Poemas de Carolina Biscayart

COELHO DE MEYRELLES (De : La ciudad fragmentada)

 

¿Hay fin para los restos que flotan naufragados

el hueso que en la playa musita la irrezable

plegaria a la terrible anunciación?

 

T.S Eliot

 

Los pescadores van llegando a esta hora

sus manos surcadas de sol acomodan las redes

brilla la plata de las escamas entre sogas apiladas en las proas 

le dicen hasta mañana al mar

con la nostalgia de morirse esa noche

 

el cielo es tan confuso

que no hay otra opción más que la calma

 

las gaviotas desconocen la ley de gravedad

y sobrevuelan con gula el olor a pez muerto

se lanzan de repente en línea recta a su bocado

traen esa sensación incómoda 

entre el hambre y mantenerse en el aire 

a pura ala desplegada 

 

el puerto tiene siempre la esperanza de otro día

los lobos sitian el territorio 

con movimiento bruscos

en la impotencia 

de sus cuerpos pesados y sus extremidades cortas

estiran la cabeza hacia el último calor de la tarde

 

no hay en este puerto signo de riqueza 

y todo es abundancia

 

la mirada se clava en la suciedad del muelle

y en la escollera arqueada de humedad y de años

poblada de musgo hasta el ahogo

 

la poeta vuelve a repetirse

mirando al horizonte 

como si no estuviera en el punto de partida

mira profundo 

justo ahí antes de la línea donde se unen mar y cielo

 

la poeta insiste en decir:

nadie busca náufragos que no conoce.

 

***

JAZMÍN DE LAS AZORES (De : La ciudad fragmentada)

 

No me hablen de la sabiduría de los ancianos 

Sino más bien de su locura

T.S ELIOT

 

La calle sigue siendo de adoquines

por aquí resuena aún por las mañanas

el sonido del afilador de cuchillos

las luces en las casas 

no son para mostrar nada

ni para iluminar

están para dar signos de vida

para despistar

los ladrillos están hechos de piedra

un modo de intentarle 

otra jugada al tiempo

los árboles son testigos

bajo su sombra 

están los muertos

que gustan del verano 

y siguen en esas casas

las suyas

reivindicando las rutinas

del living comedor

las escaleras

los patios

ellos podan aún los domingos

los jazmines de las Azores 

que trepan medianeras

y cuidan perfumados 

el resto del jardín

 

Las nietas ya no vamos a misa de diez

no le tememos a los cuchillos

ni a los pibes descarriados

tuvimos hijos en febrero

a la sombra de los mismos árboles

caminada de día por los abuelos

seguimos encendiendo otras luces

para que puedan partir

para velar por su amor

para que nos perdonen.

***

 

SEMÁNTICA (De: Extrañamiento)

 

Te sentás en el asiento de atrás del auto del adiós

a los seis años

llevás tu muñeca 

entre abrazada y tirada de los pelos

el Sur es un exilio 

pero a esa edad

no sabés el significado de la palabra

e xi lio

tal vez hasta te suene bonito

a esa edad sos tan frágil

te pueden sacar 

hasta el último amor que te sostiene

te dejás a ese viaje 

a ese destino

de escalera empinada sin barandas

a esa visión del abismo

y te vas con el amor hacia atrás

mientras pisás cada escalón

te vas hacia atrás 

con el amor

mientras subís a ese cielo final

desangelado.

***

MANTRA Y BALDOSAS (De: Reproducción del barrio)

 

Mi abuela le teme a los locos 

no te acerques dice

se me vienen encima 

yo les gusto

me atraen

tienen algo que contar

no se mueven igual

miran distinto

no duermen fácil y las noches le hablan

pero lo más importante:

dicen otras cosas

cosas que huelen a pan recién horneado

a campo en verano después de la lluvia

cosas que cierran un círculo

mi abuela no puede con ellos

yo soy chica y no la entiendo 

prefiere morir y rezar el rosario entero

perla por perla

esa repetición logra calmarla

mantra contra los locos

hay en todos los barrios

eso tienen ellos

no eligen donde caer

son como la poesía

aunque los eviten 

les bajen el precio

no dejan de florecer

hasta se elevan zigzagueando

como florcitas

ariscas, brillantes

entre las baldosas

de las veredas del barrio.

***

HACIA LA PLAYA (De: Reproducción del barrio)

 

Los rosales desbordan las medianeras

se van en vicio

los helechos tocan la cara, cosquillean

al andar por las veredas

el verano trae esas cosas

se espera a la madre salir del trabajo

con ropa liviana en el bolso

la piel imagina el color de la orilla

caminamos las dos primero al norte

luego al este 

no contamos las calles

si llevamos la cuenta de algo

nos perdemos

irremediablemente

mamá arma cada día 

una casa en la arena

sombrilla, toallones, galletitas

la playa es un hogar 

que huele a sal y a sapolan ferrini

un chapuzón, aprender de los peces

nuestra piel es dorada 

en una bendición de los colores me dicen

mamá brilla 

en la precariedad de esa vivienda diaria

olvida su postergación

yo la miro así resplandeciente

y junto caracoles

hundo los pies

en la arena mezclada con piedritas

la miro y siento que el sol así, sobre el cuerpo

le recuerda el principio

donde todo es posible

todavía.

***

INOCENTE (De: Boleto de ida)

 

No se vuelve

las cosas no permanecen intactas

salvo la infancia

la casa de la calle Roca 

cambió de fachada

si me dejaran entrar 

los sillones no serían verdes

ni el espejo grande estaría 

frente a la puerta principal

el aljibe del patio

tal vez sea un monumento histórico

decorado con macetas mexicanas

la escuela del barrio

ya no alberga los espíritus 

de aquellos maestros

de guardapolvo blanco impoluto

trascendieron la escuela, la placita Tucumán

y rodaron hasta la orilla del mar

no se vuelve

se compra boleto de ida

vulgar y silvestre

destino: ciudad feliz

las cosas no permanecen intactas

salvo la noche sobre el mar

en esa orilla que no es cualquiera

con aquel cielo no despejado

donde las manos sobran para contar estrellas

y la humedad molesta hundiéndose hasta el hueso

y esa sensación brutal 

de poder ser devorada por las olas

ese temor 

a que la única belleza del mundo

te engulla, se alimente de vos

y te dejes ir blandamente

porque no hay obediencia mayor

ni más perfecta 

ni más justa

que la inocente.

***

 

RECURRENCIA ( De: Boleto de ida)

 

Hay cierta claridad en el inicio

en el lugar del nacimiento

en la ciudad olvidada

hay una marca en el instinto

desde el líquido amniótico 

hay una perla en el lugar

donde aquella placenta 

quedó enterrada o tirada por descarte

y alimentó luego

un trébol, un insecto, un árbol 

un animal

aún se huele la sangre

derramada en el parto

y el olfato no es una bestia mansa

hay una perla esperando

en el viejo jardín

más allá de los dueños

en la memoria del Jazmín de las Azores.

 

Carolina Biscayart (Mar del Plata, 1972)  Desde 1985 vive en Bariloche. Es docente de la Universidad Nacional del Comahue. Es autora de los libros de cuentos Invenciones (Ediciones en Danza 2008 premio Concurso de Escritores patagónicos, reeditado en 2010 por CONABIP) y El amor, sólo una idea (Ediciones de Dock 2012) y de los libros de poesía  Eso otro se llama luna (El suri porfiado 2014), La trama que sostiene los jardines (premiada y editada por  EMB, 2016), El trazo inevitable de las horas (Ediciones en danza, 2017) , Un lugar para los huesos (El suri porfiado, 2018), y  Las Arañas de Moebius (FER 2023), Jazmín de las Azores (Ediciones Las Guachas 2025).

Revista Excéntrica

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