by Claudio Medin | 16 \16\America/Argentina/Buenos_Aires junio \16\America/Argentina/Buenos_Aires 2018 | Poesía
Cinco poemas, en versión bilingüe, del poeta italiano Alessio Brandolini (Roma, 1958) incluidos en la antología El camino de regreso, con prólogo, curaduría y traducción de Marisa Martínez Pérsico (edición en preparación).
1
Ya es de noche y la pálida luz de la luna funde
la corteza de los nogales que desde aquí
se pueden atisbar, la mirada se pasea, rauda,
en busca de lugares solitarios,
de espacios donde huir y aferrarse, de escondidas
constelaciones que espían los aullidos de la Tierra.
La penumbra de las chispas estelares es ya un milagro.
La zozobra se curva, fluye una maraña de estrellas
el invisible movimiento de otros sistemas solares.
La luz desgarra la negrura, multiplica el efluvio
de la hierba y la penumbra estalla para romper
el día. En el cielo plomizo de Roma
el viento se detiene y hay pequeños seres filiformes
que planean sobre el techo: caen, extenuados, al instante
con la mente en planetas que se fugan y en lobos por cuidar.
Al amanecer corren alegres en las palmas de mis manos.
1
È già notte e il pallido chiarore lunare fonde
la corteccia dei noci che da qui si possono
solo intravedere, svelto lo sguardo vaga
per conto suo in cerca di luoghi solitari
di spazi dove fuggire e afferrarsi, di nascoste
costellazioni che spiano gli ululati della Terra.
Il buio di faville stellari è già un miracolo.
L’ansia s’inarca, scorre un groviglio di stelle
l’invisibile movimento di altri sistemi solari.
La luce sgrana le tenebre, dilaga l’effluvio
dell’erba e il buio deflagra allo schiudersi
del giorno. Nel plumbeo cielo di Roma
il vento si blocca e piccoli esseri filiformi
planano sul tetto: stanchi crollano all’istante
pensando ai pianeti in fuga, ai lupi da accudire.
All’alba corrono allegri sui palmi delle mie mani.
3
El blanco inquieto es un mar que alberga rastros rojos
promete algo que anuda las manos con miradas.
Intactos pero esculpidos por una lluvia densa de meteoritos
así también escribes, para olvidar y mantener la calma:
el día pasa y la noche despeja las vocales, los puntos
en las i. Tan solo queda el canto impenetrable de las estrellas.
La arena es terciopelo que fluye sedoso entre los pies
para romper con sus ganzúas ardientes el bullicio infinito
del universo que avanza con rumor de caracol.
Para frenar el dolor que aqueja al roble, arranca
las hojas, las rosas, las alas de los ángeles. Cambia el humor
si pasas y conquistas la guarida: remolino incesante.
Medianoche bajo el pueblo, el reverso
del tiempo en una estrella fugaz. Un cohete
brilla atenuado en la carrera, fugaz
en su fulgor incandescente, un testamento
sordomudo incrustado en la cúpula del cielo.
3
Il bianco nervoso è un mare con dentro tracce di rosso
promette qualcosa che lega le mani ai vostri sguardi.
Integri, benché scolpiti dalla pioggia fitta di meteoriti
così scrivi qualcosa per dimenticare e rimanere calmo:
il giorno passa e la notte cancella le vocali, i punti
sulle i. Resta soltanto il canto indecifrabile delle stelle.
La sabbia è velluto che suadente scorre tra i piedi
sfonda coi suoi caldi grimaldelli il brusio illimitato
dell’universo che avanza con un fracasso da lumaca.
A contenere il dolore che scuote la quercia, strappa
le foglie, le rose, le ali degli angeli. Risale l’umore
quando passi e conquisti la tana: gorgo inarrestabile.
Mezzanotte sotto il paese, un rovescio
del tempo nella stella cadente. Un razzo
luminoso affievolito dalla corsa, fugace
nei riflessi incandescenti, un testamento
sordomuto intarsiato nella cupola celeste.
EL OTRO Y OTRA PARTE
I
La luz viene de la oscuridad, no hay conflicto
sin encuentro. Baja, sube más arriba
hasta el vacío que cubre los escombros, cierra
las zonas exploradas, los raros días en la cuna.
Hace más de treinta años que trabajas sin guantes,
que extirpas clavos con los dientes, usas la lengua
para abrir un boquete entre el hielo y la nieve
una existencia expandida hacia el mundo y el otro.
¡Qué boca espléndida llena de labios
de moretones y remordimientos, de pedazos de mi cuerpo!
De Saturno reflejos del olvido, en la mirada
cavidades del rojo: hambre de vida, el indómito
deseo de escapar y de un lento recorrido.
Entre cartas y fotos de otro tiempo hallas las pruebas:
ventanas destinadas a espiarnos, huellas
en el agua, un mar entre el otro y otra parte.
L’ALTRO E L’ALTROVE
I
La luce viene dal buio, non c’è conflitto
senza l’incontro. Scendi, sali più in alto
e il vuoto copre le macerie, chiude
le zone esplorate, i rari giorni nella culla.
Da più di trent’anni lavori senza guanti
strappi chiodi coi denti, usi la lingua
per schiudere un varco tra gelo e neve
un’esistenza estesa al mondo e all’altro.
Che splendida bocca piena di labbra
Di lividi e rimorsi, di pezzi del mio corpo!
Da Saturno riflessi d’oblio, nello sguardo
le cavità del rosso: la fame di vita, la folle
voglia di fughe e d’un lento percorso.
Tra lettere e vecchie foto trovi le prove:
finestre appostate a spiarci, impronte
sull’acqua, un mare fra l’altro e l’altrove.
VI
Duele el envoltorio que nos contiene.
El ruido aplastado frena el viaje
deforma las voces, seca los espejos
resucita el espectro de los veinte años.
Recuerda más el cuerpo que la mente
las cifras abstrusas tras lanzar los dados
del otro. Sobre el padre un hálito de sol:
¿es la vida este parpadeo de los ojos?
Hablamos de teatro, de quien escarba en las cabezas
de los actores. Nosotros distraídos, a veces una broma
pero no renuncio al sabor de lo imposible.
Abro la cortina y una madre ofrece frutas agrias
a las hormigas. La esencia de los otros teje
el sueño que no habría que soñar, descuida el bosque.
No tengo intenciones de engañar: yo vi la luz
herirse en los tejados, golondrinas estrellarse en la pared.
VI
Duole l’involucro che ci contiene.
Il rumore pressato blocca il viaggio
deforma le voci, prosciuga specchi
resuscita lo spettro dei vent’anni.
Il corpo conserva più della mente
cifre astruse dopo il lancio dei dadi
dell’altro. Sul padre un fiato di sole:
la vita è questo agitarsi dell’occhio?
Parliamo delle recite, di chi fruga nelle teste
degli attori. Noi distratti, a volte una battuta
però non smetto il gusto dell’impossibile.
Apro il sipario e una madre regala frutti aspri
alle formiche. L’essenza dell’altro tesse
il sogno che non va fatto e trascura il bosco.
Nessuna intenzione di barare: ho visto la luce
ferirsi sui tetti, le rondini schiantarsi sui muri.
PALPO TUS OJOS
Ladrillos que invocan casas, el negro del ojo.
Deberías mas no puedes, bien firme en la maraña
del canto de las aves nocturnas: ¿verás huellas
cancelándolas?, ¿decir te amo será fácil o tendrás
que arrancártelo de la boca? Intentas perforar el cráneo
e insertar hormigas pero el mal te precipita
en el granizo que cae en los olivos y en el huerto.
Bajando un poco más hallé el incendio
de la infancia por eso no consigo alzarme en vuelo
entre las nubes. Los barcos esperan a zarpar
los marineros juegan a las cartas en un bar del puerto.
Tenías en tus manos el reloj de agua, el ojo
manso de las sirenas, ahora te fugas en el aire, en el río
y en la sombra fluye la línea discontinua de los días.
Abres pasajes por saber dónde te ocultas.
Una cena entre amigos y quisieras que fuese diferente
a ciegas de todo lo que pasa regresa el desorden
de uno mismo y no puedes culparle: apuntalas las paredes
oscila la luz de la mañana. Irradiaba ráfagas
de energía cuando iba a buscarte al trabajo.
Dependiendo de donde uno esté se es lo que se puede: alejarse
de la gusanera, abrirse a las heridas, a las constelaciones.
PALPO I TUOI OCCHI
Mattoni invocano case, il nero dell’occhio.
Dovresti ma non puoi ben saldo tra i grovigli
nel canto degli uccelli notturni: vedrai le orme
cancellandole? Dire ti amo sarà facile o dovrai
strappartelo di bocca? Provi a forare il cranio
a inserire formiche e il male ti coglie al laccio
nella grandine che s’abbatte sugli ulivi, l’orto.
Calandomi più sotto incontrai l’incendio
dell’infanzia per questo non posso librarmi
tra le nubi. Navi attendono di salpare
e i marinai giocano a carte in un bar del porto.
Avevi in custodia l’orologio ad acqua, l’occhio
mite delle sirene, ora evadi nel fiato, nel fiume
e nell’ombra scorre la linea spezzata dei giorni.
Spalanchi varchi per scoprire dove ti occulti.
Una cena tra amici e vuoi che sia diverso
all’oscuro di ciò che accade torna l’ingombro
di se stessi e non puoi dargli torto: puntelli i muri
oscilla la luce del mattino. Emanava raffiche
di energia quando veniva a prenderti al lavoro.
In base a dove si sta si è quel che si può: staccarsi
dal verminaio, aprirsi alle ferite, alle costellazioni.
Alessio Brandolini vive en Roma, donde se licenció en Letras Modernas. Ha publicado los libros de poesía L’alba a piazza Navona (1992, «Premio Montale – Inédito»), Divisori orientali (2002, «Premio Alfonso Gatto – Opera Prima»), Poesie della terra (2004; también en español: Poemas de la tierra, 2004 e 2014), Il male inconsapevole (2005), Mappe colombiane (2007; también en español: Mapas colombianos, Colombia, 2015), Tevere in fiamme (2008, «Premio Sandro Penna»), Il fiume nel mare (2010, Finalista «Premio Camaiore») e Nello sguardo del lupo (2014). En 2016 se publicó su antología Il futuro è un campo incolto (1992-2014) y en 2017 Il volto e il viaggio (en colaboración con Stefano Cardinali). Sus textos han sido traducidos en revistas italianas y extranjeras. En Costa Rica se publicaron sus antologías En el ojo del lobo (2009) y Desde otro planeta (2014), en Colombia Llamo desde otro planeta (2016), y en el año 2013 publicó su libro de cuentos Un bosco nel muro. Desde el año 2006 coordina «Fili d’aquilone», revista digital de «immagini, idee e Poesia» (imágenes, ideas y Poesía). En 2011 fundó la editorial Edizioni Fili d’Aquilone. Es traductor del español al italiano y cumple una esmerada labor de difusión, en ámbito italiano, de la obra de poetas contemporáneos de España y Latinoamérica.
alexbrando@libero.it
www.alessiobrandolini.it
by Claudio Medin | 16 \16\America/Argentina/Buenos_Aires junio \16\America/Argentina/Buenos_Aires 2018 | Poesía
Poemas del último libro de Mercedes Araujo (Mendoza, 1972), publicado por Club Hem.
Inviernos finos y gélidos
como cristales
el cuerpo recibe
el calor
de esa selva
que a fogonazos
nos crece dentro
y ofrece lluvias, lianas
y parásitas
tantas que hacen
del jardín dormido
rosaleda,
prado, huerta,
vega, edén
oí
debajo de la helada
cómo maúlla, croa y ruje
este vergel.
Es la estación milagrosa:
las noches y los días se salvan
acariciando el hielo.
Estrujo ramas, alzo jarillas
y alimento
un fueguito miserable
hasta sacarlo infierno.
Los tallos flacos
reflejan juncales carnosos
y bailan frenéticos.
Así es el fuego
parece que ocurre
en el centro ardiente
de la combustión luminosa
pero es en los bordes
allí
devora
crece
y se alza.
Un jardín en un brote
porque esplendor y follaje
son latencia
así como la falta
es provisión de la memoria
digo
mientras tus manos hábiles
desgranan un racimo
de uvas azules,
los ojos clavados al techo.
Cuando las tareas se realizan
mínimas y a ciegas
en movimientos tan precisos
resulta una gracia
semejante a la del sapo
en la espera inmóvil
del insecto.
Es lo íntimo:
en apariencia
-sólo en apariencia-
lo simple equivale a lo puro
y lo ingenuo
a reír
cuando delicado
lo inminente estalla.
Trabajar para salvarte
pensar en números
labores para el desconsuelo
del impulso a la fuerza
un destornillador flaco
pero hiriente
destroza la escarcha
sobre el pasto raya
con trazos iguales
a esas arruguitas en tu frente.
Insomnios, viejos ramalazos
la vida simple del martilleo
y el sueño
de una antigua casa de madera
que fue tu infancia
un poco derruida, decís.
Tablón por tablón
habrá que desarmarla
mudarla
frente al abismo de un océano
desandar la rutina
del jardín perdido
trazar planos
ensayar cifras.
Mirá esta casa te acordás
cuando era
el viejo stud desmantelado
y en lugar de un jazmín
florecían cardos de cobre.
Dijiste que tu madre
lloró de miedo
frente a los escombros
irremontables.
Mirala ahora
fíate del gato que es el rey
tan importante
en nuestra conversación
y nada tiene por hacer
excepto abandonarse
estirar las patas
y medir
el espacio con los bigotes.
Cuando llueve y truena
el cuerpo manso
o el guerrero
se refugian igual
uno
más cansado que el otro
¿eso es triste o es alegre?
Es triste y es alegre.
Mirá
mirá bien
la casa de un rey
donde antes había
un viejo stud.
Una mujer y una perra
corran bajo la luz
del sol tibio del invierno
todos diremos
el animal terrestre
más bello del barrio
cuando en travesía
las veamos pasar
es que el zarandeo
acompasado beneficia
la justa armonía de los lomos
y esas melenas reunidas
parecen
de un león bifronte
una negra manchada y cana
la otra rojo bermellón
como el cielo en la pampa
dos lobas
que avanzan al amparo
del montón de primos
y se reconocen
a la primera husmeada.
Esta perra tan vieja
no la reconocerías
-has llorado-
ni me oye ni salta ni ladra.
Es cierto, puede ser
que el ritmo de la marcha
cambie con los años
y las estrategias
se vuelvan lentas
los sueños breves
pero formar así
un par tan diverso
o ser parientes
sin haberse dicho
una palabra
en la vida entera
y andar mezcladas
una en otra
como se enreda
en la bondad la firmeza.
Corran bajo la luz
de la tarde del invierno
yo las miraré venir
tan idénticas: una
con ecuaciones en la cabeza
y otra, en el festejo cabal
de la carne cruda.
Corran que a todos nos gusta
esta vida mientras más
se parece
al canto de la sangre
cuando destella
bajo la luz dorada salten
los alambrados a ciegas
galopen
dos furias en una.
En el frío de agosto
con el cuerpo tibio
respirabas como un corcel.
Sobre una vereda rota
tiritando dije
qué puede
salirnos mal
no te conozco
ni vos a mi
una vida sencilla quiero
pintar dos días
un larguísimo cordón de blanco
yo elegí dormir
durante un siglo
en la diferencia
nace el amor
y la pelea sin fin
aspereza y cuerpo
tarde o temprano se alisan.
Hablaste de tu madre
yo de la mía
(de qué si no)
cuando nací pasó una gitana
y sus maldiciones dejó
contaste, tiritar
y decir gitana
el frío, el viento, un abuelo
en el campo salitrado
al borde del mar.
En un desierto
reseco al borde del cielo
allí nieva poco pero denso
un abuelo en un viñedo
la savia es el agua
respondí.
Al fin nos entregamos
a la providencia
un día, lo que la vida traiga
y lo trae
la evocás
y brota o caen
agua y alimentos
y cuando no
puro equilibrio
entre fuerzas opuestas
será.
Dijiste me gustan
los árboles gruesos
a su alrededor crecen
yuyos en sombras
tienen la belleza
que el día no les da.
No hay cimientos eternos.
Cada noche anudar las ramas
y desatarlas con la luz del día
los pastos son llanura
hierba, morada
hasta que no lo son.
Flores, manantiales
bestias temibles
hay que posarse allí
en sus lomos
¿y después?
el rastro
las escamas traslucidas.
¿Y el amor?
El amor es el peso del mundo
sin amor no hay descanso
tampoco creas
que tenemos una mínima
incidencia
sobre las iluminaciones
o los venenos
de semejante hiedra.
Hicimos juramentos
cuidaré de vos
en el cielo, el mar y la tierra
o sólo viviré
si sos la rama y la brisa
que la mueve
la sal y el agua
la nube que precede
dijimos viento, barro
lágrimas y relámpagos
hagamos juramentos
hoy el día es fuego.
Las promesas de amor
son cuerdas invisibles
sirven de alimento
son ruidosas
son domésticas
se cantan de noche
nunca son ligeras.
El ladrar estirado
largo en la noche
lo que hoy tengo
dejaste conmigo a tus perros.
Me acompañan, a veces
con cara de pena.
Les hablo
de vos
del frío.
Si te nombro
tiemblan
mejor no hacerlo.
Yo sí
yo tengo el corazón áspero
puedo con eso.
Cavamos, enterramos huesos
los pastos brotan
vivos y tiernos
el hocico alto
las orejas en punta
nada más cierto o incierto
que el cuerpo:
corre, gruñe o aúlla
tus perros me esconden la pena
igual brota
en el ritmo corto
del jadeo
cuando sueñan.
El miedo
tiene el cráneo
en punta
mandíbulas anchas
dientes afilados
ojos grandes
como el buitre
o el halcón
aun con los ojos dormidos
parece
un dinosaurio predador.
Nace y crece contento
cualquier día
se corrompe el aire y ya
mejor rendirse, comer
o esconderse
de repente florece y sos
el pescado salinero
atrapado en el arpón
entonces una nube parece
una ciudad suspendida
una montaña de doble cima
balanceándose filosa
sobre tu cabeza.
Mercedes Araujo (Mendoza, 1972). Publicó los libros de poesía Ásperos Esmeros, Duelo, Viajar sola, La isla, Así es el fuego y la novela La hija de la Cabra. Recibió el Primer premio del Fondo Nacional de las Artes en novela en 2011 y el Tercer premio en poesía en 2009. En 2016 obtuvo la Beca Bicentenario del Fondo Nacional de las Artes en la categoría Letras. Sus poemas forman parte de varias antologías y han sido traducidos al inglés y al francés.
by Claudio Medin | 16 \16\America/Argentina/Buenos_Aires junio \16\America/Argentina/Buenos_Aires 2018 | Poesía
Algunos poemas del último libro del poeta salteño Marcelo Sutti
A la sombra de falsos arrayanes
Los Laureles consagran vaticinios.
Saben que cuando pasa Pulares
llega como una Tiara
la Cuesta del Obispo.
Entonces desperezan
su transición de nuez y de mantillo
y se quedan con todos los sentidos
en adobe cocido por el calor humano.
—————————————————-
Por una mutación de suelo a tierra
El Maray y su verde paquidermo
domina un horizonte que no existe.
Sobre su falda,
ovejas destejen rutinas del rebaño
y el pastor las observa
con un hilo de bruma y de nostalgia.
—————————————————–
Como un río carmesí que se desmadra
así el camino va por El Churcal
al pueblo de Molinos.
Condimentan chañares y algarrobas
los colores que irradia Tiu Pampa.
Mimetizan la boca los pimientos
y el sabor
sobre las dos orillas se desangra.
—————————————————–
No hay otoño en este punto del planeta.
Sólo se pone verde
un sendero de musgo en la vertiente.
Suelo vedado a la hojarasca
y a la putrefacción de la madera,
entonces los cadáveres
conversan todavía
porque en el fondo,
siguen siendo una eterna primavera.
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Desde un cuenco diaguita
el perro bebe agua de cobre.
No sabe que su lengua
lame las manos del rústico alfarero
ni que besa la boca del cazador hambriento.
Otras lenguas debaten
si Colomé es un prófugo del valle
oculto en el Museo de las Luces,
o el museo se oculta en Colomé
para nunca alejarse de los valles.
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Los álamos de la Finca Gualfín
peinan la cabellera de los cerros.
Se apresura el ganado al bebedero
atraído por el color del agua.
Sobre un barranco,
los loros son el árbol y sus frutos.
El minuto que pasa
no pertenece al tiempo.
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Pega el frío. Rompe labios
y amorata a quien lo desafía.
El humo beatifica
la noche de los ranchos.
Se confunde el sudor con el vapor del agua
porque regresa el padre trashumante
con un puñado dulce en el bolsillo.
El aliento a salitre y a vinagre
justifica sus miedos.
Una risa de fiesta son los niños
cuando ven que a la mesa
no esta invitado el hambre.
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Tan cercana parece aquella guerra:
alianza de codicia con la muerte.
El oro de los valles es una lámina
adherida a la piel de los que viven.
Apenas un puñado de condecoraciones
fue el tesoro fugaz de la conquista,
la piel,
no les sirvió de nada.
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A la hora de la siesta
el vuelo de un halcón dibuja el éxtasis.
Puede tocarse el filo de los cerros
con igual parsimonia
que el ave detenida por un soplo.
Rompe el silencio
la emboscada del el átomo
cayendo en una pluma.
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El río baja su catarata de horizonte
desde el párpado abierto de la puna.
Engordan su silueta las vertientes
bordadas por el hilo de la lluvia.
Cambia nombres,
se viste de Urubamba
llegando a la estación de Alemanía
y como un tren descarrilado sigue
torciéndole las vías
hasta que la llanura de Guachipas lo contiene
en el Cabra Corral
y su cielo de agua sometida.
Marcelo Sutti vive en Salta. Tiene editado en poesía Desde entre las espinas (1980), Crepúsculo de tierra (1993), Marcapasos (2011), Viaje quieto (2011), Libertad vigilada (2012). Sonetos imaginario (en sistema braille, 2014), Cuento a gotas (2015), Dípticos (2016) e Insurrección de los valles (2018). Fue integrante de la Orquesta Sinfónica de Salta y Profesor en la escuela Superior de Música de Salta.