by Claudio Medin | 1 \01\America/Argentina/Buenos_Aires noviembre \01\America/Argentina/Buenos_Aires 2018 | Festival de Poesía
Nuestro Espacio Literario. Protagonistas, lugares, fechas y horarios de todas las actividades, con entrada libre y gratuita, que se realizarán durante el mes de noviembre en el Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini (Av. Corrientes 1543, Ciudad de Buenos Aires).
Dramaturgias posibles. Un ciclo donde el teatro es pensado desde la literatura. En noviembre, el encuentro será el jueves 8, con Horacio Banega como invitado. Coordina Nara Mansur. Sala Jacobo Lacks (3° piso), 19 hs
Los días que no queremos. Presentación del libro del poeta español Miguel Rollón Muñoz, junto a Luciana Reif, Patricia González López y Carlos Aldazábal. Viernes 09 de noviembre, sala Meyer Dubrovsky (3° piso), 19 hs.
Barricada de palabras. Presentación del poemario de Leonardo Hermann, con la participación de Marcos Silber, José Antonio Cedrón y Ricardo Rubio. Viernes 16 de noviembre, sala Meyer Dubrovsky (3° piso), 19 hs
Las raras circunstancias. La poesía en el CCC. El lunes 26 de noviembre Mario De Lucca, Patricia González López, Patricio Foglia y Paula Jiménez España, junto a la música de Marina Baigorria. Coordinan: Marina Cavalletti, Romina Dziovenas y Carlos Aldazábal. Sala Osvaldo Pugliese (PB), 19 hs.
by Claudio Medin | 25 \25\America/Argentina/Buenos_Aires octubre \25\America/Argentina/Buenos_Aires 2018 | Notas
Compartimos una reseña de la poeta María Laura Decésare y tres poemas de Fuerte como la muerte es el amor, el último y reciente libro de Diana Bellessi, publicado por Adriana Hidalgo.
Reseña por María Laura Decésare
En cada uno de los poemas reunidos en Fuerte como la muerte es el amor (Adriana Hidalgo Editora, 2018) la pequeña voz del mundo de Diana Bellessi nos abre las puertas de su pueblo natal, Zavalla, y en ese viaje recorreremos de la mano de la autora cada uno de sus paisajes, haremos amistad con Belkis, veremos las primeras hojitas verdes del sauce llorón, tres lechuzitas blancas, la flor primera del jazmín y oiremos el canto de innumerables pájaros “que han llegado de repente/ como llegan las palabras/ al sur de Santa Fe”.
Este maravilloso libro se abre con el poema Parque Villarino en el que Bellessi nos invita a ver los árboles al ritmo del tema musical A forest de The Cure para perdernos solos en el bosque en el que el sonido es profundo y “no hay nada/ más que el verde de la voz adolescente”.
Ningún paso de Diana Bellessi es en falso y nada pasa inadvertido ante su mirada que contempla todo lo que la rodea y a medida que avanzamos con la lectura surge un verso que nos demuestra su generosidad al compartir lo que su ojo ve “en la casita de Zavalla” al que “ustedes me trajeron, ¿verdad viejitos?” donde “se vuelven amigas las calandrias” y “Wanda, la perrita blanca y negra/ ya me ladra sin ganas/ y dejo de ser la forastera para ser su vecina”.
Desde su decir indiscutible, Bellessi nos alumbra con su poesía y nos regala un jardín con flores de colores, malvones, magnolias, azaleas, crisantemos blancos y la inmensa belleza del monte. Fuerte como la muerte es el amor y lo son estos poemas que le dan la bienvenida a casa, pero su voz es tan precisa y clara que conmueve cuando dice “el mundo se ha dado vuelta/ y vos/ cada vez sos más chiquita y/ necesitás/ a tu mamá y a tu papá pero ya/ no vuelven más” o cuando “llueve serenamente y los sapitos saltan”, pero también nos revela otras voces “y conversamos con Belkis/ alambrada de por medio, cómo quiero/ a esta mujer, es la única que me habla/ como me hablan los malvones” o “el día se nos acaba con un brillo y un meeeh…”
El libro se cierra con el poema que da el título Fuerte como la muerte es el amor, un poemario en el que abundan los finales con puntos suspensivos. ¿Qué intentará decirnos Diana Bellessi que nada deja librado al azar? y como respuesta asoma un verso: ¿Cuándo te vas? preguntan todos en Zavalla/ y yo, no sé qué decirles cuándo me iré/ y aunque lo sé me miento a mí misma, me digo/ no te irás”.
Y la poesía atrás…
Un bichito negro entró por la puerta
y creyéndolo un cascarudo le tiré
la toalla para sacarlo, entonces
empezó a gritar: cuik cuik violentamente
hasta que lo solté afuera, dice
la tía Porota asombradísima
de que el bicho hablara, y tan fuerte!
me dice mientras ríe contándome
el suceso del día y vuelve a contármelo
después agregando detalles: nunca
oí a un bicho quejarse, cuik cuik
como si me pidiera que lo dejara
ir, nunca en mis ochenta y eso que estoy
un poco sorda, me decía, con la
risa abierta ante el misterio sin igual
la tía más querida en este pueblo
de Zavalla, que me llamó a las ocho
para tomar juntitas unos mates
y contarme al final del día esta
historia fenomenal, cuik cuik gritaba
el bicho hablando con la tía, porque
sabía ella lo escuchaba, y la poesía
atrás…
El mazo
En el viejo café Cervantes sobre la plaza
la sombra luminosa de mi padre me acompaña
siempre he querido a este boliche sombrío
donde los parroquianos varones juegan al mazo
español o miran la televisión silenciosos
y me dan permiso, Dios mío, de fumar adentro!
aquí veníamos con el papá a tomar café
y a él, no le daba vergüenza traer a su hija mujer
la ruta al frente y la vieja estación de tren
con la plaza al lado, ya suben las voces de estos
machos y quisiera atrapar cada gesto o frase
que se repite desde mi infancia a mi vejez
ahora que ya se han olvidado de mi presencia
con las cartas en la mesa y uno lee le diario
dos toman cerveza o miran un documental
sobre Tailandia y el mozo del bar y yo
la octava pasajera con un noveno sentado
atrás que ahora entra al café de la plaza, el más
antiguo que conozco y siempre milagrosamente
abierto, hay un tipo ahora en el reservadito
tomando vino, y mujeres nunca, qué entretenida
la rutina de los varones que ahora comparto
con mi cuaderno de notas mientras el noveno
se acerca a jugar una básica y hablan de una víbora
no sé si será de Tailandia o de Zavalla
pero todo tiene un sabor de aventura antigua
que me dan ganas de reír y de llorar al mismo
tiempo y ahí entra el barbero y Barrera detrás
que se sienta en mi mesa mientras recuerda,
octogenario ya, al Chevalier y a su mujer
Hilda, amiga de mi mamá, encantador ese
Barrera, y otro, al que le reconozco la cara
aunque no sé cómo se llama y me dice “acá
se sentaba siempre tu papá, en esta silla,
frente a vos”, lo recuerdo, sí, mirando hacia la plaza…
ustedes me trajeron, ¿verdad viejitos?, y el dueño
del bar que me ofrece ahora una copita que no
me dejará pagar, tan grande y hondo, no sé
Perdida en la mañana
La gente me inquieta tanto, a solas
estoy feliz y calmada, luego todo
se transforma en un rompecabezas
que cuesta resolver como si el mundo
se derrumbara y no sé siquiera
mi nombre o el número de mi casa,
pero pasa, sí, con Wanda y los pajaritos
me siento tranquila y ese gallito
que canta otra vez, lo oí esta mañana
en los patios vecinos, sutura
no es lo mismo que supura, rubia
mía, el mundo se ha dado vuelta
y vos
cada vez sos más chiquita y
necesitás
a tu papá y a tu mamá pero ya
no vuelven más y con su sombra
enfrentás el mundo inmenso
que se te viene encima, sola, solita
como esas gallinas que cloquean
mientras vos escribís tus últimos
poemas y conversamos con Belkis
alambrada de por medio, cómo quiero
a esta mujer, es la única que me habla
como me hablan los malvones, rojito
y naranja y es esta charla
la que me devuelve la paz perdida
y reencontrada siempre, sábados
de mi vida, aquí en Zavalla…
Diana Bellessi nació en Zavalla, provincia de Santa Fe, Argentina, en 1946. A lo largo de su trayectoria ha recibido numerosos premios de poesía, como el Diploma al Mérito de la Fundación Konex (2004) y el Premio Nacional de Poesía (2011). Ha publicado: Crucero ecuatorial (1981); Tributo del mudo (1982); Contéstame, baila mi danza (1984); Danzante de doble máscara (1985); Eroica (1988); Buena travesía, buena ventura pequeña Uli (1991); Días de seda (sel. y trad. de poemas de Ursula K. Le Guin, 1991); El jardín (1993); Lo propio y lo ajeno (un libro de reflexiones, 1996); Sur (1998); Gemelas del sueño (1998) (con U.K. Le Guin); Mate cocido (2002); Desnuda y aguda la dulzura de la vida (AH, 2002) (sel. y trad. de la obra de Sophia de Mello Breyner Andresen); La edad dorada (AH, 2003); La rebelión del instante (AH, 2005); Persecución del sueño (2006); La penumbra que mira el oro (2007); La voz en bandolera (2008); Tener lo que se tiene, Poesía reunida (AH, 2009); Variaciones de la luz (2012); Zavalla con Z (memorias, 2012), Pasos de baile (AH, 2014) y Fuerte como la muerte es el amor (2018).
María Laura Decésare nació en Rufino, provincia de Santa Fe, Argentina, en 1969. Estudió Ciencias de la Comunicación y es Técnica Superior en la Corrección de Textos. Publicó los libros de poemas: La letra muda (Ediciones del Dock, 2010); Vida de gatos (Ediciones del Dock, 2012 – reeditado en 2015); Somos lo que damos (Ediciones del Dock, 2015) y La hija menor (Colección Pez Náufrago, Ediciones del Dock, 2017). Integra la antología Décima Convergencia Internacional de poemas “JUNÍNPAÍS2011” (Ediciones de las tres lagunas, 2012). Administra el blog: La letra muda: http://mldecesare.blogspot.com.ar
Imágenes: cortesía María Laura Decésare
by Claudio Medin | 18 \18\America/Argentina/Buenos_Aires octubre \18\America/Argentina/Buenos_Aires 2018 | Poesía
Compartimos siete poemas de Boca que la noche abre, antología de la gran poeta tucumana Leonor García Hernando que acaba de ser publicada por El suri porfiado (2018), con selección y prólogo de Juano Villafañe.
EXISTO
Yo existo aún ante el miedo
golpeteando cascabeles de verano.
Yo existo.
Que el mármol resguarde
mis blasones de harapo,
porque transcurro.
Mi canto entrelaza jirones de asfalto
y estoy, o me voy,
o me quedo, o naufrago.
La lámpara hilvana cansancio de luz
en su gesto callado.
Quedo atrapada en tus ojos maduros y blandos.
Recorro la medular tristeza
de tus calles noctámbulas
y el viento es un mito desnudo
que rasguña apenas
la desolada piel de los faros.
Mi vida de hojaldre está quieta.
Mi cabeza de pájaros nocturnos
se deja caer, se derrumba.
Se abandonan mis manos
a su mudo destino de símbolos.
Pero yo sé que existo.
Aún ante el horario repetido
de los atardeceres mundanales y tiesos,
contagio un latigazo oscuro,
un rasgo gastado,
la impotencia brutal de mi destierro.
(de Mudanzas)
*
PUEDO RECORDAR: había un país donde
bailábamos y brindábamos con nuestros amigos
Asfixia sobre asfixia.
Sol sobre sol.
Y este inmenso país que nos abarca.
Un día nos descubrimos lamidos,
abandonados. (húmedos y vírgenes).
Sabemos que hay borracheras
que sólo nos pertenecen a nosotros,
que son nuestras aliadas;
que por ellas salimos a pelear.
Asfixia sobre asfixia.
Sol sobre sol.
Un día sabemos que no nos quedan ojos;
que las novias
dejaron sus ojos
detrás de las ventanas.
Después la noche suelta sus perros oscuros
hasta dejar la tierra trémula,
sin que podamos abrigarla.
Asfixia sobre asfixia;
el miedo es una piel distinta
que nos enorgullece.
Tenemos miedo
y nos alzamos abrazados y llorosos
a luchar
como una sola piel;
sol sobre sol;
hasta desnudarnos,
y hallarnos enteros a pesar de todo.
El monstruoso corazón de las tormentas
no se atreve a marcharse todavía.
Atraganta el pequeño país que contenemos.
Por eso vamos a empujar fogatas,
vamos a levantar la tierra
como un solo alarido;
vamos a quedarnos
creciendo desde la montaña,
acechando desde las mareas;
hasta sofocarlo.
(Y tanto nos arrimamos al fondo del viento
que tiembla entre nuestras piernas.
Y tanto gritamos en su vientre nudoso).
Sol sobre sol,
mis amigos bailarán
y brindarán por nosotros.
Luego,
quizás, bajen flores de la montaña
para que las mire.
(de Mudanzas)
*
Nadie quiere a nadie. Sólo sombras líquidas se mueven en el aire sucio.
La pasión es la altura y la enfermedad.
El cómico ha dejado su copa en la baranda peligrosa. La noche es arqueada como un pétalo sobre las ventanas iluminadas.
La noche es de estrellas carnívoras.
Qué amor nos tocará la frente ácida? Las paredes son desdichadas y con musgo en el hotel donde persisto la fiebre es alta como una adolescente con las ropas azules y mojadas.
Con un alfiler podría atrapar esa mariposa; se desliza en la luz del foco que cae como una lágrima entre la pestaña de los cables.
Con un alfiler insistiría en su corazón.
(de La enagua colgada de un clavo en la pared)
*
He tenido el terror de los bichos humildes en la tormenta. Me mortificó la duda. Me mortificaron los grandes helechos ponzoñosos, los ojos de las modistas, las palabras habladas en la boca de mi madre.
La duda comió de mi corazón como un chino inclinado sobre su arroz cocido.
El deseo vino con un peso de barco que divide las aguas y termina siendo sólo veneno blanco cae en gotas de un raro espesor.
La boca agrandada por el deseo como por trazos de carmín y los ojos agrandados por la lectura.
Eso es todo.
(de La enagua colgada de un clavo en la pared)
*
Años
He perdido. Hemos perdido y llorado al fondo de los gallineros.
No hay más consuelo que estas plumas, estas aves de corral mirándonos compasivas.
(de La enagua colgada de un clavo en la pared)
*
Traición
traición en esta alcoba, en esta patria.
Sólo un verso hay en mí
un ciervo que huye, herido por los muertos.
Un poema es un instante de lucidez, de fascinación ante la historia.
Hay pisadas en el monte.
No he muerto yo y entre pisadas, estoy aquí escribiendo por azar.
(de Negras ropas de mujer)
*
y ella dijo: __sueño y desorden. La noche me da estos frutos porosos.
No me quejo del azar.
No me quejo del llanto de los animales atados,
ni del hambre de la noche que come los objetos y los hace carne de su oscuridad
y ella dijo: __se supone que hay algo pesado en mi corazón.
Mis piernas son blancas, sin solear y de una pereza que es la turbia apariencia de la sangre.
Se me supone iluminada de frialdad y de astucia;
en el desorden pero estéril,
acabada por un aprendiz que hizo lo que pudo.
(de Tangos del orfelinato / Tangos del asesinato)
Leonor García Hernando nació en Tucumán en 1955 y murió en 2001 en la ciudad de Buenos Aires, producto de un cáncer, dos semanas antes de la publicación de su último poemario. Poeta de culto, formó parte del “Taller Literario Mario Jorge de Lellis” y del consejo de redacción de la revista Mascaró. Publicó Mudanzas (Ediciones del Taller Literario Mario Jorge De Lellis, 1974), Negras ropas de mujer (Colección de Poesía Mascaró, 1987), La enagua cuelga de un clavo en la pared (Último Reino, 1993), Tangos del orfelinato / Tangos del asesinato (Colección de Poesía Mascaró, 1999) y El cansancio de los materiales (Colección de Poesía Mascaró, 2001).
Fotografía de Leonor García Hernando: Carlos Romero.
by Claudio Medin | 18 \18\America/Argentina/Buenos_Aires octubre \18\America/Argentina/Buenos_Aires 2018 | Poesía
Compartimos un fragmento de Cruzar el desierto (Colectivo Semilla, 2017), último libro del poeta y escritor de Bahía Blanca Nicolás Guglielmetti.
Remeras que digan:
“Yo soy mi propio aparato”
Pensar que en donde ahora yace el monumento
a Bernardino Rivadavia allá por el 40´
ponían una fonola que pasaba música
para que la gente se disperse entre los pastos.
El colorado Martinez murió hace una década.
Se vino de Chile y disfrutó las oportunidades
que en la Argentina daba el general Perón.
Dedicó toda su vida a manejar cuadrillas de zanjeros.
Como herencia me dejó un tesoro de objetos que otras personas
por algún motivo querían ocultar.
No recuerdo cuál es la que se sienta en la falda
y cuál la que recibe la caricia procaz.
A veces lo mejor del arte de esta época
está en las redes sociales.
Alguien tira un poco de galletitas
cerca de las tanzas
para comprobar que hay vida y ver
borbollones
como cuando hay pique.
Esa ilusión es lo que los mantiene vivos.
Anoche nos emborrachamos con Ana.
Cuando desperté en la tele daban Terminator.
El futuro padre de John Connor se arrastraba
entre cadáveres de exterminadores.
Después se despierta y está junto a Saha
en lo que aparentemente es un futuro mejor.
Para que el ruido del pez agonizante
no altere nuestra percepción de bienestar
meto los dedos en las agallas y giro el cuello.
“En la cabeza está concentrado el sabor de la vida”
me explican los peruanos.
Los que militan como los que están felices
no tienen tiempo para escribir. Sabélo.
Leo revistas en la tempestad.
A las 0:50 por la rotonda del Cholo:
mitad escarcha, mitad intuición.
Puse una etiqueta. Perdí.
Tipos que están comiendo
y ponen estoy comiendo.
Gente
que llama a Panorama
o vota a Gay.
Al lado de mi casa
estuvo comiendo Menem
cuando decir Menen
no estaba prohibido.
En una de sus dos o tres visitas
en que lo arrastraron a la ría local
a pescar tiburones.
No es boleto, lo juro.
Dicen que se sentó en el tablón
que arman todos los jueves
en el taller del Gallego
para comer asado y que los custodios
probaron antes su comida.
Esto podría ser el comienzo de una novela
si yo no fuera un tipo que asiste a un taller de poesía.
El lunes después de mañana
voy a confesar todo lo que pienso.
Acá uno antes cargaba a pala los barcos.
Rio, acomodo un discurso rebotante
con mucha condescendencia mientras cierro una bolsa
con pescadilla de la cual voy a negar el origen.
Esto es como el amor.
Nicolás Guglielmetti nació en 1981 en Bahía Blanca. Cursó estudios de letras en la UNS y formó parte de Vox Ruta 33 y EAPP (Escuela Argentina de Producción Poética), ambos programas destinados a la formación de escritores emergentes. En 2008 fundó el periódico Ático, del cual fue director hasta 2009. Ese mismo año fundó Nexo, proyecto cultural bahiense que comanda hasta estos días y oscila entre el papel, la web, el formato radio e incursiones audiovisuales (http://agenda.nexodeluxe.com.ar/). En poesía publicó: Cesar Palace, (Semilla, 2009); Tres Dedos, (Niña Bonita, España, 2011), La adolescencia del bostezo, (Letras de Cartón, Chile, 2012), Bella Vista, (Vox, 2015), Cruzar el desierto, (Colectivo Semilla, 2017). En narrativa: Fisher y los refugiados, (17Grises, 2016). Los desquiciados es su segunda novela.
by Claudio Medin | 17 \17\America/Argentina/Buenos_Aires octubre \17\America/Argentina/Buenos_Aires 2018 | Poesía
Compartimos diez poemas del poeta marroquí Abdellatif Laâbi, de su libro Los frutos del cuerpo (2003 / Alción, 2012), traducido por Leandro Manuel Calle: «Un testimonio insoslayable de la delicadeza del amor y el erotismo. El cuerpo se vuelve poesía. Poesía que no esquiva la realidad del mundo, sino que la asume y la supera por el sutil camino de la belleza» (L. Calle).
Les lèvres en fleurs
abeilles gourmandes
gonflées de suc
De la fleur
ou de l’abeille
qui butine l’autre?
Labios en flor
abejas golosas
hinchadas de jugo
¿Es la flor
o la abeja
quien liba?
*
Ce collier
qui résiste
à l’entière nudité
et trace
une vague frontière
entre le licite
et l’illicite
Ese collar
que resiste
a la completa desnudez
y traza
una vaga frontera
entre lo lícito
y lo ilícito
*
Des genoux aussi lustrés
refléteraient la lune
en sa naissance
Ils décrètent
la fin du ramadan
alors qu’il vient d’être annoncé
Rodillas así lustradas
reflejarían la luna
cuando nace
Ellas decretan
el fin del ramadán
cuando acaba de ser anunciado
*
Tant de grâces
Les yeux
ne suffisent pas
au regard
Tanta gracia
Los ojos
no bastan
a la mirada
*
Je n’imagine rien
Je n’invente rien
Je crois sur-le-champ
Je vois et touche
l’objet de ma croyance
ce divin pubis
No imagino nada
No invento nada
Creo sobre la marcha
Veo y toco
el objeto de mi creencia
ese pubis divino
*
Arbre de chair
savant de volupté
Il s’étire
vers la cime
et l’abîme
Coupe l’infini
en deux
Árbol de carne
sabio en placer
Se estira
hacia la cima
y el abismo
Corta en dos
al infinito
*
Le désir
ne se déclare
ni ne se commente
Il brûle
et se propage
ou meurt
en silence
El deseo
no se declara
ni se comenta
Arde
y se propaga
o muere
en silencio
*
Seule la langue
reconnaît
cette eau douée de mémoire
que nous échangeons
pour nous donner encore plus soif
Solo la lengua
reconoce
ese agua provista de memoria
que intercambiamos
para darnos todavía más sed
*
Nous avons tout le temps
pour peindre cette toile
et nous en revêtir
Sculpter cette idole
et la manger
Écrire ce poème
et le brûler
Tenemos todo el tiempo
para pintar esta tela
y revestirnos con ella
Esculpir este ídolo
y devorarlo
Escribir este poema
y quemarlo
*
Le lit des amants
tourne
autour du soleil
en pleine nuit
La cama de los amantes
gira
alrededor del sol
en plena noche
Abdellatif Laâbi, nació en 1942 en la ciudad de Fès, Marruecos. En 1963 participa en la creación del Teatro Universitario marroquí y en 1967 funda, junto a otros compañeros, la revista Souffles, un hito fundamental en la vida cultural de Marruecos. La revista fue prohibida en 1971 y Abdellatif Laâbi fue detenido, torturado y condenado a diez años de prisión por su oposición intelectual al régimen. Hacia 1979 es liberado y se exilia en Francia en el año 1985. Desde entonces, vive (con Marruecos en el corazón) en las afueras de París. Recibió en 1979 el Premio Internacional de Poesía, concedido por la Asociación de las Artes de Rotterdam; en 2009 el premio Goncourt de poesía y el Grand Prix de la francophonie de l’Académie française en 2011.
En Argentina tiene publicados por Alción Editora y con traducción de Leandro Calle Los frutos del cuerpo (2012) y Antología poética (2015).
***
Leandro Calle (Zárate, 1969). Poeta, traductor y docente universitario. Reside en Córdoba (Argentina). Sus últimos libros de poesía son: entonces (Alción Editora, 2010). blasfemo (Alción Editora, 2013), elijo (Alción Editora, 2017) y país (Alción Editora, 2018).Cuatro de sus libros fueron traducidos al francés por Yves Roullière bajo el título: Une lumière venue du fleuve et autres poèmes (Ediciones Atopia, 2016 y Recours au poème, 2015). Como traductor ha traducido a Guy de Maupassant, y a diversos poetas francófonos. Dirige para Alción Editora la Biblioteca de autores y temas marroquíes.
