Antología personal de la poesía de Eva Guillamón

 

PERMANECER EN EL VERBO (2026)

 

DE ESTA MANERA VIVO AHORA

 

SIN

Eva, 

me dicen. 

No la primera. 

La última. 

La penúltima ha terminado, 

y aquel día no para

de acumularse.

La muerte no mengua con el tiempo.  

Soy mi única mujer. 

Cuerpo que se sostiene

a base de voluntad y rotura,

herida y cicatriz, 

camino y camino.

Raíces a la intemperie como el árbol de la vida. 

Cómo hablar de cuánto crecen los espacios en la noche. 

A estas horas esta casa es un pueblo.

Bestia y refugio.

Amanece un paisaje 

rotundo: ahora el bosque soy yo.

Sola yo,

tierra de nadie entre

el canto y el ruido.

En la frontera, las cosas 

son lo mismo y lo otro y aun así 

no son lo suficiente. 

Mis muertas, el suelo vivo 

sobre el que se yergue nuestra materia.

La vida es un hábito que se pierde,  

pero deshabitar 

es un acto meticuloso.

 

me dice la penúltima

desde su allá.

Contempla tu reflejo en el cristal. 

Ofrécete y resbala 

en la velocidad 

del abismo. Traspasa 

la imagen que reconoces. 

 

 

CON

Inspiro y recibo. Acepto

mi nuevo desconocimiento, 

y entre las costuras del miedo

asoman semillas de sol:

en otra parte del mundo, mi noche 

es mediodía.

Ver o pensar, ahí el laberinto.

Me adentro en lo irresuelto.

El paso es la medida del poder. 

La escucha es el viaje.

El salto, mi esperanza.

  A menudo me asustan los crujidos del calor, 

la mucha sangre de los labios.

Veo bolsas de basura como muros de la casa

de los hijos que nunca dejaremos de serlo.

Sujetos parte superior, destino

final.

Entonces,

digo vibración en lugar de cuerpo,

exuberancia en vez de experiencia

y bebo lágrimas

para medirme el punto 

de sal.

Cuando los dolores por fin incompletos, 

crecen siemprevivas en el espinazo.

Y el misterio se hizo nombre.

Del otro lado de mí, ella. 

Tan ajena y tan exacta.

Yo estoy en el mundo para incendiarme

se presenta.

Yo, mujer río de metal precioso.

Vos, mujer de tanta humedad sin cauce,

atrevete a un canto que escurra la garganta.

Y el fuego faro se puso de fiesta.

Furor.

Movimiento fresco, no acumulable. 

Baila la savia hasta la espuma,

la puerta se desprende de la puerta

y el bosque extiende su nido a la selva.

Ritmo y reposo, la vida se hace 

a sí misma, ardiendo 

por el bien de la luz.

Arriba de la distancia está

el siempre,

y esa casa azulada

donde viento y poema

son la misma palabra.

 

ALUMBRAMIENTO

Imagino una cama limpia y amplia 

y dos mujeres desnudas que se acaban 

de conocer y ya comparten todo 

amor.

Nosotras, y la historia por delante.

 

EL ENIGMA DE LO QUE YA ESTAMOS SIENDO

 

La noche no tiene prisa. 

Vida en posición fetal 

lejos tanto 

    de la luz. 

¿Qué estará haciendo 

a estas horas el silencio?

 

LA SOLIDEZ Y LA POSIBILIDAD

Desplegar la voluntad como el río en su corriente. Hundirse, perderse en la fatiga de flotar, y aun así creer en lo cierto, en la vida única. Ésa que exige todo para llegar al mar. A todos los mares que siempre fuimos. 

 

EL ARTE

¿Cuánta vida necesita para nacer la escritura?

Aún más 

la escritura necesaria para crear una vida.


 

AÚN TE QUEDA NOCHE EN LA BOCA (2022)

 

ORDEN DE ESCRITURA

Por primera vez desde la infancia escribo 

en un cuaderno pautado.

La cuadrícula favorece el equilibrio de las palabras.

Yo prefiero sola,

aprender a enderezarme sin asistencia.

En casa de mi padre sólo hay libretas a cuadros,

todavía.

Los niños aprenden el bien y el mal en hojas enrejadas.

Asumen los límites para su correcto desarrollo.

Escribo apoyándome en las indicaciones de rectitud 

por primera vez desde hace mucho.

Descubro el sorprendente orden de las frases,

algo no habitual.

Mi escritura rápida y sinuosa 

hoy contenida en lo que debe ser.

Todo en el sitio apropiado.

Miro embelesada mis palabras a raya, 

encajadas en lo impecable,

y a la vez me apena verlas en jaulas,

como los pájaros que por envidia de su vuelo encerramos en el salón

para que su canto nos recuerde lo bello y perfecto de la naturaleza.

Pájaros de alas muertas que decoran el orden social.

Yo siempre he querido embutirme en el hueco previsto.

Atajar la desmesura.

Ser un objeto al uso

con el pecho justo y erótico

no obsceno e inmanejable

y el talento adaptado a la sociedad de consumo.

Cuarenta y tres años intentando peinarme,

disciplinar el deseo, 

estudiarlo en el otro, aprender a ser diestra, hábil, experta, zurda,

subir la voz por el pentagrama hasta mi identidad de género.

Parecerme a una mujer como debe ser,

y entrenar el interés por escribir al estilo de los grandes poetas

para ser considerada una de ellos.

A lo mejor la cuadrícula es el secreto.

 


 

QUIERO OÍRTE DECIR MI NOMBRE (2019)

 

LO PEQUEÑO

Esa lágrima que cayó en la arena

generó una minúscula catástrofe.

No es común hablar de lo pequeño,

pero constantemente ocurren cosas 

pequeñas, invisibles,

carentes de importancia

para la mayoría de aquellos

atentos tan sólo a la grandeza.

Nacen seres pequeños, silenciosos,

con objetivos y proyectos, sueños

y deseos, y mueren

sin posibilidad

de defensa, ahogados simplemente

por una triste lágrima

de un ser grande que por allí pasaba.

 

LA HUELLA DACTILAR

Creo en la noche, 

en lo indecible, 

en los sonidos graves, 

en lo profundo.

Lejos del arte y la palabra exacta,

al bajar por la oscuridad que todo lo contiene 

resucito para seguir la vida 

más allá de su sombra, donde ya nadie mira,

con la esperanza de encontrar el sol al otro lado, 

atravesada por el austral, por eso otro

que a veces es horizonte de plástico, 

que a veces boca de lobo;

con la esperanza de encenderme al rojo vivo.

Pero llegó un momento en que la noche,

ni siquiera la noche,

fue suficiente, y harta

de ser a grandes rasgos, 

de hacer como que no,

me eché al salto y me eché al cielo, 

dejándome llevar por una experiencia lejana y concreta, 

como respiran las criaturas recién llegadas del vientre.

Me eché al cielo y me hice pájaro. 

Yo, con tanta tierra a cuestas,

me hice pájaro.

 

EVA

Una vez dijeron un nombre y resultó ser el mío. 

Gritaron mi nombre como una consigna y yo lo seguí,

y crucé las calles sin mirar y recorrí carreteras con el pulgar izado 

para demostrar que era yo, que ése mi nombre,

mi ventana, mi emblema, mi amparo,

mi cuarta dimensión.

Como una lágrima o un estornudo,

como una decisión que alguien tomó por ti cuando te era imposible,

mi nombre minúsculo se encarga de cuidar de su gigante.

Siempre haciendo equilibrios al filo de su cuerpo, 

intentando dar de sí la voluntad, 

deformarla hacia un nuevo amanecer,

una nueva oportunidad para convencerme

de que eso soy yo.

 


Eva Guillamón (Albacete, España, 1978) es autora de numerosas obras de teatro, obra en prosa y poesía. Ha publicado los poemarios Quiero oírte decir mi nombre (2019), Aún te queda noche en la boca (2022) y Permanecer en el verbo (2026). Su trabajo fotográfico ha sido expuesto a nivel internacional. En 2014 creó el ensemble musical Dúa da Pel junto a la compositora Sonia Megías. Entre otros escenarios, han actuado en el Teatro Real o el Auditorio Nacional de Madrid, The Juilliard School of Music de Nueva York o el British Museum de Londres.

Revista Excéntrica

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