Cinco poemas de Patricio Maya Solís

Cinco poemas de Patricio Maya Solís

 

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Compartimos cinco poemas de Patricio Maya Solís (Quito, Ecuador, 1982) pertenecientes a 80 mph, libro publicado por Graydon Miller Books en 2017 que reúne su poesía escrita en castellano.

 

 

El viejo

 

                   ¿A quién más?

 

A veces quisiera embriagarme de la criatura hembra

colores transfigurados de paisajes infantiles

o, sencillamente, del acedo licor de Baudelaire.

Pero no puedo: el viejo está ahí. Agudo

tras el ventanal, descifrando laberintos

o balbuceando en anglosajón antiguo.

Lo miro desde lejos (él a mí nunca me mira;

no puede mirar a nadie). Tirita.

Le alcanzo la manta verde que le tejió su abuelita en 1906.

De a poco se le caen los ojos.

Sombrío sonrío,

tomo la llave, abro el portón oxidado

subo las gradas y cambio de acera

rumbo al MacArthur Park.

Paso el puente, saludo a mis compas

de ojos buenos con pinchazos en los brazos

aliento a los apostadores y me dejo estar

en la cadencia del negligé de una ramera.

Me siento bajo un poste, acaricio

la sien de algún borracho dormido, aspiro flores

o la carne asada de las matronas mexicanas.

Silbo al sol. Viene un perro raquítico;

me dejo lamer el rostro. Solo entonces

me doy media vuelta y regreso a casa, sudando.

Bajo las gradas,

me anudo la corbata Givenchy,

despacio abro el portón y entro

de puntitas, tratando de no desvirtuar la cera.

Al fondo de la biblioteca, absorto en luz naranja,

está el viejo; texto hebreo sobre su falda.

«Esencialmente lo quiero mucho», pienso,

sintiendo mi cuerpo punzar en lo gélido de la casona.

«¿Para usted qué significa ‘esencialmente’?»,

suspira, dejando un rastro de aliento en el ventanal.

Se ha recordado de la nada. Me callo, aunque

no he dicho palabra, voy a la cocina, le preparo

una sopita de fideos y me siento a su lado

sobre unos amarillentos diarios.

Esta noche, como tantas otras, conversa

en su voz pausada, de abuelo, de caminatas

en Ginebra, tigres de oro y fantásticas dagas árabes.

Entrada la eterna noche de astros y sombras

cabeza pesada de fábulas, como amuleto

para sobrevivir ciénagas medievales

why not?— acordamos rezar un padrenuestro.

Afortunadamente, o gracias a Dios,

también el viejo suele soñar; por eso no me largo.

 

 

*

 

Elogio de los negros americanos

                                             

   A Marquan y BLM

 

La música detrás de las rocas

es el pum pum africano.

El llanto del blues

y toda la locomotora, en sí

en su fuerza, en su trueno

en su significado histórico

son del amplio pecho africano.

Las inmensas canchas sureñas

sembradas y elaboradas, tienen

las huellas dactilares africanas; la explosión

la radiación del sexo entre sudor y caderas

que enganchan, que enganchan y ensanchan

                                                         la carne

                                                         la sangre

                                                         de la carne

vienen del exuberante

Amor Africano —esa infección de sazón

                              de primordial energía

                              e irredimible felicidad

                              en las pálidas venas sajonas.

Las pálidas, puras, purísimas venas sajonas

que atraviesan el continente de este a oeste

—estrías, tratados, tiroteos en la ventana—

venas que desembocan en el mar, en busca

de su Moby Dick primitivo, blanco y perdido

con la estúpida noción del orden y el progreso

de los carros, de los edificios, de la eficiencia

que el Amor Africano quiebra, funde y tumba

se mofa y se despoja

de las leyes

de las reglas

de las tradiciones

puritanas

¡ay, ese espíritu!

tan afanosamente

elaborado, tan

resguardado.

Aunque he aquí

                              un error:

si no se puede hablar de europeos

menos se puede hablar de africanos.

¡El empuje es africano!

¡El tambor es africano!

                                    Pero el vaivén de los ritmos

                                    es americano —el meneo

                                    de las goletas configura

                                    el nacimiento del negro americano

                                    tras el maldito e infinito

                                    Middle Passage— que retumba

                                                                     con ira

                                                                     y desazón

                                    de Harlem a Mississippi

                                    de Compton a Chicago

en el corazón de Harriet Tubman

en el cerebro de Booker T. Washington

en el iluminado verbo del Doctor King

en el hígado de Malcom

en el fino espíritu de James Baldwin.

Y bien; nos asomamos a un principio

                                       a una ventana

                              que da a las masas

a su música, a su calidez

de cantos en praderas

de alabanzas en furtivas iglesias

del tambor en los dedos de tantos

y tantos, incluso

en el espíritu

ese soul que va pasando

filoso, hacia el cielo

como un hilito de nube

resquebrajado

              con arte y maña

por el cobre de Coltrane.

Esa es, en fin, la fusión

del Amor Africano

con el empuje y el blues 

de las goletas americanas

del negro redentor, auténtico hijo

de la pasión de Jesús, redentor

de la estéril nación

que Jefferson y Washington fundaron

para —entre otras cosas— subyugarlo.

Estéril nación, aclaremos

a comparación, en potencia:

Porque ¿alguien puede

siquiera imaginarse

al larguísimo, triste y baldío territorio

que ocuparían las barras y las estrellas

sin la voz de Aretha Franklin, por ejemplo

sin el lamento de Billie Holliday, por ejemplo

sin el rhythm and blues

sin rap, sin hip-hop

sin house, sin rock and roll

(tanto el de Elvis como el de Hendrix)?

¿Alguien puede siquiera imaginarse

 lo que sería?

Sería

            la luna

                        Neptuno

obscuridad absoluta, un motor

sin aceite, un cielo sin astros

un wasteland sin ton ni son.

Entonces, vamos entrando.

Alzando copas, tomando

                            insignias

                            puños como

                            astas

                            caras como

                          banderas.

Llega mi turno

y me pronuncio:

Yo hombre

que emigré del Ecuador

india república andina

selvática, volcánica, bárbara

en el sentido más hermoso de la palabra

no puedo más que agradecer

al erigir este pequeño elogio

a mis hermanos, antiguos hacedores

cadenciosos forjadores del presente:

los magníficos negros americanos

                                          con los cuales

                                                                   comulgo.

 

 

*

 

 

Otro transeúnte

 

 

A Cristo lo concibo finito, ladino,

caminando por la urbe. Baja gradas.

Cruza puentes. Pasa ante epidemias.

Busca la sombra de los rascacielos.

De vez en cuando habla con los niños pobres

que se acercan a él, ya no para escucharlo,

sino para pedirle monedas, que carece, o no da.

Está letárgico, casi ausente ante el Apocalipsis;

parece triste, nostálgico, mira al suelo. No quiere

mirar a su cenit porque lo acecha su cruz.

 

*
 

Cumbia

 

Me hundo en el asfalto de cera

mientras un ángel con mil cabezas de toro

respira en mi oído.

Me hundo en el asfalto de cera

mientras la gente no para de adquirir y vender

más, más, más gente;

garrapatas sobre un ángel con mil cabezas de toro.

Me hundo en el asfalto de cera

mientras el sol —sarna ardiente—

eructa chorros de rojo vapor

hinchazón de penicilina en amígdalas.

Me hundo en el asfalto de cera

mientras vulgares trashumantes bailan alrededor mío

y me invitan a celebrar mi propia muerte.

Me hundo en el asfalto de cera

mientras escribo frenéticamente

la sentencia de mi propia muerte.

 

 

*

 

 

Pesadumbre

 

  1. De liturgias

 

No sé de dónde putas emerge

esta maldita circunstancia de buscar la pureza

como hiena desnutrida husmeando carne

bajo los esqueletos de los elefantes.

 

No sé de qué malformación genética

o debilidad intrínseca del alma

emerge esta mierda de guerrero maricón

chamán cosmopolita o detective de cálices

en estaciones sucias como templos arruinados.

 

La cuestión es que los cánones están podridos

y la carne, más que triste, está saturada.

 

La inminencia del fin es inminente:

manadas de murciélagos espían con los ojos

aguardando en el techo del cielo.

 

Pero esta no es la Edad Media y es imposible

darse a la geometría dorada del Apocalipsis.

 

No hay mares donde naufragar.

Debemos: optimizar rendimiento.

 

Se incendia  la mañana furiosa de los mercaderes

y el profe colérico desmiente la etimología.

 

Del batir del vulgo ya atareada

se contrae la tarde enferma a su rinconcito de sombra.

 

Y en la noche, sobre el lecho, tu novia desnuda

te pregunta: «¿Por qué no me besas?».

 

«Yo que sé. El sucio vacío sobre el lacerado océano».


photowriter

Patricio Maya Solís nació en Quito, Ecuador en 1982. 80 mph (2017) recopila por primera vez su obra poética en castellano. Sus poemas se han publicado en varias revistas literarias, incluidas Mantis (Stanford University). Maya es egresado de CSULA donde estudió literatura inglesa. Obtuvo  un posgrado en periodismo cultural en la universidad de Syracuse. Ha sido invitado al programa de Política y Estética de CalArts. Su libro de ensayos en inglés, Walking Around with Fante and Bukowski (2014) trata temas del arte, el sexo y el desarraigo cultural. Además ha escrito una novela en inglés, titulada Too Much Sweetie (inédita). Actualmente imparte clases en Musician’s Institute en Hollywood, y dirige la revista literaria bilingüe 80 mph. No se avergüenza de su creciente afición por la moda y los coches deportivos, ni de escuchar reggaetón todo el día, al contrario: ha empezado a examinarlo en sus escritos.

Fotografía: cortesía del autor.

Cinco poemas de Patricio Maya Solís

Programación de setiembre (2018) del Espacio Literario del CCC

Nuestro Espacio Literario. Protagonistas, lugares, fechas y horarios de todas las actividades, con entrada libre y gratuita, que se realizarán durante el mes de setiembre en el Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini (Av. Corrientes 1543, Ciudad de Buenos Aires)

 

Homenaje a Raúl González Tuñón. Con la participación de Roberto Alifano, Rubén Derlis, y Adolfo González Tuñón. Martes 11 de setiembre, sala Osvaldo Pugliese (PB) 19 hs

 

Enlaces. Presentación de la revista de psicoanálisis y literatura. Lunes 17 de setiembre, sala Osvaldo Pugliese, 19 hs

 

Dramaturgias posibles. Un ciclo donde el teatro es pensado desde la literatura. En setiembre, el encuentro será el jueves 13. Coordina Nara Mansur. Sala Jacobo Lacks (3° piso), 19 hs

 

Miguel Ángel Bustos. Presentación de la biografía del gran poeta argentino, escrita por Jorge Hardmeier y  publicada por Lamás Médula. Viernes 14 de setiembre, sala Meyer Dubrovsky (3° piso), 19 hs.

 

Las raras circunstancias. La poesía en el CCC. El lunes 24 de setiembre Mario De Lucca, Jimena Repetto, Patricio Foglia y Gabo Ferro, junto a la música de  Marina Baigorria. Coordinan: Marina Cavalletti, Romina Dziovenas y Carlos Aldazábal. Sala Osvaldo Pugliese (PB), 19 hs.

 

Foros del Espacio Literario Juan L. Ortiz en la SADE. El viernes 28 de setiembre, La literatura y la canción popular. Participan Andrés Chazarreta, Gito Minore y Matías Mauricio. Casa Lugones (SADE) Uruguay 1371, 19 hs. Coordinan: Juano Villafañe y Santiago Alonso.

X Festival Latinoamericano de Poesía en el Centro

X Festival Latinoamericano de Poesía en el Centro

X Festival Latinoamericano de Poesía
21 al 24 de agosto de 2018 – Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini

Av. Corrientes 1543 (C1042AAB) Ciudad de Buenos Aires – Argentina
[54 11] 5077-8000


Todo es cordial / y sin embargo huye una constelación / cuando mi mano se acerca a la rapiña. Héctor Miguel Ángeli

Un pájaro que busca / torrencialidad de vuelo / incuba otros modos / de su desolación. Roberto Glorioso

Vengo de mariposas negras, de lutos, de festines / de llorar en las lágrimas ajenas / de ser el otro, el descastado, el miserable / el sin palabras. Edna Pozzi

Hay blancos, en el blanco / de la loza, / que resaltan la sombra / del dragón / que desciende y se posa. Hugo Padeletti

Diez años ininterrumpidos de buena poesía, representativa de las distintas tradiciones argentinas y latinoamericanas. En esta nueva edición de nuestro Festival, latinoamericano pero también intercontinental, el Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini se enorgullece por la continuidad, redoblando la apuesta y el compromiso hacia más encuentros, más poesía de calidad, más identidad cultural, más diversidades poéticas.


PROGRAMA


[MAR 21] Sala Solidaridad [2° S]

19:00. Apertura. La poesía y la canción: Débora Infante / Palabras de bienvenida / Presentación de los poetas internacionales invitados: Benjamín Chávez (Bolivia), Elicura Chihuailaf Nahuelpán (Chile), Rolando Kattan (Honduras), Claudia Magliano (Uruguay), Mario Meléndez (Chile), Mauricio Molina Delgado (Costa Rica), Soleida Ríos (Cuba), Jairo Rojas Rojas (Venezuela) y Sara Vanégas Coveña (Ecuador).

[MIE 22] Sala Osvaldo Pugliese [PB]

18:00 – 19:10. Mesa de homenaje a los poetas argentinos Antonio Requeni, Horacio Salas, Rafael Vásquez y Vicente Zito Lema. Coordina: Susana Szwarc

19:20 – 20:40. Mesa de lectura. Con Carolina Biscayart (Argentina), Bruno di Benedetto (Argentina), Liliana Heer (Argentina), Mauricio Molina Delgado (Costa Rica), Ricardo Rojas Ayrala (Argentina) y Sara Vanégas Coveña (Ecuador). Coordina: Patricia Díaz Bialet

 

[JUE 23] Sala Osvaldo Pugliese [PB]

18:00 -19:10. Mesa de reflexión Vicente Huidobro: el hombre que fue vanguardia. Con Vicente García-Huidobro Santacruz (Chile) y Mario Meléndez (Chile). Coordina: Carlos J. Aldazábal

19:20 – 20:40. Mesa de lectura. Con María del Rosario Andrada (Argentina), Benjamín Chávez (Bolivia), Mercedes Halfon (Argentina), Miguel Martínez Naón (Argentina), Soleida Ríos (Cuba) y José Luis Visconti (Argentina). Coordina: Romina Dziovenas

[JUE 23] Sala Jacobo Laks [3º P]

19:00 – 20:30. Mesa teórica Poéticas comparadas. Poesía y teatro. Con Patricia Díaz Bialet, Jorge Dubatti, María Marta Guitart, Daniela Horovitz y Nara Mansur. Por cuarto año consecutivo, el grupo de investigadores del Área de Investigaciones en Ciencias del Arte (AICA) y del Instituto de Artes del Espectáculo (IAE-UBA) organiza esta mesa teórica sobre las relaciones entre poesía y teatro e invita, además, a Guitart y Horovitz, creadoras  de algunos de los espectáculos más emblemáticos de esta tendencia en los últimos años.

[VIE 24] Sala Jacobo Laks [3º P]

18:30 – 20:00. Mesa de reflexión Poesía argentina actual. El feminismo es literatura. Con Ana Arzoumanian, Laura Estrin, Daniel Gigena y Laura Klein. Coordina: Nara Mansur. La sociedad argentina atraviesa y celebra una revolución feminista que tiene en la ley de despenalización y legalización del aborto su punto culminante ¿Cómo la poesía, la literatura, están tematizando y elaborando nuevas técnicas compositivas en relación a este movimiento de transformación social?

[VIE 24] Sala Osvaldo Pugliese [PB]

15:00 – 15:40 hsMesa de lectura. Con: Víctor Hugo Morales (Uruguay-Argentina). Coordina: Juano Villafañe

18:00 – 19:15.  Mesa de lectura. Con: Ana Guillot (Argentina), Felipe Herrero (Argentina), Mario Meléndez (Chile), Jairo Rojas Rojas (Venezuela) y Gabriela Yocco (Argentina). Coordina: Marina Cavalletti

19:20 – 20:40. Mesa de lectura. Con Elicura Chihuailaf Nahuelpán (Chile), Nora Hall (Argentina), Rolando Kattan (Honduras), Claudia Magliano (Uruguay) y Diego Rosake (Argentina). Coordina: Juano Villafañe

21:00. Entrevista pública y lectura de cierre con Diana Bellesi. Coordina: Vicente Muleiro.

Brindis.

Poetas invitados

María del Rosario Andrada (Argentina)
Ana Arzoumanian (Argentina)
Diana Bellessi (Argentina)
Carolina Biscayart (Argentina)
Bruno Di Benedetto (Argentina)
Benjamín Chávez (Bolivia)
Elicura Chihuailaf Nahuelpán (Chile)
Laura Estrin (Argentina)
Vicente García-Huidobro Santacruz (Chile)
Daniel Gigena (Argentina)
Ana Guillot (Argentina)
Mercedes Halfon (Argentina)
Nora Hall (Argentina)
Liliana Heer (Argentina)
Felipe Herrero (Argentina)
Rolando Kattan (Honduras)
Laura Klein (Argentina)
Claudia Magliano (Uruguay)
Miguel Martínez Naón (EEUU)
Mario Meléndez (Chile)
Mauricio Molina Delgado (Costa Rica)
Víctor Hugo Morales (Uruguay)
Antonio Requeni (Argentina)
Soleida Ríos (Cuba)
Ricardo Rojas Ayrala (Argentina)
Jairo Rojas Rojas (Venezuela)
Diego Rosake (Argentina)
Horacio Salas (Argentina)
Sara Vanégas Coveña (Ecuador)
Rafael Vásquez (Argentina)
José Luis Visconti (Argentina)
Gabriela Yocco (Argentina)
Vicente Zito Lema(Argentina)


Imagen: Florencia Lobo

PROGRAMACIÓN ESPECIAL
AGOSTO POÉTICO

La tierra en libertad
Presentación del libro de Manuel J. Castilla, Ediciones Desde la Gente, IMFC. Con la presencia de: Aldo Parfeniuk, Leopoldo Teuco Castilla, Vicente Muleiro y Juano Villafañe. La poesía de Manuel J. Castilla, escrita y publicada por su autor entre 1941 y 1979, atraviesa cómodamente el tiempo y se mantiene hermosamente viva, dando acabadas respuestas estéticas a los requerimientos de esta, nuestra época globalizada de cruces, desplazamientos, fragmentaciones, identidades autopercibidas y múltiples etcéteras. Miércoles 08/08, alas 19:00. Sala Osvaldo Pugliese [PB]

Dramaturgias posibles
Esta jornada del ciclo la dedicamos a la Dramaturgia de la poesía II. Entrenamientos en el teatro a partir de la palabra poética / Poesía en escena /  Lo poético como trama y operación de diseño. Con Pompeyo Audivert (actor y director), Fabiana Galante (compositora y pianista) y Gustavo Tarrío (coreógrafo y director). Coordina: Nara Mansur. Jueves 09/08, a las 19:00. Sala Meyer Dubrovsky [3º P].

ENCUENTRO DE POESÍA Y DANZA

Castadiva poética
Castadiva poética está inspirada en una selección de textos poéticos de dos poetas argentinos contemporáneos, acompañados por la sonata en MI menor para arpeggione de Franz Schubert y por una selección musical de Piotr Ilich Tchaicovsky. Ambas composiciones musicales con producción musical y arreglos de Agustín Roses. Castadiva poética sugiere connivencia, paralelismo, un vínculo estrecho con la materia poética. Es un reconocimiento a la escritura como fuente de inspiración, que sensibiliza y conmociona. La poesía funciona como disparador de sentimientos y emociones que se transfieren en la danza a los cuerpos apasionados y mentes sensibles de los intérpretes que, sumergidos a la vez uno en otro, la mente hecha cuerpo, si se quiere, deviene un todo conmocionado, impactado por la textualidad. Comunidad de intereses en un mismo acontecer; cercanía e, incluso, intimidad. “Contigo bailaría una pieza lenta”, de Juano Villafañe, y “Como la noche” de Reynaldo Sietecase, son los motores que dan marcha a este abordaje poético de la danza. Dirección coreográfica: Mónica Fracchia. Asistencia coreográfica: Alexis Ledesma – Glenda Casaretto. Diseño de iluminación: Fernando Muñoz. Música: Franz Shubert – Piotr Ilich Tchaicovsky. Producción musical y arreglos: Agustín Roses. Diseño de vestuario: Natalia Lojoya. Asistencia de producción: Jazmín Mourelle – Mauro Ibarra. Intérpretes: Glenda Casaretto, Jazmín Mourelle, Milagros Guchea, Emilia Massacesi, Noelia Priotti, Gabriela Barroso, Yamila Rivero, Magalí Quintana, Laura Ratón, Javier Galeano, Rodrigo Germán, Miguel Santillan, Leonardo Bari, Alejandro Desantis. Todos los Miércoles de agosto, a las 20:00 (excepto miércoles 22/08, que será a las 21:30). Sala Solidaridad [2º S]. Localidades: $ 250.-

ENCUENTRO DE POESÍA Y MÚSICA

Traducción de las noches (Biografía descarnada)
Espectáculo de música y poesía, creado por Virginia Innocenti. Intérpretes: Virginia Innocenti (Textos y voz); Sergio Zabala (guitarra y voces) y Gaspar Tytelman (percusión); Vestuario: Myriam Domínguez Argüello, Diseño de iluminación: Leandra Rodríguez; Colaboración artística: Luciano Suardi, Leandra Rodríguez, Hernán Belón; Foto: Alejandra López; Diseño gráfico: Claudio Medin; Asistencia general: Eugenia Campano, Dirección: Virginia Innocenti. A partir del 19/08, todos los domingos 19:30. Sala González Tuñón [1º P]. Localidades: $ 350.-

Canción poética
Concierto. La cantante y autora Débora Infante repasa, además de su último trabajo titulado 17 cicatrices, la musicalización de los poetas Miguel Ángel Asturias, José Martí, Armando Tejada Gómez, Federico García Lorca, entre otros.Producción artística: Débora Infante. Dirección musical: Hugo Dellamea. Jueves 23/08, a las 21:00. Sala Osvaldo Pugliese [PB]. Localidades: $ 250.-

Ecléctica
Música escénica por Sí Sostenido Ensamble. Voces trabajadas, instrumentos inauditos, poesía, susurros, suspiros, canciones del mundo, banjo, trompeta, guitarra, ukelele. Amor, humor, melancolía, denuncia sociopolítica, atravesando el multifacético universo femenino. La maternidad, los desengaños. Sincrónica unión de un ensamble de actrices músicas cantantes, bellamente bizarras, con una formación contundente. Un espectáculo dinámico, divertido y conmovedor. Un regalo sonoro para los sentidos por un mundo con más magia. Integrantes: Karina Androvich, Silvia Cabrera, Inés Fariña, Verónica Vélez. Dirección, textos y montaje: Verónica Vélez. Miércoles 29/08, a las 20:30. Sala Osvaldo Pugliese [PB]. Localidades: $ 200.-

ENCUENTRO DE POESÍA Y TEATRO

Las patas en las fuentes
De Leónidas Lamborghini. Dirección: Analía Fedra García. Actúa: Osmar Núñez. En Las patas en las fuentes se despliega el itinerario de un desconcertado por la ciudad. El Solicitante descolocado anda a tientas y escarba para comprender quiénes somos. Hace memoria y mira el presente. Un antihéroe en el que se mezclan las voces de la historia, del peronismo, de los poetas, del tango, del sentido común y del fútbol. En palabras de su autor: “El Solicitante empieza pidiendo trabajo y termina pidiéndolo todo, hasta la salvación en la vida eterna. ¿Pero todo hombre, toda criatura humana no es un solicitante infinito, no es en esencia un Solicitante?”. Todos los viernes de agosto, a las 20:00. Sala González Tuñón [1º P]. Localidades: $ 230.-

La casa del triciclo
De Arturo Carrera. La casa del triciclo indaga en la identidad. Quienes somos hoy se despliega como una trama en la que se entrelazan no sólo la historia personal, sino también todas las experiencias y sensaciones  personales y transpersonales; todos los relatos con variaciones que creamos nosotros mismos y todos los relatos de quienes nos rodearon. Es una aventura amorosa remontarnos del presente al pasado, del pasado al presente; buscando esa caricia, esa luz, esas voces que nos acompañaron. Arturo Carrera nos invita: ¿Qué quiere decir infancia? Y ¿Qué nos une a nuestros antepasados? Música en escena: Débora García. Diseño y realización de vestuario: Paula Molina. Diseño de luces: Marco Pastorino. Foto: Néstor Barbitta. Asistencia: Bárbara Nahir Mercado. Actriz: Marta Lubos. Dramaturgia y dirección: Analía Fedra García. Domingos 05 y 12/08, a las 20:45, Sala Osvaldo Pugliese [PB]. Localidades: $ 230.-

Poesía de Ricota
“Como en aquellas viejas tertulias poéticas en las que se recitaba a García Lorca, Neruda o Storni, Poesía de Ricota nos invita a sumergirnos en la lírica de Carlos ‘Indio’ Solari con la propuesta de indagar en sus palabras. Es la posibilidad de disfrutar en escena de sus textos poéticos representados/interpretados (en el sentido más teatral del término), por un actor, por una actriz. Con una puesta en escena dinámica, que nos permitirá construir un pequeño mundo, los intérpretes nos contarán diez historias que fueron canciones, de las cuales quizás reconocemos alguna frase, un estribillo, pero que ahora podemos disfrutarlas en otra dimensión: la teatral”. Intérpretes: Gabriela Biebel, José Formento, Marina Garré, Miriam Eva Rellán, Marcelo Saltal, Gustavo Slep. Voz en off: Pedro Saborido. Dirección: Guadalupe Bervih – Gabriel Wolf. Domingos 19 y 26/08, a las 20:00. Sala Osvaldo Pugliese [PB]. Localidades: $ 230.-

ENCUENTRO DE POESÍA Y TANGO

Cruel en el cartel
Homero Expósito: el poeta del asombro.”Naranjo en flor”, “Afiches”, “Vete de mí”, “Pedacito de cielo” son algunas de las obras de este poeta popular del tango. A cien años de su nacimiento el Negro Falótico (voz), Matías Mauricio (poeta), Matías Álvarez (piano) lo recrearán transitando su cancionística. Artistas invitados: José Ogivieki y Martín Alvarado. Miércoles 22/08, a las 21:00. Sala Osvaldo Pugliese [PB]. Localidades: $ 200.-


POETAS INVITADOS


María del Rosario Andrada

Nació en Catamarca en 1954. Es poeta y narradora, autora de Uvas del invierno, Casa olvidada, Tatuaron los pájaros, Anuín y los senderos del fuego, Los cánticos de Otmerón, Profanación en las alturas, El último resplandor, Los Señores del Jaguar, Huayrapuca, la madre del viento, Suri patitas largas, Wanaku. En el género cuento publicó Las tres caras de la herejía. Participó en varias antologías y encuentros internacionales de poesía.

Ana Arzoumanian

Nació en Buenos Aires en 1962. Poeta, traductora y ensayista; de formación abogada. Ha publicado los libros de poesía Labios, Debajo de la piedra, El ahogadero, Cuando todo acabe todo acabará, Káukasos, Del vodka hecho con moras. Es autora de las novelas La mujer de ellos, Mar Negro; de los libros de relatos La granada, Mía, Juana I, Infieles; y de los ensayos El depósito humano: una geografía de la desaparición, y Hacer violencia, el régimen insurrecto en el arte.

Diana Bellessi

Nació en Zavalla, Santa Fe, en 1946. Estudió filosofía en la Universidad Nacional del Litoral, y entre l969 y 1975 recorrió a pie el continente. En 2009 la editorial Adriana Hidalgo publicó Tener lo que se tiene, su obra reunida. Luego, Variaciones de la luz,en Visor (2011), La pequeña voz del mundo, Taurus (2011), Zavalla con Z, Editorial Municipal de Rosario (2011), y Pasos de baile, Adriana Hidalgo (2014). En 2011 le fue otorgado el Premio Nacional de Poesía.

Carolina Biscayart

Nació en Mar del Plata en 1972.  Desde 1985 vive en Bariloche.  Además de su actividad literaria, es matemática y astróloga. Es docente investigadora de la Universidad Nacional del Comahue. Es autora de los libros de cuento Invenciones –Premio Concurso de Escritores patagónicos– y El amor, sólo una idea. Como poeta publicó Eso otro se llama luna, La trama que sostiene los jardines y El trazo inevitable de las horas. Fue becada por el Fondo Nacional de las Artes y varios de sus libros fueron premiados.

Bruno Di Benedetto

Nació en Avellaneda, Buenos Aires, en 1955. Desde 1979 reside en Puerto Madryn, Chubut. Ha publicado Vengan juntos (relatos) y los poemarios Palabra irregular –Premio Convocatoria Escritores Inéditos, Chubut, 1987–, Complicidad de los náufragos, Dormir es un oficio inseguro –Premio Fondo Editorial Chubut, 2003–, Country, Crónicas de muertes dudosas –Premio Casa de las Américas, 2010–, Nada, Crítica de la espera y Cámara de niebla.

Benjamín Chávez

(Santa Cruz, Bolivia, 1971). Premio Nacional de Poesía 2006 por Pequeña librería de viejo. Autor de diez poemarios, entre los que se incluyen, Prehistorias del androide –Premio Luis Mendizábal, 1994–, Manual de contemplación. Antología personal, Historia de las invasiones perdidas, El libro entre los árboles –Premio Nacional de Poesía Edmundo Camargo, 2013. Ha participado en festivales y eventos literarios en América y Europa. Parte de su obra fue traducida al alemán, inglés, sueco y estonio.

Elicura Chihuailaf Nahuelpán

(Comunidad Kechurewe. Comuna de Cunco, Región de la Araucanía, 1952). Oralitor, poeta, ensayista y narrador. Entre sus obras se incluyen: El invierno y su imagen, En el país de la memoria, De sueños azules y contrasueños, Recado confidencial a los chilenos (ensayo), A orillas de un sueño Azul (DVD) y La vida es una nube Azul (narrativa). Ha obtenido, entre otros, el Premio Nacional de Poesía “Jorge Teillier” (2014) y el Premio a la Trayectoria, Fundación Neruda, Santiago, 2018.

Laura Estrin

Nació en Buenos Aires en 1967. Escribió César Aira. El realismo y sus extremos (1999), Literatura rusa (2012) y El viaje del provinciano (2018). Trabaja en Filosofía y Letras (UBA). Fundó Santiago Arcos Editor, dirige la serie de autores argentinos en Letranómada y la de traducciones de Añosluz. Sus libros de poesía son: Álbum (2001), Parque Chacabuco (2004), AllesDing (2007), A maroma (2010), Tapa de sol (2012), Ataditos (2017) y Ánimas (inédito).

Vicente García-Huidobro Santacruz

(Chile, 1942). Nieto del poeta y Presidente de la Fundación Vicente Huidobro, institución creada por él en 1990, con la finalidad de preservar y divulgar el legado huidobriano. Ha realizado importantes gestiones, entre ellas, recuperar la casa del poeta, ubicada en el balneario de Cartagena, que ahora sirve de museo para la Fundación. Actualmente, la Fundación prepara el lanzamiento de su editorial, la cátedra Vicente Huidobro y el concurso internacional de poesía, entre otros proyectos.

Daniel Gigena

Nació en Argentina en 1965. Es periodista. Integra el equipo de la sección Cultura del diario La Nación y es colaborador en los suplementos Las 12 y Soy, de Página/12. Desde 2013 forma parte de la colección Exposición de la Actual Narrativa Rioplatense, proyecto conjunto de las editoriales Alto Pogo, El 8º loco y Milena Caserola, que publicó su libro Estados. Su segundo libro es Hospital Francés. Con Mercedes Güiraldes, editó y prologó Antología esencial de Silvina Ocampo para el sello Emecé.

Ana Guillot

Nació en Buenos Aires en 1953. Profesora en Letras, docente secundaria y universitaria. Coordina el taller literario Tangerina y dicta seminarios de literatura, mitología y literatura oral. Publicó libros pedagógicos y ensayos, cinco poemarios y una novela. Fue invitada a encuentros de poesía, foros de reflexión y universidades en su país y en el exterior. Sus textos han sido publicados en varios países latinoamericanos y en España, y traducidos para ediciones en Austria, Estados Unidos, Italia, Holanda, Polonia.

Mercedes Halfon

Nació en Buenos Aires en 1980. Se dedica a la práctica e investigación de literatura y artes escénicas. Publicó las plaquetas de poesía Dormir con lo puesto (2008), Un paisaje que nunca vi (2010), el Epub Tres Islas (2011)Hebilla de pasto (2012) y Un fuego cualquiera (2015). Forma parte de la antología de poesía argentina contemporánea Lo humanamente posible (2008). En 2017 salió su primera novela, El trabajo de los ojos, por Editorial Entropía.

Nora Hall

Nació en Alcorta, Santa Fe, en 1946 y vive en Rosario. Es profesora en castellano, literatura y latín. Pertenece al comité editor de Papeles de Boulevard. Ha publicado Hasta pulverizarse los ojos, Todo mal –Premio Provincial José Pedroni–, Manual del agua, Que parezcan sirenas (edición bilingüe). Fue incluida en antologías como Poetas de Rosario. Primera Muestra y Las 40. Antología de mujeres poetas de la provincia de Santa Fe. Desde 1986 hasta 2014 coordinó un taller literario en Rosario.

Liliana Heer

Nació en Argentina. Escritora y psicoanalista, miembro de la AMP y de la EOL. Es actualmente directora de tesis en la carrera de Escritura Creativa de la UNTREF. Publicó, entre otros libros: Bloyd –Premio Boris Vian–, Giacomo. El texto secreto de Joyce, junto a J.C. Martini Real, Frescos de amor, Ángeles de vidrio, Neón, El sol después, Hamlet & HamletMacedonio. Para empezar aplaudiendo, Diario de viaje de Pretty Jane, junto a Guillermo Saavedra y Capone en Septiembre, de reciente aparición.

Felipe Herrero

Nació en Buenos Aires en 1985. Es librero y editor. Publicó, entre otros, los libros de poesía Legua roja (2011), Noruega / Norway (2012), Río antiguo, alba antigua (2015), Estoico (2016), Cañones para despeinar a Hitler (2017), y recientemente, Luz natal. Fue traducido al inglés y al italiano y está incluido en distintas antologías de su país y del extranjero. Fue director de Melón editora de 2011 a 2014 y actualmente dirige la editorial Lisboa.

Rolando Kattan

(Tegucigalpa, Honduras, 1979). Poeta, gestor cultural y miembro de número de la Academia Hondureña de la Lengua. Ha publicado los libros de poesía: Exploración al hormigueroPoemas de un relojero, Animal no identificadoActo textual, El árbol de la piña, y Luciérnaga de otoño. Ha sido reconocido con el Premio Othli y con el Premio al Voluntariado Cultural. Sus poemas han sido traducidos al francés, árabe, italiano, portugués, chino, rumano, macedonio, griego e inglés.

Laura Klein

Nació en Buenos Aires en 1958. Es poeta, filósofa y ensayista. Ha publicado los poemarios  A mano alzada, Vida interior de la discordia –Premio Boris Vian 1994–, Bastardos del pensamientoLa comedia de los panes; los ensayos Fornicar y matar-El problema del aborto, Entre el crimen y el derecho, y una selección bajo el título Fornicar e matar e outros ensaios (Editorial Circuitos, Rio de Janeiro, 2017). Obtuvo el Segundo Premio del Fondo Nacional de las Artes por Las máscaras de Descartes. Coordina talleres de pensamiento y seminarios de filosofía.

Claudia Magliano

(Montevideo, Uruguay, 1974). Profesora de Literatura egresada del Instituto de Profesores Artigas (IPA).  Ha publicado Nada –premiado en el concurso de Poesía de la Asociación de Bancarios (AEBU) y la Casa de los Escritores del Uruguay en 2005, Res –Primer premio de poesía édita de los Premios anuales de literatura del Ministerio de Educación y cultura (MEC), 2012, y El corazón de las ciruelas (2016).  Lo trágico es el olvido será publicado el año próximo por Letras Cascabeleras.

Miguel Martínez Naón

Nació en EEUU en 1976 y vive en Buenos Aires. Escritor y actor. Publicó los libros de poesía Estación de servicio y Tumbita. Ha dirigido colecciones de poesía en la Editorial Lamás Médula. Escribe para la Agencia Paco Urondo. En la actualidad presenta un espectáculo poético y musical titulado La palabra empeñada junto a la guitarrista Fernanda Zappa. Ha colaborado con programas de radio como columnista cultural y dictado talleres en diversos ámbitos de militancia.

Mario Meléndez

(Linares, Chile, 1971). Entre sus libros figuran: Apuntes para una leyenda, Vuelo subterráneo, El circo de papel, La muerte tiene los días contados, Esperando a Perecy El mago de la soledad. Parte de su obra se encuentra traducida a diversos idiomas. En 2013 recibe la medalla del Presidente de la República Italiana, concedida por la Fundación Internacional don Luigi di Liegro. A partir de 2018 es encargado internacional de la Fundación Vicente Huidobro.

Mauricio Molina Delgado

(San José, Costa Rica, 1967). Máster en Ciencias Cognoscitivas y Doctor en Psicología. Ha publicado, entre otros, los siguientes libros de poesía: Abominable libro de la nieve –Premio Sor Juana Inés de la Cruz, 1998–, Abrir las puertas del mar –Premio Editorial Costa Rica, 2004–, Cuadernos de Salónica (2012) y Treinta y seis daguerrotipos de Diotima desnuda –Premio Nacional de Poesía de Costa Rica, Aquileo J. Echeverría, 2016. Dirige el Instituto de Investigaciones Filosóficas de la Universidad de Costa Rica.

Víctor Hugo Morales

(Uruguay-Argentina, 1947) Es uno de los más destacados periodistas de los medios argentinos de las últimas décadas. Ha escrito numerosos libros periodísticos, entre los cuales sobresalen Mentir a diarioPapel Prensa. El grupo de tareas y Textualidades. Es también un locutor notable, autor de verdaderas obras de arte del relato deportivo: baste mencionar su transmisión del segundo gol de Diego Maradona a la selección inglesa de fútbol durante el Mundial de 1986. Es autor de la novela Un grito en el desierto y del poemario La herida azul.

Antonio Requeni

Nació en Buenos Aires en 1930. Ejerció el periodismo durante más de cuarenta años. Publicó, entre otros libros de poesía, Umbral del horizonte, Inventario, Líneas de sombra y El vaso de agua, así como varios volúmenes de prosa: Los viajes y los días, Cronicón de las peñas de Buenos Aires; y cuentos para niños. Es miembro de número de la Academia Argentina de Letras y de la Academia Nacional de Periodismo. Recibió el Premio Konex en dos ocasiones y el Gran Premio de Honor de la SADE.

Soleida Ríos

(Santiago de Cuba, Cuba, 1950). Hace más de treinta años crea un Archivo de sueños –dio a la publicación El libro de los sueños y Antes del mediodía. Memoria del sueño. Entre sus libros “transgenéricos” destacan  también El libro roto, El texto sucio, Secadero, Escritos al revés–Premio de la Crítica–, Estrías –Premio Nicolás Guillén y de la Crítica–, y El retrato ovalado (junto a treinta y cuatro autoras). Fuga, Aquí pongamos un silencio y Bocacega recogen a modo de antología una muestra de su escritura.

Ricardo Rojas Ayrala

Nació en Buenos Aires en 1963. Es Secretario de Cultura de una organización fraternal de trabajadores (ADEF) y dirige el Festival Internacional Vapoesía Argentina, de literatura e inclusión. Su obra ha sido publicada en México, Argentina e Italia y consta de catorce libros, siete de poesía y siete de narrativa. Recibió distintos reconocimientos por su tarea literaria. Dirige el sitio web de cultura La Púrpura de Tiro lapurpuradetiro.com.ar

Jairo Rojas Rojas

(Mérida, Venezuela, 1980). Ha publicado los libros de poesía La rendija de la puerta (2012), La O azul (2013) y Los plegamientos del agua (2014). Ha sido galardonado con el Premio de la XIX Bienal Literaria José Antonio Ramos Sucre y el de Poesía Fernando Paz Castillo. Parte de su trabajo ha sido incluido en antologías como #Nodos, Del caos a la intensidad. Vigencia del poema en prosa en Sudaméricay Destinos portátiles. Muestra de poesía venezolana reciente. Actualmente reside en Montevideo.

Diego Rosake

Nació en Bahía Blanca en 1979. Es Licenciado en Filosofía, editor y librero. Ha publicado Desensibilizarnos (2002), Glándula (2005) y Luna en bicicleta (2015 y 2018). Ha formado parte de las antologías Más vale cinco volandoRizoma Tropa voluntaria. Fue editor de las publicaciones culturales locales Pájaro y El monstruo de la ría. Lleva adelante desde 2007 la editorial autogestionada HD ediciones. Ha sido invitado a festivales como el de La Chascona (Santiago de Chile, 2017) y el de Córdoba (2018).

Horacio Salas

Nació en Buenos Aires en 1938. Es poeta, ensayista, historiador, con más de cuarenta libros publicados, Ha dictado cursos y conferencias en más de veinte universidades del mundo occidental y su obra ha sido traducida a trece idiomas. Fue miembro de la Academia Argentina de la Historia, Secretario de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires, Director del Fondo Nacional de las Artes y Director de la Biblioteca Nacional. Premio Nacional de Literatura y Premio Konex de Poesía.

Sara Vanégas Coveña

(Cuenca, Ecuador, 1950). Embajadora Universal de la Paz. Doctora en Filología Germánica. Condecoración al Mérito Cultural por la Asamblea Nacional del Ecuador. Ha obtenido en dos ocasiones el Premio Nacional de Poesía Jorge Carrera Andrade. Reconocida con el Premio Hoja de Encina, Madrid, y Mención Especial, Rosario, Argentina. Ha publicado trece poemarios, un diccionario de literatura ecuatoriana, una novelita y múltiples ensayos. Ha sido traducida al alemán, inglés, italiano, francés y portugués.

Rafael Vásquez

Nació en Buenos Aires en 1930. Integró el grupo Barrilete y coparticipó de la dirección de la revista entre 1963 y 1967. Publicó diez libros de poemas, el más reciente se titula Pequeñas muertes, provisorios olvidos. Recibió la Faja de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE) en 1964 y el Gran Premio de Honor 2014 de la Fundación Argentina para la Poesía, entre otras distinciones.Fue traducido al italiano e incluido en doce antologías editadas en su país y una en el Paraguay.

José Luis Visconti

Nació en La Plata en 1968. Es periodista y Licenciado en Comunicación Social. Editó los ensayos La senda tenebrosa. Una aproximación a la imagen de la mujer en el cine argentino 1990-2007 –Tercer Premio Fomento Literario del Fondo Nacional de las Artes– y El peligro está en los vivos. Representaciones y omisiones en el cine argentino 1976-1983 (2015). Su obra poética incluye Animales/Agua, Más rojo era tu nombre, Río arriba, Flora y fauna y Discreta/Pueblo y ceniza.

Gabriela Yocco

Nació en Córdoba en 1968. Estudió música, periodismo y letras. Publicó Las horas del agua, Elogio del grito, Tabaco y dos terrones y la memoria del mar. Entre otras distinciones, recibió el 1er. Premio Internacional de Poesía en el II Certamen de literatura social  José María Valverde, Universidad Nacional de Barcelona, por su obra El llano infinito. Colabora con publicaciones literarias argentinas e internacionales. Actualmente dicta un curso de literatura argentina en FLACSO.

Vicente Zito Lema

Nació en Buenos Aires en 1939. Es poeta, dramaturgo y periodista. Se desempeña además como investigador de psicología social y docente de arte, literatura y periodismo en universidades públicas. Es abogado de Derechos humanos. Dirigió numerosas revistas de cultura. Autor de más de veinte libros, la mayoría de poesía y teatro. En 2013 la Biblioteca Nacional le otorgó el premio de poesía Rosa de Cobre. La Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires lo nombró Personalidad destacada de la Cultura y los DDHH.


Más información: www.excentrica.com.ar


El X Festival Latinoamericano de Poesía en el Centro se propone reflexionar sobre la situación de la poesía argentina y latinoamericana, convoca a voces representativas de distintas tradiciones, que durante los días del encuentro, muestran sus diversas expresiones artísticas y teóricas.

Organiza: Espacio Literario Juan L. Ortiz. Coordinador: Carlos J. Aldazábal. Comisión organizadora: Patricia Díaz Bialet (Buenos Aires), Vicente Muleiro (Buenos Aires), Susana Szwarc (Chaco), Juano Villafañe (Buenos Aires) y Carlos J. Aldazábal (Salta); Secretaría del Festival: Nara Mansur (La Habana-Buenos Aires); Integrantes del Espacio Literario Juan L. Ortiz: Santiago Alonso, Marina Cavalletti, Romina Dziovenas y Nara Mansur.

Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini
Director General: Prof. Juan Carlos Junio // Subdirector: Ing. Horacio López // Director Artístico: Juano Villafañe // Secretario de Investigaciones: Pablo Imen // Secretario de Comunicaciones: Luis Pablo Giniger // Coordinador Espacio Literario Juan L. Ortiz: Carlos J. Aldazábal // Comunicación Visual: Claudio Medin.


ORGANIZA


Espacio Literario Juan L. Ortiz -Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini

AUSPICIAN



Red Nuestra América de Festivales Internacionales de Poesía – Sociedad Argentina de Escritores
Antígona Libros – La poesía alcanza para todos – Revista La Guacha – Bodega Amakaik


Cinco poemas de Patricio Maya Solís

Programación de agosto (2018) del Espacio Literario del CCC

Nuestro Espacio Literario. Protagonistas, lugares, fechas y horarios de todas las actividades, con entrada libre y gratuita, que se realizarán durante el mes de agosto en el Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini (Av. Corrientes 1543, Ciudad de Buenos Aires)

 

Personajes secundarios. Presentación del libro de Federico Bianchini publicado por El bien del sauce. Jueves 02 de agosto, sala Osvaldo Pugliese (PB), 19 hs

 

Los días del buitre. Presentación del libro de Estela Zanlungo editado por La mariposa y la iguana. Presenta Claudia Masin. Viernes 03 de agosto, Sala Meyer Dubrovsky (3° piso), 19 hs

 

La mujer del tiempo. Presentación de la novela de Ana María Bovo publicada por Emecé. Participa la autora y la actriz Julieta Díaz. Martes 07 de agosto, sala Solidaridad (2° SS), 19 hs

 

Dramaturgias posibles. El segundo jueves de cada mes, el teatro es pensado desde la literatura. El 09 de agosto los entrevistados serán Pompeyo Audivert, Fabiana Galante y Gustavo Tarrío. Coordina Nara Mansur. Sala Meyer Dubrovsky (3° piso), 19 hs

 

X Festival Latinoamericano de Poesía en el Centro. Del 21 al 24 de agosto, en el Centro Cultural de la Cooperación. Poetas de Nuestra América y del mundo se encuentran para reflexionar sobre el género y leer sus producciones. El programa completo puede consultarse en http://festivalpoesiaenelcentro.blogspot.com.ar/ y en www.excentrica.com.ar

 

Viajar, viajarse. Presentación del libro de poemas de Graciela Susana Puente, publicado por Botella al mar. Jueves 30 de agosto Sala Meyer Dubrovsky (3° piso), 19 hs

 

Foros del Espacio Literario Juan L. Ortiz en la SADE. El viernes 31 de agosto, La poesía y la música. Participan Gustavo Val, Paula Jiménez. Hernán Tenorio, Lena Candela, Miguel Ángel Vigna, Roberto Cignoni y Carlos Estévez. Casa Lugones (SADE) Uruguay 1371, 19 hs. Coordinan: Juano Villafañe y Santiago Alonso

X Festival Latinoamericano de Poesía en el Centro

Poetas del Festival

Textos de los invitados internacionales que estarán participando en la décima edición del Festival Latinoamericano de Poesía en el Centro (21 al 24 de agosto en el Centro Cultural de la Cooperación)

Soleida Ríos, Santiago de Cuba, 1950. Crea un Archivo de Sueños desde hace más de 30 años (dio a la publicación El libro de los sueños, 1999 y Antes del mediodía. Memoria del sueño, 2011). Entre sus libros (transgenéricos) destacan además: El libro roto, El texto sucio, Libro cero, Secadero, Escritos al revés (Premio de la Crítica), Estrías  (Premio Nacional de Poesía Nicolás Guillén y Premio de la Crítica Literaria), A wa nilé y El retrato ovalado (libro experimental con otras 34 autoras).  Fuga,  Aquí pongamos un silencio y Bocacega recogen a modo de antología una muestra sustancial de su escritura.

Un poco de orden en la casa

                                     (Para mi hermana Olivia)

Esto está oscuro y tiembla.

Mi padre, el padre del que todo lo puede

¿me ha mentido?

 

Yo decía si viro, si retrocedo

muero.

Vi a la gente gritar, vi a la gente

muriéndose, con pan sin nada que ponerle

pero gritando vivas verdaderos

en sus casas de tablas remendadas

caídas ya de frío y de esos vivas.

 

Vi a la gente, esa gente era yo

mi madre

mi padre loco en un cuarto enloquecido

el padre de Renté que no aparece en mapamundis

ni en diccionarios ni en los coloquios internacionales.

Ese que digo no está vivo ni muerto.

Yo lo boté en el secadero.

Las monedas mensuales tiradas por esta mano mía

que no es mía ni es la mano de nadie

a la furia del viento y al camino de El Triunfo.

Me mandaron, ve y tíralas.

Boté lo que era mío.

Más bien boté lo que nunca fue mío.

 

Ahora se dice abajo, en ese tiempo no

en ese tiempo éramos bellos

nos llamábamos bellos, gente con suerte

seres mágicos que cambiaron el rumbo

porque decían amar al pobre no es más que amar a Cristo.

Cristo está en los maderos

 

clavado en una cruz [hizo muchos milagros]

clavado en una cruz entre ladrones.

 

Mi padre, el padre del que todo lo puede

¿me ha mentido?

Sus hijos, los apóstoles, lo van a divulgar.

 

Maleva y los niños en el paraíso

(Los únicos paraísos no vedados al hombre

Son los paraísos perdidos

J. L. Borges)

 

En el jardín

y más al fondo, en los ojos de Maleva

los niños se tiran de los árboles.

 

Aquellos niños puros que ya fuimos

cubiertos por pañales blanquecinos

se tiran de los árboles.

Pero se tiran a morir

a que nos olvidemos.

Y se tiran riendo

porque disfrutan de antemano

la pena que vendrá

la desesperación en que más tarde

o más temprano

sucumbiremos todos.

 

La muerte de los niños no está escrita.

Ellos la prefiguran en la rareza de sus juegos.

Ayer, si no es que hace un instante

o hace doscientos siglos

los niños figuraban ciertos juegos

como en una nostalgia de niños anteriores.

[Los primeros, los últimos que vuelven

a comenzar las filas

ya no figuran nada, gritan

carne de momia carne de momia

queremos la cabeza del escudo.]

Quiénes simulan ser los últimos.

Quiénes son los primeros.

 

Los niños

hace un instante o hace doscientos siglos

entraron al jardín con papeles marcados.

Se tiran de los árboles.

Se tiran

 

Último rezo para los ojos del traidor

No existirán los pasos que no llegaron a la puerta

no existirá la mano que no toque o empuje

y abra la hoja clarísima

no existirá la voz

como un pez será mudo

como un pez vivirá bajo las aguas

aquel arroz que iba a su boca ya cesó

hilo de cobre será por donde pase el trueno y

tienda una música ronca un sol cortado en dos

 

como una sola vez los grandes animales se perdieron

como una sola vez las raíces del árbol

fueron pobladas por el humo del fuego fatuo

y por el diente de la hormiga

así se irá pudriendo en el camino aquella sombra

aquella sombra el gesto de una mano que fue

con cinco dedos con sus cinco sentidos

con su nombre y su cuchara ardiente

era dirán

en su ojo fijo ya no hay sueño.

 

Cuerpo presente

Tensa la cuerda

se deshilacha en sesenta flechas moribundas

en sesenta sonámbulos vestidos

en uno solo

en uno

en un cuerpo que cae

 

yo no quiero morir

yo no quiero morir

no veo ya no veo

son las moles de tierra

las varillas eléctricas del miedo

la corriente del miedo

 

en este hoyo no percibo

no puedo ver no puedo

toda mi fuerza empuja estas moles de tierra

que se apartan y vuelven

vuelven vuelven

 

atrás

 

no acude nadie dios

no viene nadie

papá ya sé que estás ahí

dame tu enorme mano antigua

levántame oh dios

virgen del cobre

ruego por ti los juanes

ruego por ese niño huérfano que cargas

 

el hoyo se abre

abre la boca donde estoy

pero el agua es tan limpia

es el agua del brindis

para tu despedida en copas blancas

recuérdalo papá

hace ya tiempo

dame tu mano antigua

yo no quiero morir

échame el lirio la cebolla del lirio

la raíz de la tierra

yo no quiero morir

 

oh las moles

vuelven las moles padre

míralas cómo vuelven a encerrarme

en su escabroso pecho oscuro

yo no quiero morir

sueño desnuda

sueño no peso ya

pesan las moles

pesa el agua

el cielo es mármol pesa

cierra la puerta padre

en paz descanse

en paz

 

(Tomado de Poetas del mundo)

 

Elicura Chihuailaf Nahuelpán. Comunidad Kechurewe (Comuna de Cunco, Región de la Araucanía), 1952. Oralitor, poeta, ensayista y narrador. Hijo Ilustre de Cunco, Chile, 2008; Huésped Distinguido de Salamanca, España, 2009; Embajador de la Educación Pública, Secretaria Ministerial de Educación, Chile, 2014; Huésped de Honor de Bariloche, Argentina, 2017. Entre sus obras: El invierno y su imagen, 1977; En el País de la Memoria, 1988; Relato de mi Sueño Azul, 2010; Ruegos y nubes en el Azul, 2013; La Tierra Sueña en Azul,  2018.

 

INI RUME ÑAMVM NOEL CHI LLAFE

Feytivlkantun che mu rume

kvmelay, pigeken

Kafey ti mawizantuayiwigvn

tipualiwen

ñikallfvfolil mu egvn

kañichagvllnegvmi ti kvrvf

chalilerpuyvñvmegu

tiPvnonChoyke*

Feytivlkantunalvkonchiwirarvn

feytipulalu

kiñe pin ti tapvlrimvmew

feytiweñagkvnfeytiwecheche

ñipetuzuguñikewvn

weluñamiñipvllv

Feytivlkantun, ti vlkantunfey

kiñe    pewmafeytiafvlchimapu

tami ge kaiñcheñi ge, vlcha

allkvfepiwke, kafeychi

vlzugulvn

Kazoypilayan, inirumepenolu

tillafeinirumeñamvnnolu

Kavlkantunfeyñivltañi

puKuyfikeche

pukemantv mu vylukachonglu

feytachikisuzwamweñagkvn.

 

* PvnonChoyke: Rastro del Avestruz

 

LA LLAVE QUE NADIE HA PERDIDO

La poesía no sirve para nada

me dicen

Y en el bosque los árboles

se acarician

con sus raíces azules

y agitan sus ramas el aire

saludando  con pájaros

la Cruz del Sur*

La poesía es el hondo susurro

de los asesinados

el rumor de hojas en el otoño

la tristeza por el muchacho

que conserva la lengua

pero ha perdido el alma

La poesía, la poesía, es un gesto

un sueño, el paisaje

tus ojos y mis ojos muchacha

oídos corazón, la misma música

Y no digo más, porque nadie

encontrará

la llave que nadie ha perdido

Y poesía es el canto de mis

Antepasados

el día de invierno que arde

y apaga

esta melancolía tan personal.

 

*En la visión de mundo mapuche

la Cruz del Sur corresponde al

Rastro de un Avestruz Azul

 

EN ESTE SUELO HABITAN LAS ESTRELLAS

En este suelo habitan las estrellas

En este cielo canta el agua

de la imaginación

Más allá de las nubes que surgen

de estas aguas y estos suelos

nos sueñan los Antepasados

Su Espíritu –dicen- es la Luna Llena

El Silencio: su corazón que late.

 

PARA SANARTE VINE, ME HABLÓ EL CANELO

Para sanarte vine, me habló

el Árbol sagrado

Ve y recoge mis hojas, mis

semillas, me está diciendo

De todas partes vinieron

tus buenas Machi*

mis buenos Machi

desde las cuatro Tierras**

desde las cuatro aguas

mediaremos, me están diciendo

sus poderes

en tus nervios, en tus huesos

en tus venas

¿O deseas acaso abandonar

a nuestra gente?

Elevaré mis rogativas, le digo

Ay, mis pensamientos se apartaron

de los apacibles ríos

de mi corazón:

 

Piedra Transparente será éste

por mí, dijiste

Oo! Genechen***, envíame tu aliento

tu resollar de aire poderoso

Éste va a ser cantor, dijiste

entregándome el caballo Azul

de la  Palabra

Hasta la Tierra de Arriba llegará

en sus Sueños

confundiendo al mensajero

de sus adversarios

Me oirá cuando hable desde

la savia de las plantas

y de las flores. Así dijiste

Mas yo quise olvidar el consejo

de las Ancianas

y de los Ancianos

por eso estoy enfermo ahora

Mis pensamientos se alejaron

de los apacibles Ríos

de tu Corazón

 

Mírame, estoy soñando

que he subido por tus hojas

La Cascada Azul de la mañana

vino a mojar mis labios

con sus aguas

Subí, subí con ellas, pero

me sujetó el murmullo

de los peces

Caminé luego sobre el aroma

de los bosques

Después bailé. En él estaba

colgado mi poder

Las buenas Visiones y los buenos

Sueños lo rodeaban

Lloré entonces, lloré, abrazado

por el espíritu de mi Canelo.

* Sanadora / Sanador

** Los cuatros lados del Universo

*** Padre / Madre Azul

 

Benjamín Chávez, (1971). Poeta boliviano, Premio Nacional de Poesía 2006, es autor de 10 poemarios, algunos de los cuales obtuvieron otros premios en su país. Ha participado en festivales y eventos literarios en América y Europa. Parte de su obra fue traducida al alemán, inglés, sueco y estonio. Sobre su obra han escrito Arturo Carrera, Reynaldo Jiménez (Argentina), Roberto Echavarren (Uruguay), Eduardo Mitre, Pedro Shimose (Bolivia).

 

La débil música de las suaves cosas

En la alta noche

la débil música de las suaves cosas.

Mientras el sueño consuma la quietud

Las torres callan

Los motivos de su altura.

Cada instante se estremece

y lo quedo nos habla con una voz más íntima.

No son las cosas que no tendremos nunca

Son las que están

Las qe estuvieron siempre

Y hoy

-complicidad contenida-

nos susurran

una familiaridad irresuelta.

Nombres

Pronuncia el sol al alba

¿Tú o yo?

Los perdidos nombres del dolor.

El eco espejo

Mi espuela

Tu inalcanzable antílope

Dos segundos de verdor

El mismo sol:

Atardecer.

 

Poema número mil para una mujer que jamás leyó ninguno

Después de mil noches anclado en la bahía del correo,

después de 999 poemas devueltos

en sobres sin abrir,

te fuiste diluyendo

como el agua o el viento.

Es que no quisiste perderte en mi bosque

y rodeaste todos los caminos.

Después de traerte la flamígera espada

del ángel que custodia el paraíso,

desenterrar un meteorito

para compararlo con tus ojos.

Después de la tierra, el sueño

la caída de tres dinastías y un imperio,

te escribo este último poema

con método de hormiga laboriosa

cuyo único salario

-no pequeño –

será

el sosiego de terminar este desvarío

con un número redondo como el sol.

 

Una vieja canción

Viendo pasar el río

cualquier río

dicen, se ve pasar el tiempo.

 

¿Lo ves tu?

por ejemplo en éste

que pasa turbio debajo de nosotros

los de siempre ¿los de nunca?

 

Apoyado en la baranda de cubierta

miro y comprendo

la vieja metáfora

y vislumbro aquella otra

de todos los ríos en el mismo.

 

Tomo una copa

y  busco por la orilla

esa pareja teñida de ocaso.

Los imagino dueños de la selva

inventando futuros gráciles como el agua.

 

Más que agua, pienso, mi río,

el que heredé

arrastra palabras,

sirenas que se cruzan,

barullo de marineros,

canciones

y

un naufragio amoroso

en el que me reconozco.

 

Tomo otra copa y

susurro a la luna ya alta:

en las playas desiertas del Beni…

 

[A pesar de todo]

a pesar de todo

el corazón pide placer primero

y esos prados de revelación

que tus inocentes zapatos pisaban

no eran la muerte

Emily Dickinson

al menos no la tuya

 

hubo una sí

una muerte en la casa de enfrente

y los dos

―poema y muchacha―

preguntan todavía

si la visión fue real

 

[y en ese sueño Sylvia]

y en ese sueño Sylvia

el eterno,

mientras cabalgabas

―Plath, Plath―

por un mar embravecido e incoherente

buscando el punto de partida

el más próximo

aquella noche que escribías:

quizás nunca llegue a ser feliz

 

medusa

la ayudante del mago, la que no titubea, la rehabilitada

¿qué conseguiste?

¿por qué ahora tienes frío?

la gran paradoja del sueño

en la reunión de todas las criaturas

la zarpa

la magnolia,

ebria de sus perfumes

y tú

que no pides nada de la vida.

 

Rolando Kattan (Tegucigalpa, Honduras en 1979), poeta, gestor cultural y miembro de número de la Academia Hondureña de la Lengua. Ha publicado los libros de poesía: Exploración al Hormiguero (Editorial Sexta Vocal, Tegucigalpa 2004); Poemas de un Relojero, Costa Rica, 2013); Animal no Identificado (Ed. Gattomerlino, Italia, 2013); Acto Textual (El Ángel Editor, Ecuador, 2016); El árbol de la Piña (Ed. Cisne Negro, Honduras, 2016) y Luciérnaga de Otoño (Ed. Cisne Negro, Honduras, 2018).  

 

A MI LADO ALGUIEN LEE UNLIBRO ESCRITO EN MANDARÍN

a mi lado alguien lee un libro escrito en mandarín

las palabras caen como una lluvia sobre sus manos

y sus manos abiertas se llenan de agua

como las manos que entran a los ríos

el hombre a mi lado bebe agua de un libro

y su rostro como el de los santos se ilumina

qué está escrito allí que sin leerlo siento su humedad

qué libro es ese

en donde las palabras no huyen de la página como en los míos

acaso lo que allí se lee no se olvida

y permanece en la memoria muchos años

como un río que sube y después llueve

¿esa brisa del agua al caer en sus manos

es la poesía?

(De Animal no Identificado, 2013)

 

METAMORFOSIS

Abierto el camino por Kafka,

invito a cada quien a ejecutar su propia metamorfosis.

Elijan ser lo que les plazca:

Yo elijo ser un libro,

un libro de 182 centímetros de alto,

tan alto y palpitante como un árbol,

deseoso de un dedo índice en mi pecho,

o que el viento alborote mis hojas,

echado yo en el campo,

u oír a la gente exclamar:

Dios mío, miren qué libro,

ése que va pasando.

Cruzar la pierna y leerme, en el pie de página,

un verso de Molina, enfocarme en el espejo

y leer un verso de Sabines,

y que al terminar el día una mujer se tienda

en mis páginas abiertas, y lea

las más antiguas lecciones de amor.

(De Acto Textual, 2016)

 

ANIMAL NO IDENTIFICADO

no entraron en El Arca:

 

las jirafas

que en un principio tenían el cuello corto

y que cabizbajas andaban por la selva anhelando

las hojas más altas

 

el Dodo y el Solitario de Rodríguez

que olvidados en las islas inhabitadas del océanoÍndico

renunciaron a la divina gracia del vuelo

 

los cisnes negros

porque no fueron creados por Dios sino por un poeta

 

todos los peces

las grandes ballenas

y los más pequeños organismos

en el ojo de una niña que llora

 

tampoco los dragones unicornios y pegasos

de las aves sólo las domésticas

las gallinas los gansos los patos el gallo

y como consta en las sagradas escrituras: la paloma

 

se quedaron afuera los centauros

las nereidas los faunos y los animales esféricos de Borges

 

porque eran muchos y muy grandes

también

la mayoría de los dinosaurios

pero de todos los animales que entraron

no reconozco al animal que recorre mi cuerpo

(De Animal no Identificado, 2013)

 

SEPULTURA DEL TACTO

Aquella habitación que, acaso, guarda ahora

sólo el recuerdo vivo de un único habitante

Francisco Brines

 

Desde la soledad de las paredes

imagino la casa abandonada:

 

Una finísima capa de polvo

cae sobre los días, cosa fúnebre

sin familia;

 

comienza con la huella de tu pie

-calor desnudo sobre loza fría-,

después sepulta el tacto

hasta que un viento suave y laborioso

hace las veces de sepulturero.

 

Los muros atestiguan

el paso lúgubre de las arañas,

y en sus ladrillos quedan

discusiones, rutinas y costumbres.

 

Los boleros que tanto te gustaban

se lamentan en esas manchas húmedas

y recuerdan que aquel repella y pinta

siempre fiel al servicio de la muerte.

 

A las paredes las destruye el tiempo,

en sus escombros me hallarán.

(De Luciérnaga de otoño, 2018)

 

Claudia Magliano, Montevideo, 1974. Es profesora de Literatura egresada del Instituto de Profesores Artigas (IPA).  En poesía ha publicado Nada, premiado en el concurso de Poesía de la Asociación de Bancarios (AEBU) y la Casa de los Escritores del Uruguay, en 2005; Res (Ático Ediciones, 2010), que obtuvo el Primer premio de poesía édita de los Premios anuales de literatura del Ministerio de Educación y cultura (MEC), edición 2012. El corazón de las ciruelas (Civiles Iletrados-Ático Ediciones, 2017), obtuvo una mención en poesía inédita en los Premios anuales de literatura del MEC, edición 2016.  El libro inédito de poesía  Lo trágico es el olvido obtuvo el primer accésit en el III Concurso de relatos y poesía Letras cascabeleras, Cáceres, España, 2017 y será publicado en mayo de 2019 por Letras Cascabeleras.

 

Unas pocas líneas no hacen el horizonte

reza en su espalda el pecho

un tajo atravesado es un hombre

después del último discurso.

 

Le cortaron la cabeza desde el cuello las palabras

no hay balas  en esta historia sin bombas sin misiles

al menos para este hombre

tendido como una línea, como un muestrario de guerra.

 

A veces falla la poesía, erra el centro del verso/ se hace humo/ blanco/ bandera/ estertores de otras voces/ detona la poesía entre las manos de algún moribundo

o del asesino.

¿quién mata? ¿cuál es el momento justo en que se mata a un hombre? Nada piensa la cuchilla de su filo ni sabe la sangre de metales. La alquimia es otra cosa. Fundir la piel/ la carne/ toda la sangre de uno contra las manos de otro.

¿quién lavará esas manos? ¿con qué agua de qué río lavó hamlet su memoria?

 

El arte es otra cosa. Creo. ¿es arte este poema? Decir la muerte ¿es arte?.

¿es arte la intimidad de la muerte y su asesino? ¿quién asesina entonces? ¿qué dios detrás de dios la trama empieza?¿quién es el que agoniza?

 

Un hombre tendido sobre la arena es una línea del horizonte. La cintura sosteniendo su cabeza. ¿habrá Creonte que prohíba su entierro? ¿comerán las aves de este sacrilegio?

Un hombre yace tendido como una línea. Creo que no es el horizonte.

 (Inédito)

 

Hay que tener cuidado. Hay que ser cautelosa.

Modosita, decían.

No mirar más que un solo punto, el de adelante.

O la cabeza gacha, agachada, hacia abajo. Bien abajo.

El suelo, las baldosas, el piso, el asfalto, la tierra, el césped, lo que haya debajo de los pies. Mirarlo. Mirar solo hacia ahí. El cielo, el aire, los costados no son para vos. Nada te ha sido reservado. Conservá la postura. La espalda recta, derecha, la curva de tu cuello.

Hay que ser cuidadosa. Tenés que ser cuidadosa. Guardá bien tu cuerpo. Debajo de la ropa guardá bien tu cuerpo. Que no se note que hay un cuerpo allí, una piel, un pliegue.

Hay que ocultarse. Hay que abstenerse de mirar a los ojos, los hocicos, las fauces de los perros.

Los perros parecen animales domésticos. Parecen dóciles los perros. Pero los perros matan. Clavan todo lo que tienen de filoso en los cuerpos blandos, desgarran a veces, se meten adentro de los cuerpos. Arrancan la carne. La destrozan. Y no es para comerla, no. Solo para ser perros matan. Estrangulan con los dientes. Hacen huecos con las garras, dan muerte. Solo por darla. Solo por saberse perros. Más perros todavía.

Hay que tener cuidado. Ser cautelosa. Modosita. Discreta, sobre todo discreta. Tu cuerpo es de los perros. No intentes poseerlo. Poseerte. No te pertenece. No te será dado.

Un hilo de sangre corre por la boca de los perros, cae en finas gotas que se deshacen al contacto con el aire. No es su sangre la que cae. No es de los perros eso que duele. Te duele a vos que no supiste comportarte, mantener la calma que el deseo reclama. No fuiste viva, inteligente, no supiste cómo moverte y te dejaste llevar por el deseo. El deseo te arrastró varios metros sobre la tierra y dejaste un surco. Y eso que vos pensabas en otras descendencias. Creías en tus hijos y en los hijos de los hijos de tus hijos. Y en las hijas de tus hijas y las hijas de las hijas de tus hijas.  Creías en una cadena interminable que perpetuaría tu nombre. Por siglos tu nombre estaría en la boca de tu descendencia. Iba a estar, eso pensabas cuando jugaste con las muñecas, cuando dibujaste una casa con chimenea y humo y un árbol y flores alrededor. Porque la vida tenía que prolongarse en el juego, en ese juego que te habían legado solo para vos. Te irías a casar, tan blanco todo, y después esperarías que tu vientre creciera como un globo o una pelota debajo del vestido y aun así estabas dispuesta a parir, porque ese era el designio. Pero los perros se adelantaron a tu suerte, levantaron tu casa bajo la tierra. Te hundieron los ojos los perros porque no supiste no mirarlos. Y eso que solo el suelo te estaba reservado, todo para vos ahí servido para que pusieras la mirada hacia abajo, para que inclinaras bien el cuello, la cabeza, todo tu cuerpo y te quedaras allí como una florcita más a la espera de la lluvia. Como un yuyo que creció imperceptible entre las grandes plantas. Pero tuviste que mirar a los perros, les clavaste los ojos bien adentro, para que te vieran, para que olfatearan tu coraje y te salió mal. Tenías que cuidarte, ser cautelosa, modosita,  como decían  las hijas de las hijas que te hicieron ver la luz años después de su nacimiento. Y te tocó ser parte de ellas, ser una más te tocó. Y no te diste cuenta, no entendiste que tu cuerpo no te pertenecía y era de los perros, solo para los perros era tu cuerpo.

(Publicado en la muestra de poesía uruguaya De divina proporción. Editorial La coqueta, 2017)

 

Mauricio Molina Delgado (Costa Rica, 1967). Ha publicado entre otros los siguientes libros de poesía: Abominable libro de la nieve (1999), (Mexico, D. F., CONACULTA, 1999), Cuadernos de Salónica (San José, Espiral, 2012) y Treinta y seis daguerrotipos de Diotima desnuda (Sevilla, España, Isla de Siltolá, 2016).  Recibió el Premio Nacional de Poesía de Costa Rica, Aquileo J. Echeverría 2016;  El premio Editorial Costa Rica 2004, y el Premio Iberoamenricano Sor Juana Inés de la Cruz 1999.

 

SUEÑOS DE UN PINTOR DE ÍCONOS TURCO

imaginar que tus pezones están en otra parte

detrás de unas puertas

escondidos en un jarrón

o dibujados sobre un muro

 

recordarlos lejanos

en un atardecer donde se van difuminando

elementos que viven fragmentados en un tiempo

diminuto

olas de un mar que dejó de existir

 

besarlos como a criaturas de otro siglo

lamerlos como a sólidas estructuras de sal

tus pezones se van hundiendo en el maelström

y mis ojos escogen arder en el fuego

y contemplarlos eternamente

(de Treinta y seis daguerrotipos de Diótima desnuda)

 

LOS PÁJAROS

Para el geómetra son solo puntos muertos, pero de cerca deben tener ojos y un corazón. En las pinturas se quedan descansando suspendidos en el aire como manchas negras, pero deben arrastrar algún sueño, alguna playa o una lluvia con sol.

 

Ellos no comprenden del paso de los astros. Aunque se acuesten en nuestros muebles y nuestras terrazas no saben de palabras, no entienden nuestras fechas ni se detienen a pensar en nuestros gestos.

 

Unos picos, unas alas que pasan de prisa entre las antenas y las ropas que se secan al sol.

 

Nosotros abajo, no encontramos fuerza para seguir volando.
(de Cuadernos de Salónica)

 

SKÓPELOS

Los tres desnudos mirábamos a las medusas

sin saber que la vida cambiaba.

 

Todo lo que entonces nos esperaba y nosotros sin saberlo,

dibujando figuras sobre la arena, cuando tardaba en irse el sol

y llegar la nieve en el otoño.

 

Quién sabe si habríamos entonces brincado hacia aquel barco

que nos esperaba una mañana de octubre

cuando la lluvia enfrió nuestros cafés.

 

Quién sabe si nos hubiéramos quitado los vestidos

embriagados de aquel sol oscuro y ajeno.

 

Y qué bueno fue huir de la realidad como ignorantes sabios

que desconocen la llegada del día siguiente.

(de Cuadernos de Salónica)

 

CAHUITA

Ahí habían llegado los huesos de algunos tiburones a morir.

 

Allí se secaron algas y leños perdidos, y los ojos de algún pescador. Pero aquella noche solo estaba ella asustada, tirada en medio de una arena que debía ser rubia y que caía como lluvia de asteroides sobre Eugenia.

 

Entonces, solo la luz que bañaba sus muslos; solo un horizonte que devoraba el cielo oscuro.

 

Cangrejos mirones seguramente hicieron temblar ese mundo de olas, de animales y de presas; pero yo, simplemente, escuché el rugido de la luna, esa navaja que va cercenando sueños y los deja tirados como pedazos de carne muerta sobre el mundo.

 

Eugenia abrió la puerta y el cristal, donde hace mil años eran sostenidas las estrellas fijas, cayó sobre su sexo para que yo viera más grandes sus labios, sus pezones, su miel. Y aquellos pequeños seres fueron creciendo como se supone que son las dimensiones de un mar, de una playa, de un milenio.

(de Cuadernos de Salónica)

 

Mario Meléndez (Linares, Chile, 1971). Entre sus libros figuran: Apuntes para una leyenda, Vuelo subterráneo, El circo de papel, La muerte tiene los días contados, Esperando a Perecy El mago de la soledad. Parte de su obra se encuentra traducida a diversos idiomas. A comienzos del 2013 recibe la medalla del Presidente de la República Italiana, concedida por la Fundación Internacional don Luigi di Liegro. A partir de 2018 es encargado internacional de la Fundación Vicente Huidobro.

 

ARTE POÉTICA
Una vaca pasta en nuestra memoria
la sangre escapa de las ubres
el paisaje es muerto de un disparo

La vaca insiste con su rutina
su cola espanta el aburrimiento
el paisaje resucita en cámara lenta

La vaca abandona el paisaje
continuamos escuchando los mugidos
nuestra memoria pasta ahora
en esa inmensa soledad

El paisaje deja nuestra memoria
las palabras cambian de nombre
nos quedamos llorando
sobre la página en blanco

La vaca pasta ahora en el vacío
las palabras están montadas sobre ella
el lenguaje se burla de nosotros

 

LA PORTADORA

Ella sacó a pasear las palabras
y las palabras mordieron a los niños
y los niños le contaron a sus padres
y los padres cargaron sus pistolas
y abrieron fuego sobre las palabras
y las palabras gimieron, aullaron
lamieron lentamente sus ciegas heridas
hasta que al fin cayeron de bruces
sobre la tierra desangrada
Y vino la muerte entonces
vestida con su mejor atuendo
y detúvose en la casa del poeta
para llamarlo con gritos desesperados
y abrió la puerta el poeta
sin sospechar de qué se trataba
y vio a la muerte colgada de su sombra
y sollozando
“Acompáñame”, le dijo aquélla
“porque hoy estamos de duelo”
“Y quién ha muerto”, preguntó el poeta
“Pues tú”, respondió la muerte
y le extendió los brazos
para darle el pésame

 

PEDAGOGÍA INCONCLUSA
El niño le pregunta al padre
si las palabras envejecen
El padre le responde al hijo
que las palabras siguen tan jóvenes
como en el primer día
El niño corre donde el abuelo
para llevarle la buena nueva
Y el viejo abre de golpe
el cajón de las palabras
para que éstas le cuenten el secreto

 

RECUERDOS DEL FUTURO

Mi hermana me despertó muy temprano
esa mañana y me dijo
“Levántate, tienes que venir a ver esto
el mar se ha llenado de estrellas”
Maravillado por aquella revelación
me vestí apresuradamente y pensé
“Si el mar se ha llenado de estrellas
yo debo tomar el primer avión
y recoger todos los peces del cielo”

 

PRECAUCIONES DE ÚLTIMA HORA

Debo cuidarme de los gusanos
cuando me entierren
lo más seguro
es que hablen mal de mí
que escupan sobre mis poemas
y orinen las flores frescas
que adornarán mi tumba
Llegado sea el caso
que hasta devoren mis huesos
me arranquen los intestinos
o en el colmo de la injusticia
se roben mi diente de oro
Y todo esto porque en vida
jamás escribí sobre ellos

 
LA HIJA DE RIMBAUD
La niña del vestido abierto
se levanta a la hora
en que las palabras están de fiesta
porque ella misma es una fiesta
cuando tiende sus muslos al sol
y el viento la recorre
con sus dedos infinitos
Un triciclo de cristal la espera
junto a las flores del patio
y un nido de mariposas ciegas
se desnuda entre sus huesos de miel
Y en su lecho de plumas azules
ella cuelga sus trenzas de trigo
y cuenta sus abejas muertas
hasta quedarse dormida
mientras la tarde la envuelve
con sus labios amarillos
La niña del vestido abierto
se despierta a la hora
en que los relojes sueñan
porque ella misma es un sueño
cuando abre su vestido
y los gorriones se amontonan
locos de amor
sobre sus pechos de papel

 
SINFONÍA NEGRA

Eva colgaba sus muertos de la ventana
para que el aire lamiera los rostros
preñados de cicatrices
Ella miraba esos rostros y sonreía
mientras el viento empujaba sus senos
hacia la noche agusanada
Una orgía de aromas sacudía el silencio
donde ella se deseaba a sí misma
y entre suspiros y adioses
un grillo ciego desmalezaba
sus antiguos violines
Nadie se acercaba a Eva
cuando daba de mamar a sus muertos
la cólera y el frío
se disputaban su adolescencia
el orgasmo daba paso al horror
el deseo a la sangre
y pequeñas criaturas violentas
despegaban de su vientre
poblando los amaneceres
de luto y de pesadillas
Luego
cuando todo quedaba en calma
y las sombras por fin
regresaban a su origen
Eva guardaba sus muertos
besándolos en la boca
y dormía desnuda sobre ellos
hasta la próxima luna llena.

 

Jairo Rojas Rojas (Mérida, Venezuela, 1980). Ha publicado los libros de poesía La Rendija de la puerta (2012), La O azul (2013) y Los plegamientos del agua (2014) y ha sido galardonado entre otros con los premios XIX Bienal Literaria José Antonio Ramos Sucre (2013) y la XX edición del premio de poesía Fernando Paz Castillo (2014). Parte de su trabajo ha sido incluido en las antologías como “#Nodos” (2017), “Del caos a la intensidad. Vigencia del poema en prosa en sudamérica” (2016), “Destinos Portátiles. Muestra de poesía venezolana reciente” (2015).

 

usted se para y oye llover

escucha como el agua abre su corazón para que entre. Ese es el nuevo sol. Eso es un nacimiento. Despiertas y ganas. El agua que se abre y con ella la tierra, el cielo, pero no es herida. He allí la vida que te debían. Son las conversaciones válidas para la tierra alta, del frío de arriba, de la sola casa. Usted se sumerge lejos de lo que conoce para calmar la sed, las estrellas cargar y la luna que ya deambula adentro. Usted se oye que habla distinto, oye las campanas que alejan lo feo y los tambores de su corazón sobresaltado. El cielo responde lloviendo, sí, ese mismo cielo que destinó juntarse con el agua que da alimento. ¡feliz!, ¡feliz! ¡su padre está feliz! Usted fue la elegida mientras cantaba bajo la sombra del árbol que ahora llevas a todos lados, allí, donde rezabas, donde se volvía más solo, acompañada, apenas, por relámpagos. Llueve para que se encuentren

 

El gran ojo llora / conmovido

 

usted abre la puerta de este mundo, donde llueve adentro, donde los nombres de las cosas se van. Es el agua: brava, con la que se hace el pan, con la que se limpia las heridas de los que deben despertar, que limpia las palabras de lo oscuro que no dice, que lee el corazón que bombea, alegre. Sumergida en lo hondo de sí, usted, arrodillada, frente a siete velas, encendidas, al fondo

 

usted se para y escucha

 

“no quiero nada para mí sola” —dice—

 

mientras se oye el eco del primer día del mundo y ve pasar la sombra de una nube. “esto es una continuación” —dice—, usted, que ve el paisaje más nítido en su caos entrañable…

 

(Del libro Los plegamientos del agua, 2015)

 

SARA VANÉGAS COVEÑA. Ecuador. Embajadora Universal de la Paz. Doctora en Filología Germánica. Condecoración al Mérito Cultural, Asamblea Nacional Ecuador. Dos veces Premio Nacional de Poesía Jorge Carrera. Premio Hoja de Encina, Madrid. Mención Especial, Rosario, Argentina. Publicó 13 poemarios, un diccionario de literatura ecuatoriana, una novelita y múltiples ensayos. Sus poemas fueron traducidos al alemán, inglés, italiano, francés y portugués.

 

alguien sobre el pico más alto del mundo toca una trompeta:

las criaturas más bellas y las más infames acuden al llamado

 

todas se miran en el agua y olvidan su rostro

 

——-

 

voces que reclaman tu garganta. voces oscuras. voces que se enredan en tu lengua y en tus manos. voces  que te atrapan

y te encadenan al mar

 

——–

 

crean las voces las estatuas, en las faldas herméticas de las

montañas. en el fondo del mar

 

un día te crearon en mi garganta

 

———-

 

las voces del mar tornan a morir

en mi garganta

 

voces que un día te crearon

 

hace ya tanta agua

 

———-

 

crece un árbol de huesos desolados. tu pelo es un

enjambre de ángeles quemados.

el mar ya no será:

 

sólo el naufragio

 

———–

 

tu voz ya es una con las roncas voces del océano

lejos muy lejos lo que fue tu agonía y tu placer.

te vas. firme y voluptuosa y leve. ya otra. ya

tú misma. ya sólo deseo y agua.

divina sombra:

ya olvido

———

 

para entonces: sólo un canto amargo te despertará

por la noche y te llevará mi nombre

 

… ya podrida astilla de naufragio

——–

el cortejo de lunas es ya un recuerdo en tus ojos

náufragos

la noche nos juntará en lo más hondo:

como un aullido

 

—–

 

tu nombre ….. deja una cicatriz de naves incendiadas

aquí. en el océano de mi pecho

 

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