by Claudio Medin | 20 \20\America/Argentina/Buenos_Aires julio \20\America/Argentina/Buenos_Aires 2018 | Narrativa
Presentamos una breve reseña y algunos fragmentos de la novela “La imaginaria”, del poeta y narrador Carlos Müller, editada durante la década del noventa y recientemente reeditada
La imaginaria ha sido el primer libro publicado por Carlos A. Müller. Esta segunda edición llega al público veinte años después de la anterior, en un momento político y social con características similares al que imperaba durante su concepción. El texto, bajo el cuidado del autor, ha sido respetado en su totalidad, conservando toda la frescura de aquella primera edición -casi artesanal- que en su momento constituyó una suerte de resistencia ficcional a la política neoliberal que se debatía entre una sociedad cegada por la dolarización rumbo a la peor crisis económica y política de su historia, mientras se brindaba con pizza y champán. Es, al mismo tiempo, una propuesta lúdica e contestataria que desde el humor intenta recuperar el ánimo heroico de las empresas colectivas que intentan canalizar su rebeldía en una provincia periférica y conservadora a partir de los señalamientos del milenario I Ching.
Esta segunda edición viene acompañada por un estudio de Elisa Moyano titulado Memoria y ciudad en La imaginaria de Carlos Müller que aporta nuevas perspectivas acerca de la narrativa de Müller a la luz de los veinte años transcurridos.
Algunos fragmentos
Fragmento 1
Al pasar al lado de la mujer, ella se levanta y mete su palo en medio de los rayos de la rueda delantera que se traba, se clava, deteniendo bruscamente su marcha. El ciclista pasa por encima del manubrio para caer sobre el pavimento mojado. En ese preciso instante, acompañándose de salvajes gritos, las demás mujeres se abalanzan sobre el desdichado sujeto y lo inmovilizan de espaldas al asfalto.
-¡No me lo van a creer, pero éste es un mormón!
-¡No jodan!
-¡Sí, es un mormón! ¡Mírenle la corbatita y el traje oscuro al gusano!
El pobre tipo intenta zafarse una de las patoteras lo toma fuertemente del pelo otras inmovilizan sus piernas y brazos
-¡Help!
-Qué jel ni jel, gringo hijo de puta.
-¡Help me!
La que comanda al grupo le pega un cachetazo
-Cerrá la boquita, papá. Sharáp. ¿Saben una cosa? Estos cosos son polígamos…
-¿Poliqué…?
-Polígamos, que tienen varias esposas.
-¿Ah sí?
-¿Así que te gusta tener muchas minitas para culiártelas a todas?
Ahora vas a ver qué lindo es poder culiártelas a todas…
Puedo ver a la que acaba de hablar una morocha gorda sentada encima del mormón se desprende la campera comienza a frotarse Otra le acaricia los pantalones sube por la pierna hasta el bulto
-¡No, please! ¡D’ont touch me! ¡Help! ¡Heeelp meee!
-No, papito, primero sin gel, así nomás, así.
La mujer se desnuda encima de él le bajan los pantalones Sus partes íntimas Puedo ver la mujer se contorsiona éxtasis erótico manosean al mormón rítmicos cánticos insultos
-Ahora salite, que me toca a mí.
Es otra mujer desnuda encima del tipo El resto grita con más fuerza ella se recuesta frota las nalgas sobre el vientre El mormón
-¡Vamos, papito! ¿Qué te pasa, no te gusta mi culito? Flojo el gringo…pasame el gimonti…
-Es por éso que pedía el gel
-Heeeeelp…-vuelve a pedir socorro el pobre desgraciado.
Después pasa otra Y otra más alarde de técnicas ritual dantesco espíritu brutal gestos jadeos los movimientos de las sacerdotizas El gringo ya ni siquiera murmura
-Ahora denlo vuelta- ordena la que parece ser la jefa- Vas a conocer a la Banda de las Mujeres Cansadas…
El grupo se encarga de darlo vuelta una bolsa de papas una tortilla Puedo ver sus blancas nalgas
-Yo te voy a dar muchas esposas, gringuito flojo. Y si no te quedan ganas, podés probar con un palo como éste…
Voy a descomponerme El mormón entregado como un cadáver
De pronto aparece a lo lejos la luz de un vehículo.
-¡La cana!
-¡Pronto, rajemos todas! ¡Cada una por su lado! ¡Rápido!
Las mujeres se desbandan al instante se pierden entre los pajonales Me pongo de pie tirito de frío y de espanto La jefa de la banda corre huye hacia acá Me agazapo pasa a mi lado impulso irracional la tomo de un brazo Se sobresalta me mira a los ojos Rostro angelical Pelo rubio muy corto
“Yo sabía que estabas ahí…”, me dice antes de perderse a la carrera.
Corro detrás de ella No soy yo Es ella se ha apoderado de mi voluntad Trato de alcanzarla Caigo una y otra vez en el suelo pantanoso Me traga Delirio de pánico Ella ha huido
Ya lejos de la ruta puedo ver la intermitencia roja del patrullero que se ha detenido adonde yace el mormón iluminando la noche oscura… Sin perder más tiempo, me meto en un canal de desagües rumbo a casa.
Días después, atacado por un resfrío que no me deja siquiera pensar claramente en lo ocurrido aquella noche, pacientemente busco en el diario. Ya no sé si todo ha sucedido realmente o si forma parte de una pesadilla. Recorro las páginas una tras otra devorando titulares. En la sección policiales, en un pequeño recuadro el título anuncia: “Patota de mujeres viola a un mormón”.
La imaginaria, CAP I – 13. La Banda de las Mujeres Cansadas
Fragmento 2
Una lluvia de cenizas volcánicas cae sobre la ciudad reduciéndolo todo a una tonalidad pardusca El desconcierto ha regresado para depositarse sobre la city las novedades se propagan como reguero de pólvora el microcentro es un hervidero los más desesperados lloran contra los mostradores implorando que les vendan un puñado de dólares no importa el precio ni el valor los arbolitos han vuelto a reverdecer entre las cenizas han surgido como hongos después de la tormenta en los barrios los más viejos compran arroz y fideos para almacenar en las alacenas La estabilidad es sólo una ficción sostenida con ahínco por las amenazas visomotoras “¿Qué pasa con esta lluvia de cenizas que no se puede controlar?” preguntan los más exaltados Entonces se produce la hecatombe La tierra tiembla entera Los diques estallan las aguas se vierten embravecidas por las calles de Salta Juana Ballena la Mística otras mujeres vuelcan un auto y le prenden fuego Rápidamente se organiza una procesión desde la Catedral partirá la multitudinaria columna portando las imágenes del Señor y de la Virgen del Milagro entonces cesarán de una vez los temblores Los sabuesos de la DGI agudizan el olfato ante el síndrome de abstinencia por la falta de divisas salen desesperados a la calle en la búsqueda de evasores Las informaciones se entrecruzan el atildado locutor anuncia que los incendios del Centro Cívico del Palacio Legislativo de los Tribunales han sido la fatal consecuencia de un desperfecto eléctrico Una horda de villeros y de puneños hambreados ha sobrepasado a la guardia del shopping ha desvalijado las instalaciones Entre ellos un grupo no identificado se lleva en andas a los juegos de realidad virtual pasean a los aparatos por el centro en misachico los caporales se suman con su danza su música de redobles y bronces sus prendas satinadas dándole un colorido toque a las agrisadas fiestas navideñas Un incesante ulular de sirenas recorre la ciudad prosiguen registrándose intensos temblores En la esquina de Caseros y 20 de Febrero la Banda de las Mujeres Cansadas se enfrenta con la Montada En los altos del casino hay francotiradores apostados recién llegados de Las Vegas Se suceden
vertiginosamente disparos de armas de fuego corridas varios cuerpos tirados sobre la acera algunas mujeres son detenidas son arrastradas de los cabellos “Sólo se trata de un puñado de inadaptados que se autodefinen miembros de un supuesto Movimiento Imaginario, los demás son pobres, indios, gente inculta” El Presidente desestima una rebelión popular en el Norte Los trabajadores del azúcar se han levantado hace varios meses que no cobran en los ingenios han cortado la ruta como reclamo La Gendarmería los reprime duramente el pueblo entero sale a la calle Los sabuesos de la DGI han dado con un hermano de la etnia Komlek presunto evasor de sus obligaciones fiscales el aborigen se resiste habla en idioma invoca la vigencia del artículo 75 inciso 17 de la nueva Constitución intenta escapar los fieros mastines se lanzan sobre el desdichado lo destrozan “Que nadie se alarme -insiste el Presidente- es un pequeño rebrote de cólera” No ha podido ser localizado el Gobernador se encontraría en algún lugar de la provincia filmando en exteriores el próximo capítulo de su telenovela semanal El locutor brinda una información de último momento “Una banda de más de setenta monitos cai fueron fusilados por la Policía en las inmediaciones de la Casa de Gobierno Los animales enloquecieron de hambre al no habérseles proporcionado alimento alguno durante un mes fueron confundidos con una pandilla de niños de la calle por las fuerzas de seguridad quienes dan vivas muestras de arrepentimiento ante el lamentable error”
Por la gravedad de los sucesos el Obispo ha roto su burbuja de cristal para hacer pública su oposición al aborto En las calles céntricas prosiguen los desmanes El aire se torna irrespirable con el agravante de los gases tóxicos lanzados por las tropas de élite los tradicionales Colorados de Güemes Las confiterías alrededor de la plaza hacen su agosto allí un público ansioso sigue los acontecimientos por televisión Detrás de sus amplios ventanales hay corridas pedradas naranjazos La Coca Cola promociona una nueva gaseosa antimotín en el campo de batalla Las campanas de la Catedral han comenzado a repicar insistentemente la gente se agolpa sobre la plaza agita sus pañuelos blancos cuando las Imágenes de los Santos Patronos abandonan el atrio todos lloran sin consuelo por los gases lacrimógenos La multitud al fin se pone en marcha toma con devoción por avenida Belgrano Con la noche la ceniza ha dejado de caer los temblores han cesado llega al fin la calma Antes de las doce el Presidente vuelve por última vez a los medios “Los cabecillas del autodenominado Movimiento Imaginario han sido encarcelados” Levanta su copa de champagne brinda por la estabilidad
La imaginaria . CAP IV – 17. En el juego de la realidad virtual
Fragmento 3
El Músico de las Esferas está cansado. A duras penas cierra la tapa del teclado en su piano de cola. Durante un rato se queda mirando la partitura recién garabateada, las fotos en las paredes, su juventud insolente, las caricaturas, los diplomas amarillos, los cuadros. “Operías que inventa la gente pa disimular la soledá”, le dice a un Manuel eternamente sonriente que lo observa detrás de una mirada pícara. Innumerables recuerdos se pasean ante el Maestro sin ningún recato, sin darle tregua para memorizar nombres ni rostros ni fechas ni afectos ni lugares ni dolores. Solamente escucha melodías que brotan desde el piano que él mismo ha cerrado, melodías que van entrampándose con la baguala; acordes que arremeten y se fusionan en el aire sin pentagramas ni claves que los contengan.
Le lloran los ojos, le pesan las bolsas de sus ojeras violáceas; arroja al suelo el acullico y carraspea antes de comenzar el duro trajín de impulsar su silla de ruedas hacia el dormitorio.
La música crece, lo acompaña por el pasillo y él siente desde su corazón acelerado que va metiéndose cada vez más adentro de las carpas carnavaleras en los Valles.
Un aroma fresco de albahaca lo despabila. “¡Chura la vida, carajo, de cómo nos trampea!”, le comenta al amigo. “¿Estás ahí, Barbudo?”. Pero la fotografía ha quedado en la pared de la pieza contigua, con la mirada pícara perdida en un tiempo que ya ha sido.
A pesar de lo avanzado de la madrugada, el Maestro va rodando la tierra sin prisa hacia la cama. Está feliz. Ha terminado de componer “La Imaginaria”, la última zamba.
Salta, junio de 1995
La imaginaria – Cap IV – 19. La imagen de la contemplación
Carlos Alfredo Müller es narrador, poeta y dramaturgo, nació en Buenos Aires, y se encuentra radicado en la provincia de Salta. Ha obtenido premios provinciales, regionales, nacionales e internacionales. Fue Coordinador de Bibliotecas y Archivos de la Provincia de Salta y Delegado ante la CONABIP. Ha publicado los siguientes libros: La imaginaria. Novela, primera edición, 1996; segunda edición: Córdoba, 2017; Bailanta triste. Poesía, 1996; El riesgo literario. Cuentos; 1997. Tamchai Honat. Novela. 1997; La resaca. Novela, 1997; La decisión de Tarquino. Cuentos infantiles, 2004; Años Luz. Poesía. 2006; Feria Americana. Cuentos. 2009; Fragmentos del discurso doloroso. Teatro. 2012; Jazz; lado b. Poesìa. Córdoba, 2014 y El año que Racing salió campeón. Teatro. Caracas, 2016.
by Claudio Medin | 18 \18\America/Argentina/Buenos_Aires julio \18\America/Argentina/Buenos_Aires 2018 | Notas, Poesía
Presentación de la antología de poesía latinoamericana compilada por Natasha Deligiannis y publicada por Edulp (2018). Incluimos una breve selección de poemas del libro.
Entrepueblos (Edulp, 2018) se propone expresar el espíritu latinoamericano a través de una polifonía poética. La antología cuenta con treinta y tres autores de nueve países de América Latina, que despliegan su poesía en sus más de cien páginas (que además contienen versiones bilingües de poemas en portugués -en su versión original- y su traducción al español). El libro es el resultado de un trabajo colectivo de poetas, artistas visuales y editores, que pusieron las manos a la obra en la misma sintonía para lograr que comulguen armoniosamente esas voces que sueñan con una Patria Grande.
“La poesía es un arma cargada de futuro, escribió Gabriel Celaya con
fervor amoroso.
La poesía es la herramienta de la hermosura para decir la Patria, para
sostenerla con ternura cuando el dolor acecha y la esperanza pende
de un hilo al borde de la historia.
O para decir su nombre con el verbo encendido y compartir su pan
amasado por miles de manos laboriosas.
Esa poesía, la que no sube al Parnaso sino que baja a lo hondo del
corazón del pueblo y planta sus raíces en sus interminables luchas
no se rinde ni se vende.
No se mancha ni se calla.
Ver en este libro reunida a nuestra América, en tan valiosa trova, nos
colma de alegría definitivamente (…)“.
Teresa Parodi
Selección de poemas:
Mi Senda Indígena
Quizás todo conjugaría – todo –
Túpac Katari, Bartolina Sisa,
tal vez, la vida con su sentido busque un
justificativo de asociación íntima.
¿Cómo entender el escudo de todas las luchas?
Tupac Amaru, Tomás Katari y todo trajinador.
En edades y nacionalidades indígenas,
la búsqueda de restitución de tierra se afinca,
en zapatos, en medias,
en Bayeta, en Abarcas,
en fuego y adrenalina.
Unos hombres escribiendo los detalles,
la Colonialidad trastocada, como piedras sin orden.
Las horas han de despertar
en la almohada de cada Latinoamericano,
dejando un marcador y agujas de marca revolucionaria
extrañamente irrefrenable.
Con la luz del observatorio humano,
con los soles y las lunas amplificadas.
Extrañamente incontenible.
Dante Luis Escobar Alconcé (La Paz, 1989). Abogado y activista. Fue Director
de la Juventud del Estado Plurinacional de Bolivia (2015) e impulsor de la Ley
de la Juventud Boliviana. Maestrante en Derecho Constitucional y Derecho
Procesal Constitucional por la Universidad de la Comunidad Andina “Simón
Bolívar” y estudiante de Sociología. Publicó investigaciones en la Revista de
Análisis Político “La Migraña” (2012).
Cambio una marcha por más vida
Cambio una marcha por más vida
no quiero un trueque de imposiciones
me opongo a canjear las formas de juicio,
quiero emancipar lo bueno de sus envases,
exijo una libertad deforme.
No quiero alquilar mis elecciones a un dogma,
no quiero una disputa de furias,
no seamos mártires de un traspaso de monopolios,
de una puja entre poderes a quien rendir tributo;
que no se trate de permutar una muerte por otra.
Cambio el miedo por respeto
más respeto
más respeto por favor.
Rechazo un mundo que nos piense en cupos,
pido una oportunidad para ser iguales.
Quiero convertir los gritos en carcajadas,
propongo un abrazo donde ahora hay competencia,
cambiar el egoísmo por un triunfo colectivo.
Quiero sacar el adhesivo a las etiquetas,
que resbalen en la piel hasta que caigan,
preguntar en vez de hablar sin saber.
Propongo una donación de oídos,
un retiro de la hipocresía.
Se me antojan más palabras,
una clase de escucha,
un seminario de aceptación.
Deseo poder decir NO sin morir,
quiero decir NO sin perder el cuerpo;
Aspiro a decir SI y valer lo mismo.
Cambio una pose por un gesto,
que caigan los criminales que nos desgarraron
curarme de las invasiones que nunca quise pasar,
cambio una marcha por más vida.
Patricia González López (Capital Federal, 1986). Escritora. Licenciada en
Relaciones Públicas. Maestrando en comunicación, cultura y discursos mediáticos.
Investigadora de UNLaM. Participó en diversas antologías de poesía.
Publicó los libros Indecible (Milena Caserola, 2009), Dos de Azúcar (Narrativa.
Milena Caserola, 2010), Maldad, cantidad necesaria (Milena Caserola-Llanto
de Mudo, 2013) y Doliente (Cospel, 2016). Compiló el libro Esto Pasa. Poesía
en Buenos Aires (Llanto de Mudo, 2015).
La marcha de los estudiantes
Algo llevó mis ojos
a observar
y todos eran más jóvenes
que yo.
Algo me recuerdan sus máscaras antigases
Las matracas Los lanza aguas Las botas negras
Los escudos transparentes Los mercenarios
Las alambradas Los bastones eléctricos
Las balas Las de caucho Las en la carne
Los atrapadores Las calles en humo El grito
La consigna Los pañuelos La sal El limón
Las sirenas Las alarmas Las ambulancias
Los vehículos camuflados Las patadas
Los periodistas Las cámaras de la policía
Las vitrinas entabladas Las lacrimógenas
Los tanques Los aviones Los uniformes
Los sindicalistas encuadrados Los cascos
Los carros blindados Los derechos humanos
Las barricadas Los índices pacifistas
Los políticos partidos Los quebrados por la vida
La mariguana Los discursos Los cortes de luz
Las alianzas con moco La espera de la solidaridad
El movimiento de los lápices Las tomas de la mano
Los clichés Los populistas La contracultura
Los cordones traicionados Las cuerdas en las manos
La caminata El tren La marcha La manifestación
Las banderas Los póster Los murales La emboscada
72
El amigo El compañero El hombre nuevo El humano
Hasta luego Hasta siempre Hasta la victoria
este cuerpo ya más pesado Y mis poemas
comprometidos en aprender de estos jóvenes.
Alfredo Lavergne (Valparaíso, Chile, 1951). Poeta y escritor. Emigró a Canadá en 1975, donde publicó en diferentes medios literarios. Se sumó al estudio de la poesía quebequense, de la obra huidobriana (creacionismo), al haiku (poesía japonesa) y a la creación literaria. Colabora en revistas especializadas, festivales y periódicos. Retornó a Santiago de Chile en 2005, donde actualmente reside. Su obra ha sido incluida en diversas antologías y revistas. Ha publicado once libros de poesía en castellano, tres bilingües en idioma castellano-francés y una novela corta
by Claudio Medin | 12 \12\America/Argentina/Buenos_Aires julio \12\America/Argentina/Buenos_Aires 2018 | Ensayo
Una lectura nietzschiana de Godard. Ensayo de Agustín Mazzini.
En las primeras líneas de su artículo[1], el filósofo alemán sostiene que el desarrollo del arte está ligado a la duplicidad de lo apolíneo y de lo dionisíaco, lo que entiende comparable a la generación de vida a partir de una lucha entre los sexos. Siguiendo esta línea de razonamiento, es la tensión entre estas dos fuerzas lo que da nacimiento a cualquier tipo de arte.
Esta premisa se conjuga en trama e imagen de la obra de Jean-Luc Godard, un realizador fiel a un estilo muy personal que suele hacer hincapié en la fuerza dionisíaca tanto del argumento –motivo por el cual algunos de sus trabajos resultan son tildados de “difíciles de interpretar” desde una perspectiva meramente racional– como de la imagen. Y es en este film en particular donde se respira una lógica de marcada tensión apolínea y dionisíaca, funcionando como desencadenante del argumento.
La potencia del dios griego del vino es el elemento principal y final de la acción, aquí principio y desenlace se rigen y se explican a partir de este choque. Ya en la primera escena se aprecia cómo domina el ambiente la llamada realidad embriagada dentro de lo irracional, son el amor, la pasión, la sensualidad y la desnudez de Camile (Brigitte Bardot) los protagonistas del movimiento lento de la cámara, enmarcado en las palabras que se dedican ambos amantes, por las que podemos inferir que acaban de terminar el acto sexual (lo que se muestra –principal, sino única tarea del cine– es que aquella unión, todavía se mantiene). Amén de los sentimientos involucrados (dionisíacos), aparecen dos características que Nietzsche asocia con esta fuerza: las dos individualidades yacen enlazadas y dirigidas espontáneamente hacia una misma forma de expresión, en este caso la pasión, el amor, etc. Si bien, es cierto, no es la fundición del individuo dentro de la masa, sí reclama su parte como la identificación de un ser para con el otro y desde el otro. Ambos personajes se definen el uno a partir de ese espejo con el correlativo.
El nudo argumental gira alrededor de esta relación amorosa.
Al iniciar la película se verá eso que alguna vez tuvieron Camile y Paul, lo que se rompe más tarde a causa de la erosión provocada por las situaciones y circunstancias del resto de la trama (cuando lo apolíneo, en el plano de lo onírico pero entendido como un terreno solamente humano y no paradisíaco –el cine– venga a entrometerse). Una cuestión importante dentro de la escena es el rol de la música, expresión dionisíaca por excelencia que el filósofo alemán identifica como la verdadera originadora de la tragedia griega. Observamos, entonces, la importancia del volumen –elevado– en donde cobra la misma relevancia que las líneas del guión hasta, incluso, llegar a que el espectador deba hacer un pequeño esfuerzo para poder oír qué es lo que se está diciendo. Mientras Godard deja muy en claro esta pasión inicial gracias al trabajo cabal con esta potencia, Nietzsche confirma su tesis: la verdadera energía “disparadora” del quehacer artístico siempre es la fuerza dionisíaca (amor, desamor, odio, locura). Lo apolíneo, veremos, la hace estética.
Por otra parte, en el final, aparece la otra cara de la moneda (también dionisíaca): la muerte, el odio (el desprecio), la traición, el desamor y la fatalidad. De esta forma, sucede el desenlace trágico (la música, otra vez, como un elemento fundamental). Camile, guiada por esa realidad embriagada/ desdibujada (que, dicho sea de paso, parece ser la única que en ella habita) por el deterioro de su relación con Paul, decide abandonarlo y fugarse con su nuevo amante. Pierden, entonces, la moral y la comodidad, gana el riesgo y el peligro, lo que conduce a La Caída –¿Eva?–: lo dionisíaco atrae a lo dionisíaco de una forma cada vez más intensa; el amor al desamor, el desamor al desprecio, el desprecio a la traición, la traición a la muerte.
En cuanto al marco en donde la historia se desarrolla no es menor. Paul –guionista de teatro– es contratado por un productor cinematográfico para reescribir las líneas de la película que se está rodando. La Odisea (uno de los puntos más altos de la tragedia griega, dirá Aristóteles) se enlaza con la figura de los personajes del film en cuestión; dirá Nietzsche (…) Edipo fue concebido por Sófocles como el hombre noble que, pese a su sabiduría, está destinado al error y a la miseria. (…) El hombre noble no peca, quiere decirnos el profundo poeta: tal vez a causa de su obrar perezca toda ley, todo orden natural, incluso el mundo moral (…) ¿No sería esta la descripción de Paul, precisamente protagonista, condenado a las vicisitudes que el porvenir le presenta en forma de confusión (los sentimientos de Camile y el dilema entre la escritura como fin artístico o medio comercial de subsistencia)? En ningún momento, tal como Edipo, es Paul realizador de ningún pecado, y sin embargo y a causa de su obrar, le sobreviene la tragedia, la ruptura de aquel mundo moral (apolíneo) ensimismado dentro de lo dionisíaco.
No es difícil notar que el personaje de Camille encierra cierta alegoría a la Belleza (relacionada con Apolo). Indominable, fugaz, impredecible, fugitiva, seguidora de instintos que, a través de ese “licor de realidad”, la llevan a su propia caída personal. Fracasa al intentar cumplir la inverosímil teoría del productor estadounidense que Godard satiriza; Penélope engañando a Ulises.
A partir de lo que el personaje de Bardot asume como una traición (el dedicarse de Paul a escribir el guión de una mala película comercial solamente por dinero), ella se desmorona en el otro, que es desmoronarse en ella misma –recordemos la unión del inicio del film–.
Camille posee, en palabras nietzscheanas, una máscara de divinidad –tal como los héroes de la tragedia– junto a una personalidad asimétrica y desarmonizada. Se conjugan, así, dos fuerzas (aunque con predominancia de una): en lo superficial será completamente apolínea, en el fondo, dionisíaca. Esta conjunción la vuelve irresistible tanto como para Paul como para Jeremy Prokosch, quien llevará al extremo la tensión entre las dos potencias.
Él es el creador del, en palabras del filósofo alemán y asimilándolo a su concepto sobre Apolo, mundo interno de la fantasía; el cine. Se lo muestra “corruptor” de la fuerza dionisíaca que habita en Paul, la de la creación por la creación misma al instar al escritor a caer en la tentación de tomar una decisión apolínea: elegir su bienestar económico individual y la comodidad (contracara a la idea de lo colectivo dionisíaco, que en este caso sería el fin artístico en general, y a la incomodidad propia de la fuerza opuesta, relacionada a lo brusco, lo destemplado, lo espontáneo). Fruto de esta decisión apolínea sucede la respuesta de Camile –sustancialmente dionisíaca–: te desprecio.
Antes de pasar a los aspectos con que Godard amalgama trama e imagen, destaca la agudeza de este pasaje (también plausible de análisis bajo los postulados de Nietszche). Fritz Lang, interpretándose a sí mismo, dirá: El mundo de Homero es un mundo real, pero el poeta perteneció a una civilización que se desarrolló en armonía con la naturaleza, no en oposición a ella. Y la belleza de la Odisea, radica en la percepción de la realidad tal como es. Sumándose a ello, el filósofo alemán sostiene que la tragedia griega tuvo como objeto único los sufrimientos de Dioniso, y que durante larguísimo tiempo el único héroe presente en la escena fue cabalmente Dioniso. Mas con igual seguridad, es lícito afirmar que nunca, hasta Eurípides, dejó Dioniso de ser el héroe trágico. Fritz Lang expone la armonía apolínea de Homero en su obra, sin embargo, después destaca que esa Belleza radica en la realidad tal como es, elemento de Dioniso si se tiene en cuenta que al decir “tal como es” se refiere a los sentimientos humanos íntimos que el poeta trabaja a partir de los mitos.
Conviven, de esta manera y en esta frase, de nuevo lo apolíneo y lo dionisíaco (¿tal como en Camile?); el primero cumple el rol de embellecer la espontaneidad del segundo. A esto se remitirá Nietzsche al decir que el sufrimiento de Odiseo es dionisíaco, visceral, “universalizable” (otra vez lo colectivo por sobre el individuo), en “carne viva” y Godard (en el guion que Fritz Lang actúa), hará lo propio, esto es, el embellecimiento apolíneo del sentimiento dionisíaco que yace en Ulises, lo que da nacimiento al arte que vive en la Odisea.
El trabajo para con la imagen en este autor siempre, además de mostrar el lirismo de la trama, funciona como parte del argumento, buscando crear sensaciones en el espectador, con cierto afán de contemplación.
La utilización de la técnica llamada en cine “plano abierto” aquí es un recurso sumamente apolíneo. Relacionado a la belleza, a la armonía de la naturaleza y su inmensidad, se muestra repetidas veces un territorio casi onírico y al servicio de la necesidad expresiva del realizador. Esto aparece en los momentos donde el desencuentro y la erosión que va sufriendo la relación amorosa de los personajes ya no tiene punto de retorno. Es así la inmensidad una metáfora del sentir interno tanto de Camile como de Paul[2]. La soledad, el tiempo del abandono, el quiebre, abren paso la desolación y al desamparo que conducirán al desenlace trágico, lo que se fusiona a lo dionisíaco: la música (ya característica para este momento de la obra), tal como en la primera escena, es de un volumen relativamente elevado.
¿Por qué en un principio este idéntico sonido nos resulta de una manera que destaca los sentimientos que invaden dentro de la escena de amor, y luego nos sumerge en estas sensaciones desoladoras y solitarias? Por su contacto con lo apolíneo.
La música como expresión dionisíaca, en el comienzo, se fusiona con sentimientos dionisíacos –la pasión, el romance–, y más tarde se remite a “hacer bello el dolor” –planos abiertos–y es el choque de ambas fuerzas lo que realza tanto el amor (en un primer momento) como el abandono (en el segundo). Lo dionisíaco de la música se “pliega” a lo apolíneo en función de esa “armonización” y de las sensaciones por las que discurren los personajes.
Apegándonos a la definición del filósofo alemán que expone La bella apariencia de los mundos oníricos (…) en donde todas las formas nos hablan, no existe nada indiferente ni innecesario, será cuando se vea un cierto escenario simbólico-onírico. Camille corriendo por un bosque alude a la pureza de aquel pasado que la pareja vivió, un pasado idealizado, armónico, en donde se resalta esa pasión dionisíaca primigenia (cinematográficamente funciona como una manera de mostrar “lo que se está resquebrajando”). Ahora que ella ya no tenía esa espontaneidad, yo tampoco la tenía, dirá Paul para hacer hincapié en esta interpretación.
Ambos personajes sufren la pérdida de lo dionisíaco en pos de un mundo que viene a romper con aquella naturaleza que habían formado, opuesto a un presente que desgasta ese recuerdo y los vuelve extraños el uno al otro.
Un segmento interesante a tener en cuenta es en el que, en presencia del productor, el director y el aspirante guionista, se observan fragmentos de la película terminados hasta ese momento. Es el homenaje a la tragedia griega, la que utiliza Nietzsche para exponer su teoría.
Las estatuas bajo (otra vez) la música como telón de fondo sirven para ver cómo tanto el director como el filósofo van hacia el mismo objetivo: la tragedia para hablar de. Godard sitúa al espectador en ese mundo; se está filmando La Odisea y es ya en esta secuencia en donde se empieza a inferir el peso dramático propio de la cinta.
Aún más elocuente resulta la escena en que Camile y Paul cubren su desnudez con sábanas (clara emulación de los mantos de la Antigua Grecia) mientras conversan de cosas cotidianas y de la relación que mantienen. El director ya no disimula sus intenciones: quiere traer el el mundo de la tragedia (observar, de nuevo, el volumen de la música) a una situación del mundo contemporáneo, porque precisamente como dice Fritz Lang, lo que yace detrás de los versos de Homero es universal y ocurre en todas las épocas, con una única variación: los personajes y su contexto.
En el concepto de Le Mépris la ironía es aguda y muy lúcida (hasta un poco ácida): la tragedia de la trama sucede enmarcada en el deseo de un productor estadounidense (otro artículo podría escribirse sobre el desprecio con que Godard construye un estereotipo de productor de cine estadounidense: frívolo, multimillonario y de muy pocas luces) que busca reescribir un mito que, con la muerte del norteamericano, se confirma a sí mismo.
Los elementos nietzscheanos y sus categorizaciones llamadas apolíneas y dionisíacas, se ven a lo largo de todo el film no solamente desde lo argumental, sino también desde la imagen: claras referencias al héroe mítico (Paul-Ulises y Camile-Penélope; uno es el que busca –la figura del escritor–, la otra es quién espera –a que su marido reaccione frente a la proximidad de otra persona para con ella–), como un interesante balance entre los recursos que el filósofo alemán, años antes, había utilizado para describir los distintos comportamientos humanos.
Sin más e integrando el análisis, podría decirse que esta es una película con cierta aspiración dionisíaca pero volcada hacia lo apolíneo: las emociones que lo dionisíaco presenta “en bruto”, lo apolíneo lo trae a la belleza con afán onírico y/o de contemplación, a fin de terminar siendo una recreación de lo universalizable de la tragedia griega en el siglo XX, una “adaptación” en la que el héroe es el artista (en este caso un escritor) y el “dios”, el realizador (por cosas como ésta se lo tacha a Godard de megalómano) que se manifiesta a través del mostrar la trama, los personajes y su relación con estas dos fuerzas.
[1] Aparece en su libro “El origen de la tragedia”, El nacimiento de la tragedia en el espíritu de la música, Friederich Nietzsche, 1886.
[2] El director japonés Akira Kurosawa aplica esto con maestría, hasta hacerlo un rasgo distintivo de su trabajo.
Agustín Mazzini (Buenos Aires, 1993) es poeta y estudiante. Publicó en poesía El cielo no termina de quemarse (el suri porfiado, 2017, Premio Nacional Bustriazo Ortiz para jóvenes poetas). Obtuvo, además, el Primer premio del “Concurso Nacional Homenaje a Jorge Luis Borges” de la Fundación ProArte de Córdoba (2015) y fue finalista del I Premio Hispanoamericano de Poesía “Francisco Ruiz Udiel” (2017). Actualmente se desempeña como editor de la revista Cuadrivio (México) y conduce el programa de poesía “Puentes de papel”, por la emisora online Hora60.
by Claudio Medin | 1 \01\America/Argentina/Buenos_Aires julio \01\America/Argentina/Buenos_Aires 2018 | Festival de Poesía
Nuestro Espacio Literario. Protagonistas, lugares, fechas y horarios de todas las actividades, con entrada libre y gratuita, que se realizarán durante el mes de julio en el Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini (Av. Corrientes 1543, Ciudad de Buenos Aires)
Dramaturgias posibles. Un ciclo donde el teatro es pensado desde la literatura. El jueves 12 de julio el entrevistado será Ariel Farace. Coordina Nara Mansur. Sala Jacobo Lacks (3° piso), 19 hs
Las raras circunstancias. La poesía en el CCC. El lunes 30 de julio Alejo Steimberg, Mariana Finocchietto, Mónica Rosemblum y Oscar Steimberg, junto a la música de Román Lacrouts. Coordinan: Marina Cavalletti, Romina Dziovenas y Carlos Aldazábal. Sala Osvaldo Pugliese (PB), 19 hs.
Dos en la multitud. El encuentro de la palabra y la música en los poemas de Juano Villafañe y las canciones de Débora Infante. La cita es el martes 31 de julio a las 19 hs en la sala Solidaridad (2° subsuelo). Entrada libre y gratuita. Al finalizar brindis.
Foros del Espacio Literario Juan L. Ortiz en la SADE. El viernes 27 de julio, La literatura y el mal. Participan Vicente Muleiro, Selva Sepúlveda, Felicitas Casillo, Fernando Bogado, Mario González y Alejandro Tarruella. Casa Lugones (SADE) Uruguay 1371, 19 hs. Coordinan: Juano Villafañe y Santiago Alonso.
by Claudio Medin | 28 \28\America/Argentina/Buenos_Aires junio \28\America/Argentina/Buenos_Aires 2018 | Narrativa
Fragmento de la novela de Paula Jiménez España, editada por La Mariposa y la iguana
Capítulo 1
Me voy, dijo, tengo que reencontrarme conmigo misma. Quizás, pensé, para dar con su propio paradero volvería al bar de la calle Boedo al que dejó de ir cuando nos conocimos, y donde solía desayunar todas las mañanas, para sentarse en una de sus mesas, cafecito de por medio, a esperarse a sí misma. La imaginé expectante, como en otros momentos ante mi inminente llegada, mirando la hora ansiosamente, con los ojos fijos en la puerta o en las caras de los clientes que irían entrando, con la esperanza de verse en alguna de ellas. Me la figuraba diciéndose: Llegué, como si se lo dijera a otra; inventándose una excusa tonta para justificar la demora que casi siempre se debía a una nadería, o en el mejor de los casos a una panadería donde solía comprarse alguna factura, o un churro o una tortita negra. Una excusa doméstica que podría ser: perdón, pero estuve esperando al plomero hasta último momento y no apareció, o: no sabés lo que tardó el colectivo, tanto que me tuve que tomar un taxi y el chofer me habló hasta el cansancio y yo solo pensaba en verte. Una excusa que por supuesto no serviría en absoluto porque por tratarse de ella misma sabría perfectamente que era un invento. También me la imaginé tocando el timbre a la hora de la cena en la casa de unas amigas suyas, ilusionada con encontrarse a sí misma junto a las otras, brindando (tomaban mucho, como la mayoría de las lesbianas) y charlando de esto o de aquello o de más allá. O incluso del más allá, considerando que una de ellas, Silvia Gómez, era espiritista. Llegué a pensar que la cosa se solucionaría con la intermediación de un psicólogo que la ayudara a darse cita con su otra yo en una especie de sesión de pareja que deberían pagar mitad cada una (de igual manera que lo habríamos hecho ella y yo en caso de que hubiéramos decidido recurrir a una terapia). En esta misma línea un hipnotizador, haciendo buen uso de sus talentos, también podría lograr – me esperanzaba entonces – traer de regreso esa parte suya perdida que, según afirmaba ella, no huía de sí misma sino de mí, siempre agobiándola con mis costumbres, amigos y salidas que la apartaban de sus asuntos personales. Personales y difusos, agrego ahora, ya que volvería a enfrentarlos una vez que se concertara la reunificación de sí misma, dijo en la última charla, como si fuera los dos ex Berlín, el federal y el comunista. Y probablemente, cuando eso ocurriese, cuando el muro que la dividía se derrumbara por la fuerza de su capitalismo interno, yo ya no formaría parte de uno de ellos, porque se sentía muy resentida conmigo y eso la hacía no tolerar la manera en que riego las plantas o atiendo el portero eléctrico. Hábitos que hasta el momento de sus reproches yo había considerado anodinos o al menos inofensivos y que aún sigo sin entender qué tienen de malo para ella o para “ellas”. Lo cierto es que por h o por v, por esto o lo otro, yo siempre fui un elemento detonante de sus problemas. Es que, en su opinión, debí haber hecho no sé qué exactamente para que su otra yo no se fuera por ahí dejándola sola conmigo que “no era empática y nunca me fijaba en nada”. A mí no me parecía evidente que en ella hubiera dos o tres personas o las que fueran y tal vez mi falta de percepción de ese detalle, a ella, o a lo que quedaba de ella al lado mío, le hizo pensar que yo “nunca me fijaba en nada”. Podrán imaginarse que por esos días sentí una gran responsabilidad por todo este asunto tan complejo que sin querer yo había ayudado a generar, aunque también una gran sospecha, porque si ella se había desencontrado consigo misma hasta podría llegar a ser que esa otra ella, la huidiza, por llamarla de algún modo, se hubiese enredado en amoríos con alguien. En el caso de que su yo perdido me hubiese engañado a mí, que era una sola o eso creía, resultaba claro que ella, de la que me enamoré, debe haber pretendido ignorarlo o al menos negarlo y hasta ayudar a la otra a ocultar sus aventuras, para que yo, la zonza, no me enterara. No es justo. Y era más que evidente que ellas corrían con ventaja para conspirar contra mí que además de haberlo ignorado todo – desde la infidelidad o las infidelidades hasta la división de su persona y de la mía–, era (o me creía) minoría.