by Claudio Medin | 6 \06\America/Argentina/Buenos_Aires diciembre \06\America/Argentina/Buenos_Aires 2023 | Poesía
Los poemas que siguen forman parte del libro La voz hermana, por Salvador Biedma, que acaba de salir por la editorial La Ballesta Magnífica.
Con el trabajo empezado,
llega la hora de tumbarnos al sol
del ruido del tren ausente.
Alda Merini puso números
en la carne aspirada
de cada cigarrillo.
Tus hijos ya lo saben,
lo escriben sin palabras:
la soledad consiste
en no escuchar a los pájaros.
*
No supe encontrar
sacrificios en la nieve,
las piedras mudas y el negro candil,
el principio y el fin de la luz
de las cuatro de la tarde,
la piel de otra voz
fuera de esta casa.
En cada habitación cuelga
un paisaje blanco y negro
como un cuenco de cenizas.
Destripo otro pájaro ciego
y siempre aparece tu nombre.
Con el mar alrededor
nadie corrige
la geometría de las olas,
nadie sopla las velas
en medio de un tornado.
Quise contar a Bonnefoy
y no pude, no
con esta letra mezclada.
Una vez tuve diez años,
pero ignoro lo que es
decantar las sombras
como hace el chico de aquel poema.
Yo sólo amontoné malas palabras
para silbar por el camino.
*
Adélia Prado seguramente
vio leer a san Ambrosio.
Quiso vestidos, quiso un novio,
quiso creer en un dios, preparó
la cena de la familia.
Hinchó su cuerpo en emociones, logró decir la migraña,
esconder besos, también llorar
todas las edades.
Se hizo santa en el deseo,
vio el rostro de las máquinas,
la velocidad de las bicicletas.
Contó que fray Tito murió en un árbol,
mostró la valentía de preguntar por qué.
La vida de un pueblo
tiene sus canciones.
¿Y si la casa es la primera
fábrica del mundo?
El almíbar se cuece a fuego lento,
Esther, Jonathan, José y María
comen porotos negros y aman
sin quitarse sus nombres.
Puede ser simple esta alegría,
te miro mientras cambiamos
la luz de la sala.
*
Anochece en la nieve
y en las agujas de los pinos,
dos voces forman
un murmullo de plegarias
y como pájaro de un dios
por fuera del insomnio
desde la altura
Ajmátova contempla el mundo.
Los años, las guerras, los funerales,
la sinfonía de otros poetas,
el largo peso de la memoria
por el camino, nubes de Rusia,
crisantemos, rostros que abren las casas,
besos que encienden el adiós.
Cuántos amantes llevan
mandarinas en los bolsillos.
Te traje frutas de colores
para saber que no es sábado ya
y que no pido nada.
Qué cabe en un patio de versos,
más vale un poco de sopa,
una cuchara caliente,
el tenaz corazón de una madre
para ese hijo en Siberia.
*
Querida, ¿vemos las cosas
por segunda vez?
Un pescador junto al río, en su mirada,
prueba la existencia de los árboles.
El árbol está ahí, quién podría decir que no.
Es el río de Pavese, lleno de risas jóvenes,
con la piel embrutecida por soles que besan.
No sé si me animo a meterme.
Él puso explosiones de Dioniso (la poesía nació)
en los diálogos, hizo ensayo de los días,
relató en verso el retorno al idioma
de la niñez, también viajó confinado
a los límites de las páginas. Trabajó la vida
hasta el cansancio, en el arte de narrar,
en el oficio de vivir. Hizo todo
y, sobre todo, sufrió el amor.
Murió de timidez. En Turín y en Roma, al mismo tiempo,
vino la muerte a sus ojos niños.
Pienso en la habitación de hotel casi vacía,
las páginas vividas obsesivamente en orden,
las pastillas y la pipa hasta el final.
Querida, los cajones y los libros
nos invitan a horas de lentitud
si el viento vuela
desde los cristales borrachos del reloj
y te acerca esta carta.
Salvador Biedma nació en Buenos Aires en 1979. Ha trabajado como corrector, periodista, editor, traductor y librero. Publicó las novelas Además, el tiempo (2013) y Siempre empuja todo (2018)m el libro de poemas Quizá fuera volviendo (2017) y los libros para las infancias A una vaca (con ilustraciones de Pablo Martín Fernández, 2021), El Muy Fantasma (con ilustraciones de Leo Batic, 2023) y Río de sueño (con ilustraciones de Lorena Méndez, 2023).
by Claudio Medin | 6 \06\America/Argentina/Buenos_Aires diciembre \06\America/Argentina/Buenos_Aires 2023 | Poesía
A continuación compartimos una selección de poemas de la poeta Evelin Bochle.
Llevo el cuerpo
lo levanto
le abro los ojos
le pongo entre los dientes un bocado de algo
Me lo cargo encima
Lo enjuago
lo visto
le pongo rubor
perfume
un broche en el cabello
cepillo su sonrisa
delineo sus ojos
Me lo pongo
A veces
las vísceras pesan
los órganos espumosos se inflaman y duelen
los fluidos se espesan
se detienen
Pobre bodoque inerte
se pone tenso
difícil de dirigir
Pero el tiempo cae sobre el mundo como un cuchillo oxidado
Gargantas lejanas me llaman
Siempre alguno me reclama el cuerpo
Acudo
me lo llevo a cuestas
como un vestido caliente
Así lo llevo
lo traslado
lo arrastro
A todas partes lo llevo
a veces
yo también voy
Salen de a montones desde las bocas de sus casas
en apariencia completos
caminan como si estuvieran enteros
Llevan sobre la espalda
el fastidio de disfrazarse cada día de ellos mismos
Se colocan las manos
se calzan los pies
De frente al espejo se anudan el cogote
se tienden sobre los hombros la piel tibia rescatada de entre las sábanas
Se abotonan la pelvis
Bien acomodada la cabeza antes de salir
se peinan con gel el cráneo devastado
Marchan
muñecos articulados
insinúan la sonrisa blanca
en los lentes los ojos
Algunas veces dan lástima
otras
causan miedo sus miradas vacías
Cruzan las calles
hacen señas a algún remisero
beben un agua fría a la media mañana
o un café caliente
Regresan al fin
más tristes y más tontos
Se descalzan los pasos del día
se desatan el cogote
se quitan la sonrisa dejan los lentes sobre la mesa o sobre el escritorio
Se despojan de la piel cansada
se quitan la cabeza el cráneo despeinado
Desabotonan sus ganas
Entonces
tal vez serán ellos mismos
quién sabe
Alguien te dijo que sos mujer
hija
madre
vientre
Incompleta sin varón a tu lado
tetitas tristes
vértice cerrado para él
Cintura quebrada bajo su piel
Alguien te contó
del milagro
de los hijos rosados devorando tu carne desde adentro
matriz
ombligo manso
Grandioso el día en que dudaste
muda para no repetir
ciega para verte
sorda
Rompiste el molde
quebraste la forma perfecta
pariste una mujer cualquiera
Hembra brava
hecatombe original
Desastre natural entre tus piernas
en tu pecho
en tu vena misma
en el iris poderoso de tu mirada
Cuando una no sabe qué hacer con el dolor
lo coloca
como al descuido
sobre la mesada de la cocina
Tan al filo del filo del cuchillo
que podría confundirse con una cebolla más
con el tronco de cualquier zanahoria
o con la hoja misma
reluciente
fina
Cuando una no sabe qué hacer con el dolor
se lo mete en la cartera
se lo incrusta en el diente
o en la línea negra del rímel que rodea el ojo
A veces
se lo cuelga de las orejas
se lo pinta en las uñas
se lo ata con algún colgante
De tiempo en tiempo
se lo instala
en el puño cerrado
en la boca abierta
en el latido del corazón
Cuando una no sabe qué hacer con el dolor
se lo acomoda a presión en el nudo duro que se forma en la boca del estómago
Se lo mete en la cabeza
se lo ciñe a la cintura
entallado en la piel
Se lo sitúa en el talón
justo ahí donde termina el deseo y comienza el zapato
Cuando una no sabe qué más podría hacer con el dolor
le ajusta los márgenes
lo revisa
le pone nombre
lo posa casi desnudo
sobre la mirada
de los otros
No es que no quiera a los varones
ocurre
en cambio
que los amo demasiado
Me enamoro todo el tiempo de ellos
miro sus dientes
sus barbas
Examino los cuellos de sus suéteres
las rayas de sus camisas
las botamangas de sus pantalones
sus zapatos acordonados
sus cremalleras abultadas
el pliegue que insinúa esa magia que los despierta
Adoro sus miradas de fuego
su insinuación constante
me encanta verlos caminar despreocupados
Sin ruido andan
pegajosos como el viento norte
fuertes pero inofensivos
hermosos animales sedientos
Sin embargo
me matarían bajo la presión de sus pechos
socavarían las entrañas
harían saltar de mi cuerpo a los hijos encerrados
hallarían en los pezones la leche y la vida
Me matarían
de seguro
como suelo matar yo
eventualmente
a algunas mujeres
Evelin Bochle nació en Empedrado, provincia de Corrientes, en 1979. Es profesora de Lengua y Literatura de Nivel Superior y Licenciada en Letras. Como escritora participa en eventos culturales de la zona con la lectura de sus textos y de otros escritores, presentaciones de libros y charlas. Sus textos forman parte de diferentes antologías literarias. Publicó los poemarios “Como un Vestido Caliente” en 2018, Editorial Semánticas. “Calzado para Dama” en 2019, Editorial Deacá. Desde Adentro en 2022, Editorial Moglia Ediciones. “El 00,01%” en 2023, Editorial Moglia Ediciones. Coordina el taller de escritura Koeyú, del Centro Cultural Universitario en la Extensión Universitaria en Corrientes Capital. Actualmente dirige la colección de poesía Como el Agua, producida por Moglia Ediciones.
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Compartimos una selección de poemas de Beto Elías Ulibarri.
Lapachos en flor
Los lapachos florecidos
se han convertido
en mis hitos naturales
Ya los tengo elegidos.
Sé en qué calles me los encuentro
A donde sea que vaya,
al centro de la ciudad
o alguna de mis clases,
armo los trayectos para pasar
por debajo
de cada uno de ellos.
Yo que ando tan perdido
desde que te has ido
Desde que te has ido
ando tan perdido
Los lapachos me guían
trazan mi camino.
levantan mi mirada del suelo
al cielo
y voy…
¿cómo me voy a orientar
cuando hayan perdido
todas sus flores?
(pensaba hoy)
Tragedia
Colapsan rascacielos vidriados en mis ojos
Sus astillas cortan mis brazos
Una mariposa bate sus alas y
revolotea ingenua sobre este caos sangriento
de estruendos agrietados y gritos desesperados
corro para distanciarme del derrumbe final
se desparraman mis partes en la huida
por el golpe de la caída
algo se detonó
explotan alcantarillas de fuego
me sobrevuelan autos y miembros ajenos
revientan cuerpos extranjeros
podridos de plaga y popularidad
se oyen alaridos perdidos en las pantallas
que miran mi extinción trasmitida en vivo
miro hacia atrás, sigo corriendo
enajenado
como si pudiera escapar
del suelo que se abre, del mundo que se cae
del asteroide que me acecha detrás
De la curva de agua de inabarcable hondura
Que me persiguen
cardúmenes de peces ahogados
manadas de esquirlas se aproximan a la velocidad de la luz
que viene con muerte
me golpea la tragedia me voltea
cuando el final me mira
por última vez a los ojos
veo que la mariposa sigue allí
volando entre nosotros dos.
Fusiforme
Me gusta la forma fusiforme de los peces
valga la redundancia
y me valga la obviedad en la elección, también.
Pero, el diseño hidrodinámico de sus cuerpos
adaptados para avanzar contra la resistencia
para nadar contra la corriente
para volar en agua
me resulta una condición formal corporal evolutiva, envidiable.
¿Está mal envidiar el cuerpo de un animal?
¿Está mal desear su existencia silenciosa de pez?
¿Está mal no querer cargar los deseos, insatisfechos y secos,
de este cuerpo bípedo?
¿Quién no quisiera ser hidrodinámico? Acaso.
Yo quisiera un cuerpo fusiforme
deslizar en el agua dulce,
sentir que la corto con suavidad al ir.
Yo también quiero habitar escamas brillantes
ojos quietos
respirar el aire subacuático
ser silueta ágil
ondulación.
Yo quiero encontrarme uno a uno con esos cuerpos
fusiformes y nadar con ellos.
No ahogarme nunca
en palabras.
Nadar sin resistencia con ellos
y nadar.
En el ala de una mariposa
Encontré un libro que daba por perdido.
Encontré el ala de una mariposa dentro del libro.
Encontré un mensaje perdido en el ala de la mariposa.
“Meter el ala en la boca
como una hostia bicolor.
Diluir el ala con la saliva.
Saborear sus escamas
con la lengua ciega.
Tragar el ala.
Transcribir el mensaje
en un poema liviano
y efímero.
Perderse”.
Tres estados
Soy sólido,
pero no duro
ni con los pies en la tierra.
Soy la líquida
y flexiblemente vital
sangre que me fluye,
con humo.
Y a veces me esfumo
para ser sobre todo menos sólido,
y más volátil.
Me es fumo
de cigarrillos
para ir perdiendo peso y masa,
me liquido con el humo
para no ser ni sólido ni líquido,
sino aire y nicotina esfumadas
que se volatilizan graciosamente.
Beto Elías Ulibarri nació en Santiago del Estero en 1977. En 1996 se trasladó a Buenos Aires para estudiar Ciencias de la Comunicación (UBA) y teatro en la escuela de Julio Chávez. En 2004 publicó su primer poemario Yo soy 3 dentro de la antología El Grito de Medusa – El Deseo de lo Indecible. En 2010 lanzó el poemario digital ¡Muérete! Accidentes Lingüísticos con ilustraciones de Addrox Karpenkopf. Ha participado en varias antologías y sus poemas han sido publicados en revistas literarias online. Escribió colaboraciones para el Grupo Sorna y la revista de arte online Sauna. En 2022 auto editó la plaqueta Las Ciencias Poéticas y en 2023 publicó Un único consejo por Ediciones Arroyo. En la actualidad, reside nuevamente en Buenos Aires, siempre está tratando de volver a escribir y realiza performances poéticas con su Aphex Twin, Alberto Balsalm.