by Claudio Medin | 23 \23\America/Argentina/Buenos_Aires junio \23\America/Argentina/Buenos_Aires 2017 | Poesía
Máximo Simpson fue un referente de la poesía argentina y latinoamericana. A poco de su fallecimiento, presentamos tres poemas inéditos junto a algunos otros de su memorable producción.
Mohamed, Isaac
…vuestro holocausto, nuestra catástrofe…
Emile Habibi
“¡Yo soy la víctima!” ¡”No, yo soy
la única víctima!” “Ellos no replicaron:
´’Una víctima no mata a otra”
Mahmoud Darwish
Mohamed, Isaac, yo soy quien los convoca,
soy el gaucho judío, y soy el musulmán,
el afrentado,
el que viene de orillas colmadas de paciencia,
desde antiguas y nuevas sepulturas,
desde Egipto y la Meca,
desde Jerusalén, desde Cracovia.
Vengo desde Sefard,
vengo desde la Rábida y la Alhambra,
vengo desde Treblinka,
vengo de Moisés Ville,
vengo desde aquel niño que aún espera
en un portal de Flores Sud,
temblando,
aquí cerquita de la pampa.
Soy ninguno y soy todos,
y yo les pido ahora
que vengan a mi mesa a conversar,
y les digo que Abraham,
como un hermoso tío nos aguarda.
Vengan a conversar con él, conmigo,
con la lumbre y la muerte para aclarar las cosas.
Y hablemos en familia, sin tapujos:
ya hace mucho que un joven poeta palestino,
judío de Belén,
en la flor de su edad nos dijo a todos,
Amaos los unos a los otros,
y aún otro poeta de este tiempo
clamó tal vez en el desierto:
Devuélveme la herida/
y cúrame el dolor/que te he causado (*)
Mohamed, Isaac,
acabo de poner un mantel blanco
bordado con desdichas,
con hebras de este mundo,
y vengo desde el alma del creyente,
también desde el insomnio del incrédulo,
desde el sótano y la flor tomados por asalto,
y les ofrezco ahora este mate cordial,
esa tisana para curar, si eso es posible,
el incurable mal
del hábitat de todos que es ajeno,
y rescatar el tú de cada yo,
el yo de cada tú,
oh Mohamed, Isaac,
cuñados, primos míos,
muertes mías,
cadáveres amados,
nietos míos que sueñan con Alá,
que escuchan a Yaveh o al arco iris:
siéntense aquí, la mesa está tendida,
y por el este asoma tal vez una guitarra,
asoman unas manos de esplendor,
un doloroso canto de alegría,
y el mate está servido, coterráneos,
parientes de este breve montoncito de polvo
que anhela, que pregunta,
oh paisanos del agua,
vecinos de la dicha inalcanzable,
del paisaje sediento de justicia.
(*) Versos del poeta mexicano José Ángel Leyva
(de Último Aviso, inédito, 2012)
Cuando me vaya
Cuando me vaya de aquí,
cuando me vaya y me quede
para seguir esperando
en la ambigua luz del día;
cuando perdido me apoye
en la puerta sin adentro,
sin número, sin afuera;
tal vez encuentre allá lejos
a la anónima calleja
que antaño un dios habitó.
Cuando me vaya de aquí,
cuando me vaya y me quede,
tal vez descubra la aldaba,
la casa de mi silencio
y el gran río apaciguado,
el que fluye sin fluir
en la quietud del instante
sin fechas ni aniversarios.
Entonces habrá convite
para campanas que abrevan
toda su luz en lo oscuro,
y un epitafio que diga:
Yo me fui y estoy aquí,
tocando el violín sin cuerdas
del día que nunca vino.
Cuando me vaya de aquí,
cuando me vaya y me quede.
(de Último Aviso, inédito, 2016)
Último aviso
Ciudadanos, amigos y clientes,
vengan a ver y crean lo que ven,
aquí están los secretos de la vida
y todo lo demás,
aquí están las señales por unos pocos pesos,
I sell, I sell, I sell,
vengan antes de que todo se acabe,
antes de que cierre el negocio,
pues se está haciendo tarde,
y yo que soy conciencia del más extremo sueño,
seré sólo materia al borde del camino,
y por eso aconsejo, dense prisa,
for sale,
for sale,
for sale.
(de Último Aviso, inédito, 2016)
El rastreador
¿Dónde están las pisadas de mis pasos,
dónde están las miradas que dejé por el aire?
En pos de aquellos rastros
camino tras el puma,
el buitre, la calandria,
pruebo pasto, mastico,
huelo el viento, la brisa,
registro las raíces,
las grietas, los resquicios,
vuelvo atrás, adelante,
giro en torno
del olor a pasado,
a triste antigüedad, a tardes viejas,
convoco desde el sueño las guitarras del mar,
los tambores del tiempo.
¿Quién soy yo entre tinieblas?
Yo soy el rastreador,
el que se busca.
(De La casa y otras visiones, 1995)
Resurrección
Hoy me he puesto de pie, me he levantado.
En un rapto de orgullo pude mover la piedra,
sacudirme la bóveda.
Mirad el jeroglífico sediento
de avara eternidad:
esta inscripción soy yo,
mi muerte.
Después de interminables cataratas de olvido,
aún los sueños me acechan
con su cortejo de sangrantes manos,
y aluviones de gritos me persiguen.
Y aquí estoy yo, señores;
soy el amortajado:
yo soy el rey de Egipto,
padre de las cosechas,
ruiseñor de las lluvias,
y a mí el trueno irascible me obedece.
Yo vi a Tutankamón sonreír de orgullo,
levanté la pirámide de Keops,
y aquí estoy yo, miradme.
Yo quiero este socorro, esta limosna,
la migaja del último terrestre:
quiero morir de amor,
tomar un ómnibus.
Mirad mi piedra, contemplad mis párpados,
mi sueño melancólico,
mi enfermedad letal de piedra viva,
de resplandor que no se acaba:
siento el terror del tiempo,
sus pezuñas de cal sobre mis ojos.
(de Poemas del hotel melancólico, 1963)
To be or not to be
Yo quise ser un rojo violín desorbitado,
un ex abrupto eterno,
un jardín de magnolias o una tromba,
y sólo soy ahora profesor de nostalgias,
edecán del otoño pesaroso.
Yo quise ser el mar,
o tal vez quise ser lo que no quise,
un triángulo isósceles o un trueno,
o una momia egipcia
con su paz infinita, imperturbable.
Eso quise tal vez en mi constancia,
en mi apuro, en mi afán, en mi zozobra,
quise ser el revés, la mano izquierda,
el costado de mí, mi renegado,
y sólo soy mi tú, mi pobre mí,
un pronombre ya exhausto,
un posesivo huérfano, un despojado mí.
Eso quise tal vez,
y sólo soy ahora mi vecino,
apenas mi perfil, mi suroeste,
mi terco lateral:
estoy en la adyacencia limítrofe de mí,
y siento desazón, me extraño mucho.
(de Poemas del hotel melancólico, 1963)
Canción de don Elín
Pero, ¿qué se hicieron las nieves de antaño?
François Villon
Yo vi una melodía ahogada en alta mar,
un arpegio sonámbulo, exiliado,
ya ciego entre los pájaros,
y un piano derribado en la intemperie,
y un músico extraviado por las nieves del tiempo.
Yo he visto todo eso, pero dónde,
¿dónde andará mi padre, don Elín?
¿Acaso está en el aire? ¿Acaso está en la nieve?
¿Acaso está en los pétalos dormidos?
Yo vi una melodía ahogada en alta mar,
vi un caballo sin alas,
un fuego sin calor, un río sin orillas.
Yo he visto todo eso, pero dónde,
¿dónde andará mi padre, don Elín?
¿Está reconstruyendo los rotos mecanismos?
¿Está bebiendo luz, prepara sus maletas?
Yo vi una melodía ahogada en alta mar,
vi un sueño que corría hacia el abismo,
vi un zapato perdido,
una paloma herida convocando a los ángeles.
Yo he visto todo eso, pero dónde,
¿dónde andará mi padre, don Elín?
¿Cómo hará en las mañanas para entornar las puertas?
¿Cómo hará por las noches para inventar las flores?
Yo vi una melodía ahogada en alta mar,
Yo vi una copla exhausta, despoblada,
una trova, un acorde, una rapsodia
sin violín, sin garganta.
Yo he visto todo eso, pero dónde,
¿dónde andará mi padre, don Elín?
¿Dónde andará?
Ay, yo vi una melodía ahogada en alta mar.
(de La casa y otras visiones, 1995)
Ellos
Eran tres árboles riendo a pura brisa, tres tal vez en las veredas, tres insomnios,
tres preguntas sin posible respuesta.
Eran la fiesta, eran la música, eran ríos; eran la mesa de billar,
eran la vida, acaso eran la niebla, la alegría de ser; y eran
la espera, la fe, la desventura.
Cariñosas distancias (*) los unían, y a veces la mateada profunda,
tejida con los hilos adversos de la dicha;
eran sólo tres hombres, tres seres transitorios en un orbe al acecho,
en un tiempo inhallable debajo de la Luna, detrás de las mareas.
Eran palabras y ademanes, eran razón de las mañanas, eran los dones de su estar,
¡oh sinrazón de los ocasos!
Eran Alex, Roberto, eran Gustavo;
y eran la trinidad de los Alessio,
tres toques de campana,
tres candiles,
tres voces.
Dejaron todo aquí,
y son los tres ahora tres camisas sin nadie,
tres olas, tres mareas
contra la sucesión de las edades,
contra la indiferencia de las flores.
(*) Esta expresión la he tomado en préstamo de un poema de Carlos Mastronardi.
(de Transcurso, 2013)
Máximo Simpson (1929-2017) nació en Buenos Aires y residió largos años en México y Brasil. Cultivador de travesías y amante del mate amargo. Publicó: Túpac Amaru (1960); Más poesía (1962); Poemas del hotel melancólico (1963); Hacia dónde tan lejos (1981); Estación final (1985); Elegías americanas, (1992); La casa y otras visiones (1995); Alrededores (1999); Esta precaria luz (antología) (2003); Antología poética (Fondo Nacional de las Artes, 2004); A fin de cuentas (2006). Ese mismo año recibió el Premio Esteban Echeverría, de la Asociación Gente de Letras de Buenos Aires. En 2007, la Asociación “Poetas de las dos Orillas” (Montevideo, Uruguay), le otorgó la distinción María Eugenia Vaz Ferreira. En 2008 recibió el Premio de Honor de la Fundación Argentina para la Poesía. En 2012 le fue adjudicado el Premio a la Trayectoria por la Asociación Premiados Argentinos y en 2014 obtuvo el Premio Biblioteca Nacional “Rosa de Cobre”.
[Agradecemos a Ximena Simpson por los poemas inéditos y la fotografía].
by Claudio Medin | 17 \17\America/Argentina/Buenos_Aires junio \17\America/Argentina/Buenos_Aires 2017 | Poesía
Tres poemas de María Negroni
I
(intrada)
el otoño
hace cantar al amarillo
hoy es domingo llueve
está abierto
el jardín cerrado
de la palabra nunca
digamos
que un ruiseñor incierto
como reflejo oscuro de la nada
cruza el lenguaje
oiremos
si prestamos atención
si damos los besos que caen
adentro del asombro
cuando el asombro inventa
el contrapunto de su nombre
y se recuerda
te amo
llueve en la ciudad extranjera
nada—dijo el rabino de Praga
sino una flecha de agua
conduce al ruiseñor
digamos que el fracaso
lo hace cantar
que en la escritura esquiva
de lo humano
avanza un barco
enamorado del río
que lo pierde
vendrá tu cuerpo amor
y tendrá la ausencia
el Deseo—dijo el rabino de Praga
hace existir
la irrealidad de todo
no hay más recurso
contra la huella imperfecta
de las cosas
ni más inspiración que el infinito
proyecto de ser Nadie
está embarcada la noche
el amarillo
no ha dejado de soñar
navega en lo extranjero de sí mismo
atento a las miguitas que dejamos
como una luz privada
en el asombro
oscuro del poema
el arte es una fuga—dijo el rabino de Praga
hay que inventar lo que somos
cuando el otoño imanta
la palabra nunca
y entonces eso habla
como un agua virgen habla
como una música abierta
y nos enseña a morir
II
(iconatemporata)
alguien llama
alguien esconde un fuego
en medio del bosque y llama
oh no
no es la Poesía
es apenas
la urgencia de esperar
eso que siempre estuvo allí
interminablemente escrito
bajo la sed que escribe
llueve en la ciudad sin nombre
la palabra cuerpo existe
¿de qué hablan los sueños un domingo?
alguien llama
alguien dice que no o que sí
o tal vez nada
y en esa nada hace existir
lo que sería
¿estoy allí?
no sé
no contesto
mi oscuridad desnuda
y no me reconozco
hay que seguir en el bosque
siempre no hubo más
que claros vacíos
miguitas
en la palabra noche
de la noche
como una luz serena
para esperar que llegues
está despierto el río
está encendida la infancia
entre la sombra y el vuelo
oh no
no es la Visión interior
ni siquiera es un barco
entre los rascacielos
es apenas
un animal más lento que el lenguaje
abocado
sólo a lo que es
quién me dará la música
quién me dará la mano
si ni siquiera estoy allí
una a una
mis flechas invisibles
se disparan
lentísimamente el fuego
reducido a aquello que será
y las hojas temblando
casi
III
(petitechronique)
nunca se sabrá
cómo la sombra
se tragó la luz
en un lugar tan pequeñito
nunca se sabe en un lugar así
si no es mejor
morir
no molestar a nadie
menos que nadie a Dios
no exageres
¿no querías acaso ser Nadja?
más o menos
siempre más o menos
te ordeno ser Nadja más o menos
la poesía
tiene que ver con eso
cómo encontrar
un caracol imperfecto
cuidado
la ambición
te puede causar
una úlcera
no es mucho
no es demasiado
el miedo siempre igual
a sí mismo
te ordeno que te calles
te ordeno que no busques
sino aquello
que no te alcanzaría
¿quién inventó la distancia?
¿quién dijo el otoño
renacerá siempre cada vez más rojo?
nunca se supo
jamás se sabrá con certeza
cómo en el pecho de esa prisión
avanzaban
dos niños viudos
dos novios huérfanos
más altos
que un territorio invadido
iban
como quien vuelve
mejor dicho volvían
sin tener idea
sin tener la más remota
idea
de la sombra
te ordeno que no tengas
una úlcera
sobre todo
si se parece a Nadja
en la prisión del sueño
de Breton qué miedo
a veces no es tan malo
a veces
te perdonan
el premio es una tumba
al lado de Mamá
nos sentimos honrados
¿por qué no?
ahora que hemos vuelto
con lo puesto
y avanzamos
por el reverso de la luz
más altos que Hansel y Gretel
más despavoridamente
ingratos

María Negroni (Rosario, Argentina) publicó dos novelas, El sueño de Úrsula y La Anunciación, y numerosos libros de poesía, entre ellos La jaula bajo el trapo, Islandia, El viaje de la noche, Arte y Fuga, La Boca del Infierno, Cantar la nada, Elegía Joseph Cornell y recientemente Interludio en Berlín. Publicó asimismo varios libros de ensayos: Ciudad Gótica, Museo Negro, El testigo lúcido, Galería Fantástica, Pequeño Mundo Ilustrado, La noche tiene mil ojos y El arte del error, así como también numerosas traducciones. Su obra ha sido reconocida con importantes premios, y traducida al inglés, francés, italiano y sueco. Su último libro publicado en Argentina es Cartas Extraordinarias (Alfaguara, 2014). Actualmente dirige la Maestría en Escritura Creativa de la Universidad Nacional Tres de Febrero en Buenos Aires. (foto de Andrea Knight)
by Claudio Medin | 17 \17\America/Argentina/Buenos_Aires junio \17\America/Argentina/Buenos_Aires 2017 | Poesía
Poemas del último libro de la española Blanca Morel
INVITACIÓN
está puesta la mesa y no has venido
pero aún queda un instante
aún queda un instante
para preguntarnos
quién nos ha salvado
a quién condenamos
por quién debimos morir
he planchado el mejor mantel blanco
y mi copa es la Tierra
tu vino el Mundo
pero creo que tendré que comer sola
deglutir los alimentos
mirar la pared
escuchar el reloj que se adelanta
he preparado guiso de carne
esperando que vengas a comer
corazón humano
FUTURO IMPERFECTO
desapareceré como un perro lamiendo tu mano
detrás ya no habrá una sombra ni unos huesos
solo tú
crucificado en ti
clavado en ti
cumpliendo no sé qué destino
GATOS Y SOMBREROS
los gatos los sombreros son caprichosos
como las certezas
supongo que las circunstancias fabulan para mi felicidad
(suponiendo lamo mí vacío)
no concibo mi tristeza y estoy triste
hay un sombrero
mientras
en algún lugar un gato
sobre alguna mesa o silla o cama o intemperie
estará respirando
cuento los ratones muertos sobre mi delantal
vi su lengua rosada del único color que existe
supongo cuerpos que me serán dados
pasan como maletas por la cinta transportadora
la mía se extravió
y me he quedado aquí mirando
al sombrero que da vueltas en el flujo universal
RÍO ARMERILLO
de su cauce tomo un pequeño cofre
ronronean las flores y el recuerdo gime
mis muñecas son empuñadura
la luz samaritana cubre de purpurina esta fiesta
soy la jerarca del instante
la serpiente Eiffel emerge de mí (souvenir de un viaje inacabado)
la brisa vadea mis senos
mis pies descalzos
y se restriega abriéndose
mutilando la molicie de su transparencia
la suavidad la reparten unas manos grandes duras viriles
que supervisan máquinas ocultas
CANGREJOS PODRIDOS
paso de largo ante ti
en la mesa
un viejo mezquino me ofrece comida
el alimento está listo
he de comer cangrejos podridos
y pienso
eras tú al que he visto al pasar de largo
ese extraño esqueleto de hombre subyacente
ahora debo comer el manjar caduco
viejo niño mío
sobre la mesa sucia de amor

Blanca Morel, madrileña, licenciada en C.C. de la Información por la Universidad Complutense de Madrid. Sus poemas aparecen en diversas revistas y antologías. Ha publicado los poemarios “Bóveda” (Ed. Amargord) y “Pájaro sangre”(Ed. Baile del Sol). Su tercer poemario “Pan impuro” será publicado en breve en la editorial madrileña “Ruleta rusa”. Integrante del proyecto de creación poética “Hipnerotomaquia”. Actualmente escribe un blog de poesía, “Salón oscuro”: www.blancamorel.com
by Claudio Medin | 17 \17\America/Argentina/Buenos_Aires junio \17\America/Argentina/Buenos_Aires 2017 | Poesía
Cinco poemas de el último libro de la poeta bahiense Felicitas Casillo
Pichi Leufú
Pichi Leufú significa
pequeño río.
Y en el sur zurce la estepa
amarilla
como un cordón azulino.
Al otro lado del mundo
Giardino di Boboli, agosto de 2013.
Una mancha de sol avanza sobre el césped.
Las sombras que vacilan contra este papel
podrían ser de hojas y flores
al otro lado del mundo.
Recuerdo entonces a Werner Schad.
¿Acaso el viento se articula en palabras?
La gramática del zorzal persigue
cierta lengua madre huérfana
después del paraíso.
Un filósofo cruza el parque hacia algún sitio.
Le parecerá razonable la prisa.
A él, que disertó acerca del origen de Occidente.
Dos ancianos almuerzan junto a la gruta.
Conversan sobre la Virgen.
Luego pelan naranjas y se adormecen.
Una estudiante extiende la mano frente a su rostro
y repasa los huesos de los dedos.
La mancha de sol avanzó un paso largo de hombre.
Las moscas en el aire inician la tarde.
La traducción
En la mesa y sobre una tela contra la tierra,
dispuso papeles y los sostuvo con piedras.
También blanca ella vacila
bajo los abedules,
trabaja de pie.
Empuja los antejos hasta la punta de la nariz,
eleva el mentón y murmura.
El té se enfría en los vasos.
Con un lápiz de carbón tierno
agrega palabras a una lista.
La interrumpe un nieto.
Sujeta el libro bajo el brazo
y abre la golosina.
Traduce.
Con planos ajenos
levanta palacios
sobre las ruinas
de Babel.
Acento
Tenía en la memoria de la voz
otro relieve.
Dentro de la boca, los Alpes
le impedían modular la pampa.
El nombre de sus hijos
fue una cartografía entre dos lenguas.
En esta versión el samurai vence
Las pisadas de un cauquén
sobre la orilla del lago Fonck
traducen un poema de guerra del Japón.
En esta versión el samurai vence.
Una pluma gris con motas castañas
es el único trofeo que recibe el emperador.
Felicitas Casillo (Bahía Blanca 1986). Es profesora e investigadora, especializada en los estudios del discurso y la cultura. Publicó artículos periodísticos y de divulgación científica en medios de comunicación de diversos países. Su primer libro de poemas fue Puré de abejas (Editorial Vinciguerra, 2010). En 2013 su poemario Las orillas obtuvo el tercer premio nacional de la Fundación Argentina para la Poesía (foto de Gabi Salomone)