Rodolfo Alonso, en el mar de la poesía

Rodolfo Alonso, en el mar de la poesía

Nota en homenaje al gran poeta Rodolfo Alonso, fallecido el 19 de enero de 2021.

Me gustaría empezar afirmando que la poesía de Rodolfo Alonso da vida, da ganas de vivir, ayuda a vivir: “Yo quiero ser / de los que aman la vida / de los que son la vida / candente inimitable”. La vida, como el amor, son dos de los temas centrales de su obra poética. En ese sentido, no es para nada extraño que su duodécimo libro de poemas se titule Señora Vida. Asimismo, es preciso expresar que la poesía ocupó, en muchos sentidos, gran parte de su vida y, hasta me atrevo a decir, que dedicó su vida a la poesía. Dicho de otro modo, su vida fue una defensa de la poesía (agregamos, que ese es el título de su quinto libro de ensayos). Con lo cual, constatamos que vida y poesía se hallan indisolublemente unidas en la palabra de Rodolfo Alonso. O, como él mismo explicó más de una vez, en consonancia con su pertenencia a las vanguardias artísticas del siglo XX, la poesía es considerada una “manera de vivir” (Tristán Tzara).
El amor, ya lo mencionamos, es otro de los núcleos de su poesía: “la que yo amo distribuye el tiempo”, “no morirán los ojos del amor” o “cantan las manos / de mi amor”. Se vuelve tan necesario como el aire para seguir existiendo y toma dimensiones metafísicas, universales, cósmicas: “Un día cualquiera volveré a amarte como en el gesto primero del mundo” o “el amor que hace girar al mundo / tirano de la muerte / bello y fugitivo”. Como ya quedó dicho, el amor, pero, también, la comunión entre los humanos, en una intensa cooperación fraterna: “nosotros somos otros // somos el otro” o “…si te duelen / las cadenas / las manos de los otros”.
La naturaleza es otro de los temas que recorren su obra, su belleza y el peligro constante en que la coloca la voracidad del capitalismo neoliberal. En el poema El joven fresno dice, se puede leer: “Yo no acumulo / yo prosigo // Yo no seduzco / yo me doy // Yo no me exhibo / yo crezco”. De igual modo, se hace visible la naturaleza en un sentido metafísico: “El paraíso es un sueño animal” o “Un grillo / sostiene el Universo”.
Por otro lado, no puedo, aunque sea, dejar de mencionar la importancia que toman en su obra el lenguaje (su ensayo En el mar del lenguaje), la cultura popular (su poema Ángel Vargas) y la creación artística (“la voz que usa tu cuerpo”).
Su trabajo como traductor, que se dio y formó parte de su trabajo como poeta, tuvo como claro objetivo la defensa de la gran poesía, como la llamaba él mismo, a través de quienes, para él, son los grandes poetas de la humanidad: Pavese, Ungaretti, René Char, Sophia de Mello Breyner Andresen, Drummond de Andrade, Murilo Mendes, Manuel Bandeira, Paul Éluard, Apollinaire, Baudelaire, Dino Campana, Prévert, Saint-Poul-Roux, Mallarmé, António Ramos Rosa, Pasolini, Rosalía de Castro, Guido Cavalcanti, Montale, Umberto Saba, Valéry, Paul Celan, Pessoa, Ledo Ivo, entre otras y otros. Esta lista se ve completada con los poetas de lengua castellana que él admiraba y quería: César Vallejo, Miguel Hernández, Juan Gelman, Juan L. Ortiz, Edgar Bayley, Raúl Gustavo Aguirre, Quevedo, San Juan de la Cruz, Garcilaso de la Vega, Manuel J. Castilla, Macedonio Fernández y Francisco Madariaga, entre otras y otros. Muchos de los cuales fueron sus amigos.
Esta defensa de la poesía se torna, en varios de sus escritos, una defensa de la humanidad y del planeta (“Sin verde no hay futuro. / Ni presente posible” o sus poemas Razón de ozono, donde afirma: “A la placenta atmósfera / le criamos un cáncer”, y Velorio del glaciar: “tanta innoble / insaciable / avidez / de aridez”), que se encuentran en peligro debido a un sistema económico, político y cultural siniestro: el neoliberalismo. Al cual se opuso y criticó, en la palabra y en la acción, siempre: “El oro dictador / Seca avaricia / Agoniza las fuentes // El oro codicioso / Oso de usura / Ahorra hasta muerte”. Entre las innumerables citas que se podrían encontrar al respecto, en su libro de ensayos República de viento, publicado en 2007, escribe: “La sociedad de consumo, que a través de los grandes medios tecnocráticos de (in)comunicación se fue constituyendo en sociedad del espectáculo, se ha vuelto ahora físicamente planetaria, sutilmente seductora, amablemente compulsiva, espiritualmente invasora, confortablemente totalitaria. No necesita violentarnos con la fuerza física: nos rodea, nos envuelve, nos impregna”.
Por todo lo dicho, declaro que la poesía de Rodolfo Alonso nos da vida en un “duro mundo” donde “el bello amor / arrasará”.

Rodolfo Alonso, en el mar de la poesía

Centenario del nacimiento de Olga Orozco

Olga Orozco y una obra que es un paraíso, o un jardin, que germina, además, en otras creaciones. Anotaciones, diálogos e intertextos.

Distintas instituciones gubernamentales y asociaciones tenían planificados para este 17 de marzo recordatorios por el centenario del nacimiento de la poeta y periodista Olga Orozco, pero debido que no pueden realizarse actos o actividades con mucho público por el coronavirus debieron suspenderse o postergarse para otra fecha.

Como consta en numerosas bibliografías, el nacimiento de Olga Nilda Gugliotta Orozco había ocurrido en Toay, La Pampa, el 17 de marzo de 1920. A los 8 años abandona la provincia con su familia y se radican en la ciudad de Bahía Blanca (Buenos Aires).

Orozco escribe: “[..] mi casa, la única sobreviviente familiar que me queda. Cuando me fui de Toay, la encontré en cada casa donde viví. […] Dije ‘cuando me fui de Toay’ ¿Me fui del todo alguna vez? Toay es una puerta que se quedó abierta para siempre en mi memoria y por la que podía entrar a mi antojo para encontrar la fiesta o el sosiego” (en el Libro de Oro del Centenario de Toay, 1994).

No haremos un racconto de su trayectoria que ya es conocida por sus lectores, pero si algunas consideraciones de su obra y, por sobre todo, destacar algunas de las publicaciones que han surgido respecto a su poética y las influencias que ha tenido sobre otres artistas.

Tanto institucional como personalmente, Olga Orozco tuvo relación con la provincia y sus escritorxs con mayor asiduidad cuando se interesa en recuperar su casa (“La casa”), para transformarla en un espacio cultural. Comienza a reencontrarse con La Pampa en la década de 1990. Una de las intermediarias es la subsecretaria de Cultura Norma Durango, que no sólo está a disposición de la escritora sino que trabaja afanosamente en el objetivo de resignificar el hogar natal de Orozco. Es así que en 1992 se realiza la transacción y a partir de 1994 se abre como Casa de la Cultura de Toay, albergando al museo del pueblo y la biblioteca popular. Desde 2003 funciona como Casa Museo Olga Orozco, dedicado exclusivamente a su figura y su obra, además se halla en custodia su biblioteca personal.

Cabe destacar que presenta en su casa natal de la localidad de Toay su último libro publicado por la editorial Emecé en 1995, La luz también es un abismo; del cual dirá Rosario Bléfari: “contestación, segunda parte o reverso de La oscuridad es otro sol (1967)”. Esta actividad sucede un 17 de noviembre de 1995 (se reitera al día siguiente en el Consejo Deliberante de la ciudad de Santa Rosa), donde participa como presentadora la poeta y docente Dora Battiston, que es una de las más importantes investigadoras de la provincia de La Pampa que ha profundizado en las obras de Juan Carlos Bustriazo Ortiz, Juan José Sena y, también, Olga Orozco. En aquella oportunidad Battiston resaltó: “Aquella presentación fue un momento fuera de la realidad”.

El 17 de agosto de 1996 en el Auditorio “Juan Carlos Bustriazo Ortiz”, del Centro Municipal de Cultura de Santa Rosa, expone la conferencia “Oliverio Girondo frente a la Nada y lo Absoluto”. Invitada por la Asociación Pampeana de Escritorxs participa en octubre de ese mismo año en el XII Encuentro de las Letras Pampeanas “Profesor Ricardo Nervi”.

Más recientemente, APE colabora en la fundamentación del proyecto presentado por el Diputado provincial Eduardo Tindiglia, en donde se propuso declarar el año 2020 como “Año del Centenario del Nacimiento de Olga Orozco”, en conmemoración de tal acontecimiento. También es incluida en la cartelería del Paseo de los Poetas en el Parque Provincial Parque Luro, iniciativa de las Secretarías de Turismo y de la Mujer del Gobierno de La Pampa, y la Asociación Pampeana de Escritorxs.

INTERPRETACIONES DE OLGA OROZCO

Una obra excéntrica dentro de la producción poética de su época le otorgan un lugar particular en el campo de las letras nacionales. Integra la generación “Tercera Vanguardia”, de marcada tendencia surrealista además de destacarse en ella la influencia de los poetas místicos y los grandes poetas españoles del Siglo de Oro. Es autora de títulos ineludibles como Las muertes (1952), Los juegos peligrosos (1962), La oscuridad es otro sol (1967), Museo Salvaje (1974) y Con esta boca en este mundo (1994), que jalonan su trayectoria y la proyectaron a nivel internacional. Obtuvo el Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo en 1998.

Su poética ha sido estudiada por críticxs como Stella Maris Colombo, Juan Liscano, Elba Torres de Peralta, Cristina Piña, Julieta Gómez Paz, María Rosa Lojo, Graciela Maturo, Alicia Genovese (La doble voz. Poetas argentinas contemporáneas, Biblos, 1998; Eduvim, 2015) , Marisa Negri, entre otrxs, que son de lectura ineludible para quien quiera comprender la estética orozquiana.

Entre lxs investigadorxs provincianxs se destaca los estudios de Diana Irene Blanco (Olga Orozco. La jerarquía de la palabra, 2009 y Olga Orozco, Señora de la alta poesía, 2018), Dora Battiston (“Elementos de la doctrina órfica en la obra de Olga Orozco”, 1994 y “Olga Orozco: la filosofía como intertexto”, 2003), Raquel Miranda (“Continuidad del pensamiento antiguo en la literatura contemporánea. La inspiración órfica en los textos de Olga Orozco”, 2001), Sergio De Matteo (“Olga Orozco: una escritura desde lejos”, 2009, “Olga Orozco: entre la alquimia y Dios, 2019 y “Entre Dios y la memoria del tiempo”, 2019), Graciela Salto (“El fondo documental y bibliográfico de Olga Orozco desde un enfoque interdisciplinario”, 2017 y “Dedicatorias latinoamericanas a Olga Orozco: nexos, lecturas y afiliaciones”, 2019).

Los textos de la escritora, poeta y periodista pampeana han despertado el interés, también, de estudiosxs extranjerxs. En varias Universidades hay doctorados basados en su poética; por ejemplo Alejandro Arturo Ramírez Arballo de University of Arizona con la tesis “La poética de Olga Orozco como proyección estética del pensamiento moderno: un modelo de doble lectura (2008), Sarah Martín López de Universitat de Valencia con la tesis “Poesía y conocimiento en la obra de dos escritoras argentinas contemporáneas: Olga Orozco y Alejandra Pizarnik (2013); o posgrados de literatura como el de Ivette Silva Corona de Universidad Autónoma Metropolitana de México: “Susurros de lo inefable. Una reflexión sobre lenguaje, silencio y Absoluto en la obra poética de Olga Orozco”, 2001). También pueden citarse los artículos de Naomi Lindstrom, de University of Texas: “Olga Orozco: la voz poética que llama entre mundos”, 1985. de Edelweis Serra: “Exploración de la realidad y estrategia textual en la poesía de Olga Orozco” en Anales de Literatura Hispanoamericana, de la Universidad Complutense de Madrid, 1985, de Thorpe Running, St. John´s University: “Imagen y creación en la poesía de Olga Orozco”, 1987, de Melanie Nicholson: “From Sibyl to Witch and Beyond: Feminine Archetype in the Poetry of Olga Orozco” en Chasqui 27, mayo de 1998, entre otros.

Además, hay que destacar los libros de la Universidad de Guadalajara (México): Acercamientos a Olga Orozco, compilados por José Brú, publicado en 1998, de la Universidad de Sevilla (España): Olga Orozco. Territorios de fuego para una poética, bajo la dirección de Inmaculada Lergo Martín, 2010 y los dos tomos de la Universidad Nacional de La Pampa conjuntamente con la Editorial Teseo: Los juegos de espejos: Poética y subjetividad en Olga Orozco (Tomo I) y Médanos fugitivos: Poética y archivo en Olga Orozco (Tomo 2), compilados por Graciela Salto, Dora Battiston y Sonia Bertón, edición con estudios de especialistas del país y del exterior, a presentarse este año.

OTRAS INTERPRETACIONES DE OLGA OROZCO

En este apartado se debería destacar la revista Museo Salvaje, que es heredera de una publicación llamada Che. Artes y Culturas en Abya Yala. A partir del año 2001 reaparece con el título del libro de Olga Orozco a modo de homenaje y se edita hasta el verano 2010/2011.

En agosto de 2003 se estrena en la Escuela N° 5 de Toay el documental “Había una vez”, basado en la niñez de Olga Orozco. Es dirigido por los cineastas Silvio Tejada, Albertina Sales y Juliana Rodríguez Poussif. En un fragmento de “Había una vez” Orozco refiere:

“Había una vez una casa (no). Había en un tiempo una casa (no). Había en varios tiempos varias casas que eran una sola casa. ¿Era realmente una casa o era un espejo fraguado por los tres tiempos, de modo que cada uno era la consecuencia y el motivo del otro? Sì, como caleidoscopios o como en un yo circular a manera de cuarto de vestir, donde la que va a ser con máscara de anciana se probara la máscara de la que fue con máscara de niña, y viceversa y sucesivamente. La máscara de la que es, también, y que sólo se ve desde adentro, desde el revés de todas las máscaras confundidas en una, hasta que se devore eso que habitualmente llamamos rostro y se pueda ver quién es quien lo devora, y entonces supongo que comprobaré lo que sospecho: que no se es uno sino todos.

Pero ahora el tiempo es y aparentemente soy yo sola. En este momento en que voy a nacer, en que voy a regresar, el tiempo y la persona que son yo soy” (en La oscuridad es otro sol, 1967).

La actriz, bailarina y directora teatral Nadia Grandón dirige e interpreta “Cantora Nocturna” (2007) y “Con esta boca en este mundo” (2009), obras basadas en textos de la poeta pampeana Olga Orozco.

En septiembre de 2009 el director teatral Silvio Lang estrena en Buenos Aires la obra “Yo, Olga Orozco”, una experiencia visual y sonora.

También hay que resaltar algunas musicalizaciones de la obra de Olga Orozco, donde sobresalen los trabajos realizados por Pepe Marriot y Ada Blidner, sobre la base del poema “Desdoblamiento en más caras de todos” (Los juegos peligrosos, 1962), realizan la versión “Lejos, de corazón en corazón”, presentada en la Casa Museo Olga Orozco el 23 de diciembre de 2013.

El cantautor Juani de Pian resignifica en la canción “Nanni” a uno de los tantos personajes semimitológicos que recrea Olga Orozco en el relato “Nanni suele volar”, del libro La oscuridad es otro sol (Losada, 1967).

La cantante Guillermina Gavazza adapta el texto “Señora tomando sopa”, del libro Con esta boca en este mundo (Sudamericana, 1994), en la canción “Calesita”, con música del bajista Hernán Basso, y brillantemente interpretado por su grupo Guillermina & Los Planetas (Hernán Basso, Mauricio Ponce y Chelo Porcel).

MÁS INTERPRETACIONES DE OLGA OROZCO

Una mención para el trabajo de zapa que realiza Marisa Negri sobre la obra desperdigada en revistas y diarios de Olga Orozco. Una parte de esas investigaciones confluye en el libro Yo, Claudia (Ediciones en Danza, 2012), que comprende la obra periodística de Olga Orozco en la revista “Claudia” entre 1964 y 1974.

Otra línea corresponde a las ilustraciones, desde las ya conocidas de Raúl Soldi (Desde lejos, 1946); Juan Battle Planas (Las muertes, 1952); Enrique Molina (Los juegos peligrosos, 1962, y La oscuridad es otro sol, 1967); Paul Klee, fragmento de “El Niesen” (Mutaciones de la realidad, 1979); Valerio Peluffo y Olga Orozco, “cadáver exquisito” (Con esta boca en este mundo, 1994); Henry Peach Robinson, “Dormido”, 1867 (También la luz es un abismo, 1995); Edgar Degas, “Retrato de Helene Rouart” -detalle- (Últimos poemas, 2009);  hasta las más actuales de Lihüe Pumilla (Breviario I, 2013) y Gabriel Martino (Cantos a Berenice, 2015).

La actriz y directora teatral Fabiana Rey ha montado dos obras basadas en los libros de Olga Orozco: “Relámpagos de lo invisible” (2008) y “Las muertes” (2014).

En 2009 el director Marcelo Iaccarino estrena los documentales “Oficios”, “Infancia”, “Obra” y “Destino”, basados en una serie de entrevistas realizadas a Olga Orozco en 1998.

El escultor Rubén Schaap realiza la obra “OO” en 2018, una representación de Olga Orozco en hierro soldado forjado y amolado (Propiedad de Andrea M. D’Atri); que ilustra el artículo.

En el festival “Poesía Pampa Fest”, desarrollado en septiembre de 2019 en la sala “La Fantasma”, de la Casa Museo Olga Orozco, la directora teatral y actriz Silvina D’Atri, junto a Emilce Aimar, representan el poema “La cartomancia” (Los juegos peligros, 1962).

Y por último se destaca el disco Para ser otra, una obra extraordinaria que explora e improvisa sobre el universo poético de Olga Orozco, que graba la artista argentina Hebe Rosell, radicada en México, en 2008.

ALGUNOS POEMAS DEDICADOS A OLGA OROZCO

Más allá de los estudios sobre su obra y el fenómeno intertextual que puede identificarse, también otros poetas le han rendido homenaje por medio de la poesía misma. Francisco Madariaga, el criollo del universo, le dedica el poema “Olga Orozco”, incluido en su libro En la tierra de nadie (Ediciones del Dock, 1998):

“Cuando la conocí recordé de inmediato

el poema de Milocz que dice en una parte:

“la extraña muchacha de párpados

arcangélicos…”.

Después la vi muchas noches de canciones

y de sueños, despedirse de los amigos y partir,

en delicadas y misteriosas volantas,

hacia los arenales de la Pampa.

Se alejaba -y se la aleja siempre- como

una esmeralda negra y solar de la independencia

frente a toda capilla literaria.

Estoy seguro de que, cuando viaja, le dice

a su postillón que debe hacer atravesar -sin

miedo- a la volanta por esa Oscuridad Otro Sol

de su fidelidad absoluta a la poesía”.

La poeta Ana María Mayol desde un acápite de Olga Orozco (“Lamento de Jonás”, en Museo Salvaje, Losada, 1974), que funciona a modo de intertexto, edifica el poema “Cuerpo tomado”, de su libro No se trata de mí (Ed. El Mono Armado, 2011):

“Soy mi propio rehén

el pausado veneno del verdugo

el pacto con la muerte”,

Olga Orozco

Soy mi propio rehén

testigo de lo atroz

protagonista de esta obra mía

Soy cada palabra que no he escrito

cada poema plasmado en los insomnios

cada silencio precipitado hacia el mar

La fuga permanente desde mi misma

Soy mi propio rehén 

poblada de desiertos sed y sal

de fachinal grisáceo

de caldenes 

y aromos floreciendo 

en el patio de la infancia

Soy ese punto ciego en el espacio

que te detiene un segundo

despojo 

escombro del olvido

torbellino que rescata pasiones 

en el fuego

arrebata a la lluvia su murmullo

conozco 

la prisión de lo inasible

mi sombra a veces 

transmuta golondrina

la obstinada presencia

 del amor en los ojos

el roce inconfundible 

de una mano en el alma

Me he desterrado a veces

 en la tristeza 

otras 

he caminado hacia mi propio abismo

he muerto en soledad con otras solas

he surcado sus cárceles 

sin testigos ni juicios

sorteando emboscadas  

que me tendió la muerte

Soy mi propio rehén 

llevo este cuerpo tomado por la luna

lleno de noche y sombras

me reconozco en otras 

como un espejo

como si yo no fuese  

más que el pretexto

Soy mi propio rehén 

en la memoria

La Subsecretaría de Cultura de La Pampa y la Municipalidad de Toay convocaron en 2013 el Certamen Federal de Poesía “Casa-Museo Olga Orozco”, con un jurado integrado por Diana Irene Blanco, Bruno Di Benedetto y Alicia Genovese, y con la propuesta de aludir al universo poético y simbólico de la autora pampeana, siendo premiados Águeda Franco, Fabián O. Iriarte, Mónica Scheinsohn, Marisa Negri y María Daniel Pascual. De la serie “Maneras de ser otras” (1° Premio), correspondiente a Águeda Franco, también incluido en su libro Raspando los días (Ediciones en Danza, 2017), seleccionamos “La pequeña Gugliotta”:

la chica de Gugliotta

habla una lengua extraña con los pájaros

                                    con los seres de alas

los ojos azorados por visiones

en el falaz paraíso de la infancia

taciturna levita

es Darvantara     Griska     Matrika Doléesa

nombres para los rostros que la asumen

cuando juega a ser otra

                                                           a ser distinta

            qué mensajeros ve que nadie los registra

            dónde el azoramiento de sus ojos

la chica de Gugliotta

mantiene relaciones con el mundo secreto

escarchada en el fondo del pozo

se asoma para verse

triza su cara el balde

                         pasa horas

en a contemplación de sus retazos

emisarios de mundos subsumidos llegan a su llamado

disimulados en ratones     escarabajos  o  libélulas

secretean con ella

                                           parten raudos

a llevar sus mensajes de tintas invisibles

la pequeña Gugliotta

desciende alucinada

los peldaños de miedo de los sótanos

una vela en su mano parpadea

en camisón por las cornisas

es la menuda equilibrista entre las claridades y las sombras

callada niña rara

habla el idioma de los pájaros

tiene un lunar de oro entre los ojos

            marca de los que fueron elegidos

por el azar por la desgracia por el fuego perpetuo

que arrasa el corazón y no se calma

seña de una metamorfosis

entre el encantamiento y la tragedia

alguien trama los hilos de esta vida

que en las arenas de Toay

arde confusamente

chica inclasificable la Gugliotta

parpadea y las arañas tiemblan en sus telas

mojadas de un rocío de infinito

una vida no alcanza

para sus múltiples vidas escondidas

exploradora pálida

de mundos subyacentes a este mundo

la poesía la salva

                                    la condena

El poeta salteño Carlos J. Aldazábal le dedica el poema “Debo estudiar francés”, que integra el libro Las visitas de siempre (El Suri Porfiado Ediciones, 2014):

Olga Orozco preparó un arrollado

  bañado en chocolate

y vino Miroslav, que es cocinero,

      a la hora del té.

También estaba yo, poeta inédito

  incapaz del francés y el galicismo.

El rito comenzó con la vajilla.

“Leeré en el futuro las llaves del abismo

para saber qué puertas nos tocarán en suerte.

Qué casas cruzaremos, qué portal venturoso,

qué llanto inagotable hablará en las gargantas”.

No recuerdo el pronóstico.

Pero sí su paciencia,

la mágica infusión de su voz poderosa.

Y el “estudie francés” imperativo

                que siempre descarté.

El domingo pasado tuvimos otro encuentro.

Pero estaba en La Pampa:

un museo de infancia que ahora es Olga.

Ahí viven sus libros (incluyéndome a mí),

y sus plantas, sus piedras.

Y además Berenice maúlla en tono bajo

                 profiriendo ladridos.

Ella se preocupó por explicarme

                        (esta vez sin rodeos)

cómo la muerte juega en los jardines

y los portones crujen

cuando suenan pavanas y milongas.

Y el llanto comenzó como gotera,

y no quiso parar hasta vaciarme

el poco mineral que hay en mis huesos.

Olga me consoló con galletitas y un pocillo de mate.

El llanto no cesó.

Aunque leo francés no puedo hablarlo

 y no puedo nombrar

                     con esta boca

                     en este mundo

desde esta pena.

XI Festival Latinoamericano de Poesía en el Centro

XI Festival Latinoamericano de Poesía en el Centro

XI Festival Latinoamericano de Poesía
20 al 23 de agosto de 2019 – Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini

Av. Corrientes 1543 (C1042AAB) Ciudad de Buenos Aires – Argentina
[54 11] 5077-8000


Serenamente digo soy un ángel / y me debes creer.
Jacobo Regen

El ángel ahora canta. /¿Escuchas?/ Canta alto y sin pausas / con la voz del verdugo.
Anahí Lazzaroni

Once años ininterrumpidos de buena poesía, representativa de las distintas tradiciones argentinas y latinoamericanas. En esta undécima edición del Festival, el Espacio Literario Juan L. Ortiz del Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini se enorgullece por la continuidad, redoblando la apuesta y el compromiso hacia más encuentros, más poesía de calidad, más identidad cultural y más diversidad poética.


PROGRAMA


[MAR 20] Sala Solidaridad [2° S]

19:00. Apertura. Presentación de los poetas internacionales invitados: Manoel Herzog (Brasil), Adriana Almada (Paraguay), Concha García (España), Rafael Courtoisie (Uruguay), Gary Daher (Bolivia), Heather H. Thomas (EE UU, lectura en español de Patricia Díaz Bialet) y Enrique Hernández D´Jesús (Venezuela). Participación musical de Gabo Ferro.

[MIE 21] Sala Osvaldo Pugliese [PB]

18:00 – 19:00. Mesa de lectura. Teresa Arijón (Buenos Aires), Arturo Carrera (Coronel Pringles), Bárbara Belloc (Buenos Aires), Guillermo Pilía (La Plata) y Adriana Almada (Paraguay). Coordina: Marina Cavalletti.

19:00 – 20:00. Mesa de lectura. Flavia Soldano (Buenos Aires), Leandro Alva (Buenos Aires), Carolina Lesta (Buenos Aires), Sergio Geese (Santa Fe), Eduardo Mosches (Argentina – México) y Concha García (España). Coordina: Marina Cavalletti.

20:30. Presentación. Homero Expósito – Sonetos inéditos. Con: Matías Mauricio, Negro Falótico y Matías Álvarez.

[JUE 22] Sala Jacobo Laks [3° P]

16:00 – 17:30. Mesa teórica. Poesía y liminalidad. Participan: Patricia Díaz Bialet, Nara Mansur, Natacha Koss y Ludmila Barbero. Coordina Jorge Dubatti

[JUE 22] Sala Osvaldo Pugliese [PB]

17:00 -19:00. Conversatorio. Poesía en tiempos políticos. Participan: Natasha Deligiannis (Poetas Peronistas), Hugo Muleiro (La poesía alcanza) y Juano Villafañe (Con Fervor Revista Cultural). Coordina: Vicente Muleiro.

19:00 – 20:00. Mesa de lectura. Gary Daher (Bolivia), María Rosa Mó (Lanús), Ana Lema (Buenos Aires) y Geraldine Palavecino (Salta). Coordina: Carlos J. Aldazábal.

20:00 – 21:00. Mesa de lectura. Coni Banús (Buenos Aires), Eduardo Silveyra (Buenos Aires), Natasha Deligiannis (Buenos Aires) y Rafael Courtoisie (Uruguay). Coordina Carlos J. Aldazábal.

[VIE 23] Sala Jacobo Laks [3° P]

17:00 – 19:00. Conversatorio. Filosofía de la praxis artística: el lector de poesía y el espectador de teatro, grandes omisiones culturales e históricas. Participan: Jorge Dubatti (Buenos Aires) y Juano Villafañe (Buenos Aires). Coordina: Natacha Koss (Buenos Aires).

[VIE 23] Sala Osvaldo Pugliese [PB]

17:00 – 19:00. Conversatorio. Poesía y traducción. Participan: Manoel Herzog (Brasil), Pablo Ingberg (Buenos Aires), Natalia Litvinova (Buenos Aires), y Bárbara Belloc (Buenos Aires). Coordina: Patricia Díaz Bialet.

19:00 – 20:00. Mesa de lectura. Claudio Suárez (Córdoba), Evangelina Aguilera (Mar del Plata), Tom Maver (Buenos Aires), Tony Zalazar (Chaco) y Manoel Herzog (Brasil). Coordina: Romina Dziovenas.

20:00 – 21:00. Mesa de lectura. Natalia Litvinova (Buenos Aires), Stella Maris Ponce (Entre Ríos), Silvia Jurovietzky (Buenos Aires), Enrique Hernández D´Jesús (Venezuela) y Heather H. Thomas (EE. UU.) con Patricia Díaz Bialet (lectura bilingüe). Coordina: Romina Dziovenas.

Invitados

Evangelina Aguilera
Adriana Almada (Paraguay)
Leandro Alva
Teresa Arijón
Costanza Banús
Bárbara Belloc
Arturo Carrera
Rafael Courtoisie (Uruguay)
Gary Daher (Bolivia)
Natasha Deligiannis
Gabo Ferro
Concha García (España)
Sergio Geese
Enrique Hernández D’Jesús (Venezuela)
Manoel Herzog (Brasil)
Pablo Ingberg
Silvia Jurovietzky
Ana Lema
Carolina Lesta
Natalia Litvinova
Tom Maver
María Rosa Mó
Eduardo Mosches (Argentina – México)
Hugo Muleiro
Geraldine Palavecino
Guillermo Pilía
Stella Maris
Eduardo Silveyra (Uruguay)
Flavia Soldano Deheza
Claudio Suárez
Heather H. Thomas (EEUU)
Tony Zalazar


Imagen: Ernesto Pereyra


INVITADOS


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Evangelina Aguilera

Nació en Mar del Plata, 1977. En poesía publicó Fuga (2009), Una casa no arde sola (2018) y el audio-libro Memoria del silencio (2015). Obtuvo, entre otros, el Primer Premio del Concurso “Luis Alberto Spinetta”, organizado por la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Mar del Plata (2013). Coordina desde 2014 los talleres de escritura creativa “Fernando Pessoa”. Es profesora en Letras y dicta clases en escuelas de enseñanza secundaria.

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Adriana Almada

Nació en Salta (Argentina) y reside en Asunción (Paraguay). Publicó dos libros de poesía: Zona de silencio (2005) y Patios prohibidos (2008) y tiene un tercero en imprenta, Jardines del abandono (2015). Es escritora, crítica de arte y curadora. Es autora de Colección privada. Escritos sobre artes visuales en Paraguay, Hugo Aveta. Espacios sustraíbles y Joaquín Sánchez, el narrador, entre otras publicaciones.

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Leandro Alva

Nació en Temperley, Buenos Aires, 1975. Estudió letras en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora y en la Universidad Carolina de Praga. Se desempeña como coordinador de talleres literarios, crítico de arte, productor radial y traductor. Publicó los poemarios Tundra (2011), Selvas del Aire (2018) y El maxilar de Gardel (2019). Actualmente prepara una novela: El zurdo Kovacs. Trabajó en la diagramación y edición del libro del Museo Expresionista Valladares durante 2016. Participó de encuentros literarios en Costa Rica, México y España. Colabora con diversos medios gráficos y virtuales nacionales e internacionales. Organiza ciclos de poesía en la zona sur del conurbano bonaerense.

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Teresa Arijón

Poeta, traductora, editora. Publicó varios libros de poemas, una obra de teatro, tres compendios compartidos, varias antologías —entre ellas la primera de poesía argentina y brasileña bilingüe—, algunos textos breves sobre arte y crónicas viajeras. Codirige, con Bárbara Belloc y Manuel Hermelo, el sello editorial pato-en-la-cara. Desde 2013 dirige, con Belloc y socios brasileños y ecuatorianos, la colección Nomadismos. Desde 2018 es editora de la red iberoamericana de poesía Palavbras Andantes. Recibió algunos premios, entre ellos Fondo Nacional de las Artes y Kónex. Fue escritora residente en el IWP (Iowa, EUA). Fue traducida al inglés, el portugués, el malayo y el holandés.

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Costanza Banús

Nació en Santa Fe, 1973. Es poeta, gestora cultural, narradora y letrista de canciones junto a Manuel Navarro, Adam Tully y Claudio Coya Peralta Benincasa del dúo Los de Minetti. Es Licenciada en Psicología con especialización en Arteterapia. Fue Directora Operativa de la Revista Lamás Médula hasta 2010, año en el que co creó Zoológico de Poetas, ciclo que se realiza actualmente en San Telmo. Libros editados: Perdidas, El fondito del vaso del dragón, La trinchera del amor sin retorno, y este año editará Invierno amarillo.

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Bárbara Belloc

Poeta, traductora, editora. Publicó: Canódromo (2015), Andinista (2009), Orang-utans (con Teresa Arijón, 2000), Ira (1999), Bla (1992). Su poesía ha sido traducida y publicada en México, Brasil, España, Alemania, Estados Unidos, Canadá y Eslovenia. Con Arijón codirige la colección Nomadismos. Con T.A. y Manuel Hermelo codirige el sello editorial inclasificable pato-enla-cara. Entre otros, tradujo del inglés y el portugués a Clarice Lispector, Alberto Caeiro, Hilda Hilst, David James Poissant, Waly Salomão, William Thacker. Del griego clásico tradujo el corpus sáfico (publicado como Poema y fragmentos completos, 2006), fragmentos de Alceo, Moero, Erina y Praxila (publicados en revistas), y está finalizando la traducción de la tragedia de Esquilo Ikétides y por comenzar la de la comedia Lisístrata, de Aristófanes. Tema especial: animales.

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Arturo Carrera

Nació en Coronel Pringles, Buenos Aires, 1948. Es poeta, ensayista y traductor. Publicó más de veinte libros de poesía, entre ellos El vespertillo de las parcas (1997), Children’s corner (1999), Tratado de las sensaciones (2001), Carpe Diem, Potlatch (2004), La inocencia (2006), Las cuatro estaciones (2008), Fastos (2010) y Bajo la plumilla de la lengua (2013). Sus libros de ensayos incluyen Nacen Los Otros (1993) y Ensayos murmurados (2009). Recibió el Premio Nacional de Poesía Mauricio Kohen (1985), la Beca Antorchas (1990), la Beca Guggenheim (1995), el Premio Konex de Poesía (2004), el Premio de Poesía Hispanoamericana Festival de la Lira en Ecuador (2009) y el 2do. Premio Nacional de Poesía (2011).

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Rafael Courtoisie

Nació en Montevideo, 1958. Poeta, narrador, traductor, profesor universitario, miembro de la Academia Uruguaya de Letras, miembro correspondiente de la Real Academia Española, integra el International Writing Program (Iowa University). Ha obtenido importantes premios en España (Loewe, Blas de Otero, casa de América, Gil de Biedma, etc.), México (Plural, Jaime Sabines, etc.), Cuba (premio Casa de las Américas, Premio Lezama Lima) y el Premio Nacional en Uruguay, entre otros. Se acaba de publicar en Francia La novela del cuerpo y en España El libro de la desobediencia. Los puntos sobre las íes (Madrid, 2019) es una amplia antología de su poesía. Antología invisible (Madrid, 2018) fue premiado en el concurso Gil de Biedma y editado por Visor.

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Gary Daher

Nació en Bolivia, 1956. Poeta, narrador y ensayista. Autor de trece libros de poesía, tres novelas, un libro de ensayos sobre poesía boliviana y un libro con poemas de Catulo y Safo. Junto a los poetas Ariel Pérez y Juan Carlos Ramiro Quiroga conformó el grupo literario “Club del Café o del Ajenjo”, autores de la obra poética Errores compartidos y de la revista de poesía llamada Mal menor. Durante 1993 y hasta 1995 ha dirigido, junto a los poetas Vilma Tapia Anaya y Álvaro Antezana Juárez el semanario literario El Pabellón del Vacío. Actualmente hace parte del comité editorial de la revista anual El Ansia. En 2018, la Editorial Vitrubio de Madrid ha lanzado su libro Piedra Sagrada.

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Natasha Deligiannis

Nació en Buenos Aires, 1990. Publicó poemas en las antologías Atada a la reacción (Nulú Bonsai, 2011), Autopísticas (Clara Beter, 2014), Poemas de la resistencia (Clara Beter, 2016) y el libro de poesía Del cuerpo a la calle (La Gran Nilson, 2017). Compiló el libro de poesía latinoamericana Entrepueblos (EDULP, 2018). Aplicó para becas del Fondo Nacional de las Artes y del Ministerio de Cultura de la Nación como responsable de proyectos culturales. Formó el colectivo de escritores Poetas Peronistas.

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Gabo Ferro

Cantante, autor y compositor. Poeta. Performer. Historiador. Desde la edición de su primer disco solista en el año 2005 es considerado por el público y la crítica especializada un artista excepcional. Ha producido de manera independiente quince discos, distintas editoriales han publicado sus ensayos de historia, textos de sus performances y su poemario “Recetario panorámico elemental fantástico & neumático”. Este año, 2019, fue declarado Personalidad Destacada de la Cultura de la Ciudad de Buenos Aires y celebró los 15 de años de su regreso a la música con la edición especial de un Cancionero Completo con todas las canciones de su etapa solista. En estos años, varios de sus poemas, canciones y cuentos fueron material de trabajo y composición para relatos coreográficos, piezas escénico-vocales, documentales y films argentinos e internacionales.

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Concha García

Nació en Rambla, Córdoba, España, 1956. Vive en Barcelon. Publicó, entre otros títulos, Otra Ley (1997), Acontecimiento, (2008) El día anterior al momento de quererle, (2013) y Las proximidades (2016). Como ensayista publicó Asomos de luz (2012) y Miradas en los entresijos (en prensa). También diarios: La Lejanía. Cuaderno de Montevideo (2013), Los antiguos domicilios (2015), Desvío a Buenos Aires. Diario de una poeta en la Patagonia argentina (2019) y Ciudades escritas (2019). Es responsable de dos antologías de poesía de la Patagonia. (Antología de poesía de la Patagonia, 2006; y La Frontera Móvil, 2014), una antología de poesía argentina y un documental titulado Entre dos orillas, sobre mujeres poetas del Río de la Plata. Ha compilado la poesía de Selva Casal y de Graciela Cros. Ha obtenido algunos premios, como el Aula Negra de la Universidad de León, el Antonio Gala, el Barcarola o el Jaime Gil de Biedma.

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Sergio Geese

Nació en Esperanza, Santa Fe. Poeta y letrista. Publicó el libro de letras de canciones y poemas La fuerza de los impávidos (2010), y el CD de música popular El país de mis ojos (2018) donde comparte obra con los compositores Pablo Budini, Flavio Gauna y Fernando Lernoud. Su trabajo poético está incluído en la antología bilingüe A Sul de Nenhum Norte (2013) y La raíz invertida (2017). Escribió tres artículos para la revista latinoamericana de cultura Literariedad. (Colombia, 2018). Recientemente publicó un libro de poesía en prosa que se titula La Canción que me salva (2019).

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Enrique Hernández

D’Jesús Nació en Mérida, Venezuela, 1947. Es poeta, fotógrafo, editor y activista cultural. Ha publicado diversos libros de poemas, entre ellos, Muerto de risa, Mi abuelo primaveral y sudoroso, La máscara, Los poemas de Venus García (poesía y fotografías) y Recurso del huésped. Ha realizado exposiciones fotográficas en Venezuela, Italia, España y Puerto Rico.

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Manoel Herzog

Nació en Santos, Brasil, 1964. En poesía publicó Brincadeira Surrealista (1987) y Sonetos de Amor em Branco e Preto (2016). En narrativa, Os Bichos (2012), Companhia Brasileira de Alquimia (2013), A Comédia de Alissia Bloom (2014, Tercer Premio Jabuti 2015), O Evangelista (2015), Dec (ad) ência (2016) y A Jaca do Cemitério é mais Doce (2017), Segundo Premio de la Biblioteca Nacional.

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Pablo Ingberg

Nació en Buenos Aires, 1960. Licenciado en Letras por la Universidad de Buenos Aires, premio Academia Argentina de Letras al mejor promedio. Publicó cinco libros de poesía, uno para niños, una novela, uno de ensayos sobre traducción (Escribir palabras ajenas) y cerca de cien libros traducidos del griego, latín, inglés e italiano, mayormente clásicos (Safo, Sófocles, Virgilio, Catulo, Austen, Dickens, Melville, Whitman, Joyce, Woolf, Fitzgerald, Svevo, etc.). Dirigió para Editorial Losada una edición de Obras completas de Shakespeare, de las que tradujo la mitad, y la Colección Griegos y Latinos, con 85 títulos todavía en distribución. Por sus traducciones recibió los premios Teatro del Mundo, Konex-Diploma al Mérito y Aurora Borealis-Honourable Mention de la Federación Internacional de Traductores, como también becas y subsidios de Irlanda, Italia y Suiza.

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Silvia Jurovietzky

Nació en Buenos Aires, 1962. Es docente e investigadora de la carrera de Letras en la Universidad de Buenos Aires y de la carrera de Artes de la Escritura en la Universidad de las Artes. Coordina talleres de escritura desde 1992. Publicó los libros de poesía: Un guisante bajo el colchón (Libros de Tierra Firme, 2002), Panaderos (Libros de Tierra Firme,2007), Giribone 850 (Bajo la Luna, 2009) y Hacer pie (Bajo la Luna, 2017). Obtuvo una mención en el concurso de poesía “Premio Raúl González Tuñón” en el 2005 y el 3º Premio Poesía Fondo Nacional de las Artes 2008 por el libro Giribone 850. Participó en diversas antologías de poesía y ensayos sobre Bellessi, Pizarnik, Biagioni, Mileo, Raimondi, entre otros. Coordinadora de un tomo de La historia feminista de la literatura argentina (en preparación).

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Ana Lema

Nació en Buenos Aires, 1973. Es poeta, escritora, traductora y periodista cultural y literaria. Estudió dibujo y pintura en la escuela de Bellas Artes. En 1997 dejó Argentina para vivir en Inglaterra y luego en Escocia donde realizó estudios de posgrado en inglés (Stevenson College of Edinburgh/ Basil Paterson College) graduándose, más tarde, por la Universidad de Cambridge, paralelamente asistió a clases de fotografía (Leith Academy, Edimburgo, Reino Unido). Su interés por la poesía y el arte la llevó a estudiar curaduría y montaje de obras de arte, más tarde realizó la curaduría de muestras de arte que integró, en Italia y Argentina en colaboración con Francia, China, Venezuela, Reino Unido. En poesía, publicó: Babilonia (2000), Mapas (2004). Words. Images and Poems (Inglaterra- Argentina, 2005/06), Atlas de los Cuatro Vientos (Chile, 2013) y Atlántico Sur (2016). Algunos de sus textos fueron traducidos al inglés, portugués, gallego, italiano y francés e incluidos en antologías de Argentina y del exterior. En el año 2008 creó el grupo: Artistas y Escritor@s contra la violencia de género, en la red social Facebook que contó con la colaboración de artistas de Argentina, Italia, Ucrania, U.S.A., Turquía, Dinamarca, China y Reino Unido.

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Carolina Lesta

Nació en La Plata, 1971. Es Psicóloga Social y Especialista en Atención Temprana. Además es creadora y realizadora junto a Virginia Janza de “La Dominga, literatura y tapas”, un encuentro taller donde se come se bebe, se escribe y se lee. También es coautora y coconductora, junto a Fabian Leppez, de los ciclos “Fuego. Ciclo de poetas escorpianos” (2016) y “El Club de los Poetas Cumbieros”, poesía ritmo y sustancia en La Casa del Conde. Ha publicado el libro de poemas Anarcoamor con El Ombligo Cuadrado Editorial, este año; y ha participado de la Antología Tetas, historia de pechos de Editorial Textos Intrusos.

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Natalia Litvinova

Nació en Gómel, Bielorrusia, en 1986 y reside en Argentina. Además de editora y traductora de poetas rusos, es autora de libros como Esteparia (2010), Grieta (2012), Todo ajeno (2013), Los cortes invisibles, antología poética traducida al francés y publicada por Al Manar en Francia, 2015. Siguiente vitalidad (2015), Cesto de trenzas (publicado en España por La Bella Varsovia, en 2018; por Llantén en Argentina y por Edicola en Chile), Körbe voller Zöpfe, antología poética traducida al alemán y publicada en Heidelberg en 2019, All Things Other, traducido al inglés y publicado en EEUU por la editorial Ibero-American Literary Society, 2019. En 2018 ganó el premio estímulo de la Fundación Argentina para la Poesía.

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Tom Maver

Nació en Buenos Aires, 1985. Publicó cuatro libros de poemas: Yo, la incesante nieve (2009), Marea Solar (2016), Nocturno de Aña Cuá (2018) y Sara Luna (ganador del Primer premio de poesía del Fondo Nacional de las Artes, Llantén 2019). Además, tradujo Rosa, del poeta chino-estadounidense Li-Young Lee (Barba de abejas, 2015), Biografía en los saquitos de té, de Westonia Murray (Llantén, 2017) y Qué son las islas, de Hilda Doolittle. Dirige junto a Natalia Litvinova la editorial Llantén.

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María Rosa Mó

En poesía ha publicado Tristes historias resucitadas, la plaqueta Blusera del alma, Ardores en puntillas, El guerrero, Alba, Transparencia, Eso que fluye, arte erótico con dibujos de Nora Patrich. Junto a esta artista plástica también ha editado el libro Sexo, Feng Shui y Horóscopo chino, de Postales Eróticas. Y recientemente Ciega. Participó además de la antología Entre la utopía y el compromiso. Para chicos ha publicado entre otros Los pájaros de Joaquín, en Ediciones del Cronopio Azul, Julieta en sueños en Kalandraka, España, libro musicalizado por la Sinfónica de Galicia, traducido al gallego y presentado en el Palacio de la Opera de La Coruña, Las manos en la masa, editorial edebe, Perlas de bruja premio Alija de poesía, en SM y Miradas de vaca en Anaya, España. Es directora de Ediciones del Cronopio Azul.

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Eduardo Mosches

Nació en Buenos Aires en 1944 y reside en México. Fundador y director de la revista literaria Blanco Móvil, desde 1985. Ha publicado los poemarios: Los lentes y Marx, Los tiempos mezquinos, Cuando las pieles riman, Viaje a través de los etcéteras, Como el mar que nos habita, Molinos de Fuego, Susurros de la memoria, Avatares de la memoria (antología poética 1979-2006), El ojo histórico (2014). Presenta en Buenos Aires su antología El río sin orillas (1979-2014).

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Hugo Muleiro

Nació en Buenos Aires, 1955. Como periodista desempeñó funciones y cargos diversos en diarios y agencias de noticias. Fue secretario de redacción de DYN (Diarios y Noticias) y ANSA, y jefe de redacción y luego director periodístico de Télam. Se especializó en temas internacionales, en particular los referidos a América Latina. Es autor de Palabra por palabra, estructura y léxico para las noticias (2002), Al margen de la agenda. Noticias, discriminación y exclusión (2006); de Los Garcas (2013) y Los Monstruos (2016), ambos con Vicente Muleiro. Participó de La esperanza insobornable. Rodolfo Walsh en la memoria (2017). Entre otras actividades, colaboró con UNICEF en encuentros y seminarios sobre el tratamiento periodístico de niñez y adolescencia, en varios puntos de la Argentina y en otros países. Publica análisis sobre comunicación en varios medios nacionales y extranjeros. Dirige la revista digital de poesía La Poesía Alcanza (www.lapoesiaalcanza.com.ar). Es presidente de COMUNA (Comunicadores de la Argentina).

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Geraldine Palavecino

Nació en Salta, 1973. Escribe desde joven, participó de diversos talleres literarios y coordinó otros de escritura y lectura, destinados a jóvenes y adultos. Publicó tres libros de poesías: Ritual de sierpes, Bajo tu Peso y Talismán de Saturno, distinguidos con premios provinciales. Fue incluida en antologías como la de Poetas Jóvenes del Noroeste Argentino coordinada por Santiago Sylvester y la de Escrituras Eróticas en Salta. Fue becaria de la Fundación Antorchas y del Fondo Nacional de las Artes. Escribe también narrativa, novelas y cuentos para niños. Es psicopedagoga neurocognitiva, dedicada a la evaluación y diseño de inclusión para personas con discapacidad, docente de la carrera y se desempeña como editora en el Estado provincial.

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Guillermo Pilía

Nació en La Plata, Buenos Aires, 1958. Poeta, narrador, catedrático y académico. Se graduó en Letras en la Universidad Nacional de La Plata. Publicó 14 libros de poesía, entre los últimos, Ojalá el tiempo tan sólo fuera lo que se ama (2011), Ainadamar (2016), Sobre la cuerda y sin la red (2016) y Casamundo (Obra poética I, 2019). Fue traducido al inglés, portugués, italiano, griego moderno, ruso y catalán. Recibió numerosos premios en Argentina y en el exterior, entre los últimos, el Premio Al-Ándalus (2010), el Premio Andrés Bello a su obra poética completa (2014) y el Premio a la Excelencia Literaria de la Unión Hispanomundial de Escritores. Es miembro de destacadas instituciones literarias e hispanistas, como la Academia Hispanoamericana de Buenas Letras de Madrid y la Academia de Buenas Letras de Granada. Es Ciudadano Ilustre de la ciudad de La Plata.

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Stella Maris Ponce

Nació en Concordia, Entre Ríos, 1963. Poeta, cantante, profesora de literatura y gestora cultural. Publicó, en poesía: Rituales de la Noche (Ríos al Mar, Paraná, 2002), Selección en Antología Mujeres Poetas en el País de las Nubes (Cultura Mixteca, México, 2007) y Spirituals (Del Dock, Buenos Aires, 2015). El ensayo Sonidos y silencios de la utopía en la poesía y la música (El Augur, Paraguay, 2005). También editó Stella In Concert I y II dvds de poemas y canciones. Coordina talleres de escritura creativa. Realiza recitales poético-musicales de Jazz, Blues, Tango y Poesía. Fue becada por el Fondo Nacional de las Artes en el Programa Pertenencia-Poesía. Recibió el Premio Pregonero de la Fundación El Libro de Buenos Aires. Preside la Fundación Magister y organiza anualmente la Feria del Libro de Concordia.

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Eduardo Silveyra

Nació en Uruguay, 1955. Poeta y escritor. Reside en Buenos Aires desde 1973. Publicó: Ave Fénix en 1986, Poema del Pez Amarillo en 2004 y las novelas Esta Puta Memoria en 2009, El Baile de la Yegua en 2017 y El Agua Ardiente en 2018. Participó de las antologías, 7 Poetas Argentinos y El Erotismo y Otras Yerbas. Colabora como periodista en distintos medios de Argentina y Uruguay y es integrante de la Usina del Pensamiento Nacional y Popular. Ha conducido varios ciclos de lectura entre ellos el Festival de Poesía Política BA 2019. En 2014 recibió una mención especial, en el Concurso de Crónicas Periodísticas del Espacio de la Memoria Ex ESMA.

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Flavia Soldano Deheza

Nació en Estación Unzué, 1961. Publicó Matadura del rayo (2013) y Pampa Stalingrado (2017). En preparación los libros Isla Maciel y La Propiedad Privada. Sus poemas han sido publicados en antologías de poesía política latinoamericana, y en las revistas Hablar de Poesía (Buenos Aires), en Valparaíso, en Córdoba, en California, y en diversos blogs y periódicos del país y del exterior. Es corresponsal de la revista Palabras de Poeta (Córdoba). Pertenece al grupo de poesía El Canuto. Es psicoanalista, profesora en la Universidad de Tres de Febrero, y desarrolla su trabajo en la Isla Maciel. Se dedica también al estudio de las lenguas antiguas y a la historia de la subjetividad.

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Claudio Suárez

Nació en Córdoba 1939. Publicó una docena de libros: Contra olvidos, Mientras tanto, Acordes y desiertos, Ventanas altas, Inventario inconcluso, Cenizas a las orillas de la tarde, Legitima defenza, Asunto personal, El oscuro sonido de la piedra, Bien de familia y La saga del conejo negro I y II. Fue miembro del Consejo de redacción de la revista Asueto, hojas de poesía, y es actualmente miembro del consejo de redacción de la revista Palabras de poeta.

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Heather H. Thomas

Poeta galardonada y profesora universitaria de Reading, Pensilvania. Es la autora de Vortex Street (2018) y de otros seis libros de poemas, que incluyen Blue Ruby (2008), Resurrection Papers (2003), y Practicing Amnesia (2000) Su poesía recibió numerosos premios, dentro de los cuales figura el Premio Literario “Rita Dove” en 2014. Su poema “Counterspirit,” en colaboración con la poeta egipcia Nagat Ali, fue publicado en 2016 en el sitio de cultura árabe-americana Mizna. Se han publicado traducciones de sus poemas en albanés, árabe, italiano, lituano, castellano y sueco. Es Profesora Emérita de Inglés en la Universidad Kutztown de Pensilvania. Nacida en Nueva York, se graduó con una Maestría y un Doctorado en Literatura en la Universidad Temple, Filadelfia.

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Tony Zalazar

Nació en Resistencia, Chaco, 1980. Es Profesor en Letras y fundador del Ananga Ranga Taller, sello editorial con el que publicó varias obras, entre las que se destacan Ser De Ruido (2006), Quherencia (2009) y La Historieta de la Puesía (2017). Obtuvo el primer premio en el concurso de poesía del Instituto de Cultura de Corrientes con su poemario Se llama Epífora (2016). Realizó las antologías Ida y Vuelta, Poemas con Famosos, Parrincestos -reescrituras poéticas- e Hijo e pluma. En la colección Mulita publicó el libro de cuentos Carece de Madurez (2013). Con El Teje Animal, proyecto que coordina con Aymará Yulan, publicó Diario íntimo de un Chancho (2014) y CroniCanino (2015), libros-objeto tejidos a crochet. Participó en varias antologías: Los Poetas Interiores, Círculo de poesía y Panorama InterZona, entre otras.


El Festival de Poesía en el Centro, latinoamericano, pero también internacional, es uno de los eventos más significativos de la escena poética de la ciudad de Buenos Aires. Luego de diez años, en esta undécima edición, la celebración de la palabra vuelve a encenderse con lecturas y reflexiones, con las canciones de Gabo Ferro y con la alegría de un ritual que nos contiene. Eso que solo la poesía puede lograr, milagro imprescindible y necesario. Las puertas están abiertas. Sean bienvenidas y bienvenidos a una nueva edición del Festival.

Organiza: Espacio Literario Juan L. Ortiz. Coordinador: Carlos J. Aldazábal. Comisión organizadora: Patricia Díaz Bialet (Buenos Aires), Vicente Muleiro (Buenos Aires), Susana Szwarc (Chaco), Carlos J. Aldazábal (Salta) y Juano Villafañe (Buenos Aires). Integrantes del Espacio Literario Juan L. Ortiz: Santiago Alonso, Marina Cavalletti, Romina Dziovenas, Carla Corvalán y Denise Pluis.

Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini. Director General: Prof. Juan Carlos Junio // Subdirector: Ing. Horacio López // Director Artístico: Juano Villafañe // Secretario de Investigaciones: Pablo Imen // Secretario de Comunicaciones: Luis Pablo Giniger // Secretaria de Planificación: Natalia Stoppani // Secretaria 
de Programación Artística: Antoaneta Madjarova // Coordinador Espacio Literario Juan L. Ortiz: Carlos J. Aldazábal // Comunicación Visual: Claudio Medin.


ORGANIZA


Espacio Literario Juan L. Ortiz -Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini

AUSPICIAN
auspicios2019
auspicios2019b

Red Nuestra América de Festivales Internacionales de Poesía – Sociedad Argentina de Escritores – La poesía alcanza para todos – Bodega Amakaik – Laboratorio SLAD FBA UNLP


Rodolfo Alonso, en el mar de la poesía

Pequeñas intenciones

Fragmento de la novela de Jorge Consiglio, ganadora del Primer Premio Municipal de la Ciudad de Buenos Aires, publicada en 2011 por Edhasa, y recientemente reeditada por Club Cinco.

 

Uno

 

Desde que pasó lo que me pasó tuve problemas con cualquier distancia. Ahora que estamos en una habitación chiquita, de mala muerte, es un esfuerzo para mí ir hasta la ventana a cerrar los postigos. Tengo que andar tres metros, y sin embargo me cuesta. Doy un paso firme con la pierna derecha y enseguida arrastro la rigidez de la izquierda. Me afirmo y salto el siguiente paso. Y cuando digo salto –se habrá dado cuenta de que no es una forma de expresión– uso el término exacto para describir la acción. Me desplazo como los gorriones; la diferencia es que mis movimientos siempre conservan un punto de apoyo, nunca estoy del todo en el aire.

Acuerdo con la idea que intuyo, su cerebro está madurando: me muevo con una danza espástica. Parezco un muñeco con la cuerda rota, una máquina fuera de eje, un desecho. De todas maneras, me muevo, quizás demasiado para mis expectativas.

El cielo está completamente oscuro. Llego a ver una fila de álamos a través de la lluvia. Las ramas se abren y se cierran como si quisieran pulsear con la tormenta.

Ahora, mi amigo, todo es distinto en la calle. Hay un vapor que no se mueve al ras del suelo; es un humo azulado. Las chapas del aserradero, la pared de ladrillo del local de Chaine, un tambor de doscientos litros que la gente usa para hacer fuego y hasta el lomo de un perro overo son del agua. Las cosas están enfundadas en una convicción… ¿Cómo decirlo? En una convicción ciega.

Lo raro es que es bien de día pero parece de noche. No tanto por la luz, que es un resplandor nervioso que se escapa, sino por la tensión de algo, un misterio, que parece que se está por revelar. Si se asoma a la ventana se va a dar cuenta de lo que le digo. Hay una violencia que solamente interrumpen los álamos en el fondo, con esa forma que tienen, tan compacta, de ser árboles.

Es la tormenta de Santa Rosa. Sé que por estos lugares no es frecuente, pero yo la conozco: lo digo por la época del año. Se atrasa o se adelanta un mes pero siempre llega. Y es bien furiosa: desmadra ríos, arranca ramas, tira abajo lo que se le pone adelante. Parece que quisiera terminar con el mundo. Es tupida, de gota gruesa; no como esas lluvias de primavera que empiezan y terminan con una garúa menuda. Es frontal, y por eso asusta. Cuando se larga viene el asombro: resulta increíble que caiga agua del cielo.

Otra cosa que voy a hacer es meter un trapo en la rendija que hay debajo de la puerta. No quiero que entre el viento, que acá siempre viene cargado con ese polvo que se pega a la piel y la seca. Uno se toca la cara y la encuentra áspera como una lija.

Me voy a servir un té. No le ofrezco porque no lo veo con ganas. Tengo acá, en este aparadorcito, todo lo que necesito. Caliento agua en el jarro, la paso a este vaso, le meto un saquito y dos de azúcar.

Si me siento en la cama, es porque me resulta más cómodo: tengo lugar para que mi pierna no se choque con nada. Desde que no la puedo flexionar me acostumbré a calcular el espacio para acomodarla, como si se tratara de un apéndice pegado a mi cuerpo. Para sentarme me pienso como un ángulo obtuso. Los primeros meses me caía cada tres pasos: era imposible vivir. Después empecé a moverme como le conté recién. Me ayudaba con un bastón que me había hecho un carpintero con la pata de una mesa. Tenía tallados unos garabatos que parecían letras chinas. Llamaba la atención ese bastón. ¿Se imagina? Caminando por las calles de Haedo colgado de un bastón con letras chinas no podía pasar desapercibido. Una vez, un pibe me preguntó de dónde lo había sacado. Le inventé una historia de herencias. Le dije que había sido de un capitán de barco. El chico me miraba asombrado. Le aclaré que el capitán no era de ese tipo de marinos a los que los mueve la ambición, como a los ingleses, sino que respondía a la curiosidad. Era un aventurero puro.

–¿Curiosidad? –me preguntó.

–Sí –le dije.

Se quedó callado. Guardó la duda para que le fermentara con los días.

 

***

 

La lluvia es torrencial. Escucho el agua golpeando la chapa de los techos. Esta tormenta no va a parar más, nunca más. Si tuviera ganas, dejaría el vaso con té en la mesa de luz, me pararía e iría de nuevo hasta la ventana. Me encontraría con las cosas cubiertas por ese esmalte que deja la humedad. Un esmalte que barniza desde los árboles hasta las piedras, desde la tierra hasta el cuero de los animales, y que es, aunque parezca contradictorio, una nueva identidad y su rechazo más tajante. No hay nada en el mundo que conserve la serenidad cuando está mojado. Lo que usted podría ver, si se le antojara asomarse, es la pausa de la resignación. Es así nomás: las cosas hundidas en esa luz de acuario que sabe traer la tormenta.

 

***

 

Se habrá dado cuenta: la gente abre bien los ojos cuando llueve. Es por la amenaza; porque las tormentas, aunque sean chicas, son siempre un riesgo. Ponen a prueba al hombre. Mire el techo, sin ir más lejos. Por esa rajadura que hay ahí, a la derecha del tirante, en un ratito nomás, va a empezar a meterse el agua. Primero es una gotita, pero termina en una inundación. Cae y cae. Fíjese que abajo está la cama, y correrla, en el estado en que me encuentro, es un verdadero problema. Lo mismo pasaba en la casa de Haedo. Me acostaba y veía una grieta que cruzaba el techo. Era larga, pero filtraba en un ángulo. Me acuerdo de que, después de estar observándola unos minutos, me evocaba distintas cosas. A veces, me hacía pensar en el cauce de un río. Otras, descubría el perfil de un alemán que trabajaba con mi viejo en el vivero, un tal Wagner. Un raro; era uno de esos madrugadores que confunden la verdad con un conjunto de hábitos. Era altísimo. Siempre me dio la sensación de que mi viejo se sentía incómodo con él. Como trabajador lo respetaba, pero prefería no hablarle. Tiene la discreción de los traidores, decía. Nunca supe bien a qué se refería. Mi madre lo escuchaba y decía que sí, pero tampoco creo que lo entendiera.

 

***

 

Es caprichosa la memoria: de mi madre tengo más presente la personalidad que las facciones. Su punto de vista siempre coincidía con el de los demás. Si tenía una ilusión, creo, era la de escapar a un lugar al que no llegaran los reclamos. Porque aunque resulte paradójico, los había y en gran cantidad. Estoy convencido de que esto responde a una lógica infalible: cuanto más blanda es la carne, más fácil entra la aguja. Mi madre era una de esas personas que aguantan en silencio. Qué sé yo. La cuestión es que en quince días, de tanto tragar hiel, la barrió un cáncer. Cuando el médico le dijo a mi viejo que no había más que hacer, la trajeron a casa con la idea de que muriera en paz. Mis hermanos –tengo dos: un varón y una mujer– no querían entrar a la pieza. Yo, en cambio, que tenía diez años, me quedé fascinado mirando los gestos que le fueron cambiando la cara. Porque cuando estas alteraciones sucedían, dejaban una huella: la piel se hacía más lisa, se le borraban los poros. Pero, de todos modos, no pude retener por mucho tiempo su imagen. Lo que me queda es el enigma de saber cómo hubiera sido un futuro que la incluyera. Entiendo que vivió su peor equivocación con convencimiento y eso, de por sí, es un acierto, aunque no lo parezca.

 

***

 

Fíjese el viento que se levantó. El ruido mete miedo, parece como si quisiera arrancar la casa. Qué bárbaro. Es una suerte que estemos seguros en esta pieza. Tenemos lo que nos hace falta.

Hay que conformarse. Usted parece satisfecho con lo que pude ofrecerle. Yo estoy muy bien con mi tecito.

También tengo pan, carne seca, tomate, media ristra de ajo. Me avisa cuando le entre hambre. Yo enseguida le preparo algo.

 

Jorge Consiglio nació en Buenos Aires y es licenciado en Letras por la Universidad de Buenos Aires. Ha escrito artículos, poemas y cuentos cortos para diversos suplementos culturales nacionales y extranjeros. Publicó cinco novelas: El bien (2003, Premio Nuevos Narradores de Editorial Opera Prima de España), Gramática de la sombra (2007, Tercer Premio Municipal de Novela), Pequeñas intenciones (2011, Segundo Premio Nacional de Novela y Primer Premio Municipal de Novela), Hospital Posadas (2015) y Tres monedas (2018); los volúmenes de relatos: Marrakech (1999), El otro lado (2009, Segundo Premio Municipal de Cuento) y Villa del Parque (2016) traducido al inglés, cinco libros de poesía: Indicio de lo otro (1986), Las frutas y los días (1992), La velocidad de la tierra (2004), Intemperie (2006), Plaza Sinclair (2018) y un libro de miscelánea, Las cajas (2017), en el que reúne una selección de textos publicados en el blog de la editorial Eterna Cadencia.

 

La lengua política de Pedro Lemebel

La lengua política de Pedro Lemebel

Un breve ensayo de Natalia Neo Poblet sobre el gran escritor chileno.

 

 “Ahora, cuando la pobreza disfrazada por la ropa americana ya no quiere llamarse pueblo y prefiere ocultarse bajo la globalidad del término “gente”, más plural, más despolitizada en las encuestas que suman electrodomésticos para evaluar la repartija del gasto social en las capas de menos ingresos. Y todo es así, para un mejor vivir están las líneas de crédito que permiten soñar en colores, mirando el catálogo endeudado de un bienestar a plazo[1].

La lengua de Lemebel es política. Su escritura aborda la marginalidad de los travestis, el sida, la homosexualidad, la prostitución y el mundo gay en los diferentes barrios. Sus crónicas son contestarias a la derecha y denuncian los discursos hegemónicos. Las paradojas de la vida hicieron que fuera perdiendo su voz por un cáncer de laringe muriendo a sus 62 años, un 23 de enero del 2015. Nos quedó su escritura irreverente y la resonancia de su voz.

Escribe en sus crónicas “…leer y escribir son instrumentos de poder más que de conocimiento[2].

El discurso social hegemónico tiende siempre a la segregación, promoviendo la homogenización y suprimiendo el modo de goce de cada ser hablante. El eslogan de la globalización es “Todos gocemos del mismo modo”, generando la segregación de lo diferente y produciéndose como efecto una violencia en cada singularidad al no haber espacio para “lo extranjero”.

A su vez, lo segregativo reinstala la diferencia que la homogenización del mercado global tiende a anular. Lemebel enfrentó la homogenización de goce, el orden social y moral establecido. Su lengua subversiva fue una respuesta a esto e hizo de su lengua política un medio de lucha.

“Aprendo la lengua patriarcal para maldecirla”[3].

Lemebel no quiere ser cómplice de ningún tipo de silenciamiento. Escribe en el deslinde, su voz intenta nombrar lo que no pertenece al habla para hacerlo existir. Emplea sus crónicas como una forma de visibilizar lo disruptivo, lo minoritario y lo segregado.

Muchos son los silencios impuestos por la cultura grafóloga a las etnias orales colonizadas, pero aprender a leer esos silencios es reaprender a hablar. Usar lo que omiten, niegan o fabrican las palabras, para saber qué de nosotros se oculta, no se sabe o no se dice. Ese silencio es nuestro, pero no es silencio; habla como una memoria que exorciza las huellas coloniales y reconstruye nuestra dignidad oral destrozada por el alfabeto[4].

Él se alinea con lo que está en el margen y lleva a cabo una militancia tanto con lo indígena como con las minorías sexuales, tampoco deja de nombrar la informalidad laboral y la vulnerabilidad que esto produce. Sus crónicas son una estrategia de poder, pero también de lucha y de resistencia. Ellas tratan sobre lo disidente, lo segregado, lo marginal, lo vulnerable, lo minoritario: lo político. Plantean una lucha social y por tanto de clases, en un Chile que fue tomado durante muchos años por la dictadura y el totalitarismo.

Desde ahí los años se despeñaron como derrumbe de troncos que sepultaron la fiesta nacional. Vino el golpe y la nevazón de balas provocó la estampida de las locas, que nunca más volvieron a danzar por los patios floridos de la Unctad[5].

La historia mordida, aún amordazada por la indiferencia y el trámite democrático[6].

Lemebel apuesta a lo político de la palabra porque sabe que es ‘con y ‘desde’ el lenguaje que se influye en las construcciones y en las deconstrucciones sociales. Sus crónicas también hacen resistencia a la normalización y a la libertad en el amor. Su amor, su sexualidad, su cuerpo y su lengua son militancia LGBTIQ.

Tal vez esta agrupación, doblemente segregada por ser mujeres y además lesbianas, no sólo recibió la agresión del patriarcado, también fueron expulsadas de una agrupación feminista en aquellos años, cuando no convenía mezclar las cosas, y que se confundiera feminismo con lesbianismo. Ahora casi no importa, ya que las dos causas están igualmente estigmatizadas[7].

Su lengua provoca un corrimiento cultural al despatologizar y al no estigmatizar; va contra el consumo y el individualismo.

Sería fácil condenar este consumo del cuerpo femenino diciendo que es un refinado puterío de remate público. Sería obvio apuntar con la uña sucia de la moral este negocio erótico de los nuevos tiempos. Pero las únicas perjudicadas serían las chicas que llegaron a este oficio con sueños de gloria[8].

Su lengua va contra una exclusión disciplinante. Su “hermandad travesti”[9] va haciendo un tratamiento de “lo otro”. Logra visibilizar el horror social a través de su discurso obstinado e insobornable.

En el año 1986 leyó en una reunión política de izquierdas “Hablo por mi diferencia”, Manifiesto que atestigua su militancia y es la antesala al dúo que formó, al año siguiente, con Francisco Casas con quien se dedicaban a interrumpir sorpresivamente eventos culturales. Se nombraban: “Las Yeguas del Apocalípsis”.

Pero eran tantos, y era tanta la violencia sobre su cuerpo tiritando. Eran tantas fauces que la mordían, la chupaban, como hienas de fiesta; la noche sin luna fue compinche de su vejación en el eriazo. Y ella sabe que aulló pidiendo ayuda, está segura de que los vecinos escucharon mirando detrás de las cortinas, cobardes, cómplices, silenciosos. Ella sabe que toda la cuadra apagó las luces para no comprometerse. Más bien, para ser anónimos espectadores de un juicio colectivo[10].

Lemebel le dio voz a las minorías y a todos aquellxs que callaron y silenciaron, en un Chile tomado por la dictadura, porque sabía que la mayor lucha es hacerse escuchar. Lemebel, tomó la palabra con su escritura y con su cuerpo.

“Devengo coleóptero que teje su miel negra, devengo mujer como cualquier minoría”[11].

 

Natalia Neo Poblet nació en Buenos Aires es psicoanalista y lectora. Licenciada en Psicología U.B.A. (2000). Se dedica a la Clínica y a la conexión entre Literatura y Psicoanálisis. Autora de diversos artículos en Libros, Revistas y Diarios entre ellos Página/12. Compiladora y autora, junto a Guido Idiart, de los libros: Lalengua en la poética del cuerpo (Letra Viva, 2018); El arte de lo real (Letra Viva, 2016) y La máquina des-escribir. El sujeto entre líneas (Letra Viva, 2014). Junto a Laura Galarza tienen un Canal de YouTuBe La Solapa de Laura y Nati donde recomiendan libros de literatura.

 

Natalia Neo Poblet. Fotografía de Carla Aquilanti

 

 

[1] LEMEBEL, Pedro, Poco hombre. Crónicas escogidas, Ediciones Universidad Diego Portales, Colección Huellas, Santiago de Chile, 2013, p. 50.

[2] Ibid, p. 42.

[3] Ibid, p. 165.

[4] Ibid, p. 42.

[5] Ibid, p. 92.

[6] Ibid, p. 105.

[7] Ibid, p. 116.

[8] Ibid, p. 72.

[9] Ibid, p. 165.

[10] Ibid, p. 75.

[11] Ibid, p. 165.

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