cada uno de los textos, es decir, hay un trabajo de focalización e insistencia particular hacia las moscas, gatos, perros, grillos, mariposas. Esta trama animalística siempre se halla en activa relación con el ser humano. Quizás lo más ilustrativo al respecto sea su último libro Anima(i)s, que constituye un juego de palabras desde su título, y alude a la palabra latina que designa a los animales. Puede leerse en su primer libro La pasajera de arena:
Llámenme.
Yo estoy allí,
en la maleza oscura,
zozobrando sola,
mientras los animales orinan
mis tristezas / mis manos de paja.
Y en El acuerdo (2012) dirá:
el animal que me acompaña siempre
ahora duerme, dormiré también
para acompañarlo yo por una vez
Es importante resaltar la articulación entre lo público y lo privado en la poesía de Macky Corbalán, los sucesos que relata el yo poético acontecen tanto en una habitación desde donde se observa el mundo detrás de la ventana; como así también las calles, los parques y las plazas cobran en esta poética un protagonismo inusitado. En La pasajera de arena escribe:
El ómnibus cruza el paisaje,
como una flecha incontrolable;
en su interior,
la pasajera de arena
culmina una nota de adiós
y abre la ventanilla.
Otra cosa que se debe destacar es la insistencia de la mirada, el valor que cobra ese sema en su situación escrutadora de la realidad. Entonces habría una configuración de la observación que se va reiterando de forma paradigmática en los diferentes libros de la autora neuquina. Se anotan los correspondientes al libro Inferno: “la opaca mirada/ fija en una abertura cualquiera”, “andamos viendo un rostro”, “Hoy creí ver un pájaro”, “Apenas los ojos”, “Voy a decirte que te vi”, “no hay nada allí que nosotros/ podamos ver”, “sube por tus ojos antes/ de tocar mi cuerpo”, “viendo madurar los cuerpos/ con los manzanos”, “acostadas, veíamos”, “Miro por la ventana”, “abren sus ojos”, “¡ya vas a ver!”, “veo/ la dificultad de las frases/ al armarse”, “Estoy lejos,/ en la orilla, pero aún así/ alcanzo a ver”, “para no tener que ver/ en su habitación”, “Quisiera creer que todos lo ven”, “el día termina apenas abierto los ojos”. También encontramos:
VI
Apenas los ojos
humedecen su pábilo, los objetos
recuperan el orden
de su universo sin gentes.
Esta postura dominante de la mirada, inclusive, sobre otras que se repiten (oír y lectura), tal vez responda a aquello que escribiera Cristian Aliaga: “Un poeta […]/ no mira para ver,/ sino para abrir los ojos”. Es decir, el poeta como ordenador de un espacio incita a su lector a ver lo que él ya observó abriéndole los ojos, además de saber que ese otro verá otra cosa que escapa a la construcción misma del poema.
Se resalta la riqueza de esta poesía y la posibilidad de recorrer campos semánticos, estructuras sintácticas y hacer una lectura comparada. En ese caso se eligen fragmentos que son señalables como índices intertextuales, porque los enunciados presentes en sus poemas se relacionarían con algunos textos de Jorge Luis Borges. Teniendo en cuenta, desde ya, el trazado de una posible visión de la producción estética y que en la poeta nacida en Cutral Có pareciera reiterarse ese explorar de la creación.
Escribe Macky Corbalán: “Aunque, una sensación de pregunta/ que no alcanza a formularse/ en la conciencia, me agita, un instante”; y Borges ensaya: “esta inminencia de una revelación, que no se produce, es, quizá, el hecho estético”. El otro segmento de la poeta sería: “¿Quién se acerca/ desde el vibrante labio del horizonte,/ protegido por la cegadora luz blanca? […] Se mueve detenido por la lejanía […] Aquí, en este lugar de la espera,/ todo sigue igual […] Y quien viene,/ sin llegar”. Ahora se trascribe el hipotexto correspondiente al cuento “El fin”: “Hay una hora de la tarde en que la llanura está por decir algo; nunca lo dice o tal vez lo dice infinitamente y no lo entendemos, o lo entendemos pero es intraducible como una música…”. No sólo intertextualidad avalada por la crítica literaria, sino también se pueden observar las correspondencias baudelerianas en el ejemplo.
Considerando la perspectiva del fenómeno intertextual, es interesante la relación que puede hallarse entre estas constelaciones escriturarias. En otro parágrafo del cuento Borges refiere: “Un punto se agitó en el horizonte y creció hasta ser un jinete, que venía, o parecía venir…”.
En fin, como se intuye Recabarren encuentra su destino en el texto, en cambio Borges y Corbalán seguirán buscando en los signos su itinerario vital y estético; como nos dice en Inferno:
¿Quién se acerca
desde el vibrante labio del horizonte,
protegido por la cegadora luz blanca?
Quisiera creer que todos lo ven,
y lo esperan. (Pero ¿por qué lo pienso
en masculino? ¿Acaso mi mente puede leer
lo que se acerca y cuando esto es poderoso
lo imagina hombre?)
Miro a los costados,
nadie parece compartir mi digresión,
esta ansiedad, el aire de temor.
Se mueve detenido por la lejanía.
Aquí, en este lugar de la espera,
todo sigue igual: casas y tumbas se
chupan a los seres con igual codicia;
la piel se enciende en los sueños,
los sueños se acaban cuando empieza el día,
el día termina apenas abiertos los ojos.
Pero, ¿cuándo? ¿y ese gesto de los perros,
ese dejo de terror? Parecieran tener cajas en
la lengua y un movimiento
continuo en la cabeza
(dentro de la cabeza).
No hay nada: ni cámaras ni música ambientando
el final feliz. No hay final feliz.
No hay aliento, no hay afuera,
no hay siquiera UN intento
por anonadarse
con éxito.
Y quien viene,
sin llegar.
Quien quiera profundizar en la obra poética de Macky Corbalán puede acceder a sus tres libros publicados en formato digital en el sitio http://pasajeradearena.blogspot.com.ar/; y también para conocer más sobre lo que pensaba sobre la poesía es importante la nota “Poesía es mi madama”, que le realizaron Luciana Mellado, Mónica Baeza y Jorge Maldonado para el suplemento cultural “Confines” del diario El Extremo Sur de la Patagonia: http://www.confinesdigital.com/conf37/macky_corbalan_poesia_es_mi_madama.html; o el trabajo de análisis literario de la poeta e investigadora Silvia Mellado: http://lacebolladevidrio.blogspot.com.ar/2015/11/ensamblar-macky-corbalan.html.
Textos suyos figuran en las antologías: Voces a mano / Compilación de Ricardo Fonseca (Ediciones Culturales Neuquinas, 1987); Decires de cobreazul / Compilación de Lidia Muñoz de Gercek y María Juana Molfese de Martínez (Ediciones Senda, 1990); Poesía en la Fisura / Recopilación de Daniel Freidemberg (Ediciones del Dock, 1995); Antología de poesía de la Patagonia / Edición de Concha García (Diputación Provincial de Málaga, 2006); Poetas argentinas (1961-1980) / Selección y prólogo Andy Nachón (Ediciones del Dock, Colección El pez náufrago, 2007); La poesía del siglo XX en Argentina / Edición de Marta Ferrari (Visor Poesía, Colección La Estafeta del Viento, 2010); Antología Federal de Poesía. Región Patagonia (CFI, 2014) y La frontera móvil. Antología de la poesía contemporánea de la Patagonia argentina (Ediciones Carena, 2015).
Ha publicado La pasajera de arena (Libros de Tierra Firme, 1992); Inferno (Libros de Tierra Firme, 1999); Como mil flores (Hipólita ediciones, 2007); El Acuerdo (La Mondonga Dark, 2012), Anima(i)s (La Cebolla de Vidrio Ediciones, plaqueta, 2013), y habría que citar los inéditos La rama y Conversaciones acerca del amor, según consigna el poeta y periodista Gerardo Burton (http://lacebolladevidrio.blogspot.com.ar/2014/11/macky-corbalan-hacia-una-construccion.html). Es necesario destacar el libro Poesía (1992-2013), publicado en 2015 por el sello Ediciones En Danza, que reúne los cinco poemarios publicados en vida por la poeta Macky Corbalán.
by Claudio Medin | 6 \06\America/Argentina/Buenos_Aires marzo \06\America/Argentina/Buenos_Aires 2017 | Notas
El 8M será otro día de movilización, denuncia y reivindicación del rol de las mujeres en la historia, la política y la cotidianeidad del siglo XXI. Adrienne Rich, una de las poetas capitales en la temática feminista, es un buen ejemplo para resignificar el sentido de la lucha y evidenciar la opresión del sistema patriarcal. Violencia masculina que en estos últimos tiempos generó la cifra escalofriante de una mujer muerta cada 18 horas.
El orden del discurso
Cuando casi todas las variantes enunciativas que comprenden al discurso social, con sus particularidades científicas, políticas y culturales, no pueden pronunciar o explicitar el estado de emergencia de ciertas subjetividades ―las cuales se hallan referidas en un relato―, es posible que los agentes que las formulan se comporten, según las relaciones sociales y el funcionamiento del campo intelectual, como fomentadores de procesos creativos e imaginarios radicales que cimienten nuevas significaciones, o como clausuradores de las alternativas innovadoras. En consecuencia, sea a través de la retórica hegemónica, sea a través de la pasión de lo real que se imprime sobre los cuerpos, el objetivo proyectado es el de hacer sentir el efecto del poder a los que osan, o se aventuran, en pensar y pensarse fuera del orden del discurso.
Ha sido así a lo largo de la historia. De modo encubierto siempre ha operado la persecución y el control de los sujetos; coartando, muchas veces, su posibilidad de expresión. A esto lo puso en evidencia Michel Foucault en sus estudios sobre la locura y la sexualidad. Pues, detectó la genealogía del poder y fue desenmascarando una serie de lugares comunes y de verdades a medias que circulaban tanto en la opinión pública, la academia y la arena política. El pensador francés le arrancó la venda a la legislación (manipulada por el poder) que acometía con la domesticación de los pueblos, de los individuos, en definitiva. Sus estudios atenuaron las normas que vigilaban y castigaban al que asediaba el orden de la élite.
En ese sentido el arte siempre fue y será una vía o un intersticio desde donde es posible elaborar otra mirada, otra lectura del mundo, y, por ende, fundar y establecer un contradiscurso. El conocimiento de ese cuadro de situación permitiría desmontar varios preceptos y mandatos que se inculcan desde la infancia. Pierre Bourdieu resalta que las elecciones o preferencias intelectuales de la vida adulta, de alguna manera, están predeterminadas e inculcadas desde la formación más temprana, partiendo desde el hogar familiar hasta la escuela.
Complejidad de los géneros
Mucho más problemática, que la cuestión referida, es si nos referimos a los géneros ―no a los géneros literarios―, sino a los que comprenden al hombre y a la mujer. Es una discusión que viene desarrollándose, con mayor intensidad, desde el siglo pasado, pero que tuvo anteriormente otras posturas, en reconocidas precursoras. Se destacan Olympe de Gouges, que redacta en 1791 la “Declaración de los derechos de la mujer y de la ciudadana”; Mary Wollstonecraft, que escribe en 1792 la “Vindicación de los derechos de la mujer”; o las militantes políticas Clara Zetkin, que incide que a partir del 8 de marzo de 1911 sea declarado “Día Internacional de la Mujer” o “Día de la Mujer Trabajadora”, en conmemoración de las 129 mujeres fallecidas en el incendio de una fábrica en Nueva York (el 8 de marzo de 1909), y Alexandra Kollontái, que impulsa la inclusión de los derechos igualitarios para las mujeres en los apostolados de la revolución rusa de 1917.
Sin embargo, a pesar de estas luchas, la omnipresencia del patriarcado en la cultura occidental y su voluntad de dominio sobre lo femenino trasciende a toda expresión artística y científica, contaminando, a su vez, a la vida y a los oficios. Para el historiador Luis Vitale, la opresión de género no existía en la prehistoria porque ambos sexos realizaban las mismas tareas; y afirma que “los primeros síntomas de opresión comienzan a manifestarse en la división del trabajo por sexo.”
El cuerpo es biopolítico
Adrienne Rich, poeta y teórica feminista, refirió (allá por) 1968 que “El instante en que un sentimiento penetra en el cuerpo: es político”. El poema, como catalizador de la sensibilidad y refracción sociocultural, pasa a ser una interpretación de la realidad; la vida una continuación y una comunicación con el arte. Entonces el amor, la palabra, la política dejan de ser preocupaciones fragmentarias. A la sazón, lo personal se hace político, lo colectivo se hace político y, por sobre todo, la mujer se hace ―indiscutiblemente― política.
Se puede contraponer lo que Luis Vitale resalta ―que en la prehistoria las actividades era una práctica conjunta, pero que los tiempos modernos afectaron esa relación, pues la división del trabajo por sexo lo que hizo fue consolidar el dominio del patriarcado― para ampliar las opciones de un tema complejo. No obstante siempre hay excepciones a las reglas (artificios para vulnerar el orden del discurso decretado por los hombres), y una de ellas las encarna Oswald de Andrade, cuando desde los manifiestos antropofágicos pondera y reclama una vuelta al matriarcado (de Pindorama). Un regreso al matriarcado que no debe confundirse con el dominio del mundo por las mujeres, sino a toda la relación ritual con que se organiza una comunidad que tiene como eje lo femenino. Esta lucha se encuentra representada, según el poeta brasileño, entre la cultura antropofágica y la cultura mesiánica. La primera sería conducida por las mujeres y la otra ha sido la que impuso ―desde Esquilo hasta ahora― el hombre. Una parte de esta concepción se puede rastrear en el artículo “Variaciones sobre el matriarcado”, publicado en el diario O Estado de Sao Paulo (1953).
El hombre carnavalizado
Y siguiendo con estas consideraciones, podríamos decir que la respuesta a la metáfora femenina elaborada por hombres fue construyendo a su vez otro discurso ―como apunta la poeta Alicia Genovese―; un discurso de mujer que podría seguirse a través de diferentes voces. Por ejemplo, Rosario Castellanos titula su obra poética Poesía no eres tú, a modo de devolución lúdica e invirtiendo el “significado” que les propinara a las mujeres hace poco más de dos siglos Gustavo Adolfo Bécquer (Rimas, “21, XXI”). La poeta y ensayista Adrienne Rich, en su libro The Dream of a Common Language / El sueño de un lenguaje común (New York: W. W. Norton & Company, 1978), nomina a un capítulo como “Veintiún poemas de amor”, en obvia alusión a los Veinte poemas de amor y una canción desesperada, de Pablo Neruda. Al deconstruir el sentido de una de las tantas líneas de la obra del poeta chileno (“Me gustas cuando callas porque estás como ausente…”), le presenta batalla al patriarcado y cuestiona, a su vez, la tradición literaria, notablemente masculina. Con dicho ejercicio sentencia que la mujer no debe callarse. Rich busca devolver su valor a la deslegitimada palabra de las mujeres y, según Paula Jiménez, “logrará refundar un mundo en decadencia, un lenguaje que reflejará una cultura no esclavista ni opresora”.
Podríamos citar a diversas autoras que se han posicionado en defensa del género, como Simone de Beauvoir, Luce Irigaray, Hélène Cixous, Judith Butler, Elisabeth Bishop, Anne Sexton, Diana Bellesi, Macky Corbalán, Laura Piñero, María Herminia y María Silvia Di Liscia, entre muchas. Justamente Hélène Cixous resalta que “la escritura femenina debe romper con la tradición del pensamiento logocéntrico basado en oposiciones binarias”. La forma de ruptura es la de volverse hacia el cuerpo ―resalta Genovese―, hacia la sexualidad femenina que la sociedad patriarcal (o sea, nosotros, los hombres) ha reprimido instalando la censura, la culpa y la violencia. En la escritura la mujer debe regresar al cuerpo, reconocerlo, escuchar sus propios deseos. Por eso Cixous dirá: “Escríbete: tu cuerpo debe ser escuchado”.
El cuerpo escuchado
Adrienne Rich, que integró la gran generación de poetas post Segunda Guerra Mundial, y es, junto con John Ashbery, una de las sobrevivientes vitales de ese grupo, comprendió ese malestar manifiesto tanto en el cuerpo femenino como en el cuerpo social. Sus inicios poéticos fueron precoces (se graduó en Radcliffe en 1951, el mismo año en que Auden la eligió para la serie de Yale Younger Poets), pero sus escritos eran lo suficientemente convencionales en términos de estilo, pudiendo situarla dentro del linaje de los poetas modernistas anglo-estadounidenses. Sin embargo, una carrera poética que se desarrolla dentro del canon (determinado por los hombres), así como considerarse una mujer de clase media en 1950 en Norteamérica, preocupaban cada vez más a la poeta nacida en Baltimore (1929). Tanto sus pensamientos como sus sentimientos de mujer y poeta ya no encajaban con las expectativas del mundo y, específicamente, de ese mundo en el que vivía cotidianamente. Entonces, a medida que la brecha entre interior y exterior se fue ampliando, Rich se convierte (ella misma se describe en un momento como si hubiera quedado “paralizada” ante esa crisis), y emerge fortalecida, con una voz poética que redefine la producción literaria y ensayística del feminismo norteamericano.
“An atlas of the difficult world II”
Here is a map of our country:
here is the Sea of Indifference, glazed with salt
This is the haunted river flowing from brow to groin
we dare not taste its water
This is the desert where missiles are planted like corms
This is the breadbasket of foreclosed farms
This is the birthplace of the rockabilly boy
This is the cemetery of the poor
who died for democracy This is a battlefield
from a nineteenth century war the shrine is famous
This is a sea-town of myth and story when the fishing fleets
went bankrupt here is where the jobs were on the pier
processing frozen fishsticks hourly wages and no shares
These are other battlefields Centralia Detroit
here are the forests primeval the copper the silver lodes
These are the suburbs of acquiescence silence rising fumelike from the streets
This is the capital of money and dolor whose spires
flare up through air inversions whose bridges are crumbling
whose children are drifting blind alleys pent
between coiled rolls of razor wire
I promised to show you a map you say but this is a mural
then yes let it be these are small distinctions
where do we see it from is the question
“Un atlas del mundo difícil, II”
He aquí un mapa de nuestro país:
aquí está el Mar de la Indiferencia, barnizado de sal
Este es el río maléfico que fluye de la frente a la ingle
agua que no nos atrevemos a probar
Este es el desierto en el que se han plantado misiles como bulbos
Este es el granero de las granjas hipotecadas
Este es el lugar donde nació el chico rockero
Este es el cementerio de los pobres
que murieron por la democracia Este es el campo de batalla
de una guerra del siglo diecinueve el sepulcro es famoso:
Esta es la ciudad marina de mito e historia cuando las flotas pesqueras se arruinaron
aquí es donde había trabajo en el muelle
congelando pescado en trozos paga por horas sin dividendos
Estos son otros campos de batalla Centralia Detroit
aquí están los bosques primitivos los filones de cobre de plata
Estos son los suburbios del consentimiento el silencio se eleva como el humo de las calles
Esta es la capital del dinero y del dolor; sus pináculos
estallan en el aire caliente, sus puentes se desmoronan
sus hijos van a la deriva por ciegos callejones confinados
entre alambres de espinas enrollados
Prometí mostrarte un mapa y dices pero esto es un mural
entonces bien, déjalo estar son pequeñas diferencias
la cuestión es desde dónde lo miramos
de An Atlas of the Difficult World / Un atlas del mundo difícil (New York: W. W. Norton & Company, 1991); en Poemas (1963-2000), Ed. y trad. María Soledad Sánchez Gómez. Sevilla: Renacimiento, 2002.