Programación de mayo (2017) del Espacio Literario del CCC

Programación de mayo (2017) del Espacio Literario del CCC

Nuestro Espacio Literario. Protagonistas, lugares, fechas y horarios de todas las actividades, con entrada libre y gratuita, que se realizarán durante el mes de mayo en el Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini (Av. Corrientes 1543, Ciudad de Buenos Aires)

Literatura cubana en el CCC. Martes 2 de mayo.

18:30 hs Literatura cubana hoy. Temas y lenguajes predominantes. Presentación del libro que contiene la obra ganadora y menciones del XV Concurso iberoamericano de Cuento Julio Cortázar, entre otras publicaciones recientes. Coordina: Basilia Papastamatíu. Sala Jacobo Laks (3° piso)

20 hs Régimen de afectos, de Nara Mansur. Presentación del libro de poesía con música en vivo. Participan la autora y los músicos Marian Dames y Guillermo Esborraz. Presentan: Basilia Papastamatíu, Juano Villafañe y Carlos Aldazábal. Sala Osvaldo Pugliese (PB) 

 

Dramaturgias posibles. El teatro pensado desde la literatura. El jueves 11 de mayo el entrevistados será César Brié. Coordina Nara Mansur. Sala Meyer Dubrovsky (3° piso), 19 hs.

 

Intervenciones críticas. El segundo viernes de cada mes, la realidad es pensada desde la literatura. El 12 de mayo, Gilda Manso, Giselle Aronson y Guillermo Naveira. Coordina Natalia Crespo Sala Jacobo Laks (3° piso), 19 hs.

 

Ficciones. Los nuevos narradores comparten su producción. El jueves 18 de mayo, Carolina Bruck, Alejandra Kamiya y Roberto Montaña. Coordina Maumy González. Sala Jacobo Laks (3º piso), 19 hs.

 

Las raras circunstancias. El último martes de cada mes la poesía visita el CCC. El 30 de mayo Héctor Urruspuru, Javier Roldán y Santiago Almejeiras, junto a Cecilia Méndez. Coordinan: Marina Cavalletti, Luciana Coronado y Romina Dziovenas. Sala Osvaldo Pugliese (PB), 19 hs.

 

Foros del Espacio Literario Juan L. Ortiz en la SADE. El viernes 26 de mayo, Poesía visual y experimental. Participan Rodolfo Alonso, Hilda Paz, Fabio Doctorovich, Luis Pazos y Claudio Mangifesta. Casa Lugones (SADE) Uruguay 1371, 19 hs. Coordinan: Juano Villafañe y Santiago Alonso.

Las Ruinas Circulares, Pinocchio y el Malbec

Las Ruinas Circulares, Pinocchio y el Malbec

Una reflexión de Roberto Montaña

Mucho se dijo y se dirá sobre la complejidad de la literatura de Jorge Luis Borges. Su (mala) fama  se fundamenta sobre todo en un puñado de cuentos cortos que constituyen lo medular de su obra literaria.  Es cierto que en Ficciones (1944), Artificios (1944), y El Aleph (1949) , y también en algunos poemas ( Argumentum Ornithologicum) o incluso en ensayos (Historia de la Eternidad),  se alude a una problemática propia de la filosofía clásica. En ellos abundan las referencias a la estructura de la realidad (La Lotería de Babilonia), el sentido del Universo (El Aleph), el infinito (La biblioteca de Babel) o la inmortalidad (El inmortal). Sin embargo nunca hay que olvidar que Borges antes que nada es un escritor y su curiosidad lo acerca a la filosofía como supo acercarlo a los mitos nórdicos o a los arrabales porteños. Basta recordar su opinión sobre la metafísica resumida en una frase de Tlön, Uqbar, Orbis Tertius“es una rama de la literatura fantástica”. Mas allá que la aseveración ponga los pelos de punta a los académicos, lo cierto es que Borges nunca creyó que en las indagaciones de la filosofía esté en juego verdad alguna, ni siquiera que exista esa verdad. Es un escéptico absoluto y los grandes sistemas que los filósofos idearon a lo largo de la historia no lo seducen por su capacidad de explicar la realidad, sino por su belleza. Tal pensamiento queda expuesto con toda claridad en su admiración por Spinoza, una admiración que no solo es de orden intelectual: a Borges lo seduce la pasión, el empecinamiento y la tozudez de este “judío que labra un arduo cristal: el infinito”.  Ahora en una de sus conferencias lo deja bien en claro: “Yo he tratado a mi modo de ser spinozista pero no he logrado serlo”. O sea, muy lindo el more geométrico, pero ni a palos me creo ese cuento del panteísmo.

La pregunta que deberíamos hacernos aquí es por qué si Borges no cree en la filosofía,  los filósofos (o sus sucedáneos) se empecinan en hacernos creer lo contrario. Se lo ha interpretado hasta el cansancio para abonar las más extravagantes teorías y desde los ámbitos más disímiles que nos podamos imaginar. Parece que Borges diera para todo… a tal punto que no me puedo aguantar las ganas de interpretar aquí mismo uno de sus mejores cuentos: Las Ruinas Circulares. El argumento es simple, para decirlo de alguna manera, de literatura infantil (Por algo empieza con una cita de Lewis Carroll, autor de Alicia en el País de las maravillas): Se trata de un hombre que sueña a otro hombre y tiene la ilusión de darle vida. ¿No se puede acaso leer como una variación de la historia de Gepetto y su Pinocchio?. El hombre (también se lo llama mago), afronta su empresa soñando con “nubes de alumnos” a los que dicta cátedra, para luego quedarse con uno solo, aquél cuyos rasgos le recordaban a él mismo. Pero ese gesto de soberbia, como el de la madrastra de Blancanieves, como el de las hermanas de Cenicienta, lo llevó al fracaso. ¿Qué hizo el mago para corregir su error””Soñó con un corazón que latía…” Como dice mi hijo: ¿No es una ternura?

Pero ahora volvamos a lo nuestro, ¿a qué se debe que se hayan escrito tantos papers, intrincadas monografías, libros enteros dedicados a revelar un punto de vista distinto, único, magistral, a cuál más ingenioso, a cuál más profundo? ¿A qué se debe ese afán de emparentarlo con el budismo, la teoría del eterno retorno, los filósofos presocráticos, o los procesos de creación literaria? Eso no dice nada de Borges, porque Borges no es complejo ni inextricable y el aura que lo rodea no es culpa suya, sino de sus exégetas. Que en Las Ruinas Circulares adjetive “la unánime noche”,  ” los árboles incesantes”, o que el soñador venga de un lugar “donde el zend no está contaminado de griego” o que aluda a las “cosmogonías gnósticas” para explicar la construcción de este “Adán de sueño”, no revela sobre su literatura ninguna otra cosa mas que un enorme talento. Y ese talento antes que fomentar la pluralidad de las interpretaciones lo que busca, y a veces logra de manera genial, es generar un ámbito, un espacio de lectura propio. La verdadera magia, lo absolutamente difícil de conseguir, es crear con dos o tres oraciones un universo único y autónomo, es producir esa sensación de extrañamiento tan típicamente “borgeana”.  Pero ese es un problema del Borges escritor, no nuestro. Nosotros solo tenemos que ocuparnos de leerlo.

Hay algo que es cierto y no podemos pasar por alto. Borges es uno de esos raros escritores que ha “creado” un tipo peculiar de lector, un lector que suele caer en los mismos vicios que el lector de policiales, es decir, perspicaz, desconfiado, que busca en el texto señales que le revelen la trama no ya de un crimen, sino de una idea filosófica. Es el tipo de lector que ha impregnado a la obra de Borges de una pátina de aristocracia exclusiva y excluyente. Y ese sí es nuestro problema, y no el de Borges. Porque nos vienen corriendo con el ancho falso de la intelectualidad desde que lo citan en las universidades o lo nombran en conversaciones pretenciosas. Por eso lo que recomendamos es relajarse y disfrutar, como si cada uno de sus cuentos se pudiesen saborear como un buen Malbec: ¿Que tiene sabor a “frutos del bosque”? ¿Que presenta “notas de pimienta” y “un toque de madera”? ¡Dejate de joder y servíme otra copa!

roberto-montana-bnRoberto Montaña nació en Montevideo en 1963 y vive en Argentina desde 1974. Es licenciado en Filosofía (UBA). Recibió premios y distinciones; entre otros, el de la Fundación Amalia Lacroze Fortabat y el VIII Concurso Nacional de Narrativa Macedonio Fernández. Sus cuentos han sido publicados en varias antologías. Coordina el taller literario de la Biblioteca Victoria Ocampo de Ranelagh. Su primera novela, Washington (2014), recibió mención en el Fondo Nacional de las Artes. Los otros hijos ( 2016) es su último libro publicado.
Programación de mayo (2017) del Espacio Literario del CCC

Épicas Bastardas (fragmentos)

Poesía antropológica. Poesía testimonial. Las voces de las mujeres indígenas de Nuestra América en la mirada del poeta Álvaro Urrutia (Villalonga, Argentina, 1982)

 

Poema de Natividad

I

mucho santos hay allá

acá en la iglesia no hay muchos

pero en boliviamuuuuucho santos

llena la iglesia   está

yo vine en el ochentaitres

pero   siempre era que yo me iba

venía a la caña a tucumán

despuésvenía a la uva de mendoza

a salta veníamos a cosechar tabaco…

 

alguien venía y te decía

       en tales lugares se está ganando bien

y todos se iban para allá y así…

 

II

mamá vivía en ledesma de donde el azúcar

se enfermó    no sé qué es lo que tenía

le dolía acá

donde es los riñones

en seis meses se murió    nomás

cuarenta y tres años tenía

antes los doctores no eran tan profesionales

antes no había los análisis

yo nunca escuchaba            nunca sabía de los análisis

 

III

ahora   en sucre   me hicieron la tomografía

acá no  no me hicieron lo que es  nada

apenas    me dieron los calmantitos

me llevaron a bahía   a mí no me dijo el doctor

parece que le dijo al ambulenciero

que no era nada

hasta que fui a bolivia

me curaron con un poco de yuyo

me hicieron un poco de vapor

un naturista me bañó con eso

 

alguien venía y te decía

       en tales lugares se está ganando bien

y todos se iban para allá y así…

 

IV

en enero me fui

digo me voy    todo el dinero junté y me fui

 

me mira y me dice    qué tenés

me duele me duele me duele y no doy más

no   me dice        pero  vos te agarró una vez ese relámpago

me acuerdo que me había agarrado un relámpago

en el campo

seguro que me cayó

porque viste que cuando te caye

qué sé yo si es cierto

si no te vio nadie     te forma también eso

cuando te ve alguien morís

no te tiene que ver nadie

ni siquiera el pajarito te tiene que ver

yo me acuerdo   fue a las once de la mañana

teníamos mucha cabra nosotros

fui a arrear las cabras

cuando yo me levanté de  ahííí eran las tres cuatro de la tarde

entonces     según ellos

capaz que has estado muerta esas hora

 

me curo   con secreto nomás

me  curo así

con los remedios  mucho vapor también

con puro yuyo nomás todo yuyo de campo nomás

y con eeeso se me fue

entonces           qué va a saber el doctor sino era eso

 

alguien venía y te decía

       en tales lugares se está ganando bien

y todos se iban para allá y así…

 

V

eeera de no recordar

era    dolor     dolor total

ahora me duele un poco   nomás

pero  debe ser por las yagas

ninguno de mis hijos tiene

acá no había nadddanaddda de trabajo

en bahía me agarró   la vinchuca me picó

no tiene ninguno   de ellos

a no ser que lo haya picado cuando los llevé al horno conmigo

 

alguien venía y te decía

en tales lugares se está ganando bien

y todos se iban para allá y así

 

VI

yo vine a ledesma después vine a salta después a jujuy

después vine a buenos aires   ahí hice frutillas

con los chicos vine

mi marido estaba en mendoza

siempre estuve sola

 

vine con un conocido    le escondía la panza

porque    no iba a dar trabajo

me le escondía un poco con los chicos

nueve surcos trabajamos de frutilla

tenes que desyuyar regar y cosechar  también

el treinta por ciento te dan a vos

de cien cajas treinta son para mí

le embalé y todo       el treinta por ciento nomás

 

VII

estábamos en una finca

          alguien venía y te decía

       en tales lugares se está ganando bien

y todos se iban para allá y así sucesivamente

y me voy y me voy me voy

 

VIII

mi hijos nacieron acá   allá en jujuy

el mayor    mi hermana me ayudó

así tenés que tener             así

y ahí lo tuve

yo vi como lo hizo al bebé

después      yo me preparaba

no quiero que me vea nadie   viste

agarro       caliento mucha agua

ahí  porque yo ya siento que me duele me duele

y todo el día estoy andando

estoy     andando

me tomo así  manzanilla

manzanilla me tomo siempre

y con mentisan

viste    ayuda mucho el mentisan

yo me lo paso tantotanto

y camino y camino

y uno ya sabe cuándo va a nacer

me sujeto a esa silla   así de rodillas

tiendo ahí una camita para el bebé

y ahí cae el bebé

después yo me levanto    ahí

corto el ombligo

hay que atarle el cordón   aquí   al dedito

enseguida  sino se vuelve

le desinfecto con alcohol

le baño con agua tibias

después me baño  yo    porque te quedas débil

 

alguien venía y te decía

       en tales lugares se está ganando bien

y todos se iban para allá y así…

 

IX

así lo hacía mamá

vayan afuera   hasta que lloraba el bebé

no veíamos una gota de sangre ni nada

en el hospital te retan

igual yo la quería tener acá  a la más chica

le digo a mi marido   sacá los chicos afuera

 

tenía mucho paño en la cara

más manchada estaba

durante el embarazo

mucho trabajo siempre           el sol te quema

entonce

cuando vos tenés en la casa

vos te lo podes curar     con la misma sangre

en el hospital te retan

con la misma sangre del bebé    la placenta

te curás con todo eso

al mes no tenés nada

 

X

con la más chica

no me limpié nada

como ocho meses estuve

con la cara toda manchada

a mi marido no le importaba   nada

a pedro luro me fui al hospital

yo fui ese día a trabajar al campo

se me cortó

llegué con mucho dolor

el tema es que yo no tenía fuerza

no tenía valor parecía

me sentí incapaz     sentí que no lo iba a tener

se me pasó el dolor

justo entró mi cuñada y me asustéayy

mi mamá decía siempre

que no vaya nadie porque se le va el dolor   decía

y así parece que es

se me fue la contracción   hasta el día siguiente

 

alguien venía y te decía

       en tales lugares se está ganando bien

y todos se iban para allá y así

 

XI

tuve cinco   uno murió en mendoza

lo tengo allá

no sé   pasa que yo sufrí mucho en el embarazo

dicen    que hay que ser feliz en el embarazo

todos los embarazos tuve triste

él me embarazaba y se iba me embarazaba y se iba

 

alguien venía y te decía

       en tales lugares se está ganando bien

y todos se iban para allá y así

 

12189425_1110583715619615_6277983636983058244_oÁlvaro Urrutia (Villalonga, Patagones, provincia de Buenos Aires, Argentina). Estudio Filosofía en la ciudad de Bahía Blanca. Edito dos libros de poesía: nadeando (2005) y con tierra en los ojos (2013).  Publico ensayos, reseñas y artículos sobre poesía, filosofía, pintura, danza y política en diferentes revistas, diarios y  medios digitales del país.  Actualmente divide sus días entre Bahía Blanca, donde coordina un ciclo de lecturas (Cuatro de Copas) y un taller literario (club Sixto Laspiur), además de realizar actividades literarias (Centro Cultural Pez Dorado); y Villalonga, donde se desempeña como profesor rural.

Poesía del Noroeste Argentino: sincretismo universal

Poesía del Noroeste Argentino: sincretismo universal

Una lectura sobre la poesía del Noroeste argentino a partir de dos antologías publicadas por el Fondo Nacional de las Artes

Mi sabiduría viene de esta tierra

Una reunión de jóvenes. Ocurrió en Salta a mediados del 2008. Una guitarra circulando por el hall de un hotel, y la mirada puesta en los intérpretes: catamarqueños, santiagueños, tucumanos, salteños, jujeños, todos hermanados de repente por una cancionística en común: la del cancionero folclórico. Por ahí sonaba el “Cuchi”, acompañado por Manuel J. Castilla y el “Chivo” Valladares y las “Coplas para la luna”, y Julio Espinoza con “Vidala para mi sombra”, y los Carabajal, a pura chacarera. Y la memoria en versos: poemas de Calvetti, de Raúl Galán, de Raúl Aráoz Anzoategui. Pero también coplas anónimas atravesando el aire. Hacía falta esa noche de guitarra y vino para completar la descripción que había hecho el poeta porteño Javier Adúriz a la tarde, refiriéndose a los nuevos poetas del Noroeste que acababa de antologar Santiago Sylvester para el Fondo Nacional de las Artes (2008).

Así, a la opinión de Adúriz de una generación atravesada por la globalización, internet, el rock y las nuevas tecnologías, la identidad norteña le contestó esa noche con dos rasgos desconocidos para poetas jóvenes de otras regiones: la capacidad de memorizar textos propios y ajenos, y la ductilidad para remitir la poesía al canto, más allá de las experimentaciones formales y vanguardistas.

Esto que ocurre ahora, con la última generación de poetas del NOA es, sin embargo, un gesto que ha marcado diferencial y positivamente la región poética, desde sus remotos orígenes en la copla española y anónima, mixturada con la escala tritónica de la baguala indígena (Juárez Aldazábal, 2009). Y en contra de lo que se podría suponer, la poesía del NOA se destaca por esa capacidad de elaborar lo propio en el sincretismo: ya, en pleno auge del modernismo latinoamericano, la región había anticipado esa avanzada de América sobre España (especialmente en la figura de Rubén Darío) con la poesía del salteño Joaquín Castellanos (1861-1932), romántico en sus formas pero, sin embargo, permeable a la influencia del gran modernista argentino, Leopoldo Lugones. Su poema, de tono moral, titulado originalmente “El borracho”, para luego convertirse en “El temulento”, ingresó en el sistema escolar argentino memorizado por generaciones de jóvenes en todo el país (Castellanos, 2000).

Pero así como Castellanos permeó la región al movimiento modernista desde su romanticismo, el NOA, gracias al santiagueño Bernardo Canal Feijóo (1897-1982), ingresó tempranamente a las formas vanguardistas del género. Su Penúltimo poema del fútbol, publicado en su provincia natal en 1924, fue el gesto pionero y fundacional que anticipó una de las capacidades más significativas de la región poética: incorporar tempranamente las novedades de la época sin perder, sin embargo, la matriz de la cultura local: su temprano vínculo con el martinfierrismo porteño posibilitó su acercamiento al poeta peruano José Parra del Riego, precursor de la poesía del fútbol en el Continente. Pero su preocupación por involucrarse en la vida futbolística de su provincia, fue lo que terminó dándole forma al poemario (Juárez Aldazábal, 2007). Del mismo modo, el catamarqueño Luis Franco (1898-1988) desarrolló una poética al modo de Neruda, en simultáneo con el gran chileno.

Otro ejemplo significativo en este delicado equilibro entre lo propio y lo ajeno, que fue delimitando la identidad poética de la Región, lo dio, sin embargo, otro santiagueño: el gran Homero Manzi (1907-1951), capaz de construir una identidad anfibia entre el NOA y la Ciudad Puerto que anticipó, en pleno auge del género tango a nivel mundial, el desembarco de las músicas (y también las poéticas) de las provincias del Norte en el panorama cultural argentino, desembarco que continuarían el también santiagueño Andrés Chazarreta, junto al tucumano adoptivo Atahualpa Yupanqui, y todo el aluvión salteño que consolidaría al género folclórico en la industria discográfica de las décadas del 40 y 50 (Juárez Aldazábal 2009).

Es importante señalar que este fenómeno musical, de fuerte incidencia nacional y, posteriormente, latinoamericana, tuvo su contracara poética en la fundación oficial de la Región que hizo el grupo de poetas (aunque había artistas de otras disciplinas) nucleados alrededor del jujeño Raúl Galán (1913-1963), y que, manifiesto mediante, se autodenominó “La Carpa”.

El manifiesto de La Carpa, fechado en 1944, redactado por Galán y suscripto por, entre otros, Manuel J. Castilla (Salta), María Adela Agudo (Santiago del Estero), María Elvira Juárez (Tucumán), y Raúl Aráoz Anzoátegui (Salta), significó una fuerte consolidación hacia lo propio, escapando, sin embargo, a las pretensiones puristas de los folclorólogos. Anticipando otros gestos regionales, el NOA poético se reinventó a sí mismo apoyándose en esa tradición de sincretismo que significaba deglutir la cultura universal en términos locales (Parfeniuk, 1990).

Fue esta generación, la llamada “generación poética del 40”, la que consolidó y tendió el puente hacia la cancionística folclórica, siendo Manuel J. Castilla (1918-1980) el poeta mayor en este acercamiento entre poesía y música, sin desmerecer los aportes de Jaime Dávalos (Salta, 1921-1981), Miguel Angel Pérez (Catamarca, 1930) o el propio Raúl Galán, entre otros memorables y extraordinarios creadores.

Lo que sorprende, ya en pleno siglo XXI, es que esa tradición se haya mantenido incólume, como lo demostró aquella reunión de jóvenes poetas en Salta donde la identidad cultural, más allá de las diferencias estilísticas y las particularidades de cada una de las poéticas, se manifestó en la capacidad de decir poemas de memoria, o en la predisposición al canto.

Es difícil saber si Javier Adúriz cambió su versión homologante entre poetas jóvenes del NOA y poetas jóvenes de cualquier otra región del País. Probablemente no, porque Adúriz no participó de esa guitarreada. Pero para los poetas que participamos fue una marca de identidad indeleble que se manifestó en forma espontánea. La práctica de la memoria. La práctica del canto.

“Mi sabiduría viene de esta tierra”, escribió alguna vez Manuel J. Castilla, pensando en un eslogan para la Universidad Nacional de Salta. Esa frase sirve para pensar la originalidad de la poesía del NOA frente a las poéticas de otras regiones: habla de un modo de invocar el pasado (incluso el más arcaico: el de la naturaleza) en el presente, y de ese modo poder proyectarlo hacia el futuro.

Gracias al trabajo responsable y desinteresado del poeta salteño Santiago Sylvester, los nuevos poetas del NOA nos descubrimos, pero en ese descubrimiento también trajimos a luz las voces de nuestros mayores, resucitando en nuevas formas, formas capaces de mantener viva esa capacidad de sincretismo que habla de una cultura inteligente y abierta, que logra sostener su identidad sin cerrarse a la época ni al mundo.

Las antologías

Justamente, Santiago Sylvester es el responsable de dos libros significativos a la hora de pensar el desarrollo poético de la Región: Poesía del Noroeste Argentino Siglo XX y Poesía Joven del Noroeste Argentino, dos antologías editadas por el Fondo Nacional de las Artes en 2003 y en 2008, respectivamente.

El recorrido que hace el antólogo por el siglo XX del NOA parte del poeta tucumano Mario Bravo (1882-1944), cerrando con el  salteño Carlos Jesús Maita (1966), en un recorrido atinado que muestra 84 nombres, algunos tan significativos como los que he mencionado antes (Castilla, Canal Feijóo, María Elvira Juárez -1915/2009-, María Adela Agudo -1912/1952-, Raúl Aráoz Anzoátegui -1923-, Jaime Dávalos, Homero Manzi, Luis Franco), pero también nombres relevantes como Nicandro Pereyra (1914-2001), Holver Martínez Borelli (1930-1978), Jacobo Regen (1935), Leopoldo Castilla (1947), o los riojanos Francisco Squeo Acuña (1938-2006) y Lucía Carmona (1946). 84 nombres que hablan de un siglo en el que la Región consolidó su identidad, con grupos de poetas como el ya citado de La Carpa (1944), con sus antecedentes en La Brasa santiagueña (1925) y sus continuaciones en la riojana Calíbar (1953) y la jujeña Tarja (1955), donde destacaban los nombres de Mario Busignani (1908-1990), Jorge Calvetti (1916-2002), Néstor Groppa (1928) y Andrés Fidalgo (1919-2008), todos incluidos en la antología (Sylvester, 2003).

Entre el siglo XX y el siglo XXI la Región perdió a La Rioja. Lo explica Sylvester en el prólogo a la Poesía Joven del Noroeste Argentino: “En esta selección no está incluida La Rioja, que siempre fue considerada parte del Noroeste: la razón se debe a que esta provincia ha resuelto integrarse a la región del Nuevo Cuyo; desde entonces ha pasado el tiempo, y el tiempo produce sus efectos. Uno de ellos es que en la zona cuyana, según información que me ha llegado, se están gestando antologías regionales, y en ellas se considerará a la provincia de La Rioja: evito, por lo tanto, una posible superposición” (Sylvester, 2008: 9). Este criterio de selección significó que en aquella guitarreada, mencionada en el apartado anterior, no haya estado ningún riojano, lo que nos privó, seguramente, de escuchar alguna canción con el ritmo de la chaya riojana, probablemnte con letra del poeta Héctor David Gatica (1935), incluido en la antología del siglo XX.

Así, los poetas del siglo XXI antologados, nacidos, en concomitancia o con posterioridad al golpe de estado del 76, somos treinta: la antología se abre con el tucumano Guillermo Siles (1967), y se cierra con otro tucumano, Manuel Martínez (1988).

El dato de la dictadura no es menor. Esto lo explica muy bien el antólogo: “por sus fechas de nacimiento, los poetas que integran esta selección llegaron al mundo en el momento de ese quiebre, de consecuencias no sólo políticas; un cambio tan absoluto que podría decirse que se formaron en un país distinto, casi en otro país, que las generaciones previas” (Sylvester, 2008: 15). Y más adelante hipotetiza: “Pero  lo que sin dudas se lesionó es la continuidad que hasta ese momento había existido; y esta herida se sumó a la paradoja que señalábamos como parte de esta época globalizada: empujó en esa misma dirección para que el acervo propio se diluyera” (Sylvester, 2008:15). Nuevamente la tensión, la discusión entre lo propio y lo ajeno.

Una reunión en Salta

Con la excusa de la antología, la Secretaría de Cultura de Salta invitó a los jóvenes poetas del NOA para presentar el libro. Santiago Sylvester, antólogo y responsable, convocó al poeta Javier Adúriz de Buenos Aires, para que realizara una lectura de las poéticas emergentes.

Esto ocurrió en julio de 2008, y allí nos dimos cita los salteños exiliados (como el que escribe este texto) y locales, tucumanos, santiagueños, y jujeños. Fue un modo de reconocimiento, y también una forma de confirmar y, al mismo tiempo, refutar las hipótesis de los presentadores: lo propio continuaba presente, a pesar de la dictadura y la atmósfera globalizada.

La idea que enunciara alguna vez Beatriz Sarlo, una literatura regional no regionalista (Juárez Aldazábal, 1998), no pudo encontrar mejor ejemplo que esta reunión de poetas. Algunos, como Pablo Dumit (Tucumán), directamente vinculados a la renovación del cancionero folclórico en pleno siglo XXI, otros, como Idilko Valeria Nassr (Jujuy), fusionando la poesía con el microrelato, ese género tan de moda, pero también algunos, como el lírico Guillermo Siles, reflexionando sobre los fenómenos más recientes de la poesía nacional, incluyendo el “realismo atolondrado” del puerto, que tan bien supieron decantar en una versión superadora, que transforma el atolondramiento en humor corrosivo y crítica social, Juan Anselmo Leguizamón (Santiago del Estero), Federico Leguizamón (Jujuy) y Pablo Espinoza (Jujuy).

Y también están las poéticas intertextuales como las de Juan Manuel Díaz Pas (Salta), Agustín Guerrero (Jujuy)  y  Fabián Soberón (Tucumán). Las versiones femeninas de la intimidad, como las que elaboran Eva Gardenal (Santiago del Estero), Melisa Ortiz (Jujuy), Gerladine Palavecino (Salta), Celina Galera (Catamarca), Myriam Leal (Tucumán) y Sylvina Bach (Tucumán). Y las poéticas que remiten a realidades sociales propias, como las que practican Eduardo Atilio Romano (Salta), Mariano Ortiz (Jujuy), Sebastián Nofal (Tucumán) y Darío Villalba (Salta). Todo esto, sin descuidar los refinamientos líricos de Marcelo Ahumada (Catamarca), Eduardo Robino (Salta), Dolores Espeja (Tucumán), Denisse León (Tucumán), César Arrueta (Jujuy), Javier Foguet (Tucumán), Arturo Herrera (Catamarca), Camilo Ramos Gatti (Tucumán), Francisco Avendaño (Santiago del Estero) y el más joven de la muestra, Manuel Martínez, donde el manejo de lo local junto a la incorporación de elementos universales hablan de la vigencia de nuestra tradición sincrética.

Lo cierto es que la mayoría de nosotros nos conocimos en aquella reunión salteña. Y en contra de la idea de un corte completo de la tradición, el cancionero folclórico nos vino a hablar de una pertenencia, de una capacidad de la Región que aún persiste en nuestras poéticas, tanteos por lograr un decir propio en los que nos servimos de la cultura universal para confirmar nuestra pertenencia cultural.

La poesía del NOA, se presenta, de este modo, como una de las tradiciones más ricas de la poesía argentina. Una tradición que se remonta al canto de la copla, y que se ha venido consolidando en obras, en manifiestos, en canciones y poemas que enriquecieron la cultura argentina a lo largo y ancho del siglo XX, y que en pleno siglo XXI continúa diciendo desde su originalidad sincrética.

Y quisiera cerrar con una brevísima antología, a modo de homenaje, de uno de nuestros poetas más representativos, no incluido, por pudor, en ninguna de las dos antologías. Me refiero a Santiago Sylvester (1942). Una brevísima muestra de sincretismo poético, perteneciente al libro El reloj biológico (2007), que sólo podía conjugar un poeta del Norte:

(el enterramiento)

 

ARRIBA, en

la misma cresta, hay piedras mortuorias: muertes

que ya no son nuestras: en círculos: junto al ventisquero que, si se lo sube, concluye

en Chile. Muertos

tal vez ilustres: pero ésta

es tarea de antropólogos que no llegarán, espero, con sus medidas y sus pesas para que

nadie duerma en paz.

 

Eneas

llegó al templo de Cartago y supo que él era el argumento de ese friso: él

combatiendo y

escapando de Troya con la promesa que lo esperaba en la otra punta: el que dijo aquí

también hay lágrimas para la desventura.

 

Bajo estas piedras no está Eneas, aún

contando con lo inactual de todo,

pero puestas en friso narran la memoria de cuantos fueron por aquí, luchando

como él sus guerras, fundando ciudades con sus lágrimas porque cualquiera

ríe o se lamenta con la intervención de un dios.

 

¿Quién puso estas piedras? ¿traídas

o caídas de donde cada una tiene un nombre

y unas fechas? El enterramiento de hombres y palabras comienza siempre así, por el

planteo,

sigue por las historias que se cuentan junto al fuego y

termina con nosotros en círculo espiando para adentro.

¿Cuál es el argumento? ¿De quién se habla aquí, donde sin duda se habla de alguien

que tal vez seamos nosotros,

y todo el argumento sea el que conozco bien

porque es el mío?

 

Las palabras están naciendo siempre; estos muertos

muriendo siempre: y estas piedras

colocadas para llegar a ellas como si hubiera una piedra esperando a cada uno: mudas

de raíz,

y sin embargo hablan de una vida

y otra:

                                      

                                       Una sóla vida tengo

                                       dositas quiero tener,

                                       una pa’ de vez en cuando

                                       otra pa’ permanecer.

 

 

 

Bibliografía

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