Siete poemas de Mario Meléndez

Siete poemas de Mario Meléndez

Siete poemas de Mario Meléndez, voz insoslayable de la poesía chilena contemporánea.

 

 

Tiro piedras a esos cisnes

que habitan mis lagunas mentales

pero las piedras se convierten en lagunas

y las lagunas en otros cisnes

que huyen a pie por una tierra baldía

 

 

 

 

Cámara lenta

 

El señor del chaleco triste

ya no da de comer a las palomas

los domingos por la tarde

 

Ahora ha encontrado una viuda joven

con la que espera pasar sus últimos días

tendidos en el lecho y comiendo manzanas

 

Los domingos por la tarde

vuelve a aquella plaza

del brazo de su amada

 

y se sienta en el mismo banco

a contar la misma historia

que antes repitiera a las palomas

 

La mujer escucha embelesada

cada palabra que asoma

por la boca de su héroe

 

El paisaje se cruza de brazos

el viento cabecea y bosteza entre los árboles

la tarde sale a estirar las piernas

 

las palomas lo miran con nostalgia

 

 

 

 

 

Oveja negra

 

Nunca nos despedimos de Dios

tampoco lo hicimos de la muerte

 

Éramos arrogantes hasta decir basta

creíamos que al final

las musas se pondrían de rodillas

 

Pero estábamos equivocados

nadie nos esperaba en ninguna parte

ni siquiera en el más allá

 

 

 

 

 

Sr. Pessoa

 

Usted está hecho de frutas extrañas

que envejecen cada tarde al

volver a casa

Son frutas inútiles como esas cartas

que lleva en la memoria

 

Así es la vida, señor Pessoa

la mano que mece la cuna

fue cortada por un tren de carga

donde iban sus heterónimos

crucificados

 

Deberá escribir sus obituarios

Pero quién escribirá el suyo

ahora que Dios sólo pinta grafitis

en las tumbas de los niños muertos

 

 

 

 

 

El último aquelarre*

 

De todas las brujas que vinieron a casa

el día de muertos

eras la única que no traía escoba

Tal vez esa manía de imitar a jovencitas

que lucen extraños tatuajes

o aquellas que salen en burdos comerciales

hace que pierdas el norte de tu vuelo
y encuentres horizontes más aptos

para evadir la realidad

Cuál pócima será la indicada

para que entres en razón

cuántos pelos de gato serán suficientes

cuántos huevos de araña bastarán

para sacarte de aquel sueño en el que habitas

con los muslos apretados

Será mejor que por tu bien recapacites

y vuelvas con los tuyos

hazlo por esa escoba que gime en las noches

mientras barre el polvo de la soledad

 

*Reunión de brujas en torno a la figura del Diablo, representado por un macho cabrío.

 

 

 

 

 

La lengua habla a través de sus recuerdos

 

No tiene pelos en la lengua porque no tiene lengua

se la arrancaron

como a esos bueyes que surten los mataderos

y llevan polvo en las axilas

 

Pero la lengua habla a través de sus recuerdos

se comunica en el idioma de los muertos

a quienes tanto debemos

se hace entender a cucharadas

como esos árboles que mueven los pies

para decir presente

 

La lengua habla aunque se llene de hormigas

aunque se pudra y ya no sea la misma

sigue cantando o ladrando o haciéndose a un lado

para que se oigan más fuertes los gritos del silencio

 

 

 

 

 

El cadáver de nadie

 

Usted verá pasar el cadáver de nadie

por una sinagoga en llamas

Estará parado en la esquina

donde el cortejo se divide en dos

Unos irán a pie

llevando el ataúd por un atajo

Otros en línea recta

escoltando la carroza de rodillas

Llegado al cementerio

la madre y la viuda del cadáver

se quitarán el luto

y las piernas ortopédicas

Podrá ingresar al recinto

sólo si es familiar

De lo contrario

deberá contemplar resignado

al igual que esos curiosos

apostados en los techos

o colgados de los plátanos orientales

Terminada la ceremonia de cremación

las cenizas serán arrojadas

sobre la concurrencia

y usted volverá a la misma esquina

a esperar el siguiente funeral

 

 

 

 

 

Años después

 

Cuando mi abuelo sacó por fin

los muertos del baúl

un grillo ensayaba

sobre un esqueleto sin nombre

su primera sinfonía

 

mario-melendezMario Meléndez (Linares, Chile, 1971). Entre sus libros figuran: “Apuntes para una leyenda”, “Vuelo subterráneo”, “El circo de papel”, “La muerte tiene los días contados”,”Esperando a Perec” “El mago de la soledad”. Sus poemas aparecen en diversas revistas de literatura hispanoamericana y en antologías nacionales y extranjeras. Parte de su obra se encuentra traducida al italiano, inglés, francés, portugués, holandés, alemán, rumano, búlgaro, persa, catalán, macedonio, griego y árabe. Actualmente radica en Italia. Al inicio de 2015 fue incluido en la antología “El canon abierto. Última poesía en español”, publicada en España por Visor.

Siete poemas de Mario Meléndez

Poemas de Marisa Martínez Pérsico

Poemas de Marisa Martínez Pérsico, una de las voces más personales de la actual poesía argentina.

 

XII

(De Poética ambulante, 2003)

 

Te rodeaba una cofia de marfiles

como flores o túnicas

inútiles.

 

Yo quería despojarte de esas mantas,

verte bailar liviana y cadenciosa.

 

Sí,

era ese traje incómodo,

te hacía lucir de porcelana.

 

Yo a tu lado,

estatua viva de mármol en la fuente

dedicando su elogio de Narciso

a una réplica de labios

indefensos.

 

Allá hay un vaso que siente como yo,

una prolongación vidriada

de mi cuerpo.

 

Qué lástima verme en ese vaso,

compartiendo su ser

de recipiente.

 

 

 

 

DUNAV SAVA

(De El cielo entre paréntesis, inédito 2016-2017)

 

Pasan los pinos azules de Belgrado.
Desde su último invierno,
a través del ramaje de otra lengua,
me saluda mi padre.

No habré cambiado mucho en estos años,
más allá de una hija
cuya vida no acertó a murmurar.

Debajo del collar de las bocinas,
por el vidrio que esboza un pentagrama,
el ayer es un libro que comienza.

Quién dijera:
convocar dos recuerdos que no pueden hablarse
en mi mesa de tres del pensamiento.

El viajero de enfrente me sonríe,
por sus ojos desfilan memorias del futuro.

Mi hija observa, también, por la ventana.
¿En qué distante mundo
se ha sentado a evocarme
mientras mira los pinos de otro cielo
que transcurren, copiosos de avutardas?

Hemos llegado a la estación. Se desvanece
el coloquio familiar. Nada es distinto.

Tal vez lo que importa del paisaje
es merecer un asiento en la memoria
de alguien que nos quiso
cuando estamos ausentes.

 

 

LJUBLJANICA SAVA

(de La única puerta era la tuya, 2015)

 

Se esfuman ciertos gestos

del crucero que hicimos por Ljubljana.

Las sensaciones aéreas,

cómo el viento jugaba con mi falda,

cómo el agua cantaba en movimiento.

Allí toqué,

por un segundo,

el alfiler agudo de la dicha,

pero fue tan leve al tacto

que lo perdí al doblar el primer puente,

donde aprieta el pasado

como un zapato antiguo y defectuoso

que aún quisieras ponerte.

 

 

DESARRAIGO

(de La única puerta era la tuya, 2015)

 

Aquí me rindo, tendida a tu derecha.

De todos los rincones del planeta elijo tu hombro,

sin más norte que el sur de mis recuerdos

a pesar de esos pájaros de leche

que me arrojan de fauces al futuro

como se echa una piedra

en un estanque sin fondo.

 

 

 

PEQUEÑAS MUERTES PROVISORIAS

(De El cielo entre paréntesis, inédito 2016-2017)

 

Este vagar por todas las ciudades

buscando un gesto tuyo:

un rizo, un pelo, un gajo de tela en las vitrinas,

una medusa tibia como tu alma,

un elefante muerto.

 

Este cuarto alquilado en un altar de Roma,

este ir sudando en blanco por el mundo:

carreteras, telarañas de luz, carretas mudas

con peldaños sin rumbo

al corazón. Este ir mudándose

a otro sitio, sin saciarse,

eterna enemistad que me une

con las cosas.

 

Este rodar distritos

indagando, sin eco, al horizonte,

dónde puso el tejado de tus labios

o el viaducto oscilante de tus dedos.

 

Estas piezas de nada que te invocan,

esta nada en añicos que te nombra

y no te encuentra

y no te encuentra

y no te encuentra

y no te encuentra

(eco)

 

 

 

I

(De Los pliegos obtusos, 2004)

 

Tengo miedo del río y de las puertas,
son aceras que cruzan
a otra parte.
Tengo miedo
de partir y no encontrarte,
de volver a sembrar
orillas muertas.
Tengo miedo de la roca silenciosa
que aglomera su núcleo
de virutas.
Tengo miedo
del himno de los perros
contra el cerco violeta
de la luna.
¿Para qué?
Si ya perdí la cuenta
de las mantas que tejió el olvido
para abrigo de noches
inconclusas.

 

 

 

 

 

BOLETIN BLANCO

(De El cielo entre paréntesis, inédito 2016-2017)

De día, en el trabajo,
en el rumor feliz de una cafetería,
mientras suenan cascabeles en la calle,
tacones, collares, estornudos,
casi nada perturba el corazón
o eso parece,
todo marcha en la luz.

Hay hombres
que usurpan mi aliento
cuando pasan.

Los dejo indagar en mi mirada
esas sucias palabras
que me trepan tan limpias
por la boca.

Y si me quedo a oscuras con mi espejo
en el dedal vacío de mi cuarto
no hay guarida,
no hay ombligo ni abrazo
flor de metal más honda que estar lejos,
saber que vas cambiando
sin que yo sea testigo.

La estación envejece sus coronas.

El pedregoso ovillo de tu pelo
prueba un paso de danza en el pasillo,
esos gestos ambiguos de empezar a vestirme
para hacerte más largo transitar el deseo
que me arroje a la brecha
de otro olvido.

El futuro no es tiempo
que pueda llevarnos de la mano
y aun así el espíritu se aferra
a quien le dio de latir.

He crecido contigo.

Hemos saltado juntos a otro lado,
del que no se regresa.

 

 

 

 

ESTACIÓN DE CAPRANICA

(De El cielo entre paréntesis, inédito 2016-2017)

 

Las ideas tienen sus paisajes.

Juan Ramón Jiménez

 

La ventana se frena en un grafiti.

Mi sposerai?

La tinta está borrosa

por la trama de lluvias sucesivas.

 

Qué será del presente

de aquel fuego con médula y ardor.

 

El tren arranca,

se apaga una pregunta.

 

 

 

 

 

 

FAREWELL DOS

(De Las voces de las hojas, 1998)

 

Adiós a la poesía burda, aquella absurda

maravilla inescrutable.

Maremágnum sintagmático del siglo,

metástasis de versos troquelados.

La vanguardia del erizo y del carpincho,

alegrémonos que no entendemos qué bárbaro,

te quiero pero estoy bien light alone,

qué oprobio ese vestido de la abuela.

Marketin’ del verso adiós,

adiós.

 

 

 

FRANCOTIRADORES DE SARAJEVO

(De El cielo entre paréntesis, inédito 2016-2017)

 

¿Por qué no vamos
de vacaciones a Bosnia?
Ha sido tu pregunta
de estos años.

 

Hojeabas la revista Bell’Europa
y andabas por la casa
con un cuadro
del antiguo cementerio judío.

 

En la foto de la tienda
que reza Cvjecara
las flores germinan en la roca
a través de los impactos
de mortero.

 

Hay orquídeas en venta,
para los amantes
y los muertos, me decías.

 

¿Por qué no organizar
un viaje a Herzegovina,
este verano?

 

Estabas triste a destiempo.

 

Por entonces
eras solo un muchacho
de familia opulenta
que franqueaba el confín

de los Balcanes
por tumbarse en las playas
sin bombas del Egeo.

 

Pero es fácil ser lírico
con la tragedia ajena.

 

Pavonearse entre los símbolos
con temas prestados
sin usar las rodillas
como patas de perro
por burlar a los maquis
del Bulevar Selimovica.

 

¿Por qué no vamos a Mostar,
aunque sea unos días?

 

Yo tenía trece años.
El padre de mi amiga
amanecía pegado
a una emisora europea
para oír del asedio,
de su hermano en Markale,
de esa Miss Universo
coronada en un sótano.

 

Yo escuchaba The Cult
en la otra sala.

 

La pureza no duele
cuando el mal no nos toca.
Después de Sarajevo
no es posible mirar una criatura
sin vendarse los ojos.

 

No volviste a insistir.

La llevarás, ahora, de la mano
al osario de tórtolas
del cuadro.

 

Y todo está en su sitio,
amor,
no te disculpes.

 

Yotendréotrasmontañas.

 

foto-home Marisa Martínez Pérsico (Lomas de Zamora, Buenos Aires, 1978). Desde 2010 vive en Italia. Es licenciada en Letras por la Universidad de Buenos Aires y Doctora en Literatura Española e Hispanoamericana por la Universidad de Salamanca. Se desempeña como docente universitaria desde 2011. Ha publicado los libros de poesía “Las voces de las hojas” (1998), “Poética ambulante” (2003), “Los pliegos obtusos” (2004) y “La única puerta era la tuya” (2015). Varios de los poemas aquí reproducidos pertenecen a su quinto poemario, “El cielo entre paréntesis”, todavía inédito.

Un cuadro imaginario de Alejandra Pizarnik

Un cuadro imaginario de Alejandra Pizarnik

Descripción de un cuadro imaginario de Alejandra Pizarnik mediante la técnica de usurpación aplicada al cuadro de“Las meninas” de Velázquez.

“Así, pues, será necesario pretender que no sabemos quién se refleja en el fondo del espejo, e interrogar este reflejo al nivel mismo de su existencia.”

Michel Foucault, “Las meninas” en “Las palabras y las cosas”

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En la pintura hay un grupo de personas en una sala. La sala es amplia, la luz penetra por un ventanal que no se ve  (queda fuera del límite del lienzo) situado en la parte derecha y en primer plano de la pintura. En la pared del fondo vemos estantes llenos de libros y un cuadro colgado en  la pared. Tiene un marco dorado y en lugar de una pintura hay palabras escritas en color blanco, parecen versos, están distribuidos en forma de archipiélago en un fondo negro. Las letras están invertidas, como si estuvieran reflejadas en un espejo.  Junto a este cuadro hay una puerta de acceso a la sala, un punto de fuga por el que entra la luz. En el quicio de la puerta un hombre contempla lo que está sucediendo. En la parte central dela sala, empezando por la izquierda vemos a Alejandra Pizarnik vestida de negro. Delante de ella hay un gran lienzo,  nosotros  solo vemos su parte trasera. Ella está pintando, tiene un pincel en la mano y nos observa apartada ligeramente del lienzo. Junto a ella, en su lado derecho desde nuestro punto de mira vemos a una niña de seis o siete años. Junto a ella hay más personas: una mujer que la está mirando, un hombre, otra mujer y una niña algo mayor que la primera. Un poco más atrás hay un joven. Todos visten de blanco. En el suelo, delante de las personas, hay una jaula grande de barrotes torneados que se encuentra vacía. El grupo mira al frente, como si alguien acabara de llegar a la sala.

Tras una primera mirada fija, el espectador libera su mirada que  se desliza de aquí a allá por el cuadro. Surgen los interrogantes. ¿Quiénes son los personajes de la pintura? La poeta Alejandra Pizarnik ocupa el lugar de Velázquez en el cuadro de Las Meninas. La niña más pequeña es la propia Alejandra Pizarnik de niña: Flora Alejandra Pizarnik, tiene cinco o seis años.  Laotra niña algo mayor es su hermana Myriam.  Una mujer está mirando a Flora, esRezla Bromiker, la madre de las niñas, el hombre con gafas es Elías Pizarnik,el padre. Hay otra mujer de la cual no distinguimos el rostro pues tiene un velo que le tapa la cabeza, y un hombre joven, que se encuentra más apartado y que tampoco reconocemos. El hombre que se encuentra en la puerta del fondo de la sala tampoco sabemos quién es. Todos en el grupo, menos la madre que mira a Flora Alejandra, miran al frente. Sabemos que frente a ellos hay alguien o algo, o las dos cosas. ¿Qué pinta Alejandra Pizarnik en ese gran lienzo que no podemos ver? El cuadro que miramos se titula “Autorretrato por transmutación del cuadro de Las Meninas”. La pintora está pintando la escena, incluyéndose ella misma de niña y de adulta. Pero cuál es su verdadero autorretrato ¿el que aparece en la pintura que vemos, o el que está siendo pintado en el lienzo que ella está pintando y del que solo vemos el reverso? ¿Y cómo sabemos que se está pintando a ella misma, o la propia escena que vemos, u otra cosa? ¿Cómo ha pintado Alejandra esta composición? ¿Cómo ha copiado las figuras del cuadro  y a ella misma pintándose? Lo más probable es que alguien haya hecho una fotografía de la escena y ella la esté copiando. ¿La está copiando, la ha copiado, o  la copió  en un presente o pasado cercano o lejano? ¿Por qué Alejandra sujeta el pincel con la mano izquierda? ¿Es zurda?  ¿Qué pone en ese cuadro del fondo en el que hay escrito unos versos con las letras invertidas? Desde una visión general no se distingue con claridad.

La persona que observa no puede sino dudar, estar intranquila, la incertidumbre es la única manera de percibir la escena. Hay un abismo en la tela lisa, en la pintura realista y delicada de este cuadro. Hay una imposibilidad, hay una tragedia.

Volvamos a la pregunta de cómo ha sido pintada la escena. La escena no está sacada de una fotografía. No existe tal fotografía. ¿Cómo una fotografía podría recoger un instante en la que Alejandra es niña y es adulta al mismo tiempo y en la que sus padres están en el pasado? ¿Se trata entonces de una composición fotográfica, una fotografía retocada que está pintando Alejandra? No. Hay indicios de que no. Hay algo más que no vemos pero está y hace que la escena sea visible. La escena ha sido copiada pero no de una fotografía sino mientras los personajes se encontraban posando, sin que ella los mirase, a lo largo de los años. Y no los miraba ya que solo miraba su imagen, la del gran espejo en la que la que todo se refleja por siempre en una inercia inmóvil. Delante de todo hay un espejo por eso la raya de su pelo al otro lado, el pincel en la izquierda, y ese mensaje escrito en el cuadro del fondo, al acercarnos podemos distinguir:[1]

alejandra

A partir de aquí, más allá del orden aparente, de la placidez ficticia, el lienzo muta, se oyen cristales rotos, cae la tela a girones como una piel que se muda o una máscara demasiado parecida al rostro que cubre.Las capas de pintura van cayendo, hay muchas capas, otras escenas se suceden, fragmentos escritos de días extraños y noches insomnes. Las paredes de la sala son muros. Alejandra escribe en los muros que la aprisionan.  Hay un árbol con una hendidura, una bolsa llena de huesos, una equilibrista enana, un grifo del que no sale agua, un pozo surtido de pastillas, cócteles y cigarrillos. Hay muñecas, ataúdes, un mar de tormentas, una náufraga, un fuego, una mujer que duerme, un agujero, nombres de escritores: Vallejo, Orozco, Porchia, Cortázar, Huidobro, Safo, Proust, Artaud, Michaux, Rimbaud, Cervantes, Federico…, un ángel derruido, un pozo lleno de lágrimas, una autómata, rostros doblados, una pared que tiembla, aves, niebla, una cicatriz, el descenso, la oscuridad, el poema. Hay páginas de un cuaderno que el viento arranca y salen del cuadro, caen junto al espectador que contempla el drama de una vida hecha escritura. Una frase de un 30 de julio que dice: “¡Que no fracase! ¡Que mi espíritu ascienda voluptuoso hacia la belleza! ¡Que mi cuerpo sea su vasallo!”, y en otra página de un 13 de marzo: “Nunca comprendí el habla”, y un 18 de marzo: “Suicidarse es reconocer que lo peor está sucediendo ahora”, y un 26 de abril: “no se trata de obligarme sino de arder en el lenguaje” un 24 de agosto: “Lo absurdo es el límite”, un 1 de julio: “tinieblas. Incertidumbre. Agonía. Angustia de vivir. Humo. Humo. Sobreponerme. Suponer que la vida es un obsequio, un paseo, un viaje. Cualquier cosa. ¡Sólo sé que a la vez que me duele la vida no soporto la idea de morir! Seguridad. No quiero plazos. No soporto no sentirme. No soporto no ser más.”, un 11 de diciembre: “Asombro de ser yo”.[2]

 

[1] “criatura en plegaria/rabia contra la niebla/ escrito/en/el/crepúsculo/contra/ la/ opacidad/no quiero ir/nada más/que hasta el fondo/oh vida/oh lenguaje/oh Isidoro. “Hallado tal cual se reproduce, escrito con tiza en el pizarrón de su cuarto de trabajo”. (Reproducimos esta nota tal como aparece en la poesía completa de Alejandra Pizarnik (1955-1972) editada por Lumen a cargo de Ana Becciú en la segunda edición (2016). Versos hallados al encontrar el cuerpo sin vida de Alejandra Pizarnik (la inversión de los versos en el cuerpo del texto es nuestra.)

[2] Extractos de los “Diarios” de Alejandra Pizarnik, Lumen (2013)

 

20160824_200620-3Blanca Morel, madrileña, licenciada en C.C. de la Información por la Universidad Complutense de Madrid. Sus poemas aparecen en diversas revistas y antologías. Ha publicado los poemarios “Bóveda” (Ed. Amargord) y “Pájaro sangre”(Ed. Baile del Sol). Su tercer poemario “Pan impuro” será publicado en breve en la editorial madrileña “Ruleta rusa”. Integrante del proyecto de creación poética “Hipnerotomaquia”. Actualmente escribe un blog de poesía, “Salón oscuro”:  www.blancamorel.com

Siete poemas de Mario Meléndez

LITERATURA Y DISCAPACIDAD

Vivimos una época en que el avance de gobiernos de derecha, conservadores y neoliberales llevan a cabo programas políticos, económicos y culturales de exclusión de grandes sectores de la sociedad. Crece el desempleo y la precarización laboral mientras la riqueza se concentra en todo el mundo y los grandes grupos económicos cada vez ganan más dinero, no obstante, a los trabajadores cada vez se les reducen más los salarios. Se desarrollan políticas xenófobas y discriminadoras, en especial contra los migrantes, muchos de quienes están escapando de situaciones de alta conflictividad bélica, donde sus vidas y las de sus hijos corren peligro. Asimismo, se ponen en práctica políticas culturales que van en contra de la diversidad cultural. Lamentablemente, nuestro país no está exento de estas nefastas medidas, llevadas a cabo contra viento y marea y con una inmensa oposición social por el Gobierno de la Alianza macrismo-radicalismo. A contrapelo de este escenario, el Taller Arte y Letras de Artistas y Escritores con Discapacidad,  en palabras de una de sus integrantes, Gabriela Giurlani: “es un activo grupo comprometido con la inclusión, que aborda en forma directa la problemática de la diversidad, vulnerabilidad social e identidad cultural de las personas con discapacidad”. Y agrega: “nuestro objetivo es generar un cambio cultural que abra oportunidades de inclusión e integración genuinas a partir de la concientización, difusión y la valoración de las capacidades creativas, y de otras, por extensión, de las personas que tenemos discapacidad, haciendo nuestro aporte al mundo, a través de nuestras acciones”.

Además de Gabriela Giurlani, escritora y artista con discapacidad visceral y espinal, Licenciada en Ciencias de la Educación, nacida en la Ciudad de Buenos Aires, forman el Taller: Úrsula Buzio, escritora con ceguera adquirida, nacida en la Provincia de Chubut; María Cejas, escritora ciega de nacimiento, Licenciada y Profesora en Letras, nacida en la Provincia de Santiago del Estero; Carmen Custo, escritora con ceguera adquirida, Profesora de Historia del Arte, nacida en la Provincia de Buenos Aires; Manuel Enríquez Turiño, escritor con ceguera adquirida, veterinario, nacido en España; Renée Escape, escritora con ceguera adquirida, médica pediatra, nacida en la Provincia de Mendoza; Edgardo González, escritor y artista con ceguera adquirida, ex paracaidista, nacido en la Isla Maciel; Omar González, escritor con ceguera e hipoacusia adquiridas, actor profesional, nacido en la Ciudad de Buenos Aires.

Para oponernos a la mirada discriminadora y prejuiciosa de algunas personas sobre la capacidad artística y creadora de los discapacitados, bastaría con recordar cuántos grandes artistas fueron discapacitados a lo largo de la historia de la humanidad. Desde la legendaria ceguera del genial poeta épico griego Homero hasta nuestro Jorge Luis Borges, pasando por el gran pianista negro Art Tatum o el francés Michel Pretucciani, y tantos otros. Por eso, estamos profundamente convencidos de que es preciso que el Estado cree la coyuntura necesaria para que los sectores más vulnerables e históricamente excluidos, tengan la posibilidad de desarrollar sus capacidades artísticas y creativas, tan necesarias para la vida feliz del ser humano y la realización personal y colectiva.

El Taller Arte y Letras de Artistas y Escritores con Discapacidad, entre otras distinciones ha recibido el premio Cultura Imaginada del organismo CFI (Consejo Federal de Inversiones).  Entre sus iniciativas más significativas podemos mencionar su participación en Ferias Internacionales y locales del Libro, Congresos de Educación, Congresos Internacionales de Gestión Cultural, Exposiciones de Arte y Creatividad, Encuentros Inclusivos y Presentación de sus textos y libros. Destacamos que el viernes 31 de marzo de este año contamos con la participación del Taller en el foro sobre Literatura y Discapacidad que realizamos desde el Espacio literario Juan L. Ortiz (Centro Cultural de la Cooperación) en la SADE. Por otro lado, Gabriela Giurlani explica que el Taller busca derribar prejuicios sociales y sostiene: “desde un trabajo sociocultural, mediante estrategias de concientización y difusión, hemos abierto espacios de inclusión y diversidad. Vinculados en forma virtual y real en red ampliada desde diferentes lugares del país y del exterior, con la tecnología a favor de la discapacidad, llevamos adelante esta tarea conjunta, demostrando que las personas con discapacidad, también, podemos tener sueños y hacerlos realidad en la medida de nuestras posibilidades. Trabajamos bajo las perspectivas teóricas y conceptuales del Modelo Social de la Discapacidad, de la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, aprobado por la ONU, mediante resolución de la Asamblea General de Naciones Unidas A/ RES/ 61/ 106, el día 13 de diciembre de 2006, y la Ley Nacional 26378 sancionada el 21 de mayo de 2008 y promulgada el 6 de junio de 2008”. Por todo lo dicho, postulamos que el Taller Arte y Letras de Artistas y Escritores con Discapacidad constituye un valioso aporte por la lucha por un mundo más justo, inclusivo y solidario.

 

1foto-santi-en-cc-imaginerias-2Santiago J. Alonso (Buenos Aires, 1979). Es escritor, artista plástico, licenciado y profesor en Letras (U.B.A) e investigador en el Centro Cultural de la Cooperación, donde coordina el ciclo de foros literarios que se realizan en la Sociedad Argentina de Escritores (SADE).

 

Siete poemas de Mario Meléndez

Poemas de Javier Gutiérrez Lozano

A LA MANERA DE VEDRAN SMAILOVIĆ

 

Ni mis treinta poemas a Sarajevo

niSarajlić y su dolor contenido

nilos gritos ahogados de mi gente

ni los millones que te han visto lloran en sus televisores

ni la pasión de los alumnos de Karahasan

ni los escombros que alberga un violonchelo

ni los veinte que hacían fila buscando algo que comer

 

ni las balas         ni la ayuda

ni el recuerdo ni el futuro

podrá suplir el sonar de tu adagio en los funerales

ni podrá devolver a sus muertos. 

 

 

 

DESPERTAR DE UN SUEÑO

A Fernando Valverde

 

Después de un viaje que ha necesitado años

y nueve horas de camino,

despierto en Sarajevo a mi primera tarde

donde al igual que mi añoranza

las aves levantan vuelo ante el recuerdo.

 

Despierto al sol y a las palomas con el murmullo

de mi andar

e inundo mi deseo con recorrer las calles.

 

Tal vez, acentuando el paso,

pueda despertar a los diez mil asesinados.

 

A veces, cuando ya no queda nada,

si pronuncio tu nombre, en esta boca hambrienta

estalla el universo.

 

 

 

 

 

 

 

PRESO

A Damir y Luka Rogić

 

Descubrir tu nombre

enlistado al combate

era el principio de la gran tragedia.

 

Elegir entre la guerra y la cárcel

no es cercano a un sinónimo de libertad;

 

quien es libertador en medio de la muerte

se convierte en un preso de su propia vida.

 

 

 

 

CARTAS A ADMIRA

Vrbanjamost

 

Detrás de este poema existe un hombre

que no le teme a todo lo perdido,

un hombre que prefiere ser fantasma

a aferrarse a la luz que emite el miedo

en una habitación donde habitan las sombras.

 

Está llena la vida de cobardes

y sostienes la mía entre tus dedos:

las manos de los hombres pudieran ser la muerte.

 

Aquí nadie está exento del temor;

en estas calles hay metralla y sangre que me obliga

a detenerme,

y puedo decidir cambiar el rumbo y no cruzar

-la vida ofrece varias direcciones-

pero no existe amor que salve a los cobardes.

 

Recuerda, si me pierdo en el trayecto,

lo haré buscándote.

Creer en el amor por encima de todo

nos volverá inmortales.

Siempre he creído en ti. 

 

 

SEIS DE ABRIL

UlicaMaršala Tita

 

Los hombres que no conocieron la guerra

que su noche no repite los sonidos de metralla

que jamás entenderán

que tú y yo, que nosotros,

hicimos el amor para olvidar nuestras heridas

 

son los mismos que hoy visten

esta ciudad de rojo

con once mil asientos

que podrían ser cualquiera excepto tú.

 

Ajenos a la muerte,

muy lejos de la vida,

qué importa que sea abril

si tú no estás.

 

 

 

DOS HERMANOS Y UNA CAMA

 

He cambiado las sábanas

pensando que te has ido, que tu molesto torso

no habrá de hundirse más en esta cama

que me mira olvidada,

extraviada de ti,

que no supiste decirle adiós con tus sudores,

y tus cabellos cortos,

y con todo tu sexo derramado,

cuando en ésta jamás debiste pagar cuota

dependiendo del amor o la aventura.

 

Ingenuo tú, que te creíste libre de no visitar

más esta casa,

de no ser testigo habitual de una cama en desorden, como tu vida

quedestendías a media noche para llenar la almohada con tus penas, faltas o cenizas de cigarro.

Quién fue sino esta cama,

el secreto de todas tus amantes,

la tinta desbordada de tus poemas mal escritos

y la lucha eterna de un hermano

que hoy reclama a estas sábanas tu ausencia

y en esta cama

que olvida tu figura sumergida

en todo lo que fuiste mientras poblabas sueños.

 

Al otro lado de la guerra

supe que tu cuerpo fue envuelto en sábanas extrañas

y decidí olvidarme de éstas tuyas,

pues fueron otras

y otros brazos  y no los míos

los que envolvieron tu cuerpo

cuando más lo necesitabas. 

 

 

¿Y FLORES PARA QUÉ?

 

¿Y flores para qué si no serán tuyas,

ni habrá suficientes para el cementerio  que es esta ciudad?. 

 

 

 

 

BIĆE BOLJE

En esta guerra nada ya me duele,
excepto el hambre.
KEMAL ZUKO

 

Y qué decirle a un hombre que lo ha perdido todo,

si la noche es la luz de su ventana,

y recuerda una vida no vivida.

 

Pisar ahora la orilla de un río

que fue nostalgia, que fue el cuerpo desnudo

de un amante,

eshoy el primer paso de la caída,

la muerte que regresa con las aguas, y el río

un varadero de quien ha olvidado seguir

sus propios pasos.

 

Cómo hablarle de mi tierra, de aquel árbol

que es mi padre,

y la profundidad de aquellos ojos que me despiertan,

que son el origen, el comienzo del cauce a ciegas,

cuando la corriente que conoce sólo limpia

el rastro de todos los caídos.

 

Cómo hablarle de ti, a este hombre que cree que el

invierno son las huellas de alguien que se marcha,

y la nieve es el agua que evita a los sedientos.

 

Quién soy yo, vida mía, quién soy yo,

éste a quien tanto amas,

sino sólo un testigo más de la desgracia.

 

Qué es el amor, este querer vivir tan a pesar de todo.

 

Sordo es el hombre

que responde a las voces del pasado,

y yo

quiero vivir aquello que se cortó en sus vidas.

 

Nada me asusta ya,
pues me he quedado sordo.
No escucho el bombardeo
he ensordecido a todo…
Bićebolje, bićebolje.

 

 

 

PENUMBRA

 

A través de la penumbra que deja el estallido

la noche le devuelve a mis muertos su sombra

y soy de nuevo

quien a los cuatro años

se escondía debajo de la cama.

 

Cuando cerrar los ojos no basta para ocultar el miedo

y despertar

me convierte en una cifra menos de las listas,

el dormir es la otra batalla que se libra cada día.

 

A veces, en medio de los bombardeos

me queda sólo imaginar tu voz

para conciliar el sueño. 

 

 

LECCIONES A UN PADRE

A Javier Bozalongo

 

Cuando en tu arma no reconozcas

el dolor ni la fuerza del gatillo

adviértele a tu hijo

que el odio también se hereda.

 

 

Jfoto-javie-gutierrez-lozanoavier Gutiérrez Lozano (Puebla, México. 1988). Poeta, editor, traductor y periodista. Director de Alcorce Ediciones, Catedrático de Ciencias Sociales y Artes, y especialista en política y cultura de los Balcanes. Traducidas a distintos idiomas, sus obras han sido recuperadas en libros como Homenaje al Doctor (España, 2013),  El álbum del fingidor (España, 2014), Koj je Koj?(Macedonia, 2015), Outrage (EE.UU., 2015), TogetherThroughLife (España-EE.UU., 2016) y Evocaciones (España, 2017). Es autor de los poemarios Vuelta al origen y otros poemas (Venezuela, 2014), La magnitud de la distancia (México, 2015) y No sólo lluvia; cuaderno de Sarajevo y Belgrado(España, 2015).

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